INVERTIR CONLLEVA RIESGO DE PÉRDIDAS DE CAPITAL: *Los tipos de interés de la cuenta D y los planes de ahorro son variables y dependen de los tipos flotantes EURIBOR y SOFR. La información sobre las tarifas mencionadas es válida para la fecha de publicación del vídeo.
En el vídeo de hoy hablamos de cómo los jóvenes están inmersos en una trampa social y económica de la que es muy complicado que salgan. Analizamos los motivos políticos y económicos que hay detrás de que las decisiones públicas suelan ir en contra de la gente joven.
Si tienes menos de 35 años y vives en cualquier país desarrollado,
déjame decirte que tu futuro es cuanto menos...
incierto.
Por no decir que es más negro que la noche.
Además, no es culpa tuya.
Sí, llámese el cuento de que ahora los jóvenes
no tienen espíritu de sacrificio,
que se lo gastan todo en viajes faraónicos
y en suscribirse a Netflix y Spotify.
Sin embargo,
estas afirmaciones responden muchas veces
a sesgos cognitivos,
y en bastantes ocasiones no se corresponden con la realidad.
Los viajes son comparativamente
mucho más asequibles que antes,
y suscribirse a Netflix o Spotify
es comparativamente mucho más barato
que andar comprando discos o yendo al cine,
que es lo que se hacía antes.
El problema de la juventud a día de hoy
es un problema que viene dado
por una cuestión innegable.
Estamos asistiendo a la primera generación
de jóvenes que es muy
inferior en número a su anterior generación,
hasta el punto de que a día de hoy
en países como España
hay más jubilados que jóvenes.
Así que, en el día de hoy
vamos a hablar de por qué los jóvenes
están en una trampa tendida por
la generación del baby boom,
y por políticos de distintos signos
los cuales dejan a los jóvenes
en una situación de total desprotección.
Y como en memoria somos optimistas
por naturaleza, también vamos a ver
alguna solución que puede cambiar la situación,
eso sí, créenme que sólo los jóvenes
podrán salvar a los jóvenes.
Nadie más va a mover un dedo por nosotros,
y de hecho, son muchos
los que no escatimarán en esfuerzos
para evitar que los jóvenes puedan tener futuro.
Pero antes de empezar
con este vídeo, déjame adelantarte
que el tema de las pensiones pinta francamente mal.
Así que yo, si fuese tú, empezaría a preocuparme
por tu dinero, y empezar a rentabilizar
tus ahorros, porque tiene pinta de que nadie
lo va a hacer por ti. Y para ello, que mejor
que nuestros amigos de Freedom24,
a los cuales damos la bienvenida como patrocidadores
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que quieras, y todo ello sin límite de importe,
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un coche o la entrada de una casa,
pues también te viene muy bien, ya que podrás
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regalo. Ya solo por eso, merece la pena.
Te dejo el link en la descripción del vídeo
y en el primer comentario fijado.
Y dicho esto, vamos con el vídeo de hoy.
Lo primero de todo, ¿quiénes son los jóvenes?
Bueno, sobre esto podríamos
hablar largo y tendido, y seguramente
nunca nos pondríamos de acuerdo. En este
análisis vamos a considerar jóvenes
a los miembros de la generación Millennial
y a los de la generación Z.
Hablamos de todas las personas cuyo año de
nacimiento es posterior a 1982.
Una vez sabemos esto, nos podemos
poner manos a la obra. Como decía,
el principal problema de los jóvenes es
que son pocos, y esto no es culpa de
nadie. No obstante, dejadme contaros
este proceso porque es súper interesante.
Toda economía subdesarrollada
se caracteriza por tener tasas de nacimiento
muy altas, ya que por un lado el acceso
a los anticoceptivos es menor,
y por el otro, los hijos se convierten en un
activo que da una muy buena rentabilidad
a sus padres. Estos pueden trabajar
a edades muy tempranas y aseguran a sus
padres que alguien se ocupe económicamente de ellos
cuando estos sean ancianos.
Si llegan, claro.
Otra característica de las economías
subdesarrolladas es que las tasas de mortalidad
infantil también son muy
elevadas, ya que los sistemas públicos de salud
de esos países acostumbran a ser
asquerosamente malos, y la sanidad
privada es tan cara que es prohibitiva
para la mayoría de la población. Pero un
buen día, esta economía subdesarrollada
comienza a florecer y el país se
remonta. La industria se abre pasos,
sube la productividad, la inversión extranjera...
Ya sabéis, lo típico.
