Este producto es una inversión en swaps OTC y puede no ser adecuado para todos los inversores. Este producto no es un servicio bancario y no está relacionado con un depósito bancario ni con una cuenta bancaria. La capacidad de proporcionar acceso a un instrumento financiero específico está sujeta a una prueba de idoneidad.
China es una gran economía pero siempre ha tenido un talón de Aquiles, su sistema energético. Pero el gobierno chino ha decidido cambiar eso para siempre ¿Cómo? Te lo contamos en este vídeo.
En el vídeo de hoy nos vamos a ir muy lejos
y vamos a visitar a un gigante que ha despertado y cambiado el mundo para siempre.
Sí, ya sabéis, hablamos del país de la gran muralla,
de los rollitos de primavera y de los dragones.
Sí, amigos y amigas de memorias, hoy toca irse a China.
Y es que, como sabéis, China está en una carrera frenética contra Estados Unidos
por ver quién ostenta el gran título de primera potencia mundial.
Sin embargo, China tiene un gran problema que puede acabar con todas sus aspiraciones.
El gigante asiático depende energéticamente del exterior,
ya que, a pesar de que en China hay gas y petróleo,
la cantidad de ambos que el país es capaz de producir es insuficiente.
De hecho, China es el mayor importador de gas y petróleo del mundo.
Y claro, esa es una situación de indefensión en la que una gran potencia mundial puede sufrir mucho.
No obstante, el gobierno de Xi Jinping se ha puesto a las pilas
y tiene un plan infalible para acabar con esa situación
y dotar de energía a la gran maquinaria industrial china
y, sobre todo, a los más de 1.400 millones de personas que viven allí.
Por eso, hoy vamos a explorar la estrategia energética de China
y su ambicioso plan para alcanzar la autosuficiencia.
Y lo haremos respondiendo a varias preguntas.
¿Qué problemas tiene China con su sistema energético?
¿Por qué esto puede truncar su carrera a la cima del mundo?
Y, sobre todo, ¿cómo piensa arreglarlo?
Para responder estas preguntas, lo primero que hay que dar es un paseo por la historia de China.
Pero antes de empezar con el vídeo, déjame decirte que la historia económica reciente de China
es un ejemplo de éxito, como también lo pueden ser tus finanzas personales,
pero para ello necesitarás una buena herramienta que te permita rentabilizar tus ahorros,
como la que nos ofrece Freedom24, nuestro patrocinador del canal.
¿Y qué herramienta es esa? Pues nada más y nada menos que la cuenta de mediante swaps de valores,
que aunque suene muy rimbombante, no es nada más que una cuenta con la que puedes obtener
y un 3,4% en euros, acumulando tus rendimientos de forma diaria
y con la que podrás retirar los fondos en el momento que quieras sin límite de importe.
Pero Freedom24 también te ofrece invertir en fondos a largo plazo mediante swaps de valores,
los cuales te darán un rendimiento variable que puede ser de hasta el 7,95% anual en dólares
y hasta un 5,18% anual en euros, con un importe mínimo de 1000 euros.
En ellos puedes elegir periodos de inversión fijos de 3, 6 o 12 meses.
No obstante, en cualquier momento podrás recuperar tu dinero sin penalizaciones sobre la inversión inicial.
Pero es que además Freedom24 ha ampliado su Welcome Promo para los nuevos usuarios
hasta el 31 de diciembre, en la que nuestros amigos de Freedom24 te regalan acciones
al hacer tu primer ingreso en la cuenta.
Al ingresar entre 5.000 y 19.999 euros, o su equivalente en otra divisa,
y usar el código promocional WELCOME5, te llevarás 3 acciones de regalo con un valor entre 3 y 800 dólares.
Si transfieres entre 20.000 y 49.999 euros a tu cuenta usando el código promocional WELCOME20 y WELCOME5,
recibirás 10 acciones de regalo.
Y si ingresas más de 50.000 con el código WELCOME50, WELCOME20 y WELCOME5,
te llevarás 20 acciones de regalo.
Ya solo por eso merece la pena.
Te dejo toda la información en la descripción.
Y ahora sí, vamos con el vídeo de hoy.
¿Cómo ha llegado China al problema que tiene hoy en día?
Bueno, China ha sido históricamente uno de los países con mayor dependencia del carbón en su suministro energético.
En el año 2000, cerca del 77% de su energía total provenía de este combustible,
un nivel de dependencia que ningún otro país ha alcanzado desde entonces.
