Invertir para sus hijos: la semilla que empieza hoy

Comercio TV
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17 oct 2026
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Resumen del video
Generado por IANatalia Ospina argues that the greatest financial gift for a child is not a fixed sum for a specific goal, but the creation of flexible capital and time. By leveraging compound interest through early, diversified investing, parents provide their children with the freedom to choose their own paths—whether in education, entrepreneurship, or travel—rather than limiting them to a predefined destination.
Hay una pregunta que casi todos
los padres nos hacemos tarde o temprano.
¿Cómo será la vida profesional de nuestros hijos de aquí a 15, 20 años?
Y la respuesta honesta es que nadie lo sabe.
Puede ser la universidad, puede que sea otra forma de estudiar
que hoy ni siquiera existe porque el mundo va a millón.
Puede que quiera emprender, puede que quiera viajar por un tiempo,
comprarse su casa o tomar un camino
que hoy ni siquiera nos podemos imaginar.
Y justamente por eso hay algo que sí podemos hacer hoy
y es construirle opciones, porque sea cual sea el camino
que elijan nuestros hijos, probablemente van a necesitar recursos
y esos recursos se pueden empezar a construir con algo
que usted hoy tiene y que sus hijos tienen en abundancia y es tiempo.
Hoy vamos a hablar de eso, de cómo empezar a invertir para sus hijos,
estén donde estén, sin necesidad de saber exactamente
para qué van a utilizar ese dinero dentro de 15 o 20 o 30 años.
Bienvenidos a esta libreta financiera.
Yo soy Natalia Ospina, su asesora financiera,
y hoy quiero que anotes este título en tu libreta.
es el mejor regalo financiero para un hijo,
no necesariamente va a ser una cifra.
Es tiempo para que ese dinero crezca y sobre todo opciones
para que él pueda decidir qué hacer con ese dinero.
Muchas veces estamos pensando que en 15 años
o en 10 años o cuando ya esté empezando el colegio
o peor aún, cuando ya vaya a salir del colegio,
pensaremos qué vamos a hacer.
Pero usted no necesita saber hoy cuál va a ser el destino de ese dinero
porque yo veo muchos padres inquietos que estudiará,
cómo serán las universidades, qué tipo de educación habrá,
ellos resolverán en su momento, usted lo que necesita es empezar
a construirle desde ya opciones para que cuando llegue ese momento
el destino siga abierto, así que casi todos los padres empiezan
por ahí, es algo muy común que veo en asesorías,
cuánto cuesta la universidad, cuánto tengo que empezar a ahorrar,
Esa es una pregunta que tiene lógica, pero realmente tiene
un problemita, porque parte de la idea que ya sabemos cómo va a ser
el futuro de nuestros hijos y la verdad es que nadie lo sabe,
incluso nadie sabe si van a ir a una universidad.
La educación cambia muy rápido, hay carreras que hoy ni siquiera
existen, hay caminos que no van a pasar por un título tradicional como
el que usted y yo vivimos en una escuela tradicional,
hay oportunidades que van a aparecerle seguramente en otro país.
Y también hay hijos que van a querer crear un negocio, dedicarse
a viajar, estudiar algo completamente diferente o construir una vida
que nosotros no tenemos la capacidad de anticipar en este momento.
Entonces, la pregunta, quiero que la cambies,
no es cuánto cuesta lo que mi hijo va a estudiar,
sino la pregunta es cómo yo le puedo empezar a construir opciones.
Porque un capital que no tiene
una sola misión puede ser mucho más útil,
puede convertirse sí en la matrícula, como los padres a veces queremos,
pero también puede ser el capital inicial de una startup,
de un negocio, en un viaje que quiera hacer, en la cuota inicial
de su vivienda o simplemente en la tranquilidad de poder elegir sin que
realmente dependa de cuánto dinero tenga disponible en ese momento.
Y para mí ahí es donde empieza realmente
una conversación patrimonial diferente.
Porque vamos a ponerle números a todo esto que les estoy diciendo.
Imagínense que un padre o una madre empiezan
a invertir 250 dólares al mes para su hijo.
Si lo hacen durante 20 años,
pues habrá aportado unos 60 mil dólares en ese tiempo.
