
11 Retablo de la Capilla de la Concepción o Santa Ana - Curiosidades de la Catedral de Burgos
La capilla de la Concepción o de Santa Ana posee dos de la principales joyas artísticas de la catedral de Burgos, el retablo mayor obra maestra de Gil de Siloé, y el sepulcro renacentista de principios del siglo XVI del obispo Luis de Acuña y Osorio, realizado por su hijo Diego de Siloé. El retablo mayor está adosado al muro oriental y es uno de los conjuntos escultóricos mas relevantes del último tercio del siglo XV. Promovido por el Obispo Luis de Acuña, lo realizó entre 1483 y 1492 desplazándose a Burgos desde tierras flamencas Gil de Siloé y su taller, con decoración, estofado y policromía de l pintor burgalés Diego de la Cruz.
Una obra de gran tamaño enmarcada en un gótico flamígero, con formas flamencas y germanas en algunos detalles, con estructura a modo de tapiz sobre un fondo en azul celeste y estrellado, y dedicado en su iconografía al ciclo de la concepción de la Virgen María con numerosos detalles, riqueza ornamental, y definición artística en las escenas colmadas de personajes creando una espectacular visión. Entre las iconografías observamos a san Marcos con gafas y las figuras reflejan el modo de vestir de la época.
Se organiza en un banco o predela, y un cuerpo principal con tres registros verticales con doseletes y pináculos calados, que cobijan las figuras.
En el centro de la gran predela corrida está Cristo Resucitado, con la corona de espinas, mostrando las yagas, flanqueado por ángeles portando los instrumentos de la pasión, con la virgen y san Juan a su derecha y María Magdalena y otra santa mujer a su izquierda. A los lados están san Pedro y san Pablo, y en los extremos los cuatro evangelistas, dos a cada lado, todo ello enmarcado por pináculos y gabletes dorados.
En la calle central se representa la genealogía humana-divina de Cristo, que parte del tronco de Jesé dormido, desde donde arranca el árbol genealógico. Los brotes fructifican en las figuras de los reyes de Judá y profetas, envolviendo la escena central del abrazo de san Joaquín y santa Ana ante la puerta dorada, de donde emergen unas ramas que culminan en la parte superior con la imagen sedente de la Virgen María con el Niño. Una exaltación a la Inmaculada Concepción glorificando su estirpe real. Dos figuras femeninas escoltan a la Virgen y el Niño como alegoría al antiguo y nuevo testamento, aunque se interpretan como la sinagoga y la iglesia por tener una los ojos tapados por un velo, con tocado de corona portando en las manos las Tablas de la Ley y un cetro roto, y la otra con ojos develados, coronada y con un cetro intacto.
Las calles laterales son más estrechas y están separadas por baquetones, mostrando escenas secundarias. A la izquierda el obispo Acuña orando con galas eclesiásticas de gran riqueza, acompañado entre otros de Frenando Díez Pelayo, san Humberto y otros canónigos. El nacimiento de la Virgen, con santa Ana en la cama y la Niña María secada tras el baño para ser fajada. Y Joaquín expulsado del templo por el sumo sacerdote por no tener descendencia.
La derecha, san Humberto como cazador junto a su criado, santo de especial devoción del obispo acuña, al que se le aparece un ciervo con la cruz luminosa en su cornamenta como imagen de Cristo para convertirle. La presentación de María subiendo las escaleras del templo con distintivo de virginidad, símbolo de ingenuidad y virtud. Y la aparición del ángel a san Joaquín tras su ayuno y súplica, indicando que tendrá una hija como descendencia que deberá vivir en el templo reposando en ella el Espíritu Santo.
El retablo se culmina con el escudo de armas del obispo y un calvario en el ático, con el sol y la luna fijados en el cielo abovedado. Entre las pilastrillas de las entrecalles, la pulsera perimetral y en el ático, hay figuras de profetas, patriarcas y santos, muchos de ellos no identificados.
Esta iconografía que desde el siglo XII ensalzaba la figura de María, glorificando su estirpe real, tras las segunda mitad del siglo XV cobró más fuerza con la exaltación de la Inmaculada Concepción.
Transcripción
