En este capítulo Juan Pedro Lührs, Martín Baudet y Rodrigo Pérez de Arce conversan sobre la transición democrática de Chile, la historia detrás de la piocha de O'Higgins y la figura de Patricio Aylwin en este periodo.
0:00 Introducción 4:56 Las verdades del hermenéutico 05:02 GC: La piocha de O’Higgins 11:16 GC: La figura de Patricio Aylwin Min 31 GC: Acuerdos en transición 44:25 El WhatsApp colaborativo de Martín 46:22 GC: Palabras al cierre
El hombre de la transición continúa transiciendo.
Con esta frase, el programa Plan Z se reía de una transición que fue quizás demasiado
larga y que dejó a muchos disconformes.
Para la izquierda más dura, la concertación se vendió al capitalismo y a los militares,
y para la derecha más dura, los partidos vendieron a Pinochet y a los militares que
salvaron a Chile.
La transición es toda una institución en nuestra historia.
Fue un tiempo de apertura económica, explosión de la televisión abierta, el comercial del
manjar Colón, una época en que había plata y tiempos de gloria en el fútbol con dos
finales de Copa Libertadores y equipos míticos en el Campeonato Nacional.
Pero la transición es más de lo que la superficie muestra.
Fue un pacto, un periodo difícil con terrorismo, asesinatos políticos, tensiones y mucha incertidumbre.
Y digamos la verdad, la concertación de la alegría que llegaba no habría llegado ni
a la esquina de no ser por los militares y los viejos macuqueros.
Ahora te vamos a contar por qué.
Hoy analizaremos la transición democrática de Chile, el inicio de los 30 años.
Bienvenidos a un nuevo episodio de Otro Podcast Político, el programa más carismático del
sur global.
Sean todos bienvenidos a un nuevo episodio de Otro Podcast Político.
Hoy para hablar sobre la transición, la transición democrática que tuvo Chile a inicios de los
años 90 y que marcó desde entonces todo lo que fue el desarrollo de la política,
de la economía, de las instituciones, etcétera, dentro del país.
Como le decimos, como siempre nos gusta decirle, nosotros no solo venimos a opinar, sino a
describir hechos, a decir verdades y a declamar factos.
Hoy me acompañan los mejores panelistas que podríamos tener en el mundo mundial.
Vaya a partir por el Timothy Chalamet de Macul.
El último 10 es el diplomático Martín Baudet.
¿Cómo te encuentras el día de hoy?
Hola, Juan Pedro.
Muy bien, gracias.
Hola, Rodrigo.
Un gustazo estar acá en un nuevo programa de un temazo como es la transición y sobre
todo el gobierno del presidente Elwin, que hoy en día se siente con mucha, con mucha
normalidad, con mucha obviedad, una transición, un gobierno democrático.
Pues yo creo que fue una época, pero muy, pero muy de mucha tensión.
Y bueno, y se resuelve uno de los grandes problemas de la ciencia política, que es
cuál es la transición, cómo entrega el poder una dictadura.
Y bueno, y a eso vamos a leer este programa que te recomiendo que va a estar de antología.
Muchas gracias, Martín.
Y bueno, la verdad, las cosas que hay algo que hemos mencionado en capítulos anteriores
y es que no es obvio que una persona que es jefe de Estado durante un periodo dictatorial
entregue su mandato y mucho menos que lo haga a través de una elección que luego respeta.
Pero vamos a seguir avanzando y es el turno de nuestro intelectual sub35, la persona más
inteligente de este panel. Saludo o no a ninguna otra persona que a Rodrigo Pérez
de Arcel Hermenéutico. ¿Cómo te encuentras el día de hoy?
Muy bien, muchas gracias.
Disfrutando aquí de la Navidad o de los tiempos navideños del Universario Norte,
la verdad es que se ve bien distinto.
Y fuera de eso, la verdad es que hoy día vamos a hablar de política, porque probablemente la
transición con su apariencia de buena onda y de que la alegría venía llegando, la verdad es que
es un periodo donde se está haciendo política todo el tiempo. Quizás no masivamente,
no con espectacularidad, pero la política está sucediendo todo el tiempo y va haciendo que
esta cosa que diría miramos para atrás y decimos no, aquí se ha jugado con cartas marcadas.
Bueno, la verdad es que fue un periodo, como dijo Martín, con mucha incertidumbre,
de mucha negociación y que podría haber salido mal de muchísimas maneras.
Bueno, muchas gracias, Rodrigo. Y aprovecho de saludar a todas las
personas que de una u otra forma hacen posible la esta nueva entrega de otro
podcast político. Me refiero en primer lugar a Rodrigo Martínez.
Me refiero en segundo lugar a Carlos Yaduardo, al líder en general y obviamente a toda nuestra
chumakería que desde Arica a Punta Arena, desde Finlandia, desde Eslovaquia, desde China,
desde Brasil, desde Colombia, desde una enorme cantidad de países y territorios siguen este
programa, que es un programa que busca tratar de venir a aportar una alternativa saludable a lo
que se suele ver en televisión y en redes sociales. Bueno, y para que ya entremos en
materia, vamos a iniciar con las verdades del hermenéutico, porque Rodrigo Pérez de Arce
tiene algo que nos puede contar, que va a ser útil para poder empezar a hablar sobre este tema.
Rodrigo, el hermenéutico, ¿qué tienes para contarlo?
Cuando uno piensa en el inicio de la transición, el inicio simbólico, uno inmediatamente se
imagina esta ceremonia el 11 de marzo del año 90, donde Pinochet le entrega la banda presidencial
a Patricio Eipo, ¿cierto? En el Congreso Pleno, que todavía se estaba construyendo en esa época.
Sí, juro que sí.
Pero en el cambio de mando de Chile, no solamente cambia la banda presidencial, sino que se entrega
una estrella de oro de cerca de 7 centímetros de diámetro, que hoy lleva el escudo de Chile
al medio, y que se supone es el símbolo del poder presidencial en nuestro país.
El cetro del poder presidencial en Chile, porque cualquiera se puede poner una banda.
