Buñuelos de San José - Santo Espíritu del Monte - Gilet Valencia

COCINA CON CARIÑO
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30 sept 2025
Cuando llega San José a Valencia, todo se vuelve color y fiesta. La música, las luces y el olor a pólvora se mezclan con el de los buñuelos.
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Música
1 cancion
Fwends
Reed Mathis
Fwends
Es lunes y estamos en Santo Espíritu.
Vamos con nuestra receta y hoy
qué menos que una receta pura valenciana.
Buñuelos de San José.
Y es que el viernes próximo es San José, las Fallas,
la grande fiesta de los valencianos
cuando la tierra empieza a llenarse de luz y de color por la primavera.
Ingredientes para estos buñuelos de San José.
La harina, aquí tengo un kilo de harina,
tengo un kilo de pulpa de calabaza dulce asada,
50 gramos de levadura de panadero,
una cucharada de sal y 700 mililitros más o menos de agua.
¿Cómo he conseguido la pulpa de la calabaza?
Pues aquí tenéis la calabaza al natural.
Se abre por la mitad, se mete abierta en el horno
y se hornea durante una hora, una hora y media,
según el tamaño de la calabaza, la vais pinchando que esté tierna
y cuando está asada se le saca la pulpa interior,
se limpia de las semillas y se tritura.
Aquí la tenéis.
A esta misma masa de buñuelo de calabaza
la podemos enriquecer aún más metiéndole dentro un higo seco.
Que los he preparado de la siguiente forma,
estos son los higos secos abiertos por la mitad
y empapados o regados con un poquito de anís la noche anterior.
Quedan muy jugosos y queda también un buñuelo muy graciosito
con el higo dentro.
Pues vamos a la faena y empezamos como empiezan los días de fiesta, cantando.
Y sigue, es el himno de Valencia.
¿Veis qué bonito?
Para agrandar, para ofrendar, para ofrendar nuevas glorias a España.
Hermanos, venid, los del campo, los del taller,
cantemos cantos de amor y de paz.
Bueno, a la faena, con sentido de fiesta.
El agua está un poquito templada,
porque sabéis que a la levadura, la grámol, que dicen los valencianos,
hoy me tiene que salir el valenciano, la grámol, el calorcito.
Esta es la levadura, la levadura de panadero,
que sabéis que es una harina mojada y fermentada.
Ahí la hemos echado, migada un poquito.
La sal no la voy a poner ahora, porque la sal está reñida con la levadura.
Entonces, cuanto más tarde pongamos la sal, mejor.
La levadura ya, y con ese calorcito, ya empieza a funcionar.
Y si a la levadura le añadimos algo dulce y una materia orgánica,
como es la calabaza, pues aún la animamos más, aún la animamos más.
Metemos la calabaza, que esta calabaza simplemente así,
simplemente así puesta en la mesa, hace un postre excepcional.
Pues aquí tenemos la calabaza, el agua y la levadura de panadero.
Ya los bichejos de la levadura ya empiezan ahí a funcionar.
Y aquí vamos a ir añadiendo la harina.
Nos tiene que quedar una masa, digamos, un poco más espeso que un puré.
No es una masa, digamos, panificable, una masa de pan.
Y tampoco es la masa de un bizcocho, una cosa entre medias de ambos.
Cuando estos años atrás, en las Fallas,
pues siempre a los Freiles nos ha gustado de bajar algún día,
para ver los monumentos falleros, las Fallas,
disfrutar de la mascletá en la plaza del Ayuntamiento,
que es algo impresionante, es algo impresionante.
Como yo digo, las cosas buenas, bonitas, surgen,
aunque vienen de afuera, el sentimiento surge dentro.
Y cuando uno ve una mascletá, la sensación,
aunque el ruido está afuera, pero la sensación ocurre dentro.
Y eso es importante, como cuando uno escucha una canción preciosa,
aunque la escucha desde fuera,
donde se produce el sentimiento es en el interior.
Bien, acabamos con la harina.
Yo voy a meter la mano.
Ya digo, nos tiene que quedar una masa un poco más espesa
de lo que sería un bizcocho,
pero tampoco nos tiene que quedar una masa dura de...
Bueno, nos voy a entretener más con este manejo de la masa.
Cuando terminemos de amasar, que en el fondo es que todo se mezcle,
cuando terminemos de amasar, lo dejamos reposar durante...
Yo calculo, por la temperatura más o menos que hay aquí,
yo calculo que durante una hora más o menos,
yo creo que una hora será suficiente,
en que habrá aumentado un poco el tamaño
y la masa ya estará dispuesta para hacer los buñuelos,
que el buñuelo es frito en aceite,
luego tendremos que prepararnos una sartén con aceite,
pero todo eso os lo explicaré después.
Aquí estamos listos para la faena.
Aquí tenéis la masa que ya ha crecido, se ha esponjado lo suficiente.
Os recuerdo que cuando la estaba terminando de amasar,
le añadí la sal, que recordáis que os dije que la sal al final,
para que no influyese demasiado en la levadura.
Pues aquí tenemos la masa ya en su punto óptimo,
aquí tenemos aceite también ya caliente
y una bandeja con un papel absorbente para ir sacando los buñuelos.
