
04 Historia de la Catedral de Burgos - Barroco, Rococó y Neoclásico - Siglos XVII, XVIII y XIX
CAPITULO 4: BARROCO, ROCOCÓ Y NEOCLÁSICO SIGLOS XVII, XVIII y XIX.
El eje longitudinal de las naves de la catedral consta de nueve tramos, además del crucero, la cabecera pentagonal y la girola. La nave transversal tiene seis tramos, tres a cada lado, de la misma altura que la nave central. Las naves, cubiertas con plementería de piedra, se apoyan en arcos fajones y cruceros y nervio transversal. El cimborrio y las bóvedas contiguas tienen nervadura de tercelete y nervios combados.
Pero la diafanidad de la nave central quedó dividida en tres partes: El coro, el crucero y la Capilla Mayor, separando en el siglo XVII las naves laterales de la nave central por el trascoro y las verjas de la capilla mayor, y a principios del siglo XVIII cerrando con dos rejas de forja el espacio central del crucero, como una gran capilla dentro de la nave central.
En el siglo XVII, tras el cierre del coro, se construye el trascoro en estilo barroco clasicista, que transcurre paralelo a las naves laterales y al hastial de entrada a la Catedral. El frontal del trascoro se realizó en 1626 en mármol, articulado en tres calles y rematado con balaustrada y embolados. Las calles laterales articuladas por pares de columnas corintias de fustes estriados acogen dos hornacinas con esculturas de alabastro de San Pedro y San Pablo, realizadas por Antonio de Riera en 1623. En los nichos laterales, en arcosolios hay seis lienzos barrocos.
Durante los siglos XVII y XVIII también se edificaron nuevas capillas de estilo barroco. La capilla de Santa Tecla se realizó entre 1.728 y 1741 siguiendo las tradiciones de Herrera y el estilo churrigueresco, en el lugar donde estaba la antigua parroquia de Santiago de la Fuente y cuatro capillas con entrada desde el interior de Catedral: Santa Práxedes, Santa Victoria, Todos los Santos y Santa Lucía. El obispo Manuel de Samaniego y Jaca encomendó la obra a Alberto Churriguera, y con correcciones introducidas por Andrés Collado se ejecutó por Domingo de Ondátegui y Juan de Sagarvínaga. La cubierta se apoya en recias pilastras con arcos de medio punto. La cúpula central de 10 ms. de diámetro se apoya sobre pechinas con los cuatro evangelistas, acompañados por serafines, con magníficas yeserías policromadas. El retablo mayor es barroco, sobresaliendo la hermosa talla central de Santa Tecla.
La capilla de las reliquias fue ejecutada por Fernando González de Lara entre 1761 y 1763, partiendo del diseño del arquitecto carmelita Fray José de San Juan de la Cruz, al igual que las yeserías de las pechinas, representando a San Juan de Sahagún, San Telmo, San Julián y San Indalecio, y las representaciones alegóricas en la cúpula, de la santidad, el martirio y las virtudes. Los tres retablos relicarios también son realizados por Fernando González de Lara, con formas neoclásicas y decoración rococó.
La Sacristía Mayor fue totalmente remodelada en estilo barroco rococó entre 1762 y 1765, según proyecto también de Fray José de San Juan de la Cruz, que cubrió la sala rectangular con una original cúpula elíptica con abundancia decorativa, de seis gajos y linterna, buscando el movimiento en las formas y en la escenografía. El mobiliario es barroco de finales del siglo XVIII, con cajonería, retablos sin dorar, tallas y pequeños cuadros de Luca Giordano.
A finales del siglo XVIII las tres puertas de la fachada principal habían perdido toda su riqueza escultórica por las filtraciones de agua, con peligro de desplomarse sobre los que accedían al templo. La Real Academia de San Fernando aprobó sustituir los tímpanos, jambas y arquivoltas de las puertas, por un estilo neoclásico. Luego, en 1805, en las enjutas entre ambas portadas y bajo arcos góticos, se colocaron las estatuas barrocas del obispo Asterio y el rey Alfonso VI a la izquierda, y don Mauricio y san Fernando a la derecha.
En el año 1800, la capilla de estilo gótico de Nuestra Señora de los Remedios del siglo XIV, del claustro viejo también se renovó, trasladándose desde el Real Monasterio de San Agustín el Santo Cristo de Burgos. Esta imagen articula de pelo natural y revestida de piel de bóvido tiene devoción por varias Regiones de España y numerosas naciones de Hispanoamérica, donde es conocida como «El Señor de Burgos».
Con los años el pavimento de piedra blanda de la catedral se deshacía con facilidad y necesitaba de continuas reparaciones. En 1789 se tuvo que renovar por completo pero la blandura de la piedra obligó en 1858 a cambiarlas por baldosas de mármol de Carrara de Génova. La obra comenzó en junio de 1863, finalizándose en diciembre de 1864, con un diseño de hexágonos con fajas y adornos de piedra azulada de pilar a pilar y otras que se cruzan en aspas. También, en 1862 se construyó de nuevo la escalinata de 28 escalones del Sarmental, derribando parte del palacio Arzobispal para ensanchar la escalera y un año más tarde se colocó una reja de hierro al pie de la escalera.
Producción: PROYOU DIGITAL
Colabora: Cabildo de la catedral de Burgos.
