04 Las andanzas del coro burgalés - Curiosidades de la catedral de Burgos

04 Las andanzas del coro burgalés - Curiosidades de la catedral de Burgos

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Jan 30, 2026

El antiguo coro de estilo gótico estaba en los flancos del antiguo retablo mayor, y el nuevo en estilo plateresco se situaría en el mismo lugar, realizándolo Felipe Bigarny entre 1506 y 1513, participando también Diego de Siloé.
Tras el hundimiento del antiguo cimborrio la noche del 3 al 4 de marzo de 1539, Juan de Vallejo, comenzó la realización del nuevo cimborrio que en 1555 estaba prácticamente concluido, finalizándose en 1568.
Las sillas del Coro, tras el hundimiento, se habían guardado en la Capilla de Santa Lucía, y durante los siglos XV y XVI en las catedrales de Castilla, Aragón y Portugal se generalizó el desplazamiento del coro a la parte trasera de la nave, con motivo de acercar a los fieles al altar mayor, ya que la visión se obstaculizaba con el coro en el presbiterio. Pero a los canónigos burgaleses no les agradaba su distanciamiento del altar mayor, surgiendo varios pleitos.
El 8 de enero de 1.550 los canónigos pensaron que era ya el momento de sacar las sillas y colocarlas. Los capitulares votaron secretamente y acordaron hacerlo en su primitivo lugar de la capilla mayor, pero no concretarían el orden de colocación de las sillas hasta el 15 de octubre.
Viéndose perjudicada la visión de capilla que fundaron sus abuelos, el condestable inició un pleito con el cabildo. Durante meses cada parte defendió su colocación, con viajes a Valladolid para conseguir el favor real de Carlos V, y buscar soluciones intermedias.
Finalmente, una cedula real del monarca obligó a colocarlo en su asentamiento actual, finalizando los trabajos Simón de Bueras en 1552. Al fondo del coro, en el lado de la epístola, se puso la silla del deán como máxima autoridad de la catedral, mientras que en el fondo del coro del lado del evangelio, se situó la del segundo del cabildo, el arcediano de Burgos. Tanto en el coro del deán como en el del arcediano, en los asientos altos se situaban los canónigos en orden de prelación, del fondo hacia adelante, y los asientos bajos eran para beneficiados y niños de coro. Al estar el coro abierto hacia el altar mayor y la puerta principal, cuando acudía el obispo, presidía la celebración desde la silla del deán.
Treinta años después, al llegar a esta sede arzobispal Cristóbal Vela y Acuña, que procedía de la nobleza, quiso hacer una gran silla arzobispal para él y colocarla entre los dos coros, cerrando el espacio coral de la puerta principal, oponiéndose el cabildo y llevando el litigio ante la Santa Sede.
Mientras tanto, el arzobispo ordenó que la silla del deán, que ocupaba cuando acudía al coro, se adornara con una alfombra en el suelo, un reclinatorio con almohadón de terciopelo carmesí con borlas de oro, y dos almohadones de idéntico material para el asiento y los pies de la silla.
El arzobispo se cansó de esperar y el 12 de octubre de 1583 decidió tener su silla. Al finalizar los oficios matinales, se personó Diego de Valladares, fiscal del arzobispado de Burgos, con los escultores y talladores García de Arredondo, Juan de Sobremazas y Martín de Ochavarría, además de personal del arzobispado con espadas y dagas, para hacer sitio a la silla arzobispal destruyendo las dos sillas altas y bajas que encabezaban el coro del deán. A comienzos de 1584 quedó instalada su silla especial, pero no en el centro del testero como en un principio pretendía.
Su sucesor, Antonio Zapata, tras el cerramiento del testero a finales del siglo XVI y comienzos del XVII, y con el visto bueno del cabildo, presidió los actos desde la silla arzobispal situada en el centro, lo que no logró de malas maneras su antecesor.