Y aquí tengo un bol con agua,
porque va a ser necesaria para la elaboración del buñuelo,
porque realmente lo dificultoso de hacer buñuelos
no es tanto lo que hemos hecho hasta ahora, la masa, sino el hacerlo.
Esa maestría de las buñueleras o buñueleros,
con las manos hacer el buñuelo, es decir, redondito.
Claro, con una masa tan liviana y tan pegajosa no es fácil,
pero se hace, yo no soy valenciano y me puse y los hice,
y ahí salen, a lo mejor mucho decir ahora no salen.
Pero bueno, yo os digo la técnica
y luego cada uno que se perfeccione en casa cuando lo haga.
Con una mano tenemos que coger un pellizco de masa,
la otra mano la mojamos en el agua,
cogemos el pellizco de masa de esta mano,
le metemos el dedo pulgar para hacer el agujero
y lo soltamos en el aceite, ese es el ritmo.
El agujero es importante,
porque ya lo habéis visto en alguna otra cosa que hemos frito,
en algún otro dulce, si no tiene el agujero interior,
la parte interior del buñuelo no se fríe bien
y queda con ese pollo que hemos dicho en algunas ocasiones.
Entonces es importante lo del agujero, es importante.
Bueno, pero si no tiene un agujero tampoco pasa nada.
Yo me mojo las manos,
esta no es necesaria que nos la mojemos constantemente,
cogemos un puñadito de masa,
esta que si la tenemos que tener bien remojada,
recogemos la masa, metemos el dedo así
y tal cual lo echamos en el aceite.
Otro, un puñadito de masa,
lo tomamos con esta,
le ponemos el dedo dentro y lo echamos ahí.
Un puñadito de masa,
pasamos a esta, metemos el dedo y lo echamos, así.
Con cuidado, porque como la mano va mojada,
siempre alguna gotita de agua puede caer en el aceite y salpicar.
Un puñado, así, metemos el dedo y ya lo soltamos.
Como el dedo va mojado, el agujerito se queda hecho,
y aquí ya tenemos que estar pendiente,
Pues ahí tenemos los buñuelos.
Voy a probar hacer uno con el higo,
o casi mejor que voy a sacar estos primero,
que no se me frían demasiado.
¿Veis el agujerito que les queda al medio?
Ese agujerito, pues es,
no digo fundamental, también se hacen sin el agujerito,
pero primero que estéticamente es el buñuelo valenciano,
pero tiene una función, que es que por dentro se fría bien.
Voy a haceros uno de higo,
fijaos, el higo, este es el higo,
lo hemos abierto, está empapado en anís,
ahora le damos un giro así,
para que de las dos caras,
¿el por qué de eso?
Pues lo firmamos con la tradición y ya está, es tradicional así,
y este simplemente es envolverlo y depositarlo en el aceite.
Ese no tiene agujero,
porque evidentemente no puede llevar agujero cuando lleva un higo dentro,
pero es lo mismo.
Como tenemos aquí el agüita,
siempre nos podemos enjuagar un poquito la mano ahí,
para no ir manchando por todos sitios.
El aceite, os aconsejo que esté caliente, pero no excesivo,
para que no se dore por fuera el buñuelo sin haberse cocinado por dentro.
Tiene que estar caliente, ciertamente,
pero, bien, pues este sería un buñuelo de higo.
Lo sacamos y, como os digo siempre, yo tengo faena,
y además tela de faena, porque van a salir unos pocos de buñuelos.
Cuando los tenga hechos, para el último paso, la presentación,
y veis cómo quedan ya en definitivo, regresamos.
La fiesta está montada.
Aquí tenéis los buñuelos.
Aquí están tal como han salido del aceite,
porque, de normal, el buñuelo...
Mira, yo los he preparado hasta el chocolate, aquí.
Está el chocolate, aquí está con aceite, con azúcar.
De normal, el buñuelo uno lo coge,
lo embadurna de azúcar y a la boca.
Fijaos, por dentro, el buñuelo es amarillito,
que es el color de la calabaza.
Es el color de la calabaza, está amarillito,
con el dulzor interno en el interior.
Tiene el dulzor de la calabaza muy suave
y tiene la fuerza de dulce que le da el azúcar por fuera
o el chocolate, si lo mojas en chocolate,
porque, evidentemente, como dicen aquí en Valencia,
evidentemente, si yo lo voy a mojar en chocolate,
evito embadurnarlo de azúcar,
porque mucha azúcar es esa, ¿no?
Bien, pues aquí tenéis la demostración y la mostración
de este delicioso dulce valenciano,
típico de estos días próximos a San José
y del día propio de San José.
Recordad que el Papa nombró este año como el año de San José
y, de alguna manera, se insiste en su figura.
San José es el padre de Jesús y eso quiere decir una cosa,
que muchas cosas de las que luego aparecen en Jesús, en su vida,
seguramente eran cosas aprendidas en casa y de su padre.
De su padre aprendió una de las cosas más grandes
que tenemos las personas humanas,
a trabajar y a ganarse el pan con el sudor de su frente.
Eso lo aprendió de su padre Jesús, San José.
Felicidades, padres de todos, felicidades a mi padre,
del cual he recibido tanto y tanta gratitud,
le debo y le deberé siempre.
Felicidades para todos los padres, feliz Día de San José,
que aprovechen estos buñuelos, paz y bien y hasta el lunes próximo.