En otros países no existe la pioche, sino que se entrega un bastón de mando,
un palito, una especie de bápulo, en Chile es la piocha de O'Higgins.
Y hay un montón de historias que rodean este objeto metálico chico que se cuelga en la banda presidencial,
y el primero de ellos es que en ninguna de las imágenes más famosas de O'Higgins aparece la piocha.
Aparece una piocha totalmente distinta.
Ahora, esta piocha de O'Higgins se mantuvo y se transirió de presidente a presidente,
hasta que Salvador Allende toma la presidencia, y esta especie de medalla desaparece durante el bombardeo a la moneda.
Entonces, se mandó a hacer una nueva.
Si uno mira la foto, como va a aparecer aquí, la foto trae el escudo actual de Chile,
con el cóndor, el huemul, el típico escudo de Chile que no existía, obviamente,
cuando Bernardo O'Higgins fue presidente.
Que buen detalle, no me había fijado jamás.
Esa es la clave para saber que no es esa, que tiene el escudo.
El escudo de Chile de esa época no era ese, ¿no?
Y parte de los mitos que rodean a la piocha O'Higgins
está en que al presidente que se le cae va a tener un gobierno difícil o no va a lograr terminarla.
¿A quién se les cayó?
A Balmaceda, en el 86.
A Alessandri Balma, en el año 1920.
A Michel Bachelet, en su primer gobierno,
que le tocó el terremoto al final de cuando justo estaba por entregar el mando.
Y, en 2018, a Sebastián Piñera.
Luego viene el estallido social, en fin, el COVID.
Así que hay que tener mucho cuidado con la piocha O'Higgins.
Pero se dice...
Como dicen los tarotistas, está cargado.
El tag es un objeto cargado.
Y se dice, porque el que mandó a rehacerla para poder entregar el mando
fue Augusto Pinochet, como presidente de Chile.
Ahí se rehace.
Entonces se supone que hay varias copias.
Que dejó un mensaje adentro de la piocha.
Así que hay que ser presidente para poder acceder al contenido de ese supuesto mensaje.
¡Qué buen detalle!
Es como de...
Es como de los monos chinos, para que me entiendan de otro lado.
Monos chinos, monos chinos.
Entonces, habría algún mensaje ahí.
Y dicen también que Pinochet en algún momento trató de sacarla.
De sacarla, que no le llegara a él.
Pero, en fin.
Todo eso son...
Son...
Conodillo histórico, ¿no?
Mito que...
Que...
Que verdad.
Shismografía.
De la buena.
Bueno, muchas gracias, Rodrigo.
Qué buen aporte.
Sí, es verdad que Pinochet tenía un rollo con O'Higgins.
¿Por qué?
Porque, bueno, el título de capitán general, que se autoproclamó Pinochet,
el único que lo había tenido era O'Higgins.
Porque para ser capitán general tenés que ser presidente de la república
y comandante jefe del ejército.
Pero O'Higgins no había sido director supremo.
En Chile, la historia es Pedro de Valdivia,
Bernardo O'Higgins, que era director supremo
y comandante en jefe del ejército,
y Ramón Freire.
Ramón Freire también fue...
Se autoatribuyó el cargo de capitán general.
Entonces, Pinochet evoca toda esta...
como de los prohombres de la patria.
Como que él hubiera sido el gran vínculo
en toda la historia de Chile.
De hecho, hay algunos detalles que son súper impresionantes,
como en el edificio Diego Portales,
que era el edificio de la UNTAD III,
había una placa de cobre gigante
que decía 1810-1973,
como para hacer todo el arco
de la gran historia de Chile,
de la cual era heredera
la junta, Pinochet y la dictadura.
Eso la junta lo ocupó mucho,
sobre todo al inicio,
como el punto de, tú bien lo dijiste,
los prohombres de la república,
que además da la casualidad que son todos militares.
Gracias.
Bueno, vamos a adentrarnos en un tema
que yo creo que es interesante,
que es fundamental.
Ya tuvimos un pequeño chispazo
con lo del caso de La Piocha,
pero ahora vamos a entrar en materia
y le pedimos a Martín que pudiera hacer
una pequeña revisión sobre todo
la figura de Patricio Elwin,
que es el gran hombre de la transición,
que es la primera figura potente
después de Pinochet,
después de 17 años en Chile,
y por lo tanto tiene todo el sentido del mundo
repasar esa figura.
A ver Martín Baudet,
el Timoteo Chalamet de Macul,
¿qué nos puedes contar,
qué le puedes contar a los auditores
sobre la figura de Patricio Elwin Azoca?
Gracias Juan Pedro.
Yo creo que la vida de Patricio Elwin
se encapsula en distintas etapas.
Yo creo que la primera es su etapa
como político, como senador,
que eso echa la vida política.
Ya en 1957 se forma la democracia cristiana
en una junta entre la Falange Nacional
y los agrarios laboristas.
Ya Patricio Elwin es presidente
de la democracia cristiana en los años 60
y es candidato a senador en el año 65
por el distrito Curicó, Talca, Curepto,
esa zona, sale electo senador.
Y ahí ya tenemos un primer Patricio Elwin.
Y un Patricio Elwin que, bueno,
en su primera etapa de senador
se dedica a defender desde el Senado
sus discursos parlamentarios,
lo que es el gobierno de Eduardo Frei Montalva,
por supuesto.
Pero es impresionante porque si tú lees los discursos
eres súper claro en la campaña de 1970
cuando las tres opciones son
Allende, Alessandri y Radomiro Tomic.
Claro, los tres tercios.
Claro, luego en la candidatura
de Radomiro Tomic,
la democracia cristiana, un gobierno de la democracia cristiana
es un gobierno de izquierda.
Él se separa inmediatamente
de la derecha tradicional, Partido Conservador,
Partido Nacional, Partido Liberal.
Nosotros somos un gobierno de izquierda,
no somos de derecha.
Y de vocación revolucionaria, ¿no?
Claro, claro.
