
25 Escultura funeraria Sepulcros destacados de varias capillas Curiosidades catedral de Burgos
En los capítulos anteriores, hemos visto la amplia producción de escultura funeraria gótica en la catedral de Burgos, desde finales del siglo XII hasta su desaparición e integración en la estética renacentista que afloró a principios del siglo XIV, y marcó una época en el arte sepulcral. La modalidad de la escultura funeraria es una de las más atractivas y sugerentes, con manifestaciones religiosas, unidas también a las culturales y socio-económicas.
La escultura yacente fue la más representativa y trascendente en la escultura funeraria, y también fue determinante la personalidad de las familias que patrocinaban estas obras.
En los dos últimos capítulos que nos quedan sobre escultura funeraria, primeramente daremos un repaso a otros sepulcros destacados situados en varias capillas que nos quedan. Y el último capítulo lo dedicaremos a la variada y prolífica obra sepulcral del claustro alto de la catedral.
Cerca de la Escalera Dorada, en el muro este del brazo norte del transepto, se abre la Capilla de San Nicolás de planta cuadrada y cubierta con bóveda de crucería octopartita. En ella se encuentra el sepulcro de un familiar del fundador, el obispo don Juan de Villahoz, que falleció en 1269, tras solo un año de obispado en Burgos. Además, está el sepulcro románico de la infanta Sancha, hija de Alfonso VIII y Leonor de Plantagenet, fundadores del Monasterio de las Huelgas, lugar en el que debería estar enterrada esta infanta, junto con su familia.
Otra primitiva capilla del siglo XIII, de la Anunciación, se cubre con bóveda de crucería simple de seis nervios y sirvió de enterramiento a miembros del cabildo y a algún obispo. En la pared oeste, en arcosolio está la tumba de un obispo no identificado. También cuenta, en la pared norte, con un arco funerario transformado en altar retablo con un lienzo de santa María Magdalena. El retablo de madera policromada es del siglo XVI, realizado por el escultor Juan de Lizarazu y el pintor y dorador Lázaro de Azcoitia.
En la Capilla de San Gregorio de la girola, concedida Altar Privilegiado por el Papa Gregorio XIII, de planta hexagonal y bóveda de crucería, están los sepulcros del Obispo e historiador benedictino Gonzalo de Hinojosa, fallecido en 1327, segundo hijo de los nobles Juan Díaz de Hinojosa y Mayor Álvarez, que fue trasladado al muro de la izquierda desde el centro que ocupaba, y Lope de Fontecha, fallecido en 1351 también tras un corto mandato de un año, con un gran sepulcro en el muro de la derecha que se trajo desde la capilla de san Juan Bautista, con bulto yacente en arcosolio y una rica iconografía según las costumbres y los ritos funerarios de la época.
En la Capilla de San Enrique, patrocinada por el arzobispo don Enrique Peralta y Cárdenas, de estilo barroco clásico, y realizada entre 1670 y 1675 por los arquitectos Juan de Sierra y Bernabé de Hazas, un arcosolio acoge la escultura funeraria del fundador orante en bronce, con sus blasones. En la misma pared hay otras dos sepulturas en arcosolio de canónigos y dos lápidas funerarias de obispos.
Tras pasar al claustro alto encontramos en su ángulo noroeste la Capilla de San Jerónimo, la más pequeña de la catedral, promovida por don Francisco de Mena, arcediano de Lara, a mediados del siglo XV como su capilla funeraria. Falleció en 1553 y su sepulcro se atribuye a Juan de Vallejo. Preside la estancia un retablo manierista de Diego Guillén, colaborador de Vallejo.
La Capilla del Corpus Christi, fundada en el siglo XIV, se abre al claustro a través de una portada gótica policromada. Obra de Pedro Sánchez, maestro de fábrica de la catedral en 1371, en su dintel se representa al fundador, Juan Estébanez, junto a su esposa.
El espacio interior es cuadrangular, con bóveda de crucería octopartita. Casi en el centro de la capilla y a baja altura, está la tumba en piedra poco detallada de un caballero de la media/baja nobleza castellana.
En el descansillo de la escalera hay otro sepulcro de D. Miguel Esteban de Huerto del Rey y Doña Ucenda de Prestines fundadores de la Cofradia de santa María de Gamonal, o Cofradía de los Caballeros.
En dos arcos integrados bajo la escalera están los sepulcros con las estatuas en alabastro de los primeros condes de Castañeda, Garci Fernández Manrique y Aldonza de la Vega, con influencias de la tumba de los Condestables. Estas estatuas estuvieron colocadas a la entrada del patio del claustro bajo anteriormente, trasladándose en noviembre de 1854 a su lugar actual.
En su traslado se descubrieron restos de dos personas en el lugar sobre los que reposan ahora las estatuas de los condes, posiblemente de Juan y Pedro de Castellanos, que se reubicaron en otro lugar.