La economía china, en pleno auge industrial y urbano, requería de una fuente de energía abundante y, sobre todo, accesible.
Y el carbón, pues bueno, era abundante y accesible, ya que China tenía una gran cantidad de carbón en su territorio.
Es por esto que, a base de quemarlo, China pudo impulsar su crecimiento.
Eso sí, esto no sería gratis.
A cambio, China se convirtió en un país tremendamente contaminado, lleno hasta la bandera de gases nocivos.
A medida que avanzaba la década de los 2000, la demanda de energía en China se disparó,
duplicando su consumo de carbón en solo una década.
La República Popular estaba experimentando un crecimiento vertiginoso,
impulsado principalmente por la industria pesada y la construcción.
Para 2013, el uso del carbón en China alcanzó las 4.200 millones de toneladas.
¿El resultado?
La contaminación atmosférica se volvió aún más peligrosa,
alcanzando niveles de verdadera alarma claramente visibles en ciudades como Pekín y Shanghái,
donde la calidad del aire alcanzó niveles críticos y donde era muy común ver una densa niebla decorando siempre la ciudad.
Algo que, evidentemente, generó problemas de salud pública.
Además del carbón, la economía china ha dependido cada vez más de las importaciones de combustibles fósiles,
especialmente de petróleo y gas natural, para satisfacer su creciente demanda energética.
Como decíamos al principio, aunque China es un importante productor de petróleo y gas,
sus reservas domésticas no han sido suficientes para cubrir la demanda interna,
especialmente desde la década de los 2000,
cuando el crecimiento industrial y la expansión del transporte impulsaron un gran aumento en el consumo de estos recursos.
A principios de los años 2000, la dependencia de China de las importaciones de petróleo comenzó a dispararse.
De hecho, cerca del 30% de su consumo total de petróleo provenía del extranjero.
A medida que avanzaba la década, esta cifra se incrementó rápidamente, superando el 50% en 2009.
Pero la cosa fue a más. En 2023, aproximadamente el 70% del petróleo consumido en China era importado,
lo que le convierte en el mayor importador de petróleo del mundo.
Y lo mismo ocurre con el gas.
El gas natural, aunque representa una proporción menor en el mix energético chino en comparación con el carbón y el petróleo,
también ha visto un incremento muy importante en la demanda en los últimos años,
ya que es una alternativa más limpia que el carbón en sectores industriales y en la calefacción urbana.
En 2010, China apenas importaba gas natural.
Pero para 2022, las importaciones de gas cubrían cerca del 45% de su consumo total.
Unas importaciones que vienen principalmente de Rusia, Australia y Qatar.
Esta situación de dependencia de gas y petróleo ha expuesto a China a la volatilidad de los mercados internacionales
y a posibles riesgos de seguridad energética.
¿Pero por qué?
Bueno, una China dependiente de los combustibles fósiles de terceros países es una China vulnerable.
Una China a la que se le puede poner en grandes aprietos si se le sanciona o si se le bloquean ciertos puntos de sus rutas comerciales más importantes.
Algunos de estos puntos pueden ser el Estrecho de Malacca o el Estrecho de Hormuz, por poner dos ejemplos.
Vamos, que China tiene dos grandes problemas.
El primero es medioambiental.
China es el país más contaminante del planeta y sufre un montón de presiones por parte de otros países
para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero.
Presiones que pueden convertirse en aranceles o incluso en sanciones económicas.
El segundo problema chino es el de seguridad energética, es decir, evitar que otros países hostiles puedan amenazar su sistema energético.
Si lo pensáis bien, el reto de China es una locura.
El gigante asiático tiene que reducir su consumo de gas y petróleo a la par que reduce su consumo de carbón.
¿Complicado, no? Pues sí.
Pero no para el gobierno de Xi Jinping, que como os decía, tiene un plan.
Un plan que consiste en tres pilares básicos.
El primero es la energía nuclear, el segundo son las energías renovables
y el tercero es la electrificación de su economía.
Ahora mismo os lo cuento.
Comencemos por el primer punto.
¿Puede la energía nuclear ser la clave de la independencia energética de China?
China está aumentando su capacidad nuclear rápidamente, con más de 50 reactores operativos y otros 20 en construcción.
La energía nuclear es vista por China como una fuente limpia y estable que complementa a las energías renovables,
ya que no depende de factores climáticos y puede funcionar como base de la generación eléctrica.
¿Será suficiente para lograr la independencia de fuentes de energía externas?