Nosotros tenemos como criterio de justicia
en la cual tenemos que distribuir a los más pobres,
etcétera, etcétera, y en ese sentido,
en el preocuparnos por las
grandes mayorías nacionales, por los más desposeídos,
somos un gobierno de izquierda.
Y nos separamos de la derecha.
Pero al mismo tiempo, esto lo dice Patricio
Erwin, es lo más impresionante, somos un gobierno de izquierda.
Después dice, pero hay
dos izquierdas, una que es democrática
y otra que es totalitaria.
A su punto de vista, él dice
que el gobierno formado
por la Unidad Popular, él era
muy respetuoso al presidente Allende.
Todas las entrevistas que uno puede leer de Patricio Erwin,
él es muy respetuoso al presidente Allende,
a su figura, a sus
credenciales democráticas.
Patricio Erwin siempre apunta cómo se amaba a la gente que
rodeaba a Allende.
Siempre creía al presidente Allende un político
de convicciones
y a la vez muy hábil.
Pero ya a esa altura
yo me daba cuenta de que el presidente
no era dueño
de manejar
a sus propias fuerzas.
Es muy duro con Caltamirano,
es muy duro con Código
Almeida, súper duro con el Partido Socialista,
con el Partido Comunista,
es duro más sobre todo como de
lo antecedente
del Partido Comunista.
Erwin en muchos de sus discursos
le saca en cara al Partido Comunista
lo que pasó en Checoslovaquia, lo que pasó
en Hungría, ¿no es cierto?
Y dice, esas son las creencias del Partido Comunista
y yo no me puedo confiar de ellos a pesar de que yo diría que son
democráticos.
Para que nos entiendan en la audiencia
a esos
hechos que aludía Erwin
eran los esbozos democráticos
que existían en Europa del Este
y que fueron firmemente reprimidos
por Moscú.
Aplastados.
Aplastados, no reprimidos.
Sacaron la mierda.
Aplastados, fueron aplastados.
Muchas gracias, Juan Pedro.
En ese sentido, esa es la voz
de Patricio Erwin
antes de, ¿cómo se llama esto?
El 4 de septiembre de 1970.
Muy duro con
Jorge Alessandri, con su proyecto.
Jorge Pinochet
escribió un libro que se llamaba
Politiquería y Demagogia.
Política, politiquería y demagogia.
Esa es una frase, era un lema
de campaña
de Jorge Alessandro.
Era una forma de reducir la política
porque Jorge Alessandro en su campaña
lo que más buscaba era una especie de despolitización
en la cual, sin partidos políticos
esto es un gobierno entre el presidente
y los votantes. Hay un nexo directo.
Sin partidos políticos.
Y es impresionante que
Jorge Alessandro
lo que decía en su proyecto
de gobierno
era hacer una reforma constitucional que no se la
aprobaron en el año 64.
Que decía estas cosas.
1. Limitar la iniciativa parlamentaria
en materia de gasto económico.
2. Congreso
con senadores designados.
Senadores designados que vienesen
del ejército, que vienesen de la
Constitución General de la República y de los
organismos del Estado y de los jueces.
3. Inhabilidad parlamentaria
de los dirigentes sindicales.
4. Restricción del
derecho a huelga. O sea,
muchísimas cosas que hemos reflejado
un par de años después.
En la carta de 1980
y que bueno,
fueron temas que después vamos a ver
siguiendo con él.
Y con Allende
por el contrario, él decía
hay una izquierda democrática que somos
nosotros, que hacemos todo bajo el marco
de la legalidad y la democracia y el pluralismo.
Y está Allende. Y una de las amenazas
que él le pegaba
a Allende, otro tema que
nos trae hoy en día, es que dentro del
programa de la unidad popular estaba la
disolución de las dos cámaras
para entablar una asamblea
del pueblo única.
Eso es bien impresionante cuando uno lee
el programa de los jueces.
No, impresionante. Igual que lo que
votamos un par de años, ¿se acuerdan?
Entonces, al final,
ojo,
Allende igual era inteligente, él sabía que para ser
democrático, para no caer
en discursos totalitarios,
todo lo metía con multipartidismo,
van a haber muchos partidos, etc.
La típica, ¿ya?
Y cuando gana Allende,
y tiene que ser ratificado
por el Congreso, ¿se acuerdan que aquí viene
una segunda etapa de concepto de Patricio
Elwin, que es el Patricio
Elwin opositor al gobierno de la unidad popular
cuando escribe la carta de las garantías
democráticas que le hace firmar a la unidad
popular, ¿ya? Que a modo de resumen
en cuenta, es
respeto a la afiliación y
a la identidad política de todos los ciudadanos
chilenos por parte del gobierno de la unidad popular,
libertad de prensa,
¿no es cierto?, y libertad de educación.
¿Ya? Esos grandes resúmenes
son las libertades, ¿cómo se llama esto?
Las garantías democráticas que la unidad popular
y Salvador Allende tenían que respetar
durante su gobierno, ¿ya?
Y con los cuales, una vez
hablado eso con Salvador Allende, la democracia
cristiana da los votos para que sea ratificado
Allende como presidente de Chile
en 1907.
Y muy discutible eso de que
se haya enseñado a la carta, pero
eso ya es otra conversación.
Exactamente, y eso, ¿cómo se da?
Fue lo que transforma en Patricio Elwin,
en uno de los líderes, los principales
opositores de cómo se llama esto de la unidad popular.
Ya hay casos súper espectaculares,
por ejemplo, la acusación
constitucional al ministro Toá,
ministro del interior, padre
del actual ministro del interior, por cómo
se llama esto por negligencia y por omisión
ante hechos de
violencia, de persecución política, en la cual
Patricio Elwin dice en sus discursos
parlamentarios impresionantes que el señor Toá
no ha hecho nada para reprimir,
no ha hecho nada para terminar cómo se
llama esto con estos hechos de violencia, de persecución
política, y que eso se gana una acusación
constitucional que al final sale favorable.
Y el segundo caso es
la expropiación de las MPC.
¿Ya? Porque en el fondo
lo que hacían la mayoría
de las dictadoras de izquierda
es que se tomaban los medios de comunicación, lo expropiaban
y se quedaban. ¿Ya?
