🛑 Elimina los 5 mayores errores de comunicación en el trabajo (te están saliendo muy caros) https://sebastianlora.com/5eyt ✅ Acceso especial a mi programa online Conecta y Véndete Mejor ► https://sebastianlora.com/f/ Tienes carisma natural y capacidad de influencia; sólo tienes que saber cómo desatarlos. Es por eso que en este vídeo te muestro una de tres claves para convertirte en una persona más carismática, capaz de influir en los demás y persuadir a las personas. Es la segunda de tres partes de mi conferencia "3 claves para conectar con las personas y ganar influencia". Son la clave para ser más carismático.
Si quieres saber cómo ser una persona más persuasiva y carismática, descubre cómo desatar tu carisma natural con estos tres pasos.
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Sale un entusiasmo que facilita, de hecho la gente se entusiasme también, porque las emociones son
contagiosas y el entusiasmo es una palanca de la persuasión, porque si yo me lo creo,
es mucho más fácil que vosotros lo creáis.
¿No te consideras una persona carismática? No pasa nada, porque puedes convertirte en una
persona carismática con tres nuevos comportamientos. En este vídeo, que es la segunda parte de mi
conferencia sobre cómo conectar con las personas para abrirte oportunidades de negocio, te enseño
cómo conseguir eso en concreto. Es el segundo vídeo de tres en los que te muestro la conferencia
entera. En la semana pasada viste la parte 1, o te mostré la parte 1, ahora te muestro la parte 2,
la semana próxima te muestro la parte 3. Así que, ¡vamos allá!
Juan, una de las cosas que más me gustaba, evidentemente, era su seguridad a la hora de
decir las cosas. Tenía una voz potente, un gesto realmente confiado, y cuando hablaba podía decir
la chorrada más grande del mundo, que era complicado refutarlo por la seguridad con la
que lo transmitía. Y es que el segundo comportamiento de una personalidad carismática y que os ayudará
a despertar vuestro carisma natural es la seguridad. Seguridad, como bien decía Alex hace un rato,
seguridad en nosotros mismos, en lo que decimos, en cómo lo decimos, en lo que hacemos y en los
resultados que podemos obtener como consecuencia de esos actos. Y es que, históricamente, la seguridad
y la autoconfianza siempre han sido cualidades atractivas, porque una persona segura, con
confianza, transmitía entre líneas que era alguien con poder, con fuerza, y eso medio garantizaba la
posibilidad de proveer para una familia. Una persona con menos seguridad daba el metamensaje
de que era débil y, por lo tanto, que no tenía posibilidades de proveer para la familia.
Salvando esto, que tira más a ligar, y no estamos aquí para ligar, a esta hora al menos no, de lo
que se trata es que en el día a día, cuando estamos interactuando con personas que no conocemos en el
mundo profesional, solo en la medida en la que seamos capaces de transmitir nuestras ideas con
seguridad, con confianza, las personas comenzarán a hacernos caso, porque eso refleja entre líneas
que sabemos de lo que estamos hablando y que, por lo tanto, sabemos de lo que hacemos. Ahora bien,
para entender cómo llevar a la práctica esto de la seguridad, puedes decir, sí, hablar con seguridad
muy bien, pero esto no sirve de mucho. La palabra clave y, sobre todo, el truco mental es la
convicción. Convicción, que básicamente significa creérmelo de verdad. Creerme de verdad eso que
digo, eso que hago, se termina reflejando en prácticamente todo, el lenguaje verbal, no verbal,
para verbal, y de esta manera la gente comienza a hacernos caso con mayor facilidad. Ahora bien,
¿cómo transmitir nuestras ideas con convicción? Pues lo primero es hablar de cosas de las que
sabemos, cosas que conocemos, y no solamente cosas que conocemos en términos teóricos, sino también
las hemos llevado a la práctica por la experiencia. Una persona que habla de las cosas que conoce,
habla con mayor propiedad, con mayor fluidez, se entropieza menos que una persona que intente
inventarse algo y se mete un jardín impresionante en esos tropiezos, en esas que le llaman muletillas,
pues comienza a transmitir duda y esa duda genera desconfianza, cosa que no queremos. Y lo segundo
que hace falta para transmitir con convicción es hablar de cosas en las que creemos fervientemente,
porque cuando me creo algo de verdad, no solamente porque funciona sobre el papel, sino funciona en
realidad real, porque lo he llevado a la práctica y me lo sé además, de repente sale un entusiasmo que facilita,
es que la gente se entusiasme también, porque las emociones son contagiosas y el entusiasmo es una
palanca de la persuasión, porque si yo me lo creo, es mucho más fácil que vosotros lo creáis.
Ahora bien, ¿cómo llevamos esto a un plano más físico, más no verbal? Pues con la postura.
El gesto corporal de la seguridad es la postura erguida, para lo que necesito a otra persona que
venga de voluntario y que sepa que va a usar un micrófono también. Uy, lo del micrófono,
está echando a la gente para atrás. ¿Te animas? A venir aquí un segundito. Ese aplauso espontáneo.
