🔥 Lenguaje Corporal PODEROSO para INFLUIR sobre las personas || ✅ 3 ESTRATEGIAS Sorprendentes

Sebastián Lora
4 seguidores
31 oct 2024
🛑 Elimina los 5 mayores errores de comunicación en el trabajo (te están saliendo muy caros) https://sebastianlora.com/5eyt En este vídeo te muestro cómo mostrar un lenguaje corporal persuasivo con gestos corporales poderosos para influir sobre las personas y convertirte en una persona más carismática.
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¿Sabías que con los gestos de tu cuerpo puedes influir sobre las personas y lograr
que confíen en ti y te respeten, o dejen de hacerlo?
En este video te mostraré cómo usar tu cuerpo para ganar influencia, conseguir que las personas
te respeten y lograr que te vean como alguien a quien vale la pena escuchar.
¿En cuánto tiempo crees que proyectas una primera impresión?
Según quien te lo diga, entre 7 y 30 segundos.
La cifra en sí es irrelevante, lo que importa es que se trata de muy poco tiempo.
¿Y esto qué significa?
Que está enteramente condicionada esa primera impresión por lo que vemos de ti, lo que
hace muy importante que sepas lo que dices con tu cuerpo.
Si transmites una muy buena impresión, te resultará razonablemente fácil ganarte el
respeto y la confianza de los demás.
En cambio, si transmites una mala primera impresión, hay grande probabilidad de que
la gente te ignore o quiera alejarse de ti, lo que puede tener un impacto negativo sobre
ti tanto a nivel personal como profesional.
Ahora bien, ¿qué puedes hacer para transmitir la mejor primera impresión posible gracias
a tus gestos?
Imagina que tienes tu reunión más importante hasta la fecha, esa que puede cambiar el rumbo
de tu vida.
Hoy es el gran día y sientes un alto nivel de entusiasmo.
Llevas semanas preparándote, te has vestido para la ocasión y piensas comerte el mundo.
Escenario 1.
Tras esperar unos minutos en el vestíbulo, te invitan a pasar a una sala de reuniones
donde te espera alguien con un cargo alto.
En ese momento, os cruzáis la mirada y surge una especie de flechazo.
Caminas con paso firme con la certeza de que vienes a mostrar tu mejor versión.
En ese momento y con la sonrisa en la cara, os dais la mano, siempre con gel hidroalcohólico
cerca y mientras le das los buenos días sinceros, tienes la sensación, gracias a la energía
que hay en el ambiente, de que has comenzado con buen pie.
Escenario 2.
Camino a la entrevista, has encontrado un tráfico más denso de lo habitual.
Aunque saliste temprano de casa, has tenido que correr por las escaleras para llegar a
tiempo.
Sudado, medio despeinado, casi hiperventilando, te reciben en recepción y te invitan a pasar
instantáneamente a la sala de reuniones.
Al pasar al despacho, te cruzas la mirada con la persona que te está esperando y sientes
una especie de frialdad, casi de decepción.
En ese momento, cabizbajo rompes el contacto visual con la sensación de que esta situación
te supera.
Esa persona no te mira a los ojos, no te estrecha la mano, te invita a sentarte y en ese momento
te da la sensación de que algo no anda bien.
¿Cómo crees que se desarrollará cada uno de los dos escenarios?
Por favor dímelo en los comentarios.
Tu primera impresión es esa reacción inconsciente que produces en los demás en ese primer contacto
contigo y condiciona enteramente el cómo te traten a partir de ese momento.
Según Vanessa Van Edwards, investigadora social y fundadora de la empresa Science of People,
decidimos si nos vas a caer bien y si confiaremos en ti en cuestión de segundos, mucho antes
incluso de que comiences a hablar.
Por cuestiones evolutivas relacionadas con la supervivencia, tenemos que decidir muy
rápidamente si salir corriendo o luchar, y esto lo conseguiremos buscando la respuesta
a tres preguntas.
¿Amigo o enemigo?, ¿Ganador o perdedor?, ¿Aliado o rival?
Lo primero que buscamos saber es si es amigo o enemigo, porque si es amigo no hay nada
de qué preocuparse.
Por eso inmediatamente después queremos saber si es ganador o perdedor, sobre todo para
entender su capacidad de llevar a cabo sus propias intenciones.
Si es enemigo y ganador, tenemos que tomar una decisión instantánea sobre si salir
corriendo o luchar, porque nuestra supervivencia depende de esto.
Si es amigo y ganador, normalmente vendrían son de paz y bajaremos la guardia, pero además
nos interesará entrar en contacto.
