20 Gárgolas y quimeras de la Catedral - VIII Centenario de la Catedral de Burgos

20 Gárgolas y quimeras de la Catedral - VIII Centenario de la Catedral de Burgos

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Jan 30, 2026

A la Catedral casi siempre la observamos en conjunto, sin percatarnos del bosque de esculturas, tallas, relieves y figuras que posee. Siempre se puede ver más, solo hay que buscar y encontrar, e incluso ver lo inposible.
La fe cristiana del medievo muestra en piedra en el exterior de la catedral figuras humanas que conviven con monstruos infernales, imágenes grutescas, muecas burlonas y animales dantescos, siendo las defensoras pétreas del recinto sagrado ante el maligno. Su uso, además de arquitectónico y artístico, es pedagógico, indicando que los dominios del mal están fuera de la iglesia, y que este huye del templo, representando gráficamente lo que dicen las Escrituras, cuando pocos sabían leer y escribir. Con esta religiosa superstición amenazante para las gentes del Medievo, se adoctrinaba en el temor al infierno y a la demonología bestial y multiforme, de los mitos griegos y romanos.
Más de un centenar de esculturas humanas, se mezclan con relieves de bustos, ángeles, gárgolas y grutescos que también son centenares. La catedral es la imagen simbólica de la nave de la Iglesia, que recorre el mar tormentoso del mundo para arribar al puerto de la eternidad, el cielo.
Emergiendo sobre los contrafuertes de los arbotantes, en la proa baja, un ejército de mascarones, aves fantásticas y monstruosas se alternan con ángeles, ahuyentando y haciendo retroceder al espíritu del mal, que habita en las aguas.
Estas esculturas de ángeles y demonios son las gárgolas y quimeras. La palabra gárgola deriva de “hacer gárgaras”, procedente del griego, y eso es lo que hace una gárgola: expulsar las aguas pluviales lejos de los tejados y paredes del edificio. Está inspirada en el sonido del agua. Todavía quedan unas pocas gárgolas que siguen vaciando agua, pero prácticamente toda la catedral tiene modernamente canalizados sus tejados y terrazas.
No todas las figuras demoníacas que se advierten en la fachada de la catedral son gárgolas. Aquellas que no tienen la función específica de desagüe son “quimeras”, a menudo bestias fantásticas, míticas o grutescas con la misión de rematar u ornamentar la construcción.
Estas representaciones escalofriantes reflejan el estado anímico del escultor, con libertad creativa e ilimitada imaginación, atrevimiento y provocación.
Las famosas quimeras de Notre Dame son de la restauración del siglo XIX. Pero las primeras gárgolas góticas, alargadas y estilizadas, aparecieron en Francia hacia 1220. Un año más tarde se comenzó la Catedral de Burgos, que imitó a las francesas. La posterior evolución arquitectónica de las gárgolas se extendió a los pináculos y contrafuertes, naciendo así las quimeras.
En la catedral hay decenas de gárgolas y quimeras, cada una de ellas es una obra de arte única. La excepcional labra y la expresividad de los gestos las hacen soberbias, escalofriantes e inquietantes, pero de gran belleza, fantasía e imaginación.
En la fachada principal sobre la puerta central, una figura de un burro sonriente es testigo de los que acceden al templo, como representación iconográfica de la sabiduría. El asno es una metáfora de la sabiduría y un animal sagrado en diferentes culturas como la egipcia y la griega. El papel del burro en el cristianismo es importante en la vida de Jesús, tanto en su nacimiento, huida a Egipto, como en la entrada triunfal en Jerusalén.
En la torre norte, está la representación de un hombre con una capa encima de sus hombros y que cubre su cabeza con un gorro frigio, símbolo masónico como señal suprema de la Iniciación.
Bajo las gárgolas de dragón y león de la torre están representados un mono y un cerdo, y más abajo un conejo. En la literatura medieval hay animales, con los que se intenta emular la mala conducta humana.
Alguno de los escultores tenía conocimientos de alquimia, la conocida 'tria prima', azufre, mercurio y sal de los alquimistas, está representada con dos figuras justo a cada lado del rosetón de la fachada de Santa María.
Otra representación de tres alquimistas labrando con retortas y morteros está en un escondido capitel de la Capilla de los Condestables.
El repertorio de gárgolas y quimeras de la catedral de Burgos es asombroso. Solo hay que mirar hacia arriba para verlas. Mucho más que simples elementos arquitectónicos, son figuras demoníacas destinadas a atemorizar a los pecadores y creyentes. Todo ello constituye una imagen bellísima que no tiene igual en ninguna otra catedral.

Guión y comentarios: Agustín Lázaro López
Adaptación del guión, filmación, montaje y materialización: Juan Carlos Llorente
Producción: PROYOU DIGITAL
Colabora: Cabildo de la catedral de Burgos.