
31 Portada de Santa María Del Gótico al Neoclásico Curiosidades de la catedral de Burgos
La fachada principal de la catedral de Burgos, dedicada a Cristo Salvador y la Virgen, es la última de las tres fachadas en tiempo de ejecución, pues fue realizada entre 1245 y 1260, excepto el remate de las torres y las agujas piramidales construidas entre 1442 y 1456.
El primer cuerpo arranca en el atrio, un poco más elevado del nivel de la plaza. En él, la puerta de Santa María, llamada también Puerta Real y del Perdón, se abre a la nave principal, flanqueada por dos puertas menores que dan a las laterales.
Gracias a un grabado publicado por Enrique Flórez en 1771, se sabe cómo era el aspecto de la primitiva portada occidental, aunque las puertas laterales ya presentan las reformas barrocas del escultor cántabro Juan de Pobes, pero la puerta central conservaba su fisonomía gótica.
Según noticias históricas, grabados antiguos y representaciones paralelas de catedrales francesas, se realizó una maqueta de esta portada principal dedicada a la Virgen, que se encuentra en el claustro bajo de la catedral. El tímpano central podría haber tenido antiguamente tres registros, con todo el ciclo completo de la Navidad de los tres sinópticos. El parteluz de la puerta central también estaría presidido por una gran escultura de la Virgen como Reina y Madre, que presentaba a su Hijo.
Dos arcaduras ciegas, dispuestas una sobre otra, se extenderían sobre las jambas de las portadas y los muros frontales intermedios y laterales, dando unidad artística a las portadas. Habría estatuas entre las columnillas de la arcadura superior, en las jambas de la portada central tres tallas, en las de las laterales dos o tres y en los muros frontales dos. Un arco doble con dos tallas a ambos lados de las arquivoltas de la portada se acoplaría a la hilera de columnillas y baldaquines, con sus dos tallas sobre los muros frontales.
En los arcos, decorados con trilóbulos, se inscribirían cabezas en relieve, y máscaras vegetales llenando los óculos que los coronan.
En el siglo XVII, las tres puertas habían perdido buena parte de su riqueza escultórica por las filtraciones de agua de las terrazas superiores y la dura climatología, erosionaban las estatuas de piedra y adornos, con el peligro de desplomarse. Fue en 1663, cuando se transformaron las puertas laterales, desmontando sus tímpanos góticos y sustituyéndolos por otros barrocos del escultor cántabro Juan de Pobes, que se conservan en la actualidad, respetando la temática mariana con la Asunción de la Virgen en la puerta norte y la Inmaculada Concepción en la sur, abriéndose un óculo en cada puerta lateral al año siguiente, para mejorar la iluminación de las naves.
Un siglo más tarde, en 1753, el dramático estado de las esculturas hizo que el cabildo ordenara el desmonte de algunas de ellas por el riesgo de fragmentarse y dañar a los que accedían al templo, y el día 18 de noviembre de 1768, la corporación capitular acordó actuar en la estatuaria, a propuesta del fabriquero. En el año 1790, el Barroco había dado paso al Rococó y se llegó al Neoclasicismo, como movimiento rupturista, antes de desembarcar en el neogótico del siglo XIX.
La polémica reforma Neoclásica llevada a cabo por el arquitecto burgalés Fernando González de Lara, en un principio incluía el rebaje del pavimento del atrio para igualarlo con el de la iglesia, la eliminación del parteluz de la puerta central, al igual que todas las esculturas y elementos decorativos del siglo XIII en los tímpanos, jambas y arquivoltas de las puertas; para realizar una portada de estilo neoclásico rematada por tres nichos con las imágenes de san Julián, san Juan de Sahagún y san Vitores. Pero el descubrimiento de importantes grietas en el primer cuerpo de la fachada motivó una reforma mucho más profunda para consolidar la estructura.
La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando paralizó las obras, al no contar con su permiso, y viendo el avanzado estado de la reforma, solo pudo ordenar suprimir los nichos con las imágenes de los tres santos y sustituirlos por unas tracerías góticas, haciendo constar en sus libros que la obra no había contado con su aprobación.
Esta polémica, provocaría más tarde el cese del fabriquero de la catedral, Diego Bernardo de Oruña, y el desprestigio del arquitecto Fernando González de Lara, que habiendo ostentado gran reconocimiento, acabó sus días con grandes penurias.
Después, en 1805, en las enjutas entre ambas portadas y bajo arcos góticos, se colocarían las estatuas barrocas del obispo Asterio y el rey Alfonso VI a la izquierda, y don Mauricio y san Fernando a la derecha.
Esta portada neoclásica de Santa María, del siglo XVIII, el derribo del Palacio Arzobispal a principios del XX, las réplicas de la Galería de los Reyes antes del nuevo milenio, y actualmente las puertas de bronce de Antonio López, realizadas para sustituir a las actuales de madera en la portada principal de la Catedral, nos muestran las frecuentes polémicas que rodearon y rodean a esta basílica, patrimonio de la Humanidad.
