
29 Portada del Sarmental Iconografía y Simbología Curiosidades de la Catedral de Burgos
La fachada del Sarmental es la más antigua de la Catedral de Burgos. Organizada en tres cuerpos, los dos primeros, portada y rosetón, estaban concluidos en 1240, y hacia 1250, se terminó la galería de ventanales del tercer cuerpo, modelo posterior para las galerías de la Coronería y de la fachada principal. Es uno de los mejores conjuntos escultóricos del clasicismo gótico del S. XIII en España, constituyendo la portada más bella y mejor conservada de la catedral, con el tímpano y arquivoltas de inspiración francesa.
En la Portada se aprecian tres niveles, los dos primeros con jambas con zócalo y galerías superpuestas de arcos ciegos. El primero de tradición románica, conformado por una arquería ciega, a ambos lados de la portada, con cinco arcos ciegos de medio punto, dos en la jamba y tres en la zona mural lateral, apoyados en triples columnatas con capiteles de temas vegetales en el lado izquierdo, pero el segundo con una bella Déesis de Cristo mostrando sus llagas redentoras en el costado, pies y manos, aunque su brazo derecho ha sido mutilado, rodeado por los intercesores María la Virgen y S. Juan Evangelista, y ángeles portando instrumentos de la pasión.
En los seis del lado derecho hay figuras humanas, aves afrontadas y otros historiados con luchas de guerreros, en uno de ellos se aprecian guerreros luchando contra el dragón, simbolizando el combate cristiano contra el mal.
En el segundo nivel se distribuyen seis esculturas, en la arcadura ciega con columnillas que soportan la hilera de baldaquines. A la derecha, los apóstoles maestros de la Iglesia, San Pedro y San Pablo. Les acompaña otro apóstol no identificado. A la izquierda, Moisés con las Tablas de la Ley de Dios, y Aarón, un antiguo sacerdote con el incensario. La tercera escultura puede ser de Santiago con bastón de peregrino.
En el parteluz está la escultura del obispo, sucesor de los apóstoles, con mitra estrellada bajo dosel, y sobre él, el cordero inmolado extraído del Apocalipsis, símbolo de Cristo Redentor.
Para mantener el dintel hay cuatro modillones, dos en cada ingreso a cada lado del parteluz, donde se apoya el dintel de la portada, cuatro curiosos personajes que nos advierten sobre los peligros del pecado. En la de la izquierda un joven escucha atentamente la lectura de un anciano en una bonita escena de magisterio. Y en la de la derecha una mujer observa cómo un hombre se quita una espina del pie. El espinario, vestido con manto cerrado con capucha, es una escultura medieval abundante en el Occidente europeo durante los siglos XII y XIII, que ya utilizaban los mesopotámicos, y que formaba parte de elementos secundarios junto con personajes relacionados con la lujuria y otros vicios capitales. El cristiano lleva la espina del pecado, en el templo se saca la espina y se pone en armonía con Dios.
El tercer nivel está formado por el tímpano y las arquivoltas. En el centro del tímpano, Cristo Maestro está sentado en su cátedra con corona y nimbo crucífero, sosteniendo con su mano izquierda el libro del Evangelio abierto, apoyando sobre la rodilla, y con la mano derecha alzada bendiciendo.
Le rodean los cuatro evangelistas con sus símbolos, sentados en taburetes e inclinados sobre sus pupitres, escribiendo el Evangelio dictado por el Maestro; S. Marcos con el león, S. Lucas con el toro, S. Mateo con el ángel, y S. Juan con el águila. A los pies de estos dos últimos hay un saliente ondulado como ola marina, sujetada por ángeles con incensarios, que simboliza la bóveda celeste que cobija a Cristo. Bajo el tímpano, separado por un dintel, este libro del Camino, la Verdad y la Vida lo llevan en sus manos los doce apóstoles que se hallan sentados, conversando de dos en dos, y están cubiertos por un doselete corrido de arquillos trilobulados inscritos en semicuadrados, con torreones esculpidos en los vértices inferiores.
Las tres arquivoltas proclaman la divinidad de Cristo Maestro. En la primera, más interior, un coro de ángeles están arrodillados en adoración portando cirios e incensarios, además de dos serafines cubiertos de alas. En la segunda y tercera aparecen los ancianos del Apocalipsis, símbolo de la sabiduría divina, con coronas en sus cabezas e instrumentos musicales en sus manos, cantando la gloria de Dios. Intercalado está el Trivium, que contenía la Gramática, Retórica y Música, y el Quadrivium, compuesto por la Aritmética, Geometría, Astronomía y Geografía, disciplinas que se estudiaban en el medievo y símbolos de la sabiduría humana, aludiendo a Cristo Maestro, fuente y origen de la sabiduría humana y divina.
El guardapolvo que protege las arquivoltas se adorna con pequeños tallos con hojas, como la semilla del mensaje del maestro que comienza a crecer, y que en la portada norte, del juicio final, se convierte en fruto maduro, con los tallos de la vid llenos de hojas y racimos, que Cristo viene a cosechar.