Las proyecciones del gobierno chino apuntan a que para 2030 el país aumentará sustancialmente su capacidad nuclear
para cubrir aproximadamente el 10% de su generación de electricidad y un 20% en 2050.
Además, China ha invertido en tecnologías avanzadas de energía nuclear,
como los reactores de cuarta generación, que prometen ser más seguros y eficientes,
y en el desarrollo también de plantas de fisión pequeñas y reactores modulares
que podrían ser desplegadas en regiones con menor acceso a la energía.
La segunda apuesta clave de la República Popular China han sido las energías renovables.
El crecimiento de las energías renovables en China ha sido impresionante en la última década.
Tanto es así que el país ha instalado más potencia solar que el resto del mundo junto.
¿Pero cómo está logrando esta hazaña?
Pues con una estrategia súper agresiva.
En 2023 China ha liderado la capacidad solar y eólica instalada,
la inversión en energías renovables, la producción de equipos,
los proyectos internacionales, la detección de emisiones
y las redes de transmisión de ultra alta tensión, entre muchas otras cosas.
Es líder mundial en prácticamente cualquier aspecto relacionado con la energía renovable
y tiene prácticamente el monopolio en industrias como la de los paneles solares,
el procesamiento de litio o el procesamiento de tierras cerradas.
China cuenta con una capacidad solar instalada superior a 600 gigavatios
y una capacidad eólica cercana a 440 gigavatios.
Que, aunque nos digan nada estas cifras, de verdad que son una locura.
De hecho son las más altas del mundo
y el país está a punto de conseguir los objetivos que se había puesto para 2030.
Este despliegue masivo ha sido impulsado por políticas de subsidios,
incentivos fiscales y en muchos casos proyectos financiados por el gobierno central.
Pero, como todos sabemos, las renovables tienen un gran problema.
Son muy baratas y limpias, sí, pero también son intermitentes.
Por ello, China también se está poniendo las pilas con el tema del almacenamiento de energía.
De hecho, los dos mayores fabricantes de células de litio, BID y Cattel, son chinas.
En este mundo del almacenamiento también será esencial el desarrollar tecnologías como el hidrógeno verde,
donde China es el mayor productor y consumidor del mundo.
Por último, es importante mencionar el papel de la investigación y el desarrollo
donde China también lidera el número de patentes en el campo de las energías renovables,
contribuyendo aún más a su liderazgo en el sector energético renovable.
Ya hemos visto que gracias a la nuclear y sobre todo a las renovables,
en China va a haber electricidad por un tubo.
Ahora lo que hace falta es que todo funcione con electricidad.
Y por eso el gobierno chino ha previsto el tercer pilar de su estrategia,
la electrificación de su economía.
Este proceso busca que sectores como el transporte, la industria y los hogares
dependan cada vez más de la electricidad.
En lugar de recursos como el petróleo o el carbón.
Para ello, China está llevando a cabo un montón de acciones.
Para empezar, China está adoptando de forma masiva el vehículo eléctrico.
De hecho, más del 40% de los vehículos nuevos que se venden en China son eléctricos
y se espera que esta cifra llegue al 50% en 2025.
En la industria, China está modernizando su infraestructura
para reducir la quema de combustibles fósiles
mediante el uso de tecnologías eléctricas más eficientes.
En el sector de la construcción, se está promoviendo la electrificación
en sistemas de calefacción y climatización
que normalmente dependían del carbón en muchas zonas del país.
Para gestionar este cambio hacia una economía electrificada,
China ha comenzado a invertir en redes eléctricas inteligentes
y sistemas avanzados de almacenamiento de energía
que son esenciales para integrar de manera eficiente la electricidad
de fuentes renovables como la solar y la eólica.
En conclusión, China está avanzando en su transición energética,
la reducción de la dependencia de los combustibles fósiles,
la diversificación energética a través de la electrificación y la energía nuclear.
Todo ello por no hablar de su gran liderazgo en energías renovables.
Todo esto muestra los progresos que China está haciendo hacia la cima del mundo.
No obstante, el país también se enfrenta a desafíos enormes.
¿Logrará China su objetivo?
¿Alcanzará la autosuficiencia energética?
Deja tu opinión en los comentarios y recuerda visitar Freedom24,
te dejo el enlace en la descripción, si quieres empezar a cuidar tus finanzas personales.
Por lo demás, ya sabes, dale like al vídeo y nos vemos en próximas aventuras.
Así que, un saludo y hasta la próxima.