02 Historia de la Catedral de Burgos - Gótico Clásico (Siglos XIII y XIV)

02 Historia de la Catedral de Burgos - Gótico Clásico (Siglos XIII y XIV)

Tradiciones y vida de España
Jan 30, 2026

CAPÍTULO 2: EL GOTICO CLASICO (Siglos XIII y XIV).
En la catedral se perciben dos fases claramente identificables: una de estilo gótico clásico de los siglos XIII y XIV, que desarrollan los primeros maestros, y la segunda de estilo gótico flamígero, protagonizada por la familia Colonia.
La nave central de la Catedral, de gran riqueza arquitectónica y escultórica se desarrolló en tres niveles. En el más bajo haces de columnas y arcos formeros que daban acceso a las naves laterales. En el piso medio un elegante triforio, galería que recorre perimetralmente la nave mayor y el crucero. Sus tracerías se apoyan en esbeltas columnas y sus arquivoltas se adornan con cabezas de reyes, nobles, plebeyos o seres deformes. Y en el nivel superior está el claristorio, con ventanales de doble ojiva y vidrieras policromadas sobre el misterio de Cristo. La nave está cubierta con plementería de piedra apoyada en arcos fajones y cruceros y nervio transversal.
Entre la segunda mitad del siglo XIII y principios del XIV se completaron las capillas de las naves laterales, construyéndose un nuevo claustro gótico de dos pisos entre 1265 y 1270, conviviendo durante muchos años con el antiguo claustro románico.
El piso superior del nuevo claustro sirvió como lugar privilegiado de inhumación y celebración de procesiones litúrgicas estacionales, preferentemente relacionadas con la conmemoración de difuntos, con un gran despliegue escultórico en los muros, machones esquineros y en los arcosolios funerarios.
Esta estructura a base de baterías de arcosolios monumentales del piso superior se repite parcialmente en el inferior, que también acogió enterramientos. Este modelo arquitectónico fue seguido en otros claustros, como la claustra nova de la catedral de Orense, el claustro de la catedral de León o el de Oviedo.
La importancia que el cabildo otorgaba a los enterramientos privados en el claustro o en el templo era enorme, por los beneficios que comportaba. Y tras la remodelación de las galerías del claustro románico en los primeros años del siglo XIV, inspirándose en la claustra nueva, se abrieron numerosos arcosolios sepulcrales en sus muros perimetrales con abundantes inscripciones funerarias.
En 1277, tras la muerte del maestro Enrique, toma el relevo el maestro español Johan Pérez. En 1327 le siguió Aparicio Pérez, luego Pedro Sánchez de Molina en 1396 y Martín Fernández hasta su muerte en 1418.
La catedral del siglo XIII contaba con cinco capillas en su cabecera, conservadas parcialmente, levantadas entre 1270 y 1280 sustituyendo a otras anteriores con fines funerarios. La capilla más antigua que se conserva del templo es la de San Nicolás, de 1230, en el brazo norte del transepto que alberga el sepulcro de Pedro Díaz de Villahoz; coetánea de la desaparecida capilla de Santa María Magdalena, en el brazo meridional del transepto.
Desde finales del siglo XIII hay constancia de capillas funerarias que se iban adosando a las naves del templo. Seis capillas adosadas a la nave del evangelio en la primera mitad del siglo XIV, fueron amortizadas posteriormente por la capillas de Santa Tecla, de Santa Ana, San Bartolomé y la de San Antolín.
Al lado opuesto, al estar la claustra vieja, las capillas no se dispusieron de forma regular. En 1290 existía la capilla de la Santa Cruz en el recinto del antiguo claustro románico; y en 1309 también la capilla de Santa Catalina de los Rojas. La capilla de Santa Marina invadió parcialmente el brazo meridional del transepto.
En los tramos rectos de la cabecera había capillas de uso funerario. En el lado norte, San Gil de 1246 y San Martín de 1267, convertidas en el siglo XVI en la capilla de la Natividad. En el lado sur, Santo Tomás de Canterbury, transformándose en siglo XVII junto a la de Santa María Magdalena en la capilla de San Enrique, y posiblemente la de San Miguel en la actual antesacristía.
La panda oriental de la claustra nueva contó con oficinas claustrales, y en 1316 se construyó la capilla de Santa Catalina como nueva sala capitular y espacio funerario. Junto con otras capillas funerarias que se construyeron en la panda oriental del claustro, como la capilla del Corpus Christi adosada la sala capitular a mediados del siglo XIV; o la capilla de San Juan Bautista de finales del siglo XIV, panteón funerario de la poderosa familia Cabeza de Vaca, que se fusionaría más tarde con la capilla de Santiago. La capilla del Santo Sepulcro, un añadido oriental de 1521 se desmantelaría en el 1600, conservándose solo los muñones del arranque de sus bóvedas.

Producción: PROYOU DIGITAL
Colabora: Cabildo de la catedral de Burgos.