El caso es que una economía que está despertando
ya es capaz de recaudar más impuestos,
y eso hace que por primera vez el Estado pueda
preocuparse por la salud de sus ciudadanos.
Esto en España ocurrió entre
finales de los años 50 y la década
de los 60. Cuando esto pasa, automáticamente
ocurren dos cosas. La primera es
que la gente vive durante más tiempo.
Vamos, que la esperanza de vida sube,
y el número de ancianos comienza a subir,
lo que hace que el Estado cada vez tenga que
pagar más dinero en pensiones.
Pero todavía no hay ningún problema. ¿Por qué?
Porque la gente no cambia
en chip así como así, y las parejas
todavía tienen muchos hijos, siendo
todavía las tasas de natalidad bastante
altas. Pero hay una cosa
con la que igual no contabas. ¿Os acordáis
que la tasa de mortalidad infantil en una
economía subdesarrollada es muy alta?
Pues eso cambia enseguida, cuando
el país comienza a desarrollarse, ya que
con muy poquita mejora en los medios sanitarios
se pueden evitar muchas muertes prematuras.
Hablamos de cosas tan simples
como vacunar a los niños,
hacer revisiones a las mujeres embarazadas,
o tener acceso a un hospital en caso de
emergencia. Vale, ¿y qué ocurre entonces?
Pues que tenemos una generación en
la que la tasa de natalidad sigue siendo alta,
pero con una tasa de mortalidad infantil
baja. Resultado,
un baby boom como una catedral de grande.
Como imaginarás, hacer que una
economía crezca en estas condiciones
es muy fácil. Cada vez hay más gente
trabajando y, por lo tanto, cada vez hay más gente
aportando al PIB. Por ello, a poco que
se mantenga la productividad por trabajador,
la economía crece por simple aritmética.
Y ahora es posible que te estés preguntando
¿y por qué sólo hay una
generación de baby boom y no más?
La respuesta está en el comportamiento humano.
Cuando una economía ya se ha desarrollado,
las prioridades de los padres cambian. Ya no
hace falta tener niños que trabajen para llevar
dinero a casa, ni hijos que el día de mañana
te tengan que mantener. Ahora la
prioridad es que tus hijos puedan vivir
en las mejores condiciones posibles.
Y para eso, cuantos menos hijos,
mejor. Además, cuando una economía
se desarrolla, los ciudadanos
comienzan a tener más opciones de ocio,
de estilos de vida, la religión tiende a ser
menos influyente y, por tanto, la gente
empieza a llevar vidas en las que
los niños simplemente no le cuadran.
Todo esto se traduce en una cosa.
La tasa de natalidad baja drásticamente
y, ojo, como os decía antes,
esto es algo que ocurre en todo el mundo,
sin importar el régimen político
o la cultura del país. Es algo
inherente al ser humano. ¿Y qué pasa con
las muertes? Pues que también se retrasan.
En una economía desarrollada,
la esperanza de vida ha subido mucho,
lo que automáticamente hace que la población
envejezca. Esto se ve muy bien con
las pirámides de población. Esta es la
pirámide de población típica de un país
no desarrollado. Situación en la que, por ejemplo,
se encuentra en algunos países de la África
subsahariana. Esta es la típica de
un país en sus primeras etapas de desarrollo.
Lugar en el que están muchos países
de Latinoamérica o del sudeste asiático.
Ahora vamos con la pirámide de población de una
economía desarrollada, como puede ser Estados Unidos
o cualquier país de la Europa Occidental.
Y, por último, tenemos el siguiente
paso, que es la pirámide de población
de una economía que lleva tanto tiempo
desarrollada que su generación baby boom
ya se ha jubilado. En este caso,
la situación es muy alarmante,
ya que la gente jubilada es muy numerosa
y muy pocos trabajadores tienen
que mantener a muchos pensionistas.
Todavía ningún país ha llegado
a este paso, pero muchos países desarrollados
como España pronto lo harán.
Aunque realmente, como mejor se ven estas
cosas, es con números. Así que
vamos con unos ejemplos.
En 1990, la esperanza de vida
en España era de 77 años.
En el año 2023, esta subió
a 84, y se estima que en el
año 2060, esta suba
hasta los 89 años.
Esto hace que la población envejezca y el número
de pensionistas suba. En 1990,
por cada 100 personas en edad de
trabajar, había 22 personas mayores
de 65 años. En
2022, esta cifra llegaba
a las 30 personas, pero es que en
2050, se estima que habrá
57 personas mayores de 65
años por cada 100
en edad de trabajar. Esto se ve también en
esta estadística. El número de cotizantes
por cada pensionista ha pasado de 4,2
a 2,1, y se estima que
en 2050 la cosa se
quede en 1,5 cotizantes por
cada pensionista. Esto provocará
que el gasto aumente mucho.
