21 Escultura funeraria - Sepulcro de Gonzalo Díez de  Lerma - Curiosidades de la catedral de Burgos

21 Escultura funeraria - Sepulcro de Gonzalo Díez de Lerma - Curiosidades de la catedral de Burgos

Tradiciones y vida de España
Jan 30, 2026

En 1486 fue nombrado canónigo de la catedral de Burgos por la Santa Sede, don Gonzalo Díez de Lerma, y en 1519 consiguió licencia del Obispo Fonseca para levantar su capilla funeraria dedicada a la Presentación de la Virgen en el Templo y la Consolación, que también es conocida como Capilla de San José, erigiéndola el maestro Juan de Matienzo entre 1521 y 1524 en estilo tardogótico, como una ampliación de los tramos tercero y cuarto de la nave de la Epístola, ocupando el espacio del primitivo claustro catedralicio.
El amplio espacio de planta cuadrada está cubierto con una linterna octogonal coronada con una bóveda estrellada de centro calado, por la que penetra luz cenital, y está inspirada en la de la capilla de los Condestables. Las ocho puntas están dibujadas por tres nervaduras cada una. Sostienen la cubierta cuatro grandes trompas y unas veneras cobijan los relieves de los Evangelistas.
La reja de hierro forjado, que separa la capilla de la nave, es de Cristóbal de Andino realizada sobre el año 1525.
El retablo mayor neoclásico posee un único gran cuerpo rectangular delimitado por columnas gigantes corintias sobre las que se sujeta un entablamento y un frontón triangular con la representación del Espíritu Santo. En el retablo hay una pintura italiana renacentista de la Sagrada Familia, en óleo sobre tabla, del veneciano Sebastiano Luciani, Il Piombo, pintor al servicio del Papa junto con Miguel Ángel y Rafael. Esta obra fue traída por el canónigo desde Roma hacia 1524 y está considerada como la más destacada del autor y la pintura más valiosa de la Catedral.
Bajo el cuadro, colocada en una hornacina-tabernáculo, hay una talla barroca de mediados del siglo XVIII de San José con el Niño, realizada por Juan Pascual de Mena.
Gonzalo Díez de Lerma murió en enero de 1527, y delante del altar principal preside el centro de la capilla su sepulcro exento, que fue labrado en alabastro blanco por Felipe Bigarny entre 1524 y 1525.
El escultor conocía los tres sepulcros con cama troncopiramidal existentes en España, el del príncipe don Juan en Ávila, el de los Reyes Católicos en Granada, y el del obispo Luis de Acuña en la Catedral de Burgos, y realizó una nueva aportación en las paredes de la cama funeraria usando tondos circulares o medallones, separados por elementos vegetales.
Cuatro de los medallones, tienen alegorías femeninas con dos Virtudes Teologales y otras dos Cardinales. Las dos Teologales son la Fe, con una corona sobre su cabeza, portando la cruz y el cáliz con la Sagrada Forma; y la Esperanza, en oración con las manos juntas y mirada hacia arriba.
Las Cardinales son la Prudencia, con cuerpo femenino y dos caras, una de hombre y la otra de una mujer joven que sostiene entre sus manos un espejo, y la Justicia, con la espada en su mano izquierda.
En los otros dos medallones están San Jerónimo, representado como asceta con larga barba, y San Francisco de Asís con el hábito de la orden y un crucifijo entre sus manos.
En las esquinas del sepulcro está la garra de león, con pequeños restos de policromía, y el borde follaje de la parte superior terminado en una voluta similar a la de Diego de Siloe en el sepulcro del obispo Acuña.
Se dice que el bulto es su verdadero retrato al ser muy conocido por Felipe Vigarny, con quien personalmente realizó el contrato de la obra. El canónigo Lerma, era temido por su temperamento y rectitud, enfrentándose a algunos de sus compañeros. La expresión de su rostro yacente también refleja las huellas del carácter y las profundas arrugas y flacidez del rostro en su vejez. La posición de las manos en gesto de oración, simbolizaban la esperanza en la participación de la comunión de los santos, pero las manos del arcediano de Lerma sujetan un fino paño y no se tocan. Su cuerpo vestido de Presbítero expresa su individualismo y su estamento social.
En el testero de la cabeza está el blasón del don Gonzalo, sostenido por dos ángeles niños tenantes. Y el de los pies tenía un texto escrito o epitafio, que ha desaparecido y que ha dejado una huella de su presencia.
En los lienzos perimetrales existen otros cinco artísticos sepulcros de estilos gótico-renacentista y renacentista plateresco, que se abren en arcosolio, con profusa decoración de relieves historiados. A la derecha del retablo mayor hay una talla de Cristo yacente, del taller de Diego de Siloé; y a la izquierda una imagen tallada en piedra y bellamente policromada de la Virgen con el Niño, del siglo XV. Frente a ella, adosado al pilar del templo, está el sepulcro del primer capellán de la capilla, el canónigo y protonotario D. Sebastián de Bilbao, con su estatua yacente en alabastro, al estilo de la del fundador; y detrás de ella un precioso retablo pétreo de Juan de Vallejo, del que sobresale en el cetro el relieve de la Piedad. Otro sepulcro episcopal, de traza tardogótica, tiene bulto orante en arcosolio con trasdós trilobulado y conopial.