Ahora supongamos solamente que para ilustrar el efecto
del tiempo hay un rendimiento hipotético del 7% anual.
¿Qué puede ser algo promedio en mercados financieros?
No está garantizado, los mercados van a subir y van a bajar,
pero nos sirve para entender la matemática
y sobre todo entender que 20 años
es un horizonte bueno para mantener
una dinámica de un promedio a este nivel.
Pero con ese escenario, el capital que usted ahorró de 60 mil dólares
podría rondar los 130 mil dólares de aquí a 20 años.
Ahora, imagine que esa misma persona lo hace no a 20, sino a 30 años.
ya habrá aportado no 60 mil, sino 90 mil,
o sea, son 30 mil dólares más de aportes,
pero con ese mismo rendimiento hipotético que les dije del 7%,
el capital en vez de rondar los 130 mil,
ya estaría rondando los 305 mil dólares.
Yo quiero que usted se fije aquí la diferencia.
Usted aportó 30 mil dólares más adicionales
porque decidió esperar 10 años más,
pero el resultado al final podría estar cercano a 175 mil dólares más.
¿De dónde salió esa diferencia?
Del tiempo, del crecimiento del capital y en el escenario de 30 años,
más de dos terceras partes del valor final no vinieron
de lo que usted aportó, viene del crecimiento.
Y nótese la diferencia,
el mayor crecimiento se dio en los últimos 10 años. ¿Por qué?
Porque ya hay un capital que está generando un flujo mensual
y que puede generar mayor empuje, mayor crecimiento.
Por eso no podemos empezar solamente faltando unos 2, 3, 5 o 10 años.
Empezar temprano importa tanto,
igual que el monto que podemos invertir.
No porque tengamos que invertir grandes cantidades, sino
porque le estamos dando mucho más tiempo a ese dinero para que crezca.
Y le vamos a poner rostro.
Ustedes saben que a mí me gusta ilustrarlo con nombres reales.
Voy a ponerle dos escenarios. Voy a ponerle a Andrés,
un hombre que vive en Latinoamérica y tiene una hija de 3 años.
Si empieza con esos 250 dólares mensuales,
cuando ella cumpla sus 18 años, habrá aportado 45 mil dólares.
Con el mismo rendimiento hipotético que les dije, el del 7%,
el capital podría estar cercano a los 79 mil dólares.
Y cuando ella tenga 18 años, puede aparecer la pregunta,
bueno, ¿y qué voy a hacer con ese capital?
Puede ser estudiar, todas las opciones que les di anteriormente,
emprender, viajar, hacer algo que nadie puede anticipar hoy.
La decisión va a ser de ella,
pero la posibilidad realmente se la creó su papá muchos años antes.
Yo quiero que se fijen en algo, 250 dólares al mes
para muchas familias puede que no sea un monto posible de ahorro.
Es verdad, para otras familias con ingresos mayores
no necesariamente puede ser una cifra que desestablece su vida.
Son decisiones y el monto que estoy poniendo es solamente un ejemplo.
Yo lo que quiero llevarlos es que hay posibilidades
a la realidad financiera de cada uno.
Si la cifra de cada familia es diferente,
no serán 250, pueden ser 50, 100, 150,
u otro que tenga la posibilidad de hacerlo en 500,
quiero que mantenga la misma lógica.
El mensaje no cambia.
Lo que cambia, el resultado no es solamente un cuánto empezar,
también importa la constancia y la cantidad de tiempo.
Por eso estas estructuras suelen diseñarse
para que el aporte sea automático.
Se decide una vez, se repite cada mes,
menos decisiones repetidas, menos oportunidades de postergar.
Y ahora nos vamos al caso de Estados Unidos,
porque en este momento está pasando algo muy interesante
y es una conversación que se volvió mucho más visible
a partir del año pasado.
Desde el 4 de julio, existen las llamadas Trust Accounts.
Son cuentas de inversión para menores nacidos entre el 1
de enero del 2025 y va hasta finales del 2027-28 que requieren
que el niño tenga el número de seguridad social.
Se puede aportar hasta 5 mil dólares al año y algunos niños nacidos
entre 2025 y 2028 van a recibir esos mil dólares del tesoro.
