En este video refuto el argumento que sostiene que los buenos datos de inflación se deben a la caída de la economía.
00:40 Introducción 01:37 Es cierto que puede haber una relación positiva entre inflación y crecimiento 01:57 La crisis del '30 03:06 La crisis financiera global de 2008 04:54 El caso de Argentina 06:54 La inflación en la Argentina de Milei 08:17 Conclusión: la inflación no cae porque caiga la economía. 09:28 ¿Por qué en Argentina menos inflación es recuperación económica? 12:37 El estudio de Federico Sturzenegger en el Banco Central
El dato de inflación de octubre que se publicó la semana pasada dio mejor a lo
esperado. La inflación mensual fue del 2,7 por ciento y fue el registro más bajo
desde noviembre del año 2021. En el gobierno obviamente festejaron la
noticia, pero no son pocos los que dicen que la baja de la inflación se explica
en realidad por algo malo que le está pasando a la economía y es la recesión
o la caída de la actividad económica. ¿Es esto así? Lo analizamos a continuación.
Es muy frecuente escuchar en analistas que hablan de economía que existe una
relación directa entre la inflación y el crecimiento de la actividad económica.
Esto quiere decir que cuando aumenta la inflación también está aumentando la
actividad económica, pero cuando cae la inflación esto tiene que ver con una
retracción de la actividad económica que puede manifestarse en un crecimiento
más lento de la producción o bien una caída directamente de la producción de
un país en términos agregados. Si le ponemos a esto una relación de
causalidad decimos que cuando la economía crece entonces suben los
precios, entonces hay inflación, pero cuando la economía cae está cayendo la
demanda y por lo tanto hace que o bien los precios no suban tanto o que incluso
los precios caigan. Esta mirada sobre la economía no es completamente
descabellada. De hecho estos eventos ocurrieron en la historia y podemos dar
como ejemplos la crisis de los años 30 en los Estados Unidos o más acá en el
tiempo la gran crisis financiera internacional del año 2008. Si miramos
los datos para Estados Unidos vamos a encontrar que entre 1929 y 1932 la tasa
anual de inflación pasó de ser 0% a ser negativa en 10,5%. Estamos
hablando de un momento en donde no sólo bajó la inflación, que era de cero, sino
que se volvió negativa. O sea que los Estados Unidos a principios de la década
del 30 enfrentaron una etapa de deflación, un evento definido por la
caída generalizada del nivel de precios en una economía. En ese mismo período, si
vemos la evolución del PBI norteamericano, observamos que este cayó en 1930, 1931 y
también en 1932. O sea que durante esta época un descenso de la inflación, en
este caso un proceso de deflación, fue acompañado de un proceso de fuerte
caída económica. Si vamos a los datos de la más reciente crisis financiera
internacional, observamos que el PBI en los Estados Unidos creció 2% en el año
2007, pero esta tasa se desaceleró hasta el 0,1% anual en el 2008 y
posteriormente, en 2009, el Producto Bruto Interno de los Estados Unidos cayó nada
menos que un 2,6%. Es decir, durante ese período, la actividad económica no sólo
que empezó a crecer más lentamente, sino que incluso cayó respecto de períodos
previos. Y al mismo tiempo que esto pasaba, también hubo un proceso de desinflación.
En el año 2008, por ejemplo, la inflación anual fue del 3,8%, mientras que en el
año 2009 esta tasa de inflación había caído hasta el menos 0,9%. Nuevamente los
Estados Unidos atravesaban un episodio de deflación. Los precios no solamente
empezaron a crecer más lento, sino que incluso empezaron a caer respecto de
períodos anteriores. Así que bien, para estos dos casos de la historia sí se
observó una relación directa entre inflación y actividad económica. En la
medida que la actividad económica entraba en un terreno de descenso o en
un terreno negativo, lo mismo pasaba con el movimiento de los precios. Pero que
algo haya ocurrido en una ocasión, en un país o en muchas ocasiones, en muchos
países, no quiere decir necesariamente que siempre va a ocurrir lo mismo todo el
De hecho, lo que ha pasado en Argentina durante nada menos que los últimos 10 o
un poco más de años es exactamente lo contrario de lo que observamos recién
que pasó en los Estados Unidos. Veamos este gráfico. Acá lo que tenemos es la
tasa de inflación anual para la Argentina entre enero del año 2013 y
enero del año 2020. Como se observa, es una curva oscilante. Subió la inflación
en el año 2014 para volver a caer en el 2015, luego subió la inflación anual
nuevamente en el año 2016 para volver a caer tiempo después y finalmente la
inflación vuelve a subir allá por el año 2018-2019. ¿Qué pasa si a este gráfico
le superponemos otro gráfico que es el gráfico que muestra al estimador mensual
de la actividad económica? Un indicador que elabora el índice nacional de
estadísticas y censos, el INDEC, para mostrar la evolución mensual de nuestro
producto bruto interno. Si hacemos esto, vemos que en cada periodo donde la
inflación anual, la línea celeste, sube, la producción, que es la línea azul
oscura, cae. Por el contrario, vemos que en cada momento en que la inflación es
la que cae, la economía, la producción agregada de la economía argentina,
comienza a recuperarse. O sea que, contrariamente a lo que veíamos en los
Estados Unidos, para el caso argentino de los años 2013-2020, la relación entre
inflación y actividad económica no es directa, sino que es inversa. Cuando
aumenta la inflación, cae la economía, pero cuando se reduce la tasa de
inflación, la economía comienza a recuperarse. Y esto es exactamente lo que
