08 Enigmas del claustro de la catedral de Burgos - Curiosidades de la catedral de Burgos

08 Enigmas del claustro de la catedral de Burgos - Curiosidades de la catedral de Burgos

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Jan 30, 2026

El claustro alto de la catedral de Burgos ha tenido diferentes usos a lo largo del tiempo, siendo un espacio multifuncional.
Una de sus principales funciones fue albergar enterramientos, principalmente de canónigos. La mayor parte de sus pandas tiene los muros retranqueados, con espacios para los sepulcros.
También se realizaban en él, tanto procesiones solemnes, como ceremonias conmemorativas o rituales del tiempo litúrgico, siendo su función principal un lugar para la oración y meditación, manifestada en dos nichos enrejados a modo de hornacinas, donde se guardaban los breviarios para los clérigos pobres, decoradas con amorcillos renacentistas, con cartelas en latín indicando: Rogad a vuestro Dios y alabad a nuestro Dios.
Además, en algún sepulcro de la panda este también existían hornacinas con breviarios para ese fin.
En el siglo XVII, en las actas capitulares se recoge la degeneración paulatina del claustro alto por la suciedad acumulada por muchachos y vagabundos, deteriorando las imágenes con numerosos desperfectos y molestando en la realización de los oficios. Por ello, muchos sepulcros se protegieron con rejas, que desaparecieron posteriormente a principios del siglo XX, con las actuaciones de Lamperez. Tras la última restauración del claustro, hace pocos años, salieron a la luz algunas curiosidades que pertenecen también a su historia.
En el claustro, además de lectura y oración, es posible que se jugara también, durante la Edad Media, al juego popular del alquerque de doce, ya que en el fondo de una de las hornacinas para los breviarios, existe un grabado sobre un sillar que se debió reutilizar para la construcción. Pero en un banco de piedra adosado al muro oeste, hay otros dos grabados con líneas horizontales, verticales y diagonales, generando intersecciones, para la práctica de este juego que se realizaba en zonas alejadas de los altares bien iluminadas.
Cada jugador partía con doce piedras redondeadas, moviéndolas en diagonal u ortogonal. Las piezas capturadas se colocaban en unas oquedades junto al alquerque.
Este juego medieval, del alquerque de doce, se adaptó más tarde al tablero de ajedrez y a finales del siglo XV, dio lugar al juego de las damas.
En el claustro también existe, a dos metros y medio de altura, una ménsula de una extraña figura sin rostro adosada a uno de los contrafuertes del brazo sur del transepto de la catedral. Por su negro atuendo, único de todo el claustro, parece un monje o clérigo, pero tiene la cara cincelada y borrada a propósito. A veces a los rostros se les mutilaba la nariz para romper la efigie, pero este fue totalmente raspado con cincel y maza.
En el archivo catedralicio existe un registro del 17 de febrero de 1600, mandando al Canónigo Magistral de la Catedral Martín de Aresti que haga quitar el rostro de una figura, para evitar supersticiones. Posiblemente pudo ser esta, pero no se sabe ciertamente.
Pudo ser una cara grotesca o caricaturesca, aunque existen otras figuras burlonas de la catedral que no se quitaron. Podría ser un laico, como un arquitecto, ya que está adosada a un contrafuerte importante. O un "ídolo apotropaico", para espantar el mal y los espíritus, que causara supersticiones. Nunca se sabrá con certeza si fue el cabildo el decidió acabar con esta figura o fueron los muchachos o vagabundos que rondaban el claustro en el siglo XVII.