¿Sabes qué? Le voy a confesar acá, yo empecé a ponerme la ropa. ¿La ropa qué? De mi hija.
Y cada vez que intentaba bajar de peso volvía y subía el doble, entonces bajaba dos kilos,
subía dos, entonces ya no era dos sino cuatro kilos, luego seis y entonces así mismo pues
la ropa, empecé a cambiar de ropa, ya no era talla 8, empecé a tallar 10, 12 hasta 14 en pantalón.
14. 14 y en blusas, en blusas llegué hasta XL. Hasta XL. Mira Claudia, no sé si me permitas
como entrar un poquito a profundidad y ser un poquito más incisivo en las preguntas,
si te incomoda no me respondes, ¿listo? Por ejemplo, yo soy de los que siempre digo a todos
mis pacientes y lo han notado en mis videos que la base de este proceso es la motivación,
es la motivación, es decir, es lo más importante y entonces yo te pregunto,
cuando llegaste a subir esa cantidad de kilos, yo siempre digo que sí pero no sé cómo en realidad
para ser las personas, llegaste a sentir un poco incómoda con ti mismo, perdiste algún
tu estima, ¿cómo te sentías? No, sí, claro, porque es que tú muchas veces ves la ropa y quieres
comprarte la ropa y cuando te la pones no es lo mismo como piensas que te ves, obviamente uno se
desmotiva porque uno no se arregla, no se maquilla, no, o sea, uno, el estilo de arreglarse
uno, la autoestima sí decae bastante, aparte de que muchas veces lo invitan a uno a salir y uno
dice, no, yo no quiero salir pues porque sabes que están a criticar, mire cómo engordó, mire
hace cuánto que en un momento u otro empezó a subir y entonces sí, eso sí lo hace a uno sentir
mal, el verse uno un poquito gordita, repuestos que le dicen a uno. No, claro, claro y digamos
para ir de pronto a la playa o ir a un lugar así o un río también es un poco incómodo, es decir,
siendo sincero y abriendo nuestro corazón con las demás personas y aflorando lo que en realidad pasa
por nosotros y si le pasa, nos pasa a los hombres, yo me imagino que también pasará con las mujeres.
Sí, porque uno siempre utiliza, no utiliza el vestido de baño como tal, sino sus pantalonetas,
sus camisetas largas que le cubran a uno bastante y pues no lucir la figura que es, entonces sí,
claro, eso lo desmotiva a uno bastante. Claro, claro, lo digo porque es que a los que nos están
viendo yo voy a compartir hoy, con tu permiso Claudia, en mis historias de Instagram, voy a
compartir la foto de Claudia ahora mismo y me gustó, te felicito en el sentido de que, wow,
el cambio en tu cuerpo, el abdomen se te marcó, se te marcó el abdomen. Eso lo aplaudo porque es un
cambio muy bonito y eso es bonito reflejarselo a las demás personas, si se puede, si se puede tener
una versión mejorada de nuestro cuerpo. Y pues sí se puede lograr porque es el reto de consigo mismo,
lo voy a hacer y yo misma me voy a probar y sí se puede, la verdad que sí se puede. A veces uno
peca, sí, uno peca al principio porque la mente, la mente, lo que dices, el cuerpo le pide a uno
eso y si a uno no se lo da, le hace doler la cabeza, sueña uno comiendo eso, la boca le sabe
a esa comida, antojos. De verdad, llegaste a soñar con comida. Uy sí, yo soñaba comiéndome una pizza,
la hamburguesa, porque sí, o sea, de tajo dije no, no voy a dejar que estas cosas me dominen y así lo
hice. Fue una pelea conmigo misma, yo misma me criticaba, yo misma me, así como dicen, yo misma me daba palo.
Pero esto que me dices para mí es nuevo, yo lo voy a poner en mis apuntes, para el libro que estoy escribiendo.
Yo, primera vez que soñar con comida, wow, entonces la lucha era dura, era dura. Sí, sí, parecía embarazada
porque no le sabía la boca a comida. Ahí, en serio. Para mí no me pasó. A eso acompañado con el dolor de cabeza,
de pronto algo de calambre, algo de frialdad, a eso yo lo llamo pataleta metabólica, como con los niños.
Cuando tienes un niño pequeño y él te quiere dominar, lo hace con las pataletas, se tira al suelo y se
revuelca. Si tú le prestas atención a eso y le cumples el capricho, ella entiende muy sagazmente
ah, ya tengo la forma de dominarlo, le hago pataleta y hace lo que yo quiera. Y lo va a seguir haciendo, lo va a seguir haciendo.
Y lo mismo pasa con nuestro cuerpo, nos hace pataleta con dolor de cabeza, nos hace pataleta con hambre, nos hace pataleta con calambres,
con desespero, incluso da mal genio, cambia las emociones y la actitud de nosotros. Si le hacemos caso a eso y vamos y nos refugiamos
nuevamente en lo que lo calma, que son los carbohidratos, pues él va a hacer lo mismo que los niños, va a esa pataleta,
me sirve, cuando no me estoy dando azúcar, le hago la misma pataleta que me va a responder.
Y entonces exactamente es donde tenemos que hacer lo que yo siempre recomiendo a mis pacientes, armarnos de esta armadura
valga la redundancia y es pelear, estamos en guerra y estamos en guerra contra nosotros mismos y es una
guerra dura. Yo sé que mi método llamado método es muy inteligente, es duro, es fuerte, pero tú eres una
y efectivo. A mí me preguntan mucho, ven que tú que te hiciste, que te estás tomando y todo, entonces dije no, yo estoy
haciendo, estoy haciendo el metabolismo inteligente, es un estilo de vida, no es una dieta como yo les
digo a muchos, no es una dieta, es un estilo de vida. Así como uno respeta a los veganos, a los
vegetarianos, mi estilo de vida es ese. Pero me dicen, esa comida es cara, o mi dieta es cara, y dije no. Lo más caro de esto, ¿sabes qué es?
Comprar ropa. Mira, ahorita que todas las de comprar ropa, quiero contarles a ti y a todos los que nos están viendo, una anécdota con una de mis pacientes
Entonces, obviamente, me toca cambiar todo el ropero. ¡Qué bonito, qué bonito! Entonces, empezamos a estrenar, y cosa que nos guste a los hombres, y más aún a las mujeres, es estrenar ropa, ¿o no?
Porque cambiamos mucho, físicamente se cambia mucho, incluso, vamos a ser más sinceros, ¿has recibido piropos en la calle?
Bastante, y yo me río porque es que hay mucha persona joven que me echa piropos.