estamos viendo en el momento actual. Como pueden ver en este gráfico, la tasa de
inflación comienza a acelerarse en agosto de 2023 para pegar un salto hacia
fines del año pasado y el primer trimestre de este año. ¿Qué pasó con la
actividad económica en ese mismo periodo? Nuevamente, si superponemos el gráfico
del estimador mensual de actividad económica, vemos que la producción venía
en caída desde agosto de 2023 y que esa caída encontró un piso en abril y en
junio de 2024. ¿Qué pasó en abril de 2024? La inflación
anual en Argentina encontró un valor máximo de 289% anual, pero de ahí
entonces esta tasa de inflación empezó a reducirse. ¿Qué pasó con la actividad
económica cuando la tasa de inflación anual empezó a reducirse? La actividad
económica rompió su tendencia bajista, buscó y encontró un piso y a partir de
entonces empezó una lenta, tenue, moderada, lo que ustedes quieran, pero empezó un proceso de
rebote o de recuperación económica. La primera conclusión entonces es que la
inflación no está cayendo producto de que está cayendo la economía, porque en
realidad no está cayendo la economía. La producción agregada de Argentina está
creciendo respecto de meses anteriores, está atravesando un periodo de rebote o
recuperación económica después de un momento recesivo y al mismo tiempo que
eso pasa cae la tasa de inflación, con lo cual no se puede argumentar que la
tasa de inflación cae porque cae la economía. En realidad, como ya dije, lo que está
recuperando al mismo tiempo que cae la inflación. Y agrego acá que esto no es
nada raro a la luz de la historia reciente de Argentina que acabamos de
repasar. Como les decía, entre el año 2013 y el año 2020 la relación entre
inflación y actividad económica siempre fue negativa. Más inflación era más
caída de la economía y una recuperación económica se daba siempre que bajaban los
niveles de inflación. La pregunta es, ¿por qué pasa esto que parece contrario al
sentido común o contrario y distinto a otras experiencias de otros países en
otros momentos históricos? Desde mi punto de vista, y creo que voy a encontrar
bastante consenso acá, debería decir que lo que pasa es que los últimos momentos
de saltos de la tasa de inflación en la historia argentina han tenido que ver
con ajustes del tipo de cambio. Es decir, valores para el dólar que venían en una
senda y de un momento a otro pegan un salto. Por ejemplo, en el 2014 el gobierno
de entonces decidió que el dólar oficial dejara de costar 6 pesos y empezara a
costar 8 pesos. Bueno, ese salto discreto del tipo de cambio afectó el índice
general de precios y generó este aumento de la tasa de inflación. Por
otro lado, en el año 2016 cuando se eliminó el cepo cambiario el dólar pasó
de 9 a 14, nuevamente un salto discreto del dólar que afectó al alza la tasa de
inflación. Y por último, en el año 2018, ya sin cepo en operación, pero con un
dólar que más o menos había venido tranquilo en la zona de los 12, 15, 16
pesos en el año 2017 y para el 2018 pegó un salto hasta más o menos 25 y luego
incluso muy por encima de eso. Ese salto del dólar afectó hacia arriba la tasa de
inflación. ¿Y qué pasa cuando la inflación viene impulsada por este tipo de
saltos? Bueno, pasa que afecta los costos de las empresas. Las empresas encuentran
que ahora es mucho más caro producir, pero por otro lado también pasa que
reduce el salario real de los consumidores. Entonces por un lado
tenemos un sector productivo, motivos de oferta, que explican un descenso de la
producción, pero por otro lado también tenemos motivos de demanda, un salario
real más deteriorado, que también contribuyen a explicar una caída de la
economía. Y lo mismo puede decirse de los tiempos actuales. El gobierno actual apenas
asumió, decidió sincerar parcialmente el precio del dólar llevándolo de 300 a
800 pesos. Eso obviamente impactó en la inflación de forma positiva, es decir,
para arriba, pero también impactó en la economía de forma negativa, reduciendo la
rentabilidad de las empresas al aumentar sus costos, pero también reduciendo el
poder de compra de los clientes al deteriorar el salario real. Esto es lo
que explica entonces que la suba de la inflación en Argentina esté ligada a
una caída de la economía. Y por ahí no, como puede pasar en otros países y en
otros contextos específicos, aumentos de la inflación que estén relacionados con
un incremento de la producción agregada. Para ir cerrando este vídeo quiero
referirme a un estudio que hicieron en el Banco Central de Argentina en el
período en el que Federico Sturzenegger era su presidente. Este estudio buscó
mostrar cuál era la relación entre la inflación y el crecimiento económico en
Argentina a través de toda su historia. Y en ese estudio mostraban que a lo largo
de la historia argentina la inflación había sido no un incentivo al crecimiento
sino un lastre para el crecimiento y que lo que se verificaba era que a mayores
niveles de inflación menor era el crecimiento económico. La conclusión que
se sacaba de ahí entonces era que no había nada más expansivo para hacerle a
la economía argentina, es decir, no había nada más pro-producción, ninguna medida
más beneficiosa para que creciera la producción, que bajar o terminar
eventualmente con el flagelo de la inflación. Creo que al día de hoy esta
conclusión se mantiene y como estamos viendo en la medida que va reduciéndose
la inflación la economía comienza a recuperarse. Esperemos que este camino se
sostenga y siga bajando la inflación y esta recuperación económica se
transforme en un crecimiento económico sostenido y sostenido.
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