🔴💥LIVE: ¿Cómo puede cambiar todo con un segundo mandato de Trump? 🤔🇺🇸

En Primera Plana
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58 Visualizaciones de video·11 nov 2024
¿Te has preguntado cómo sería el mundo si Donald Trump volviera a la Casa Blanca? En este video exploramos las posibles transformaciones en temas cruciales como la economía global, las relaciones internacionales, el cambio climático y las políticas de inmigración. Acompáñanos a analizar el impacto de un segundo mandato y las repercusiones que podría tener para Estados Unidos y el mundo. 🌍✨
Buenos días, América. Hay una pregunta en el aire que todos estamos tratando de
respondernos. El expresidente Donald Trump ha salido
reelegido de manera contundente. Nunca sabremos si en las encuestas no se
formularon las preguntas correctamente o no se obtuvieron las respuestas
correctas, pero la cuestión es que, contrariamente a los pronósticos, las
elecciones no parecen haber sido tan reñidas. Trump ha arrollado, la marea
roja ha arrasado prácticamente con todo y tomará posesión de su cargo como
47º presidente de los Estados Unidos el 20 de enero de 2025. Ha ganado tanto el
voto indirecto del colegio electoral como el voto popular individual. El
Partido Republicano, que encabeza, ha recobrado la mayoría en el Senado y se
prevé, mientras siguen los recuentos, que conserve la mayoría que ya posee en la
Cámara de Representantes. En otras palabras, desde su investidura en enero
hasta las próximas elecciones a ambas Cámaras del Congreso, que se celebran
cada dos años, contará con un amplio apoyo legislativo para poner en marcha
sus políticas. Dos años enteros, como mínimo de los cuatro de su mandato,
contará con un amplio margen de maniobra para implementar medidas. Y no solo eso,
también se especula sobre la posibilidad de que durante su mandato nombre un par
de jueces más para la Corte Suprema. Ya nombró a tres de tendencia conservadora
en su anterior mandato. De nombrar a dos más, igualaría a Eisenhower, con un total
de cinco nombramientos de magistrados del Supremo. Y todo esto marcaría un cambio
de paradigma en las décadas venideras en Estados Unidos. Un paradigma más
tradicional, si cabe, que progresista en temas como lo judicial, la enseñanza y
los deportes, sobre todo femeninos, por nombrar algunos aspectos. Según varios
analistas, el pueblo votó por la economía en lugar de por políticas
sociales de género o identitarias. Y Trump, que duda cabe, genera más confianza
en ese aspecto en líneas generales. Y un bolsillo vacío no se llena con promesas
ni discursos ideológicos. De hecho, fue el mercado el que se pronunció tras su
triunfo electoral. El índice S&P 500 subió más de un 2,5% tras evidenciarse
su victoria. El S&P 500 es el principal índice bursátil del mercado más
importante del mundo, el estadounidense. El estándar S&P 500 agrupa a las 500
empresas más fuertes del país, como Coca-Cola, Apple o Google. Es un referente
a nivel mundial. Se ha convertido en una especie de parómetro de la verdadera
situación de los mercados. Y en una herramienta muy útil para tomarle el
pulso a la economía mundial. Hay un dicho en el ámbito de las
inversiones. Cuando Wall Street estornuda, el mundo se resfría. Y muchas
veces hemos visto que cuando la bolsa de Estados Unidos cierra en negativo,
estornuda, los mercados occidentales abren con los precios de sus acciones a
la baja, resfriados. El S&P 500 desempeña un papel esencial junto con el otro gran
índice estadounidense, el Dow Jones. Si ambos suben, reflejan la salud de los
mercados. Pero si bajan, las cosas no pintan bien y el miedo acecha. Y dentro
de un minuto hablaremos de las diversas e interesantes y lógicas formas en que
los mercados han reflejado el triunfo de Trump. Pero antes, veamos en líneas
generales por encima lo que se espera. Pues bien, se espera que la
Administración Trump baje los impuestos, reduzca la burocracia en materia de
normativas y regulaciones y revierta muchos programas emblemáticos de la
Administración Biden. Por ejemplo, las órdenes ejecutivas para la transición
de las fuentes de combustibles fósiles a la energía eólica y solar. O el
reemplazo de automóviles y camiones con motores de combustión por vehículos
eléctricos. Y con mayor énfasis, todo lo relacionado con los movimientos de la
Administración Biden en relación con la crisis fronteriza. De hecho, junto con la
economía, el aumento de la inmigración bajo el gobierno de Biden Harris parece
haber sido uno de los elementos decisivos en las elecciones de este 5 de
noviembre. En una reciente encuesta, Reuters-Ipsos preguntó cuál debería ser
la máxima prioridad de Trump en sus primeros 100 días en el cargo. El 25%,
muchos más de los que votaron por el resto de opciones, respondieron que la
inmigración. Pero vayamos desglosando cómo la victoria del expresidente Trump
va a afectar a cosas como la producción, los precios y las inversiones en Estados
Unidos. Empecemos por el recorte de normativas y
regulaciones. Esto podría generar el impacto más inmediato en las empresas.