Ahí salieron otras iniciativas, llegaron los DEL y dijeron
nosotros vamos a abrir unas cuentas de 250 dólares para niños
que no hayan tenido el privilegio de nacer desde el 1 de enero del 2025
y se crean otra cantidad de cuentas para niños que ya habían nacido.
Realmente aquí es que es una herramienta interesante que vale
la pena revisar, se aplica para su familia, pero tiene reglas propias.
El dinero, sí señores, va a estar bloqueado hasta que el niño cumpla
al menos 18 años y las inversiones permitidas van a ser limitadas.
Sin embargo, no son malas opciones.
Son inversiones en bolsas de valores,
ETFs que son de fácil acceso, económicos.
Y aquí yo quiero hacer una distinción importante.
Una herramienta no es lo mismo que un plan. La cuenta es una parte.
Pero primero hay que saber qué quiere construir la familia,
cuánto realmente puede aportar,
durante cuánto tiempo y qué quiere que ocurra con ese dinero.
¿Y saben por qué lo digo? Porque fue triste cuando vi estadísticas
que solamente cuando revisaron quienes habían solicitado las cuentas,
el 5% eran familias menos favorecidas de menos ingresos.
El 95% lo estaban aprovechando las familias que tenían más ingresos.
Y eso no está mal. Lo que pasa es que se creó precisamente
para las personas con menos posibilidades.
Aquí hay otro dato para poner esta conversación en contexto y es que
solo uno de cada tres trabajadores hispanos en Estados Unidos participa
en un plan de retiro frente a más de la mitad de la población general.
Usted que es hispano lo está escuchando puede
que se identifique con ello.
Es decir, hay muchas familias que no están utilizando las herramientas
que en general da el sistema que les está ofreciendo.
Y muchas veces no es porque no quieran hacerlo,
es porque no tienen claro por dónde empezar.
Así que ahora qué pasa si después de ver esto usted dice, bueno,
voy a mirar opciones, pero si usted no vive en Estados Unidos,
usted está en cualquier país de Latinoamérica o tiene familia
en Latinoamérica y quiero que esto quede muy claro, usted no necesita
vivir en Estados Unidos para invertir pensando en sus hijos.
Si a usted su gobierno no le da esta posibilidad,
no le ofrece este beneficio, no quiere decir que hay que pensar,
no lo perdimos, nuestros hijos no tienen acceso a ello.
Porque la lógica, por eso les puse el primer ejemplo de Andrés,
es la misma. Existen cuentas de inversión en distintos mercados,
existen estructuras donde los hijos pueden figurar como beneficiarios.
Puede que no sea su titular, el hijo su titular,
sino usted como padre responsable, adulto responsable
y también existen todos estos instrumentos pensados para el largo plazo
y así no sea un instrumento y usted lo quiera hacer por su cuenta,
siendo consistente durante tanto tiempo,
durante con un monto que esté en su capacidad, hágalo
porque el beneficio es el tiempo y también existen además estructuras
que no solamente buscan hacer crecer el capital,
contemplan la protección y la continuidad.
patrimonial. ¿Por qué esto puede
tener sentido esta conversación en
este momento en que usted está pensando
en la educación de su hijo? Porque sus hijos
van a vivir en un mundo cada vez más
global. Pueden estudiar
en un país, pueden trabajar en
otro y emprender en un tercero,
incluso sin moverse de su casa. Entonces
un capital diversificado en
distintas monedas en mercados puede
darle desde ya una base
mucho más flexible que un patrimonio
concentrado en un solo lugar. ¿Por qué
les digo esto, porque muchos padres
hispanos, latinos, que
tenemos esa herencia de educación donde la
casa es casa y yo prefiero
pagar la casa y dejarle
herencia a mis hijos en la casa,
no necesariamente va a ser un crecimiento
de capital o un patrimonio si ustedes
viven allí y eso es lo que le queda a su
hijo, pero después de que se desocupe o
es donde van a vivir, es un poco
de apertura mental y ver que otras
opciones hay. Hay otro punto que para
mí es todavía más importante en este
sentido, la continuidad
Miren además que hay dos puntos importantes. La continuidad,
porque qué pasa con ese dinero si a usted le ocurre algo.
Si su hijo es beneficiario de una estructura que está bien diseñada,
el plan puede tener continuidad.