En cambio si es amigo y perdedor, pasaremos completamente porque es alguien que no nos
aporta nada.
Una vez entendemos que es amigo y ganador, nos interesará saber si es aliado o rival,
porque si es aliado, esto querrá decir que hay probabilidades altas de que pueda poner
a disposición nuestra sus capacidades y esto iniciar una colaboración.
No, en el mundo civilizado no estamos en un verdadero peligro de muerte en ese primer
contacto, pero sí que es cierto que esta reacción instintiva sigue en nuestra cabeza
y que nos ayuda a decidir rápidamente si podemos comenzar a estrechar lazos con esa otra persona.
Al cuidar nuestra primera impresión y los gestos con los cuales la transmitimos, podemos
condicionar el cómo los demás responden a esas tres preguntas sobre nosotros y condicionamos
así el trato que recibimos de ellos y lo que conseguimos en esta interacción.
Vamos con una a la vez.
Pregunta 1.
¿Amigo o enemigo?
Para conseguir que la otra persona conteste amigo sobre ti en esa primera impresión,
quieres conseguir que se sienta cómoda en tu presencia, es decir, que vea que eres una
persona con intenciones positivas, y esto lo conseguirás con transparencia y con contagio
emocional positivo.
Cuando tus intenciones no son transparentes o da la sensación de que no son buenas porque
transmites una emoción negativa, la otra persona se siente incómoda y comienza a buscar
salidas.
En cambio, como dice Chris Voss, antiguo jefe de secuestros del FBI, cuando la otra persona
se siente bien en tu presencia, la haces más inteligente.
Esto es porque en ese momento la mente inconsciente deja de preocuparse y abre paso a la mente
consciente para que te preste toda su atención.
El gesto para transmitir transparencia es la muestra de la palma de la mano preferiblemente
libre de objetos, porque ésta demuestra que no estás armado y que por lo tanto vienes
en son de paz, teóricamente, y es justo de ahí que nació el apretón de manos en el
occidente.
Nos damos la mano para mostrar no estoy armado o vengo con buenas intenciones, al menos en
un contexto fuera del COVID.
Esto quiere decir que no las escondas en los bolsillos, no te las pongas detrás, muéstralas,
sobre todo al inicio, para generar un ambiente de confianza.
Además, los humanos somos seres emocionales y nos contagiamos las emociones, y si quieres
conseguir que la otra persona siente una emoción en concreto, tienes tú que sentirla primero
para luego proyectarla a través de tu expresividad.
Por eso que cuando vayas a acercarte a una persona, alégrate de ese momento y verás
cómo sonríes o al menos se ablanda tu gesto, y esto transmitirá buena voluntad y ayudará
a que esa persona se sienta cómoda en tu presencia.
Pregunta número 2.
¿Ganador o perdedor?
Para conseguir que la otra persona conteste sobre ti ganador, es importante que proyectes
un alto nivel de seguridad, que se interpreta como capacidad o competencia.
Imagínate una persona que se siente derrotada, ya sea porque acaba de perder una competición,
porque le han dado una muy mala noticia o porque está desesperado por sus circunstancias
actuales.
¿Qué ves en esa persona?
En términos evolutivos, la fuerza física siempre ha estado asociada a la capacidad
de conseguir lo que te propones.
Alguien con poca fuerza, alguien débil, pues da la sensación de que no es capaz de proveer,
en cambio alguien fuerte da una sensación completamente opuesta y aumenta su valor social.
Es que alguien que proyecta seguridad normalmente es alguien que se siente confiado, y esa confianza
se transmite, se contagia y hace que las otras personas comiencen a confiar.
Puedes transmitir seguridad a través de tus gestos con los ojos, las manos y el cuerpo.
Al evitar la mirada de las personas, puedes estar transmitiendo inseguridad, mentira o
indiferencia.
En cambio, cuando mantienes el contacto visual, le transmites a esa persona que confías en
ti y en lo que dices y que además no tienes nada que esconder.
Cruzarte de brazos puede transmitir indiferencia, cerrazón, inseguridad, que entre líneas
dice que no te apetece estar aquí.
En cambio, cuando te abres de brazos, le dices a la otra persona que te sientes confiado
y abierto a tener una interacción.
Por último, la palabra estatus y estatura tienen la misma raíz, y esto tiene que ver
con el hecho de que con tu postura y lo que proyectas con tu cuerpo, no solamente consigues
que los demás opinen sobre tu capacidad, pero es que además lo sientes internamente.
Y es que la serotonina, que es la hormona asociada a la autoconfianza, la segregamos
en menor volumen cuando asumimos una postura encorvada y en mayor volumen cuando tenemos
una postura erguida.