Un análisis del American Action Forum, el AAF, que finalizó en agosto de este año,
comparó las políticas regulatorias de ambos candidatos presidenciales, la
vicepresidente Harris y el expresidente Trump. El resultado es el siguiente. La
Administración Biden ha promulgado 994 nuevas normativas regulatorias. Estas
han costado unos 1,69 billones con B de dólares adicionales a las empresas
estadounidenses. En comparación, durante los primeros cuatro años de mandato de
Trump, su administración redactó 1.084 nuevas normas. Un poquito más. En su
mayoría, flexibilizaron las regulaciones y redujeron los costos de las empresas
en 99.900 millones de dólares. Según el director de política
regulatoria del AAF, Dan Goldeck, las regulaciones medioambientales tienen una
presencia destacada en esta ensalada, según reconocen las propias agencias. ¿Y
cómo esto nos afecta? ¿Cómo nos afecta todo esto a usted y a mí? Pues bien, un
economista de la Universidad de Chicago, de nombre Casey Mulligan, nos lo aterriza.
Mulligan estudió y calculó que las regulaciones que ha impuesto la
Administración Biden-Harris han costado unos 47.000 dólares a cada hogar
estadounidense. Y que la desregulación durante la Administración Trump redujo
los costos en casi 11.000 dólares por hogar. Tomemos un ejemplo específico. Se
prevé que las nuevas normas de ahorro de combustible de la Administración Biden
le sumen 3.400 dólares al coste de los nuevos automóviles, camiones y
todoterrenos. La Administración Biden también le impuso nuevas y duras
prohibiciones a las emisiones de los servicios de electricidad. Además fijó
nuevas normativas de eficiencia para los hornos, los calentadores de agua, los
aparatos de aire acondicionado centrales, los lavavajillas y otros tantos
electrodomésticos. Según algunos expertos, advierten de que se trata de una
sobreregulación. Por el contrario, Trump prometía hace una semana y media que
firmaría una llamativa orden ejecutiva. Prometió ordenar a todas las agencias
federales que eliminaran de inmediato todas las regulaciones que aumenten el
precio de los bienes de consumo. Y en este apartado entra en escena otro de
los abanderados de Trump en esta campaña, Elon Musk, cuya historia es bien curiosa
e incluso épica. Pero quizás la tratemos en otro episodio. Si quieren que lo hagamos,
por favor déjenme sus comentarios porque es una historia bastante interesante y
cuenta con un punto de quiebre. Algo que hizo que el hombre más rico del mundo se
decidiera apoyar a Trump, jugándose todo lo que tiene en una sola apuesta de todo
o nada. Pero volviendo a lo que nos ocupa Trump, está considerando ahora la
posibilidad de nombrar al fundador de Tesla y SpaceX como director del recién
propuesto departamento de eficiencia gubernamental. Su objetivo sería recortar
dos billones de dólares o más del presupuesto federal. Una cifra a priori
difícil de alcanzar matemáticamente hablando. Además el asunto se complica
porque los recortes, según el sentir general, no podrían hacerse con una
motosierra, sino más bien con un bisturí. Hilando fino, se necesita precisión porque
los recortes podrían afectar los intereses de congresistas y otros
burócratas de los que se necesita cierto apoyo. Queriendo conocer más opiniones
le preguntamos a Tim Schwarzenberger, un gerente de cartera de las inversiones
Inspire. El especialista predice que habrá una recesión a principios de 2025, pero
las políticas de Trump podrían restarle gravedad si reduce los impuestos y las
regulaciones y libera la producción de energía, mientras reduce los programas
de energía verde y posiblemente reforme el Medicaid, el programa sanitario para
los más necesitados. Además, según los analistas, el mayor
cambio se producirá en el sector de la industria energética. Se prevé que Trump
elimine las regulaciones y otros tantos límites a las distintas formas de
producción de energía como el fracking. El fracking es la inyección de un fluido
a alta presión en una formación rocosa subterránea. Esto provoca fisuras y
permite que el gas o el petróleo crudo atrapados fluyan a través de una
