17 Sillería del coro - Iconografía religiosa - Curiosidades de la catedral de Burgos

17 Sillería del coro - Iconografía religiosa - Curiosidades de la catedral de Burgos

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Jan 30, 2026

La espléndida sillería en madera de nogal de la catedral de Burgos, labrada en su mayor parte en estilo plateresco, fue realizada entre 1506 y 1513, ocupando al principio los tres tramos anteriores al crucero de la cabecera de la nave central, pero en 1522 se cambiaría al emplazamiento actual, situándose en los tres tramos posteriores al crucero. Las modificaciones en los cambios de ubicación las realizaron Simón de Bueras, García de Arredondo y Luis Gabeo.
En 1586 García de Arredondo elaboró la silla arzobispal según el gusto renacentista romanista de la época, y a partir de 1619, se realizó la hilera transversal que cerraba la nave en estilo clasicista con planos de Juan de Naveda y Felipe Alvaredo, proporcionando a la sillería su actual planta en forma de U.
Las escenas esculpidas en la sillería del coro, tanto en la crestería, como en la sillería alta y baja poseen un mensaje didáctico-cateqúetico, recreando el Antiguo y el Nuevo testamento, junto a la vida de los santos. Y también algún tema mitológico, que se ha cristianizado como emblema moral de virtud, como el Rapto de Europa en la silla arzobispal.
Además, hay temas profanos taraceados en los asientos y respaldos con escenas populares de la época, de mitología de juglares, costumbristas, literarios, de grutescos, ciencias, artes y oficios, o de simbolismo animal, mezcladas con héroes bíblicos o históricos como método de enseñanza. En los pomos y laterales interiores de los asientos hay relieves con temas religiosos, pero la mayoría son profanos.
La sillería del coro tiene asientos plegables para el momento de levantarse a cantar, y como apoyo en tiempos prolongados de pie, en la parte inferior de los asientos se crearon las misericordias, permitiendo apoyar las nalgas para reducir la fatiga. Bajo las misericordias se realizaban tallas de adornos, que al estar a la altura del bajo vientre, mostraban escenas alegóricas a los pecados capitales.
El ensamblaje y mazonería de la sillería alta se realiza a través de columnas entorchadas, y la de la baja por pilastras y retropilastras decoradas y rematadas por capiteles clásicos. Las del testero también son pilastras y retropilastras, pero poco decoradas. Estas diferencias también son debidas a las reconstrucciones del coro en la segunda mitad del siglo XVI.
En este capítulo nos centraremos en la iconografía religiosa tanto de la crestería, como de la sillería alta y baja, repasando sus relieves que siguen el orden bíblico pero con alteraciones que pueden deberse a los diversos traslados de lugar.
La traza y dirección de la sillería del coro fue de Felipe Vigarny, pero en esos años también realizó trabajos en Toledo y Palencia, teniendo que delegar en Andrés de Nájera la mayor parte de la sillería con la disconformidad del Cabildo, ya que lo que se estaba realizando no correspondía a la traza del encargo. Los relieves realizados por él están en la sillería baja y no superan la quincena, junto a unas cuantas estatuillas exentas de la crestería, pues son similares a los de Toledo y al trasaltar de la catedral de Burgos. Las realizadas por Diego de Siloé, su discípulo tras la muerte de su padre Gil de Siloé, tienen mucha conexión con Vigarny, pero las desavenencias y pleitos entre los dos durante años nos privaron de este joven y emergente maestro, que se trasladó a Italia para adentrarse en la escultura renacentista, antes de regresar para realizar la impresionante escalera dorada.
Andrés de Nájera realizó los relieves de la sillería alta y la mayoría de los de la sillería baja con otros afines a él, al igual que algunos de la crestería. Por una parte son figuras achaparradas, y por otra más alargadas y planas, expresivas pero sin ser idealistas.
García de Arredondo realizó los relieves de la sillería alta y crestería que cerró más tarde el tercer tramo de la sillería, así como su remodelación, incorporando la silla arzobispal, con buenas composiciones y fondos más clasicistas. Algunos relieves de esa parte de la sillería baja son de su círculo. Los santos exentos que van de un escudo a otro pueden ser también de él.
Se observa también el trabajo de un cuarto maestro en algunos relieves de la crestería.
La taracea de los respaldos de bastantes asientos es de Andrés de Nájera, pero participaron en las demás los otros restantes al igual que en los relieves interiores de los brazos de los asientos y su parte baja. Está claro que en esta sillería, tras sus “andanzas” cambiando de lugar y las intervenciones posteriores pasaron por muchas manos.
La lectura de la sillería se inicia desde el lado de la Epístola y el dosel superior, con las escenas del Antiguo Testamento, recorriendo los tres niveles en el sentido de las agujas del reloj. Pasando luego por la sillería alta con la Vida de Cristo, desde su Concepción hasta su Pasión, Muerte y Resurrección, y finalizando con la sillería baja con escenas de la vida de la Virgen, Ascensión de Cristo a los Cielos, los Hechos de los Apóstoles y la vida de los santos.