¿No me crees?
Deja caer las manos, los brazos y la cara en peso muerto y busca sentir eso que te transmite
esa postura hacia adentro.
Luego corrígela y ponte erguido y durante unos segundos busca sentir esto que te transmite
hacia adentro.
¿Qué sientes en cada caso?
Por favor, dímelo en los comentarios.
Pregunta número 3.
¿Aliado o rival?
Para que la otra persona conteste aliado sobre ti, tienes que conseguir que se sienta importante
con tu presencia.
Y esto es una necesidad humana.
¿Recuerdas alguna conversación en la que la otra persona estaba físicamente presente
pero su mente estaba en otro sitio, como si no te estuviera prestando atención?
¿Cómo te sentiste?
Seguramente mal.
Cuando nos escuchan atentamente nos hace sentirnos valorados, importantes.
Y esto lo conseguirás en otra persona, no solamente con la intención de prestarle atención,
sino además mostrándoselo físicamente con tu cuerpo, más concretamente con la cabeza,
el torso y los pies.
Con la cabeza se dará cuenta de que le estás prestando atención a medida que asientes
con las afirmaciones con las que estás de acuerdo.
Además, mirarle a los ojos no solamente transmite seguridad por tu parte, sino que además te
ayuda a acercarte a esa persona, porque en ese momento ambos se agregarán a oxitocina,
que es la hormona de la confianza y que nos ayuda a acercarnos emocionalmente.
Solo asegúrate de que el contacto visual es con una mirada suave más que con la mirada
de túnel enfocado de manera fija, porque podría interpretarse como un ataque algo hostil.
Y eso echa para atrás.
Te reto.
Elige una persona de confianza, ya sea amigo o familiar, con quien puedas estar en persona
y que haga este ejercicio contigo.
Durante 30 segundos os tenéis que mirar a los ojos fijamente, sin desviar la mirada
ni decir absolutamente nada.
Simplemente miraros 30 segundos y sentir.
Al cabo de pocos instantes comenzarás a sentir algo dentro de ti y es la química de la oxitocina,
que es la que os ayuda a acercaros emocionalmente.
Magia.
Con el cuerpo también podrás mostrar que estás prestando atención, primeramente con
el torso abierto, es decir, los brazos no cruzados, sino de esta forma, para transmitir
accesibilidad.
Y además, cuando te esté hablando la otra persona, inclinarte un poquito hacia ella
o hacia él le ayudará a demostrarle que estás realmente atento.
Solo procura no transgredir ni traspasar el espacio físico, personal, que es de más
o menos un metro, un metro veinte, porque igual le podría resultar incómodo.
Por último, una conversación tú a tú, el hacia dónde está señalando los pies, demostrará
dónde está el foco de tu atención primordial, prioritaria.
Por eso, cuando esa persona esté hablando contigo y quieras hacerle ver que te importa
esa conversación, asegúrate de que tus pies le estén señalando.
Amigo, ganador, aliado.
Tres reacciones que producirás en los demás si eres capaz de utilizar tus gestos adecuadamente.
Y es que es importante que entiendas cómo funcionan los gestos, sobre todo para poder
autoevaluarte.
De hecho, es muy útil que le pidas a alguien que te grabe en una interacción, en una reunión,
en una presentación, para que seas capaz de ver lo que estás proyectando, lo que dices
con tu lenguaje corporal.
De esta manera puedes comenzar a mejorar lo que no haces bien y reforzar lo que ya haces
bien.
No obstante, te pido que no memorices los gestos a la hora de tener interacciones y
presentaciones porque cuando lo haces y los metes estratégicamente, no los estás sintiendo
y se nota una incongruencia entre lo que dicen tus palabras y lo que dices con tu energía.
La verdadera clave para usar tus gestos y transmitir una gran primera impresión está
primero en eliminar las malas prácticas, pero luego, y más importante, en entender
que el gesto natural es consecuencia de tu estado emocional, y siempre que estés en
control de tu estado emocional, tu gesto va a acompañar y te ayudará a transmitir
una gran primera impresión.
Si sientes verdadero interés por la otra persona, tu cuerpo se lo dirá y se sentirá
importante.
Si sientes aprecio genuino, te acercarás emocionalmente y conseguirás que se sienta
cómoda contigo.
Si sientes seguridad en ti, conseguirás que esa persona confíe.
Y es justo ahí donde comienza la magia y la influencia gracias a tus gestos, momento
en el cual las personas comienzan a estar dispuestas a escucharte.
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gestos sean más poderosos?
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Porque recuerda, en igualdad de condiciones, quien comunica mejor, gana.