tubería hasta un pozo en la superficie. Para las organizaciones medioambientales
el fracking contaminaría las aguas subterráneas, aumentaría los gases de
efecto invernadero y provocaría terremotos. Por eso se han prohibido en
países como Francia y Túnez y suspendido en Canadá. En Estados Unidos, sin embargo,
hay quien lo defiende y Trump es uno de ellos y ciertamente Harris también y
ciertamente lo económico sería bueno para las empresas de perforación y
refinería de petróleo y los sectores que utilizan muchos productos energéticos
como el transporte, la manufactura, la aviación y otros tantos. A pesar de las
iniciativas de la administración Biden para prohibir o mermar las
perforaciones en tierras federales, la producción de petróleo y gas de
Estados Unidos no ha dejado de batir récords. La Administración de
Información Energética de Estados Unidos informaba en marzo que en los
Sin embargo, dada la abundancia de recursos energéticos de Estados Unidos,
los analistas dicen que la producción nacional se puede expandir mucho más.
Dan Kish, vicepresidente senior de Políticas del Instituto de Investigación
Energética, nos aseguró al Epoch Times que la producción récord de energía se
ha logrado a pesar de la administración dijo y en tierras que la administración
no puede controlar. Kish no cree que haya ninguna razón para que haya
escasez. Asegura que si se quisiera el país podría disponer de electricidad y
energía tan asequible como confiable. Esta expansión de la
producción de energía y particularmente de petróleo y gas ha sido una piedra
angular de la plataforma económica de Trump. El expresidente propone facilitar
la obtención de permisos para perforaciones en tierras federales y
fomentar la construcción de nuevos gasoductos. Esto mejorará los suministros,
reduciría los precios para el consumidor y generaría impactos
positivos en la economía según algunos analistas. Las plantas de carbón que se
plantean cerrar debido a las nuevas regulaciones sobre emisiones y esto es
importante, también podrían beneficiarse con la administración Trump. Según el
Departamento de Energía, se prevé que casi un tercio de las plantas de carbón
de Estados Unidos cierren en 2035. Ahora eso se puede cambiar. Y algunos
empresarios como Brian Savoy, director financiero de Duke Energy, una
empresa eléctrica que presta servicios a las Carolinas, Florida, Indiana, Ohio y
Kentucky, han visto la luz al final del túnel. Savoy dice que su empresa podría
mantener sus plantas de carbón en funcionamiento si la administración
Trump recorta las regulaciones de emisiones que la Agencia de
Medio Ambiente promulgó bajo la administración Biden. Sin embargo, si bien
una cosa es lograr que las compañías de petróleo y gas produzcan más
de los pozos que ya hay abiertos, otra muy distinta es lograr que inviertan un
capital significativo en la exploración y la construcción de nuevos pozos y
refinerías. No es sólo la incertidumbre regulatoria lo que las frena, sino
también la sobreinversión que condujo a un exceso de oferta que hizo bajar los
precios hace una década. Pero ahora podría verse una solución si se reducen
las costosas regulaciones y se brinda cierta seguridad de que la industria no
va a ser la cabeza de turco de los mandatos climáticos. Los analistas dicen
que la administración entrante de Trump podría reducir los costos tanto como
para que la industria se replantee invertir en la exploración y
construcción de nuevos pozos. Durante el mandato del presidente Trump se redujo
el precio del petróleo y del combustible. Recuerden, luego el precio subió durante
el mandato del presidente Biden que tampoco logró que la producción siguiera
incrementándose. Ahora muchos analistas predicen que si Trump en su segundo
mandato logra reducir los precios de la energía, se producirá un efecto dominó
en toda la economía estadounidense. Los precios del combustible que ya estaban
bajando durante los últimos años de la administración Obama alcanzaron un
mínimo de menos de 2 dólares por galón durante la primera administración de