En este caso, según
Elwin, el plan de la unidad
popular es que no iban a expropiar
el medio de comunicación, iban a expropiar el mercurio.
¿Qué hacemos? Expropiamos
las MPC, nos quedamos con el
papel, entonces les llegamos papel
a los que queramos. ¿Cachai?
Y eso fue una de las cosas, grandes
cosas que denunció Elwin durante
el gobierno de la unidad popular, que en el fondo
aquí no se está cumpliendo la garantía.
¿Y qué pasa cuando llega el golpe?
Ya en 1973,
habiéndose ya celebrada la elección parlamentaria
a principio de año, ya habiéndose hecho
el golpe, es lo que
la democracia cristiana y él siendo presidente
de este partido,
le toca una especie de
¿cómo se llama esto? De entender
lo que pasó,
no bandearse con nada,
pero sobre todo hay un
discurso que es súper importante, que es
la responsabilidad
de este caos histórico
es de la unidad popular.
No lo dice principalmente
Elwin, esto es causa de ¿cómo se llama
esto? De los asesores de Elwin, de la gente con que
se rodea, de los partidos de la unidad popular.
¿Ya? Y en ese sentido
lo que yo veo
en los discursos de Elwin
y en su entrevista
es que en el fondo él dice que este era el camino
inevitable de lo que tenía que pasar.
¿Ya? Después,
con el tiempo, cuando comienzan
las ¿cómo se llama esto? Las violaciones
a los derechos humanos, Patricio
Elwin, desde su parte, se retira
formalmente la política.
¿Ya? Y vuelve
a su estudio de abogado personal.
¿Hasta cuándo?
1978. En 1978
aparece el grupo
de los 24, ¿no es cierto?
Que es algo así como
un primer comienzo de lo que podría
ser de que, oye, hay
política. Estos son los años que, en
contexto, la dictadura
tenía prácticamente todo bajo control.
Absolutamente todo. No existe
política. Todo lo que existe, ¿cómo se llama
esto? Es una burocracia
semipretoriana que ejecuta planes
de cómo sea esto de desarrollo,
privatización de empresas, liberalización económica,
etcétera, etcétera. No hay
política. No hay política. La
política es todo Pinochet y la Junta Militar.
¿Ya? Y
bueno, como hemos comentado en otro de los capítulos
que hay acá, pasamos a la década de los 80
y con el retorno, bueno, cuando
viene la crisis económica del año 82,
cuando se cae el PIB, vuelven las movilizaciones
sociales, ya nace
la Alianza Democrática.
La Alianza Democrática, ¿cómo se llama esto?
Y aquí Patricio, Patricio
tiene un rol como cemento convocante.
Ya lo había tenido
previamente para el discurso, para cómo
sea esto, para el plebiscito de 1980.
Aunque a pesar de ahí
la voz principal de la oposición
era Eduardo Frei Montalva.
En esta Alianza Democrática
lo que se busca es generar,
convocar gente
de distintos partidos políticos, de distintas
sensibilidades, desde la izquierda,
centro izquierda, hasta la derecha.
No es cierto, a ver, de derecha creo
estuvo Gózepeda
del Partido Liberal, que no
el viejo que anda contando el tarot
en los matinales, no, el papá de éste.
Ya.
Y que sería un primer comienzo de lo que sería
el retorno de la política y la apertura
política que encabezó
Sergio Nofe Jarpa en la dictadura.
Esto ya a mediados de 1985.
Y en los 90, ¿qué pasa con
él? ¿Cómo llega él a ser el candidato
de la oposición? O sea, en este caso,
Ufa. Bueno, yo creo que
hay un hecho espectacular que es
él, Carmen Gait. No sé si
se acuerdan.
Una mega historia. Ni idea. Jamás
he escuchado. Es una mega historia, es un
escándalo
respecto a las
primarias de la democracia cristiana.
Ah, contra Valdés,
contra Gabriel. Gabriel Valdé
y Eduardo Frei, hijo.
Ya. Los tres
se encauzan en una primaria
y ¿qué es lo que pasa? Que el día anterior
a las elecciones,
ya en la sede de calle Carmen,
Jorge Burgos había
visto a
dos cabros que eran de la
democracia cristiana que trabajaban, se supone,
para Gutenberg Martínez, modificando
la acta de electorales, los padrones,
etcétera, etcétera.
Entonces, yo creo que
no sé que habrán alcanzado a ser esos cabros
en esos minutos, pero
si hicieron
algo, lo hicieron muy bien, porque
la gente...
Leí muchos comentarios como de prensa que Gabriel
Valdé iba a ganar, pero
Patricio Erwin ganó
tranquilamente
y al final quedó la grande, tuvieron que juntarse
en una casa, decir, oye,
es que me bajo.
Patricio Erwin se bajó, Gabriel Valdé se
bajó, se bajó Eduardo Frei,
subieron a Andrés Saldívar
para que fuese como candidato, después también se bajó
y al final Gabriel Valdé
dijo, ok,
Patricio Erwin es nuestro candidato.
Hay un gran abrazo.
Hay un abrazo en público.
Sí.
Fue un gesto de unidad importante.
Ahí comenzaron
las macuqueas de Don Gutenberg,
no es cierto, y todo el
cuadro de Patricio Erwin y Soledad Alvear,
etcétera, etcétera. Y después tenemos
la elección de 1989.
La elección de 1989
había
una encuesta
del CERC,
que el CERC de estudio,
no sé cuál significará la otra
sílaba, pero decía
claramente que el resultado era
Erwin 56,
Vigi 27,
Fra Fra 14%.
Y dicho y hecho, ese fue el resultado de las elecciones
de 1989.
Ganó Patricio Erwin en primera vuelta
con una
mayoría aplastante,
contra Hernán Vigi, que era el candidato
de la derecha,
y contra Fra Fra, que era un candidato
más o menos outsider,
que era un candidato como un empresario,
era algo así como un empresario
de Magogo, que apuntaba
para todos lados, sacaba de acá para allá y ¡pa!
París.
Fra Fra un poquito más elegante
que París igual.