Eso sí, no todo funciona igual para todas las personas,
pero aquí viene mi segundo tema.
Muchas veces cuando pensamos en la casa,
vuelvo a ese ejemplo porque es algo muy recurrente,
yo le voy a dejar la casa que estamos pagando a nuestros hijos,
pero puede que esa casa usted la esté pagando con una hipoteca a 15,
20 o 30 años, o sea que ese patrimonio, miren que yo les estoy hablando
de opciones que usted puede empezar a construir con su capacidad,
con su realidad financiera y crecer desde el momento libre de deudas.
Si usted tiene una casa y si usted piensa que el único patrimonio
que le va a dejar y que va a tener es la casa propia
con una deuda de 15, 20, 30 años, ahí empezamos mal
porque mucho de ese crecimiento se lo está llevando el banco.
Así que no todo funciona igual para todas las personas.
Lo que conviene va a depender del país donde usted reside,
de dónde están esos activos, de las reglas tributarias y sucesorias
que es importante que aplique y, por supuesto, de qué quiere
que ocurra con ese dinero cuando usted termine de construir.
Por ejemplo, yo siempre les digo, un ejemplo es un activo
que está ubicado en un país, puede tener implicaciones tributarias
para una persona que reside en otro.
Por eso estas estructuras de crecimiento, de capital, de ahorro,
de patrimonio, deben ser diseñadas mirando la situación completa.
pero que para que usted ahora hoy
no le genere un problema de dentro de 20 años
son cosas y preguntas que nos tenemos que hacer desde ya
sea cual sea la decisión que usted decida tomar
cómo eso puede afectar en 20 años tributariamente, el traspaso, etc.
Ahora, ¿cómo se reconoce realmente una estructura
que fue bien pensada desde el inicio?
Hay cinco cosas que yo quiero que usted se anote hoy
y que yo siempre revisaría
Primero, seguridad. Que el dinero esté custodiado
por instituciones reguladas, de reputación comprobada
y con reglas claras sobre quién es el dueño y quién tiene acceso.
Esto va antes de buscar cualquier tipo de rendimiento mayor.
No es solamente qué es lo que más me va a hacer crecer el capital,
ese capital va a estar ahí cuando yo lo necesite.
Segundo, diversificación
Ahora sí, que el capital no dependa de una sola empresa
No cometa el error de invertir solamente
en la misma acción de la misma empresa a los 20 años
O de un solo sector o de un solo país
Tercero, anótese allí, transparencia
Saber cuánto se paga en comisiones y por qué va a pagar
Porque un costo pequeño repetido durante 20 o 30 años
Puede terminar haciendo una diferencia bastante importante
Cuarto, flexibilidad
Que la estructura se pueda adaptar.
Estamos hablando de tiempo importante, 20, 30 años.
Dentro de 10 años la familia puede estar en otro país
o los planes pueden haber cambiado o puedo tener temporadas donde
no pueda aportar y mi plan debe ser flexible.
Y quinto, no menos importante, claridad. ¿Quién decide y cuándo?
¿Quién administra el dinero mientras el hijo es menor?
¿A qué edad puede empezar a participar?
¿Y cómo se transfiere ese patrimonio con orden?
Y fíjese en esta última, muchas familias no la piensan,
pero responde a una pregunta que es muy humana,
¿cómo quiero que mi hijo se relacione con este dinero?
Porque el capital sí es solamente una parte,
la otra es la educación financiera que la acompaña
y que usted le debe dar en casa, esa es su responsabilidad y tranquilo,
si usted no le hable a su hijo de dinero,
él va a aprender mirándolo a usted qué hace y cómo usted habla
de dinero, cómo se siente el tema del dinero en casa.
Por eso un joven que desde temprano ve cómo se construye
un patrimonio o al menos cómo se hace un presupuesto en casa
y entiende por qué existe, puede llegar a la adultez
con una relación mucha más saludable con ese dinero.
O sea, que no se trata solamente de hacerles un fondo, una siembra,
sino empezarlos a educar desde este momento cómo usted administra
su dinero. Ese es el mejor ejemplo y el mejor, yo pienso,
el mejor legado que usted le puede dejar a su hijo.
