18 Sillería del coro - Iconografía profana - Curiosidades de la catedral de Burgos

18 Sillería del coro - Iconografía profana - Curiosidades de la catedral de Burgos

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Jan 30, 2026

En el capítulo anterior tratamos sobre la iconografía religiosa de la espléndida sillería en madera de nogal de doble nivel con forma de U, que ocupa tres tramos de la nave central de la catedral de Burgos, y que a pesar de su aparente uniformidad posee tendencias artísticas diferentes, tanto en su estructura como en los relieves, adornos y taraceas.
Ahora nos adentraremos en los temas profanos taraceados con incrustaciones de madera de boj, tanto en los respaldos de los asientos, con grutescos que giran alrededor de un eje central, como en los asientos abatibles con escenas populares de la época, de mitología de juglares, costumbristas, literarios, de grutescos, ciencias, artes y oficios, o de simbolismo animal, que han sido mezclados con héroes bíblicos o históricos como método de enseñanza, junto a las taraceas en los apoyabrazos que separan cada asiento del siguiente.
La sillería está organizada en dos niveles jerárquicamente ordenados, las sillas altas están destinadas a los canónigos y las bajas a los titulares que tienen un título eclesiástico. Al abatirse cuentan con un soporte denominado "misericordia" en la parte inferior de los asientos, un apoyo disimulado para el tiempo que se está de pie. Estas misericordias, al estar a la altura del bajo vientre, tienen talladas generalmente las debilidades humanas o pecados capitales y diferentes tipos de locura, intercalando a veces seres irreales o escenas obscenas.
Prácticamente no existe ningún resquicio del coro que no esté tallado o taraceado, a excepción del asiento Arzobispal, y las zonas laterales interiores donde se abaten de los asientos. El aspecto feroz que muestran los pomos y laterales interiores de los asientos simboliza los vicios y pecados, junto a la maldad. Aparecen el mono, el cerdo, el gallo, el león, el perro, el centauro, junto a seres monstruosos y fantásticos. Pero también encontramos a Hércules, borrachos con racimos, danzantes o luchadores.
Los grutescos en los respaldos de las sillerías del coro aparecieron a finales del siglo XV en Florencia. En España lo hicieron a finales del XV.
La sillería burgalesa retoma el “candeleri”, con composiciones de grutescos que giran alrededor de un eje central.
Estos grutescos suelen ser elementos vegetales, bichos, seres monstruosos o seres híbridos fruto de la imaginación, ya que los artistas habían heredado el interés fantástico y monstruoso de la época gótica, siendo verdaderos especialistas en su realización.
En las sillas se representan escenas deportivas o de espectáculos, aunque en esa época se condenaban los juegos de azar que llevaban consigo dinero en apuestas, siendo considerados vicios. La caza era una de las actividades más antiguas del hombre, pero con el tiempo se convirtió en un pasatiempo de la nobleza.
Las cacerías en los asientos están realizadas de pie, y los cazadores son asistidos por monteros y perros cuando se trata de ciervos, jabalíes y osos. En algunas se representa el desguace y aprovechamiento del animal tendido boca arriba sobre una mesa. También encontramos taraceas sobre el adiestramiento de los perros y halcones. En las taraceas de los asientos hay dos escenas de toros con perros.
Los torneos y justas también aparecen en las taraceas de los asientos, aunque la iglesia y los moralistas los criticaban y condenaban por la pasión y el dramatismo que despertaban, pues desembocaban a veces en el erotismo, siendo causa de adulterio. Los torneos podían ser a pie o a caballo, con espada o lanza, y variedad de armaduras.
En cuanto a la representación de juglares, músicos y danzantes, eran vistos como personajes infames, siendo denunciados por sus cantigas con nombres propios, contando todos sus vicios. En las taraceas de la catedral hay escenas en las que se toca el órgano, el clavicordio, el canon o el arpa, y también trompetas, gaitas, guitarras, flautas, violas o tambores.
Aparecen las ciencias y las artes como la arquitectura, la astrología, la música, y el aldeano zahorí que adivinaba lo que había bajo la tierra.
Entre los oficios, gremios y actividades artesanas están representados el barbero o sacamuelas, el afilador, la tejedora, el arquitecto, el que prepara los aparejos, el pintor, los carpinteros y zapateros.
Hay escenas que pueden pertenecer a la narrativa literaria, como una taberna con mesas con viandas y la tabernera atendiendo a los clientes. También una escena de batalla de un jinete contra soldados sobre un puente.
Abundan los temas mitológicos que eran utilizados para inculcar los principios morales y dar ejemplaridad, y existen también temas bíblicos.
La única escena religiosa es la de San Jorge, montado a caballo, traspasando con una lanza al dragón.
Los pecados y vicios están representados con carácter moralizador con temas alusivos a la vid o alimentos que se oponen a los frutos de la tierra, y sobre todo bajo las misericordias, donde se muestran los pecados capitales.
El simbolismo animal está representado con el asno, el mono y las cerdas.