Conocía a La Pala.
Después cuando quedó La Grande con el caso,
no sé, ¿te acordás que tenía unos paraguayos
escondidos como en el sótano, en su campo?
Una cuestión.
Bueno, ahí Fra Fra yo creo que pasó
a mejor vía en términos políticos,
por supuesto. Y bueno, y la victoria
de Patricio Erwin fue
demasiado contundente, pero yo creo que
lo importante de esa elección fue la elección
senatorial y la del Congreso.
¿Ya? La Cámara de Diputados,
la concertación de los partidos por la democracia,
sacaron una mayoría, pero
muy, muy, muy superior. ¿Ya?
Pero lo que se vio fuertemente
reflejado fue la disparidad
de estas tensiones de la transición
en el Senado.
La concertación sacó
22 senadores,
que es algo prácticamente como el
sesenta y tantos, setenta y tantos por cierto,
del total, y
la derecha sacó 15 senadores.
¿Ya? El tema
es que a todos esos senadores tenés
que agregarle una lista de
ocho senadores designados.
¡Je, je!
Que era lo que decía la Carta Magna,
de 1980, que habíamos
tocado hace un par de minutos atrás,
¿no es cierto? Y eran dos senadores
designados por la Corte Suprema,
casi toda la Corte Suprema, tenían que
haber sido ministros de la Corte Suprema,
¿ya? Por supuesto que la mayoría
de esos ministros habían sido nombrados bajo Pinochet,
un miembro del Ejército,
un senador de la Armada,
uno de la Fuerza Aérea,
uno de Carabineros de Chile,
uno de la Constitución General de la República,
uno de la rectoría
de la Universidad, que en este
caso fue de la Universidad de Chile,
¿ya? Que fue William Tyler,
y un ministro de Estado de la
dictadura que fue Sergio Fernández.
¿Ya? Entonces, por supuesto
que en ese contexto,
eso sí que es transición,
y ahí sí que tenés que negociar, porque
ganaste una elección, pero igual
en minoría. O sea, una cuestión...
¿Y por qué
Patricio Edwin Azúcar acepta
la Constitución
del 80?
Ese es un camino como especial
que se da entre el año
1985 y 1987,
¿ya?
En el Acuerdo Nacional
que firmó Patricio Edwin
con distintos miembros
del mundo político,
estuvo Andrea Alamanda ahí también,
¿ya?
¿Cómo se llama esto?
Es una alternativa
al calendario constitucional
de 1988, ¿ya?
Que en el fondo hubiese una elección
presidencial, con candidatos,
que no hubiese un candidato único, etcétera,
etcétera, ¿ya?
Y hay, por ejemplo, varios actores,
uno de ellos muy importante fue
el gobierno de Estados Unidos,
a través de toda una misión diplomática
de su secretario de Estado, George Shultz,
de cómo se llama esto,
del encargado de relación interamericana,
¿ya?
Con el embajador en Chile, de Estados Unidos,
en que le dan preparación
a cómo se llama esto, a la concertación,
a la futura concertación, ¿ya?
Y en esa preparación le dicen, ok,
primero, aléjense de las fuerzas
de ultraizquierda, aléjense del Partido Comunista,
¿ya? Y formen alianzas
con las fuerzas democráticas
del Partido Socialista, ¿ya?
Sigan el cómo se llama esto, el camino de Pinochet,
nosotros cómo se llama esto vamos a velar por esta elección,
Pinochet es derrotable
en este calendario.
Y ahí, en el fondo, Patricio Edelwein acepta el calendario
constitucional, y una vez que
cómo se llama esto, pierde Pinochet el plebiscito,
que después se firma
al año siguiente en la elección de Edelwein,
él gana, después se hace el plebiscito
para las reformas constitucionales de 1989,
que es un capítulo súper poco estudiado
en cómo se llama esto, en muchos
aspectos, ¿ya?
Patricio Edelwein, en el fondo, ya se cuadra
con esta transición.
Tiene los mecanismos
para decir, ok, hay algo con que jugar,
podemos hacernos cargo de esta transición,
es mejor que lo hagamos nosotros y que esto sea
por la vida pacífica, alejémonos de las
tesis que son de usted izquierda, la cual
que buscan cómo se llama esto, sacar a Pinochet
antes de la transición, porque eso puede generar
el caos en el país. Esa es como la tesis
que finalmente termina...
Y si podemos elegir un concepto
para denominar la
importancia de
Patricio Edelwein en la transición, ¿cuál es?
¿Cómo podríamos denominar en una
frase, en un eslogan, en una
palabra,
la importancia de Patricio Edelwein en la transición?
Uff, yo creo que un concepto
que podría definir a Patricio
Edelwein... Yo creo que
prudencia, los valores
fundamentales en
política, la prudencia ante
una situación que hacer, ante una situación
que decir, ¿ya?
Y eso va muy conectado con el político,
o sea, el gobierno... Edelwein
pudo haber llegado y pudo haber prometido
Zamba y Canuta,
¿ya? Y lo que hizo fue administrar un modelo
que le permitió números pero impresionantes.
Impresionantes.
Más allá de la gestión económica de Edelwein,
es también la gestión política y de cómo
se administra una transición.
Yo creo que ahí Roro nos puede contar
con mayor detalle al respecto.
La palabra que elige me parece extremadamente buena
porque en un periodo donde
una instrucción
maldada, una frase
maldicha puede detonar
o elevar las pasiones
en un punto que después ya no
haya vuelta atrás. Creo que efectivamente
una de las cosas que caracteriza el
gobierno de Patricio Edelwein es la
prudencia. Pero ahora hay que ir avanzando.
Muchas gracias Martín. Tenemos
que poder preguntarnos
¿qué es lo que hay de transacción
y qué es lo que no
hay de transacción? ¿Qué es
lo que hay de acuerdo y qué es
lo que no hay de acuerdo en el proceso
de una transición? Que por una parte hay un
cuento que nos dice que la transición
se llegó a generar solamente porque
hubo un slogan, es decir, un jingle
en una campaña y después todo fue por
añadidura. Y hay otra versión
que dice que todo fue pactado
en una
pieza pequeñita con pocos actores
y probablemente
con maletines dando vueltas. Pero
lo más probable es que la realidad
sea algo muy distinto a esas dos versiones.