Trump. Luego se mantuvieron por debajo de los 3 dólares por galón durante todo su
mandato. Pero se dispararon a más de 5 dólares por galón durante la
administración Biden, antes de volver a caer al rango actual de entre 3 y 4
dólares por galón. Y es que el suministro de energía, este petróleo, resuelen todos
los aspectos de la industria. Por ejemplo, el precio de algo cotidiano en
la cesta de la compra, como los huevos, también se ve afectado por el precio de
la energía, la calefacción del callinero, la energía que se consume para preparar
el alimento para las gallinas, el transporte de los huevos y la
refrigeración, etc. Ah, y no nos olvidemos de que en el otro lado del cuadrilátero
energético tendríamos al posible perdedor de las elecciones, las
energías renovables. Aunque no es tan así. Retomando, como anticipé Wall Street y
las reacciones financieras, un segmento del mercado de valores que no ha
respondido bien a la victoria de Trump es precisamente el de las energías
renovables. Por ejemplo, el precio de las acciones de Sunnova Energy, un
desarrollador de energía solar, cayó de 6,90 dólares por acción el día de las
elecciones a 3,96 dólares por acción al día siguiente. Y continuó cayendo hasta
poco más de 3 dólares por acción al final de la semana. En términos más
generales, el CFD, del índice de energía solar, que sigue el desempeño de las
empresas que cotizan en bolsa en el sector de la energía solar, cayó de 42
dólares antes de las elecciones a 36 dólares al final de la semana. La causa
probable son los vientos que podrían empezar a soplar en contra tanto con las
regulaciones federales que dificultarían esta industria en lo sucesivo, como con
la retirada de los subsidios que la apuntan. La cuestión es que Trump se ha
comprometido a acabar con la industria eólica marina en su primer día en el
cargo. El analista de energía y escritor Robert Bryce nos dijo al Epoch Times que
no hay motivos para dudar de que lo hará Trump, lo que será una buena noticia
dice para las ballenas y los contribuyentes. Bryce también espera que
Trump pueda retirar permisos a otros tantos planes de plantas eólicas y
solares de la administración Biden que tiene tierra adentro. Biden, por otra
parte, se ponía como objetivo alcanzar el cero neto en emisiones a más tardar
en 2050, pero antes quería deshacerse de las emisiones de carbono antes de 2035.
Con la ley de reducción de la inflación de 2022 le asignó a la producción de
energía verde aproximadamente 400.000 millones de dólares en créditos
fiscales, préstamos federales y subsidios. Principalmente Biden lo destinó a la
energía eólica y a la solar, aunque también una parte fue a parar a la
energía nuclear. También se han impuesto cuotas mínimas de suministro energético
para edificios públicos desde antes de que entrara Biden. Y varios estudios
coinciden en que cuanto más se incrementa la porción de energía
renovable, tanto más suben las facturas de la electricidad, contraviniendo el
mito de la asequibilidad y la sostenibilidad. Lucas Tow, autor de uno de
estos informes, advierte de que seguir impulsando la falsa retórica, dijo, de
que es una energía limpia, abundante y asequible, es un enorme riesgo político
que resultará contraproducente cuando la gente tenga que pagar una factura que
no esperaba. Fin de la cita. Otro asunto que nos deja estas elecciones sería la
reducción de los impuestos y el aumento de los aranceles. Y es que la política
fiscal es otra área en la que muchos esperan ver cambios significativos bajo
la administración de Trump. Como decíamos al principio, gran parte de la
reducción de impuestos que Trump prometió durante su campaña de
reelección requerirá la cooperación del Congreso. Y aunque los republicanos
lograron obtener una mayoría en el Senado a día de hoy, todavía están
esperando el recuento de votos para ver si también controlarán la Cámara de
Representantes. Y aquí cobra una particular importancia entender la ley
de reducción de impuestos y empleos de 2017 que expira en 2025, la llamada TCJA.