Así que si esto puede, se puede ir haciendo poco a poco, es verdad,
no tiene que esperar a que su hijo sea adulto para hablar de dinero,
puede contarle que existe desde ya esa cuenta,
mostrarle cómo esa cuenta va creciendo cuando ya tenga 10 años,
15 años, no para que él se cargue
con una responsabilidad que todavía no le corresponde,
sino para que crezca sabiendo que ya tiene una base y tampoco tiene
que ser solamente una decisión de los padres, hay abuelos,
hay tíos, hay padrinos, yo tengo clientas que quieren dejarle esto
a sus sobrinas, quieren aportarle en fechas especiales, un cumpleaños,
una graduación, cada vez es más común ver que en una fiesta
de cumpleaños no piden regalos sino un aporte o una cuenta de ahorros,
así que esto se puede convertir en una cultura de ahorro,
en lugar de que sea un regalo que se olvida en un año
porque todos esos regalos no les van a durar ni dos meses
si usted tiene más de un hijo
cada uno puede tener su propia estructura y su propio horizonte
si usted solo le da para tener una cuenta para todos
está bien, no necesariamente tiene que ser igual
cada hijo es distinto y sus caminos también lo van a ser
así que cuando el capital se piensa de esta manera
deja de ser solamente dinero
se convierte en una forma de decirles
Creemos en ustedes, queremos dejarles espacios
para que ustedes también aprendan a decidir
Así que hay cuatro cosas que yo veo con frecuencia
que están empezando a retrasarle a usted esta decisión
La primera, esperar a tener más holgura, es típico,
siempre parece que el próximo año va a ser más cómodo
Y mientras tanto, el tiempo sigue corriendo
La segunda, abrir una cuenta de ahorros común
para el niño y olvidarse de eso
Incluso el que abre la Trust Account y solamente espera
que le depositen los $1,000, ¿sabe cuánto va a tener en 20 años?
$4,000. No está mal, pero tampoco va a cubrirle la universidad
y los estudios. Con el tiempo, ojo,
la inflación puede hacer que ese dinero pierda poder adquisitivo.
Así que usted necesita no solamente abrir la cuenta y olvidarla,
sino hacerla crecer.
La tercera, dejar todo a nombre propio sin pensar qué pasará si
uno falta. Por eso les hablé de planificación sucesoria
y tiene que quedar claro desde el inicio si usted faltara,
quién van a ser los beneficiarios. Ojalá su hijo.
Y la cuarta, elegir un producto por recomendación del amigo,
del vecino, sin revisar si realmente encaja con su situación familiar.
Ninguna de estas cosas necesariamente parece grave en el momento
en que se escoge. Todo lo contrario, se ven buenas.
El problema es cuando pasan años y descubrimos que tomamos
una decisión. Simplemente dejamos pasar el tiempo.
Así que hay una pregunta que a mí me guía en todo lo que hago
y hoy yo quiero que tú te la anotes y te la hagas.
¿Esas decisiones que yo estoy tomando hoy realmente me acercan
a la vida que quiero tener en 10 o en 15 años?
Hazte esa misma pregunta para tus hijos.
Con los hijos la pregunta puede cambiar un poquito, sí, ya
se convierte en las decisiones que yo tomo hoy le están dando opciones
para dentro de 20 o 30 años a mis hijos porque nosotros
no sabemos cómo va a ser su mundo, no sabemos qué van a estudiar,
dónde van a vivir, qué oportunidades habrá para ellos en ese momento.
Ni siquiera sabemos si las cosas que creemos que necesitarán serán
las mismas que realmente ellos quieren, pero sí podemos hacer algo,
darles tiempo a ese capital para que crezca,
que pueda construir una base que a ellos les permita elegir.
Así que en pantalla les voy a dejar un código QR, escanéelo,
usted puede tener la opción de agendar una sesión estratégica
porque ahí podemos revisar dependiendo de dónde usted vive,
dónde están sus activos, qué quiere construir para sus hijos
y qué estructura puede realmente tener sentido para usted y su familia.
No se trata simplemente de buscar dónde abrir una cuenta para ellos,
se trata de construir desde ya decisiones patrimoniales
que lo pueden acompañar durante muchos años.
Yo soy Natalia Ospina, nos vemos en la próxima libreta financiera.