En 1990, España gastaba
el 8% del PIB en pensiones.
Esta cifra llegó al 12%
en 2023, y en 2050
supondrá el 16%.
Vamos, que ya os podéis imaginar lo
complicada que está la cosa. ¿Y quién
se va a comer este marrón de mantener
a tanto pensionista? Los
jóvenes de hoy en día, la generación
milenial, la generación Z, y
la generación que venga por detrás.
Pero no pasa nada, seguro que nuestros
políticos se han esforzado en evitar que
esto sea un problema, ¿no? Seguro que ya se habrá
legislado y se habrán hecho las reformas
pertinentes para que la economía no colapse,
¿no? Pues no.
Y aquí es donde empieza la trampa
de los jóvenes. El tema aquí es que los jóvenes
cada vez son menos, y los jubilados cada vez
son más. Ah, y los jubilados cuando
hay elecciones van a votar en masa,
porque de ello depende su futuro.
Y claro, ¿cuál es el trabajo del político?
¿Mejorar la vida de la gente?
¿Hacer que la economía del país crezca?
¿Gestionar bien los recursos públicos?
Vale, sí,
pero seamos serios. El principal objetivo
de un político es ganar elecciones.
Y con los jóvenes pasan dos cosas.
La primera es que sus intereses
están menos alineados que los de los pensionistas.
Un pensionista quiere cobrar su pensión
por encima de todo lo demás.
Sin embargo, un joven puede querer
trabajar, estudiar,
emprender, formar una familia...
Es más complicado dirigirse a ellos como un solo grupo.
Además, los jóvenes no consumen
los medios de comunicación tradicionales,
lo que saca al político de su zona de confort.
Así que, si los pensionistas
son más, si van a votar en masa,
si se puede construir un mensaje que agrade
a la mayoría, y si encima se les puede
comunicar todo de forma fácil a través
de periódicos y televisiones, ¿a quién va a
tratar de agradar el político?
Así que, en los países desarrollados, cuando hay
que tener en cuenta los intereses de alguien,
siempre se acaba teniendo en cuenta los intereses
del grupo que te va a hacer ganar las elecciones.
Y como hemos visto a día de hoy,
este grupo ya no son los jóvenes,
son los jubilados. Y la situación cada vez
va a ser más favorable para estos.
Y ahora es cuando alguien puede decir,
oye Borja, ¿pero no se puede atender
a la vez a los intereses de los jóvenes
y de los pensionistas? Pues
lamentablemente no, ya que
en muchos casos los intereses son
contrapuestos. Cada vez que se suben las
pensiones, el gasto en estas aumenta.
De hecho, aunque no se suban,
como ya se ha empezado a jubilar la generación
del baby boom, y como cada vez la gente
vive más, el gasto en pensiones
cada vez es mayor, ya que el número de pensionistas
no deja de aumentar. Y claro,
todo ese dinero tiene que salir de algún lado.
Y ese lado, siempre suele ser
o el bolsillo de los trabajadores,
o el pedir dinero prestado.
El problema de pedir dinero prestado, es decir,
de emitir deuda, es que luego hay que devolver
ese dinero con intereses. Por lo que
es un poco eso de pan para
hoy y hambre para mañana.
Y recordemos que son los jóvenes de hoy en día
a los que les va a tocar el hambre para mañana.
En España, el gasto en pensiones
ya es el mayor gasto del Estado,
y se come el 42,31%
del presupuesto. Y a que no sabéis
cuál es el segundo gasto más importante del Estado?
Los intereses de la deuda,
que se comen el 6,94%
del presupuesto.
Sí, esa misma deuda en la
que España incurre para pagar el
insostenible sistema de pensiones, pero bueno,
al menos los jóvenes,
que ahora están forrados, pueden soportar
este esfuerzo sin dificultad, ¿no?
Pues no. Como decía antes, que una economía
en vías de desarrollo crezca es muy fácil,
porque puede crecer simplemente por el hecho
de que cada vez hay más gente trabajando.
Sin embargo, en una economía desarrollada eso ya no pasa.
La única manera de crecer
es haciendo que cada trabajador produzca más.
O dicho de otra manera, haciendo que
la productividad suba. Y eso no es tan fácil.
Lo que está haciendo que la juventud
esté teniendo problemas para acceder a
trabajos bien remunerados. Vamos,
que el tema es bastante sangrante.