Gracias Javier, por aquí. Vamos al medio, porfa. Y vamos a hacer lo mismo que hicimos con Alejandra,
tú te vas a presentar, me das la mano, te interesa por mí, haces un par de preguntas y yo tendré un
determinado y luego reflexionamos al respecto, ¿de acuerdo? Venga, comenzamos.
Hola, buenos días. Soy Javier, de Kibicom. ¿Qué tal, cómo estás?
Ahí.
No te veo muy bien.
¿Por qué? Muy bien, lo has pillado rápidamente. ¿Qué has visto?
Bueno, que estabas un poco... no estabas muy motivado, ¿no? Estabas un poco pensando en otras cosas.
Sí, sí, sí. Esto conlleva desmotivación, pero es el resultado. ¿De qué viste?
Bueno, tu posición, la posición de tu cuerpo.
La posición, la postura. ¿Y cómo era la postura de mi cuerpo? Vamos un poquito más al centro, porfa.
¿Cómo era la postura de mi cuerpo?
Bueno, pues encogido, ¿no? Un poco encogido.
Sí, más bien encorvado.
Ahora vais a flipar. Poneos de pie todos, por favor. Todos, todos, todos de pie.
Y vamos a hacer un ejercicio muy, muy breve, pero que es potentísimo.
Y lo primero que os voy a pedir es dejar caer las manos en peso muerto.
Los brazos no podrás cruzarte. Las manos en peso muerto.
Luego que caigan también un poco los hombros y un poco el mentón.
Y hundíos en esa miseria.
Buscad sentir esa sensación que os transmite hacia adentro esta nueva postura, la que Javier estaba viendo en mí.
¿Qué sientes con esta postura?
Mal rollo, ¿no?
Mal rollo. ¿Qué más sentimos con esta postura?
Fracaso, incomodidad.
A veces me dicen, no, relajación. Relajación está bien domingo en la tarde, no martes a la una.
Pero es que, claro, comenzamos a ver que la postura no solamente transmite una imagen hacia afuera,
porque él lo vio en mí, pero ahora lo está sintiendo.
Ahora bien, para no hundiros tanto en la miseria,
imaginad que a través de la coronilla, al centro de vuestro cuerpo y hasta el suelo,
hay un hilo imaginario.
Y de repente una mano poderosa comienza a estirar ligeramente ese hilo.
Y se levanta el mentón, caen ligeramente los hombros hacia atrás, sale un poco el pecho.
Y tenéis una postura ligeramente más erguida.
No hay que ponerse a los Robocop tampoco, solo unos centímetros de diferencia.
Y ahora, con los ojos cerrados, buscad sentir lo que os transmite esta nueva postura
comparativamente con la anterior.
¿Qué sientes?
Soy mucho más alto.
Pero esto tiene unas derivadas adicionales,
donde la palabra estatura tiene la misma raíz que status.
Y status es poder y una serie de cosas adicionales.
Pero dime más, ¿qué más sientes con esta nueva postura?
La posición me hace que me lo crea más.
¿Qué más sentimos?
Seguridad.
¿Qué más?
¿Perdón?
Más energía, más vitalidad.
¿A qué cambia la cosa?
Un fuerte aplauso para Javier.
Gracias.
Os podéis sentar ya.
Esto demuestra una cosa.
Y es que vuestro cuerpo, vuestra postura, no solamente transmite una imagen hacia afuera,
la contagia hacia adentro.
Y eso se puede convertir tanto en un círculo virtuoso como un círculo vicioso.
Es cierto que en la mayoría de los casos no llevaréis una postura encorvada,
una postura esa que os hunda en la miseria.
Pero cuando lleváis 10 meses sin un día libre,
trabajando 12, 14 horas en sábado y a veces en domingo,
es como ir poniendo bloques de concreto en la mochila,
que termina teniendo un impacto negativo sobre la postura.
Y eso, como habéis visto, tiene un impacto negativo sobre la energía.
Cada vez que paséis por aquella puerta hacia aquí,
cada vez que os subáis a un escenario, cada vez que entréis a una reunión,
recordad siempre el hilo imaginario y la mano poderosa.
Y hablad desde la convicción.
Y ya veréis como vuestra seguridad os muestra ese carisma natural que todos lleváis dentro.
Y esto ha sido todo por hoy.
Sabes que esta es la segunda parte de esta conferencia en tres vídeos.
La semana próxima verás la última parte, el cierre de la conferencia,
para que con todo esto en conjunto te conviertas en una persona más carismática,
capaz de conectar con los demás con mayor facilidad,
y así avanzar profesionalmente y socialmente.
En cualquier caso, por favor, déjame un comentario diciéndome
qué es lo más interesante que te ha parecido,
de lo que he comentado, de lo que ha ocurrido en esta segunda parte,
o incluso de la primera parte también.
Me interesará muchísimo saberlo.
Y vuelvo, si te interesa que publique más contenido de este estilo,
con mis conferencias en vivo, con mis cursos de formación,
donde me ves en directo enseñando y ayudando a otras personas,
por favor también dímelo más abajo.
Nos vemos la semana próxima.