Rodrigo Pérez de Arce, el intelectuoso
35, ¿qué puedes contarnos
sobre los
acuerdos, sobre las transacciones
durante la transición?
Muchas gracias Juan Pedro. A mí
hay algo que me llama mucho
la atención cuando se evalúa
la transición chilena, cuando los políticos
actuales evalúan la transición chilena
sobre todo la izquierda,
que es que se piensa que fue pura transaca
y pura renuncia. Y de hecho
uno de los libros más conocidos de la época
se escribió mucho en Chile en ese tiempo
tiene como subtítulo
del avanzar sin transar
al transar sin parar.
Y la verdad es que
cuando uno piensa en
la transición en la medida
de lo posible, esta frase tan usada
que aparece todo el tiempo como algo
negativo, omite que lo posible
en ese tiempo era mucho
más limitado y mucho más
difícil de lo que se ve ahora.
No quiero decir de ninguna
manera que en la transición
no hubiera un espacio para
todo tipo de negociaciones
formales e informales, pero
uno olvida el estado
de un país que
estaba destrozado a fines de
los 80 e inicios de los
90. Y además tenemos un factor
que va a ser absolutamente
central, que es que Pinochet,
Augusto Pinochet, sigue siendo comandante
y jefe del ejército
hasta el 10 de marzo de
1998, es decir, cubre
los gobiernos de Patricio Elwin
y buena parte del gobierno
de Eduardo Frei
y después de dejar
el mando, va a seguir siendo
senador vitalicio. Ahora,
¿qué hay de cierto en que
todo esto es pura transacción? Yo quería
ver tres cosas.
Lo primero es la constitución,
que parece ser como el horror
crux de
Pinochet, ¿no? Y aquí,
la verdad es que yo esto trato de no hacerlo nunca,
pero no puedo no hacerlo
ahora, es que hay
que mandar a leer a mucha gente, sobre
todo un libro de Robert Barros, que
se llama La Junta Militar Pinochet y la Constitución
de 1980,
que salió vía editorial sudamericana,
está en inglés, está en español,
lo pueden buscar en las discos,
lo van a pillar, lo pueden pillar
usado, y es un libro súper importante
porque nos permite entender dos cosas
que van a ser cruciales para entender
a su vez la transición.
La primera es que hay una
tensión muy fuerte entre la Junta,
es decir, los comandantes
en jefe del Armada,
el comandante Merino,
Gustavo Lee, comandante
en jefe de la Fuerza Aérea, y
César Mendoza
y Pinochet, y la tensión entre
estos dos grupos va a
ser que los dos se vayan presionando
para cumplir la Constitución,
¿no?
Y eso va a permitir
que sea posible el itinerario
para volver a la democracia.
Lo segundo, que también es muy importante,
Pinochet nunca gobernó
con la Constitución del ochenta.
¿Ya? Lo que
guió la transición
desde el noventa en adelante, incluso un poco
antes, el plebiscito del ochenta y ocho,
y luego la elección presidencial
del ochenta y nueve,
es el cuerpo de la
Constitución y Pinochet gobernó con
la parte de atrás, con las disposiciones
transitorias. Entonces
Pinochet nunca puso sus manos
realmente en ese texto.
Es cierto, y no se
puede negar, que la Constitución, tal
y como partió, tenía enclaves
autoritarios, muchos
de los cuales restringían en buena medida
la democracia, como por ejemplo
lo que hablábamos antes de los senadores
designados, pero no podemos hablar solamente de
autoritarismo. Y esta misma
fue la Constitución que permitió
un itinerario y una salida
analogicamente democrática
del periodo autoritario.
Y esto me lleva al segundo
momento que quería compartir con ustedes.
Martín hablaba de prudencia,
a mí me gustaría hablar de astucia
y de realismo político en
Elwin, y también en
Pinochet.
Hay una negociación permanente
entre los
dos, que se personifica
no solamente en Padrício Elwin
y Pinochet, que se invitan
a tomar té a sus casas para negociar,
sino también entre Enrique Correa,
Edgardo
Benninger y el general
Jorge Valerino, que va a ser
una especie de jefe gainete
de Pinochet.
El ejército y Pinochet, y esto uno
no se puede cansar de decirlo,
eran actores políticos relevantes.
Un botón de
muestra, si uno recuerda el caso
de los pinochetes, yo era muy chico
pero uno recuerda el caso de los
pinochetes,
para explicarlo rápido,
el hijo homónimo
de Pinochet, es decir, Augusto Pinochet, hijo,
se ha involucrado en un
caso de corrupción, que involucra no solo
el ejército, sino Acema,
Chile, y cuando se destapa el caso
el comandante en jefe,
su papá, Augusto Pinochet, manda
a que las tropas se
acuartelen. El caso
se le echa a tierra, desaparece,
tres años después sale
nuevamente como
titular en el Diario de la Nación
y Pinochet inicia
una nueva expresión,
esta vez muchísimo más explícita,
y se reúnen
militares en el
edificio de la Fuerza de Armas,
que está a dos cuadras de
La Moneda, con
oficiales del ejército,
escoltados por soldados armados
y vestidos con trajes de combate,
con boinas negras,
y pintadas sus caras con
camuflaje.
Yo creo que no puede haber alteración, no hay
ninguna razón para que
justificaran ninguna alteración del orden
por el simple ejercicio
del conocimiento de un
proceso por parte de los tribunales de justicia.
A pesar de esto,
porque todo lo antes ya se
sabía más o menos, y el que quiera
revisarlo puede ver los maravillosos
libros de Rafael Otávamo
o de Ascanio Cavallo,
hay algo que yo creo que no se ha conversado
tanto, que es que a pesar
de que el ejército y Pinochet tenían
un tremendo poder, no tenían
suficiente apoyo social,
que era lo que tenía
la concertación.