Esta redujo la tasa de impuesto corporativo a las empresas del 35% al
21%, es decir, 14 enteros. Después, tanto el presidente Joe Biden como la
vicepresidente Kamala Harris propusieron aumentar esta tasa de impuesto
corporativo a las empresas al 28%, es decir, 7 puntos. Aunque nunca lo harían.
Pero si no se renueva la TCJA de Trump, aumentarán las tasas del impuesto sobre
la renta personal, se reducirán las deducciones estándar y también se
reducirá el crédito fiscal por hijo. Y el tramo impositivo máximo aumentará del
37% al 39,6%. Por un lado, hay muchos economistas a
favor de renovar estos recortes impositivos, ya que creen que estimulan
el consumo y la inversión. Con menos recortes los accionistas cobrarían más,
así que se les presentaría un buen negocio. Además, la subida de aranceles
los incentivaría, por otro lado, a instalar sus fábricas en Estados Unidos
para seguir vendiendo su producto y evitar estos aranceles. Por el otro, están
los que lo critican. Temen que se reduzcan los ingresos del gobierno y que
aumente el déficit federal, es decir, los gastos en comparación con los ingresos.
Según estimaciones oficiales, alcanzarán los 1,9 billones con B de dólares a
finales de este año. Sin embargo, en esta relación recortes-ingresos entran en
juego más variantes. En Estatista, por ejemplo, observamos que los ingresos
fiscales del gobierno han aumentado de manera incesante desde que se aprobara
la TCJA, es decir, los recortes, y han pasado de 3,3 billones en 2017 a 4,4
billones en 2023. Otros elementos del plan fiscal de Trump han recibido
críticas menos positivas. Esto incluye su promesa de imponer aranceles del 20% a
la mayoría de las importaciones, aunque ha empezado por decir un 10%, pero el
objetivo sería un 20%, y aranceles también de hasta el 60% a las
importaciones chinas a productos como vehículos eléctricos, componentes eólicos
y solares, muebles, juguetes, ropa y equipamiento deportivo. Esto formaría
parte de la iniciativa de reindustrializar, atrayendo más fábricas a
Estados Unidos para seguir comerciando sin pagar aranceles. Algunos como la
economista de la Tax Foundation, Erica York, sin embargo alertan de que podría
perjudicar a la industria minorista y alimentar la inflación. Sea como fuere,
no está claro en qué medida la administración Trump acabará
diferenciándose de su predecesora en lo que respecta al comercio con China.
Durante su mandato, Trump impuso alrededor de 80.000 millones de dólares
en nuevos impuestos a las importaciones de miles de productos como acero,
aluminio, electrodomésticos, semiconductores y paneles solares, muchos de los cuales provenían
de China. La administración Biden mantuvo la mayoría de esos aranceles, y en mayo
añadió 3.600 millones de dólares más en aranceles a las importaciones chinas a
productos como los semiconductores y los vehículos eléctricos. Y mientras que la
administración Trump recaudó 89.000 millones de dólares en aranceles de la
llamada guerra comercial, la administración Biden recaudó más de 144.000 millones de dólares.
Además, la promesa de Trump de reducir los impuestos a las propinas, a las horas extras
y a las pensiones ha sido recibida con cierto escepticismo. No sólo se prevé que tengan
poco beneficio económico, según algunos analistas, sino que en general complicarían
aún más el código tributario. Y también plantearían preguntas sobre la igualdad de
trato para los trabajadores que no están en el sector servicios. Erika York, cerrando,
nos propuso otra solución que produciría, dijo, mejores efectos económicos y crearía
un alivio impositivo de base amplia. Esta es su opinión. Consistiría en extender los
recortes impositivos del primer mandato y ampliarlos, sin apuntar estrictamente a grupos
específicos. Y bien, este ha sido nuestro informe de hoy.
Si les gustó, por favor no olviden darle a me gusta, suscribirse y compartirlo.
Gracias por ver en primera plana. Nos vemos mañana.