Un número cada vez más reducido
de trabajadores mal remunerados
tiene que sostener a un número creciente de pensionistas
que en ocasiones
tienen mejores pensiones que los propios
trabajadores. Sí, tal y como suena.
En España una juventud con problemas
inmensos para acceder a vivienda
está cobrando menos que los propios pensionistas,
mientras que a estos se les ha
subido en los últimos años la pensión
por encima del IPC.
Mientras muchos de estos mismos pensionistas
son quienes alquilan sus pisos
a precios desorbitados a esos
mismos mileuristas que les pagan las pensiones
mientras hablan de lo poco que se esfuerza
la juventud de hoy en día, de cómo derrochan
suscribiéndose a Netflix y de lo
mucho que ellos se lo han tenido que currar
como si nacer en la España de los 60
fuese nacer en la Franja de Gaza.
Visto que los políticos tienen bastantes pocos
incentivos a bajar la cuantía de las
pensiones, ¿cuál es la solución?
Pues al menos en España
lo que se ha hecho hasta ahora es poner
parches y subir los impuestos
para seguir aumentando el gasto en pensiones.
Vamos, una locura insostenible.
Medidas que solo se justifican por cuestiones
electorales. Otra solución
puede ser traer más inmigración,
pero claro, según el Banco de España
se necesitan 24 millones
de inmigrantes hasta 2053
para mantener la relación entre
trabajadores y pensionistas.
Las políticas encaminadas a subir la natalidad
se han visto ineficaces. Incluso
en países como Hungría, en donde las
han puesto en marcha de manera muy agresiva.
Mientras que retrasar la edad de
jubilación tampoco es algo que
los políticos quieran hacer.
Entonces, pues en España más allá
de una hipotética reforma de las pensiones
que pueda plantear un sistema mixto
público-privado, la solución
pasa por aumentar la productividad por trabajador.
¿Pero eso cómo se hace?
Pues de tres maneras fundamentales.
Centrando la economía en sectores más
productivos. Dando a los trabajadores
mejor tecnología y mejores herramientas
para llevar a cabo su trabajo de forma más eficiente.
Y también formando mejor
a los trabajadores. Es obvio que el
Estado puede hacer que esto ocurra, invirtiendo
en Imasdemasí, fomentando la investigación
público-privada, dando más recursos
a la educación, mejorando las infraestructuras...
En fin, ya sabéis.
Pero aquí es donde se consuma la trampa
de los jóvenes. Y es que todas estas
inversiones en el futuro, en conseguir que
los trabajadores puedan pagar las pensiones de
todos los mayores, se están recortando
porque todo el dinero se va a pagar
las pensiones y los intereses de la deuda
que se emite para pagar las pensiones.
Y esto va a seguir así mientras nadie
haga nada por evitarlo. Pero, ¿qué se puede hacer?
¿Pueden los jóvenes salir de esa trampa
que les empuja al abismo? Pues sí.
De dos maneras muy concretas. La primera
tristemente es yéndose del país. Pero bueno,
en este canal nos gusta mucho España,
así que, ¿qué más se puede hacer?
La otra opción es coger el toro por los cuernos
y presentar batalla. Y no
sólo hablo de movilizarse en manifestaciones
y protestas, o de llenar las redes de mensajes
haciéndose eco de la situación de indefensión
a la que se enfrenta la juventud.
Voy un paso más allá. Creo que es una
cuestión de tiempo que surja un partido
político cuyo único fin sea
defender la situación de los jóvenes.
Y si lo pensáis bien eso, tiene mucho sentido.
La lógica parlamentaria española
con las izquierdas y las derechas muy cerquita
en votos y escaños, hace que cualquier
partido pequeño pueda ser determinante a la
hora de hacer presidente al candidato de uno
u otro partido. Por eso, con muy poca fuerza
electoral, un partido que defienda la
situación de los jóvenes podría exigir ciertas
medidas que compensen el hecho de que
el político siempre mire a su electorado más añejo.
Lo dejo ahí como idea. Más allá
de eso, la situación es crítica e irá peor
en los próximos años. Pero ahora es turno para ti.
¿Cuál crees que es la mejor receta para que la
juventud pueda combatir la trampa
en la que está inmersa? Nos vemos en los comentarios.
Por lo demás, recuerda echarle un vistazo al link
de Freedom24 que te dejo en la descripción
del vídeo. Regístrate ya.
Y por lo demás, suscríbete al
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vemos en próximas entregas. Por lo demás
un saludo y hasta la próxima.