33 Reliquias de la Catedral VIII Centenario de la Catedral de Burgos

33 Reliquias de la Catedral VIII Centenario de la Catedral de Burgos

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Jan 30, 2026

Desde los inicios del cristianismo, las reliquias fueron un reclamo para los fieles, sustentando las peregrinaciones. La construcción de altares se hizo sobre sepulturas de mártires, asegurando una fuente de culto y de fe, por los milagros que harían los cuerpos, o partes del cuerpo del venerado. Tras la IV Cruzada y el saqueo de Constantinopla hubo en el mercado europeo cerca de cuatro mil reliquias.
La Catedral de Burgos no es ajena a este fenómeno, atestiguándolo su magnífico archivo de inventarios de reliquias, el primero de 1487. Las reliquias mayores y las menores, tenían la mayoría certificado de autenticidad. Pero en 1547 los canónigos examinaron las reliquias, y apartaron en una caja las posiblemente falsas. A menudo las reliquias se robaban, en 1466 se pidió la devolución de la reliquia de la Espina de Cristo, y de todas las reliquias robadas o no devueltas, pues algunas se solicitaban y no se devolvían.
Ahora, a través de una verja de la Capilla de San Juan de Sahagún, se contempla la capilla de las reliquias donde se muestran muchas de ellas.
Partiendo del diseño del arquitecto carmelita Fray José de San Juan de la Cruz, es ejecutada por Fernando González de Lara entre 1761 y 1763, al igual que las yeserías de las pechinas, representando a San Juan de Sahagún, San Telmo, San Julián y San Indalecio, y las representaciones alegóricas en la cúpula, de la santidad, el martirio y las virtudes.
Los tres retablos relicarios, el central y dos laterales dedicados a Santa Casilda y la Inmaculada, realizados también por Fernando González de Lara, tienen formas neoclásicas y decoración rococó, guardando la mayoría de las reliquias que la catedral ha atesorado desde el siglo XI, en los numerosos nichos con arquetas de marfiles, ébano, concha, plata, ejecutados entre los siglos XI y XVII, junto con bustos, brazos y otros relicarios de santos como…
Anteriormente las reliquias estuvieron diseminadas por la catedral, como en el armario relicario realizado entre 1495 y 1496, un conjunto artístico-pictórico de valor incalculable, al igual que otro retablo relicario elaborado con ébano, plata, marfil y piedras preciosas.
La capilla anterior, dedicada desde 1765 al agustino San Juan de Sahagún, canónigo en el siglo XV de la Catedral y canonizado en 1690, posee las reliquias del Santo en el centro del retablo clasicista, bajo su imagen vestida con el traje canonical de Burgos, obra de Juan Pascual de Mena. Alterada en varias ocasiones, aún conserva la arquitectura gótica del siglo XIV, de cuando estuvo dedicada a Santa Catalina de Alejandría, así como las bóvedas de crucería de finales del siglo XIV con los escudos de la familia de los Rojas, a la que perteneció posteriormente, y las pinturas murales de santa Catalina y Santa María Magdalena.
En los inventarios constan las reliquias insignes de Santa Centola y Santa Victoria, el brazo de Santo Tomás de Canterbury y la Espina de la Corona de Cristo, de la capilla de los Condestables, regalo de Juan Fernández de Velasco, el Condestable. También la de San Juan de Sahagún, o el Lignum Crucis que donó Beatriz de Miranda, que se procesionaba en el claustro para que lloviera.
Siempre que las reliquias insignes se llevaban a otra iglesia lo hacían en procesión, dentro de un relicario. El día de las Reliquias, domingo posterior a la Pascua de Resurrección, se exponían todas juntas a los fieles en el altar mayor o en otro principal, procesionándolas los capellanes y los ministros inferiores de la iglesia para luego devolverlas a su lugar.
En el siglo XVII se realizaron muchas beatificaciones y canonizaciones, trasladándose en procesión una reliquia de Santa Casilda desde su santuario a la Catedral en 1601, con grandes celebraciones.
Un trozo del dedo del obispo San Julián que estaba en Cuenca llegó a Burgos el 1 de julio de 1700, y en 1866, desde el monasterio de Arlanza, se trajeron las reliquias de otros santos mártires
Por último, en 1921 se trasladó en aeroplano desde Sevilla en un relicario, un fragmento de dedo del rey Fernando III el Santo, promotor de la construcción de la actual Catedral junto al obispo Mauricio, volteándose las campanas de la catedral y con salvas de artillería desde el castillo, junto a unidades militares rindiendo honores al paso de los restos del santo, por ser el Patrón del Arma de Ingenieros.
El Cabildo en la celebración del VIII Centenario de la Catedral, expondrá esta reliquia en un lugar visible y preeminente, para veneración de los fieles.

Guión y comentarios: Agustín Lázaro López
Adaptación del guión, filmación, montaje y materialización: Juan Carlos Llorente
Producción: PROYOU DIGITAL
Colabora: Cabildo de la catedral de Burgos.