Entonces estaban en una situación
de un empate relativo
que obligaba a negociar,
y eso de hecho es lo que guía
los libros de
Ascanio Cavallo y
de Rafael Otávamo y las crónicas de la transición,
que es que en el fondo este empate
va empujando
una negociación
que es lo que después constituye
la medida del oposito. Y lo último
que creo que
es relevante también mencionar
es que este periodo de buena onda
donde aparece Plan Z,
donde después va a aparecer
el Clini,
o van a denunciar un puro
cinismo, pese a todo lo mal
que se habla de la época
y reconociendo obviamente los límites
de la transición,
que no todo fue perfecto,
que no fue color de rosa,
parece que después
del desastre que fue
la unidad popular y los 16
años y medio de dictadura,
había que normalizar la vida.
Y ese es el sentido que yo creo que
logra capturar
la campaña del no,
lo de la alegría ya viene.
No en el sentido de una alegría
bobalicona, tontorrona,
sino de volver a cierta estabilidad.
A lo largo de la campaña del no
no pude tener otro
programa.
Yo no creo que un spot publicitario
o una zanja publicitaria
alcance
para cambiar la historia,
es una tontera.
Pero logra captar una sensación
de ambiente,
de querer volver a cierta estabilidad,
de querer volver a cierta apertura.
El espíritu de un tiempo.
Exactamente, imagínense el estado
en el que estamos hoy. Tenemos el tiro
de la crisis de seguridad, hay una ciudadanía
que tiene miedo, hay un gobierno desordenado
y que hace martapega. Y lo mismo
que espera la gente es algo
de tranquilidad, no grandes
transformaciones ni arreglos
constitucionales. Por supuesto
que quedan
deudas, deudas muy importantes
de la transición.
La que yo creo más importante
son los juicios por el derecho humano.
Primero, hay que encontrar
los cuerpos de muchas personas que fueron
asesinadas por agentes del Estado,
algunos de los cuales se están resolviendo
recién ahora. Imagínense,
son más de
50 años desde que ocurrieron
los hechos.
El presidente Erwin,
al principio de su mandato, convoca
una comisión, la llamada
Comisión Rettig, a la cual después va a seguir
la Comisión
Vález.
Y quizás
esta comisión nos muestra
un poco el límite que tiene
esta transición.
Se reúne
mucha información,
se reconocen a las víctimas,
primero los detenidos desaparecidos
y asesinados por el Estado,
luego las víctimas de tortura y
represión por parte de los mismos.
Pero como dice uno
de los cronistas de la época,
en algún momento
hubo que elegir
entre tener la información
y castigar a los responsables.
Las dos cosas no se podían hacer
al mismo tiempo.
Y es una tragedia.
Es una tragedia.
No quiero con esto normalizar.
Y que es de un criterio, de un pragmatismo
descorazonador.
Porque la verdad,
la buena educación te dice que eso
no deben hacer opciones a elegir, pero
en la práctica sí. Y eso pasa.
Eso es exactamente
lo que pasa.
Y además te quiero agregar un punto que creo que
también hace que ese proceso sea muy sanador, que
no es que hubiera sola gente
como especialista en derechos
humanos de izquierda.
Había gente de derecha también en las comisiones.
Y por lo tanto, también había
ojos críticos sobre esta
cuestión para poder tener una información
que fuera fidedigna para todas las partes.
Me acuerdo particularmente el caso Gonzalo Vial,
que debe ser una de las mentes
más importantes de
la tradición conservadora. Yo sé que
tiene bastantes enemigos, pero al mismo tiempo
también nadie discute su
capacidad de profesional muy serio
y de alguien comprometido con la realidad del país.
Entonces, tener ese tipo de
personas con ese nivel de autoridad
como ojos
y como manos dentro de esas comisiones
evidentemente yo creo que le da un golpe de
legitimidad muy grande.
De todas maneras, lo que hace
Gonzalo Vial es impresionante.
Lo que hace también después
Monseñor Vález, respecto
de la segunda
comisión
es muy importante.
Y también hay
un tema
respecto de
crímenes
en los cuales nunca aparecieron
los damnificados.
Y eso yo creo que es algo
que quizá a uno viniendo
de la derecha se le hace muy
difícil de entender,
de empatizar con esa circunstancia.
Pero la verdad es que
en cierta medida son
crímenes que
se siguieron cometiendo durante
mucho tiempo. No porque siguieran matando
gente, sino porque nunca terminó de ejecutarse.
Y eso yo creo que es una de las
grandes heridas que tiene
Chile. Una de las cosas que, a pesar de los esfuerzos
que se pusieron, se manejó mal.
Que faltó
voluntad, faltaron
recursos.
Una de las medidas que anunció
el presidente Boric para los 50 años
de aniversario del golpe era el Plan Nacional de
Búsqueda. Lamentablemente eso no ha
avanzado a la velocidad
que a uno le gustaría.
Y nada,
eso yo creo
que es sin duda
uno de los puntos
negros de nuestra transición.
Una de las cosas que lamentablemente
Chile no se hizo
cargo bien
de ese problema.
Bueno, es verdad que por una parte tenemos
un país que avanza con trauma,
pero que al mismo tiempo va abriendo
nuevas oportunidades. Aparecen nuevas
formas de pensar, aparecen nuevas
aproximaciones a la historia de Chile,
también al desarrollo, etc.
La verdad, las cosas que la transición nos
deja muchas cosas de un periodo
que fue tan luminoso como
oscuro.
Y así como tenemos
éxito económico,
como tenemos fortalecimiento institucional,
como tenemos mayor libertad,
también tenemos áreas en las que
se quedan muchas cosas pendientes.
Pero bueno, la verdad,
las cosas que tenemos que seguir avanzando,
porque nos queda
una de las secciones más
aplaudidas de este hemisferio.
Me refiero a aquella que
ha posibilitado
el contacto de nuestra chumba
querida con los
contertulios de esta
expresión mediática que es
otro podcast político. Así que
vamos ahora al WhatsApp colaborativo
de Martín Baudet,
el Timothy Chalamet
de Macul.
