03 Heráldica de la Capilla de los Condestables - Curiosidades de la catedral de Burgos

03 Heráldica de la Capilla de los Condestables - Curiosidades de la catedral de Burgos

T
Jan 30, 2026

En 1482 don Pedro Fernández de Velasco y Manrique de Lara y doña Mencía de Mendoza y Figueroa encargaron la construcción de su propio panteón a Simón de Colonia, al margen del panteón familiar del convento de Santa Clara de Medina de Pomar.
En el capítulo 27 mostramos la grandiosa arquitectura y decoración de la capilla de los Condestables, pero ahora como curiosidad, nos detendremos en su espectacular heráldica.
Los Velasco llegaron a las Merindades desde Cantabria. D. Pedro Fernández de Velasco tras luchar al lado de Enrique IV en 1467 contra las tropas del infante Alfonso, fue nombrado condestable en 1473 para más tarde, al lado de Isabel la católica, dirigir el cerco del Castillo de Burgos contra los partidarios de Juana “La Beltraneja”, batallando también en Granada contra los musulmanes.
Dña. Mencía de Mendoza y Figueroa era hija del marqués de Santillana, Íñigo López de Mendoza y hermana del Cardenal Mendoza y a los 15 años fue casada con el conde de Haro, D. Pedro Fernández de Velasco. Era muy culta, con conocimientos en arte y literatura. Administraba el patrimonio familiar, mientras su marido batallaba, revisando la construcción del palacio de los Condestables de Castilla, conocido como casa del Cordón, entre 1476 y 1482. Y acrecentando el patrimonio con la ejecución de la quinta o Casa de la Vega, finca de caza y recreo junto al río Vena cerca del antiguo pueblo de Gamonal, derruida en 2003, y la capilla de los Condestables o de la Purificación como panteón familiar de ambos.
Aunque no está históricamente documentado, la tradición cuenta que al regresar de batallar, Mencía recibió a su esposo diciendo: “Ya tienes palacio donde morar, quinta para descansar y capilla donde orar y enterrarte”.
El recinto más suntuoso de la catedral, se levantó sobre una capilla anterior dedicada a San Pedro y las ruinas de un antiguo solar de viviendas, siendo una expresión suma del gótico flamígero.
En las paredes están los grandes escudos de D. Pedro Fernández de Velasco y Dª Mencía de Mendoza y Figueroa. Y en centro de la capilla la cripta, donde yacen sus restos mortales bajo un magnífico sepulcro renacentista, donde los condestables esperan la purificación y redención de sus pecados.
El escudo de los Velasco está jaquelado con ocho facetas cuadradas de oro y siete de veros en forma de pequeñas campanas, alternándose una azur y otra de plata invertida. Todo ello lleva una bordura de castillos y leones. El timbre, sobre el escudo, posee yelmo y cimera de león rampante, de donde parte a modo de lambrequines, una decoración vegetal con cascabeles.
El escudo de Dña Mencía tiene en los cuarteles 1 y 4 las armas paternas, banda roja perfilada de oro sobre campo verde, las Cadenas de las Navas de Tolosa y el AVE MARIA GRATIA PLENA en letras azules sobre campo de oro. En los cuarteles 2 y 3 tiene las armas maternas, cinco hojas de higuera. El timbre, sobre el escudo, posee yelmo y cimera de Pegaso rampante, de donde parte también, a modo de lambrequines, una decoración vegetal con cascabeles.
En la parte superior de la capilla, sobre las esculturas de heraldos, se disponen niños o ‘putti’ con las divisas de los condestables la cruz potenzada de Jerusalén y el sol con el IHS, o anagrama de Cristo, como luz purificadora que esperan desde su cripta.
Los heraldos tenantes, conocedores de los emblemas heráldicos, flanquean los escudos disfrazados de salvajes vellosos, hombres en el de don Pedro y mujeres en el de doña Mencía, certificando la heráldica de los condestables. Están vestidos con cueros curtidos de toro o buey, con cintos y sin pelos en manos y pies. En los desfiles previos a los torneos, los heraldos se disfrazaban de salvajes portando los escudos de los caballeros que competían.
En las paredes exteriores de la capilla de los Condestables, heraldos tenantes sin disfrazar pero con equipamiento militar, flanquean los escudos de D. Pedro y Dña. Mencía.
Los leones también suelen ser tenantes de escudos, y así mismo los vemos sosteniendo el aspa de san Andrés o la cruz potenzada de Jerusalén, además de niños o ‘putti’ portando la divisa del sol de san Bernardino. Doña Mencía sólo tenía niñas, e invocó a san Bernardino, teniendo un niño al que puso el nombre del santo. Desde entonces adoptaron esa divisa. El aspa de San Andrés también corona la reja de Cristóbal Andino a la entrada de la capilla.