Muchas gracias, Juan Pedro. En este
capítulo especial tenemos una versión
distinta del WhatsApp colaborativo.
Y tenemos un WhatsApp colaborativo
formato homenaje.
Y este es un homenaje
muy especial que vamos a hacer a la gente
que desde Transbambalina
hace posible este programa.
Y en el primer saludo de nuestro
WhatsApp colaborativo, les vamos a mandar
un saludo a nuestra jefa del Líbero, a nuestra
querida Pia, la cual hace posible
a través de su feedback
este programa
semana tras semana.
Corazones coreanos
para ti, Pia. Muchas gracias.
Te ruego
ese corazón coreano ahora.
Ah, ¿verdad? Te ruego el que
votaste tú o el que voté yo.
Yo no voté, amigo.
Yo no voté.
Uy, vamos a dejarlo ahí en suspenso.
Y tenemos un segundo
saludo de WhatsApp colaborativo
a nuestro querido
Rodri, el cuarto
OPP, el OPP escondido,
el hombre que hace todo posible,
a quien le debemos
la producción, no sólo
la producción, sino que la magia del programa.
A ti, aplausos.
Puedes llenar esta cápsula
con muchas flores, con mucho aplauso,
etcétera, etcétera. No sólo porque lo vas
a hacer tú, sino porque te lo mereces.
Así que. Puras bendiciones,
puras bendiciones, hermano.
Estos son nuestros saludos en
este capítulo especial de Patricio Elwin.
Patricio Elwin, tatita
buena onda, presidente de Transición,
demócrata cristiano, buena tela.
Vivo, vivo, vivo.
Y vivo como el hambre.
Saludos, buena onda para nuestro jefe.
Muchas gracias.
Bueno, muchas
gracias Martín. Y ahora vamos a las palabras
al cierre. Rodrigo Pérez de Arce.
Palabras al cierre de este programa sobre
la transición de Chile.
La cacha
que a mí me resuena
algo que habló
el gobierno, distintos poseedores del gobierno
las últimas semanas.
Hace un par de semanas
que es la idea
de aprender en el gobierno.
Porque la gente
que llegó a hacerse cargo de la transición
a pesar de que eran
bastante mayores, Elwin llega
con 72 años a ser
presidente de Chile, no había
experiencia política reciente.
Sin embargo, tampoco hubo
excusas al respecto.
Nadie llega a la moneda
a aprender.
Y lo que te muestra es que hubo
gente que estuvo dispuesta a hacer sacrificios,
a morderse la lengua,
a hacer avanzar las cosas,
a conversar con gente a la que detestaban,
a la que odiaban,
a
administrar un estado que
se llevaron incluso las carpetas
y los lápices y les dejaron micrófonos
instalados.
Y sin embargo, salieron adelante
por un bien mayor.
Y hablar con gente que piensa
distinto de uno, con la que uno tiene
desacuerdos profundos,
con la cual uno
tiene historias de roce,
es algo posible.
Es lo más parecido a la política que hay.
Y eso es lo que yo quiero
rescatar.
Una política
que no es complaciente,
que no lo hace todo bien y que
sabe que tiene límites y que sin embargo
se pone a la tarea y saca
adelante las cosas.
Y eso es lo que yo valoro de la transición.
Sobre todo.
Bien, porque como ocurre
también en los juegos, para poder llegar al bonito final,
para rescatar a la princesa hay que haber matado un par de
monstruos y esa generación
se atrevió a hacerlo.
A diferencia de la que
hoy día está en la moneda.
Martín Baudet, del team Odichalamente Macul,
¿cuáles son tus palabras al cierre?
Yo mis palabras de cierre,
en un acto republicano y en honor
a la memoria del presidente Edwin,
quisiera nombrar
este, ojalá le sirva de tarea
a algún escolar que esté
viendo este programa, sus principales
logros.
Crecimiento promedio del PIB,
7,3%. ¿Cuánto
estamos hoy en día en 1,8?
Por ahí, torno al 2.
Apuntando al 2,4.
No, impresionante.
O sea,
en 1990 el
PIB de Chile era de
28.000 millones. Cuando terminó
el gobierno del presidente Edwin, 56.000
millones. Inflación
al comienzo del presidente,
27,3%.
Terminó con un 8,9%.
Desempleo,
6,7%.
Pobreza, del 41% al 28%.
Reforma
tributaria, para que la empresa al final
pagara por la utilidad de
vengada. Impuesto a la renta del día al
15%.
Renta presunta
a efect...
Terminar con la renta presunta en la
industria productiva para una renta efectiva.
Aumento del IVA al 18%.
Retorno de los sindicatos
después de la reforma laboral. El FOSIS,
el NAM, Conadi, Injugla,
Conadi. O sea, un gobierno de
logro importante que
hace merecedor al presidente Edwin
un lugar en la historia. Eso
son mis palabras finales, Juan Pedro.
Muchas gracias, Martín. A mí me pasa con la transición
de que son todos
presidentes por los que yo probablemente
no habría votado, pero que
sin duda tengo que sacarme
el sobrero, ser capaz de
reconocer y decir que esa fue una época
de la que tenemos mucho que aprender,
mucho de lo que inspirarnos, y
también mucho de lo que
valorar como política, porque
la verdad de las cosas es que cuando se...
Como diría Juan,
nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes.
Cuando la política pierde la seriedad, cuando
los políticos pierden la capacidad de sentarse
a conversar y a negociar,
cuando el Estado
pierde la capacidad también
de tomar acciones concretas,
por ejemplo, para desarticular grupos
terroristas, o para
hacer frente a cualquier amenaza
al sistema político, la verdad de las cosas es que uno
la valora el doble. Espero que
haya sido un muy
buen capítulo para
Viscontertulos, para nuestra chumakería.
Un saludo para la gente que nos
acompaña, para la gente que nos escribe,
para Rodrigo Martínez
en los controles, para nuestra
gente en la
casa, y para todas las
personas que son felices escuchando
este nuevo capítulo
de Otro Podcast Político,
el programa más carismático
del sur global.
Soy Juan Pedro Liurs, chau.