INDUMENTARIA TRADICIONAL En la mayor parte de las comarcas de España la indumentaria popular y los peinados tradicionales sufrieron una progresiva evolución y adaptación a las nuevas modas, hasta llegar casi a desaparecer como tal a principios del siglo XX. En esta serie de documentales he recorrido algunos territorios de España para conocer tanto la indumentaria, como los peinados y los complementos tradicionales.
PRADOLUENGO LAS #BOINAS | En #Pradoluengo (#Burgos), conocida antaño por el gran prestigio que alcanzaron sus paños y tejidos, en el año 1999 todavía se conservaba, como una peculiar actividad #textil, la fábrica de boinas de Agustín Mingo. En la actualidad, está fábrica textil ha dejado de producir este tradicional complemento de la #indumentaria. #Documental
Si te ha gustado este documental, puedes mostrar tu APOYO y AYUDA para que el canal siga creciendo con los botones “Gracias” y “Miembro de Canal” que aparecen debajo de cada vídeo.
También puedes conocer más sobre mi vida, trabajo y trayectoria en este DOCUMENTAL BIOGRÁFICO: • EUGENIO MONESMA. 40 años de vida, trayecto...
Sígueme en mis REDES SOCIALES: -FACEBOOK: / eugeniodocumentales -INSTAGRAM: / eugeniomonesma -TIKTOK: / eugenio_documentales -TWITTER: / eugeniomonesma
La lana obtenida de las ovejas tras el obligado esquileo primaveral ha sido una de las fibras
más utilizadas en la cultura occidental para la confección de tejidos y prendas de vestir.
Esta fibra animal, una vez lavada y limpia de impurezas, se ha transformado en bobinas
de hilo, bien a mano o con las máquinas apropiadas, en las diferentes industrias textiles que
alcanzaron notable importancia en nuestro país.
En la localidad burgalesa de Pradoluengo, conocida antaño por el gran prestigio que
alcanzaron sus paños y tejidos, hoy todavía se conserva, como una peculiar actividad textil,
la fábrica de boinas de Agustín Mingo.
El proceso de fabricación tradicional de una boina comienza por la confección de las
piezas en una simple pero segura máquina de tejer de las llamadas de montura plana,
adquirida hace unos 50 años.
A través del guía hilos, el hilo de lana procedente de las bobinas se introduce en
el gancho de la aguja para formar el punto.
Como la figura de la boina es circular, el tejido deberá tener una configuración irregular
de puntadas para que la zona que corresponda al centro de la boina lleve menos puntos que
la de las orillas.
La máquina de tejer tiene dos cabezas y con ellas puede confeccionar el mismo número
de piezas a la vez.
Normalmente, según la demanda del producto, en una jornada se suelen confeccionar de 100
a 125 piezas, aunque la capacidad de producción de esta máquina es mayor.
La boina ya tejida, que tiene esta forma aparentemente diforme, se junta por los dos bordes mediante
la máquina de remallar.
Esta es una máquina de cosido de cadeneta que tiene mucha elasticidad para que tenga
la misma elasticidad que el punto, con el fin de que no salte y se rompa la costura.
La remallera es una máquina que lleva una serie de punzones dispuestos en círculo,
en los que la operaria pasa uno a uno los puntos del tejido.
La forma acanalada y con orificio de estos punzones sirve para que pase la aguja y coja
los puntos.
Una vez cosidos los dos bordes y cerrada la boina, una cuchilla corta la tira de tejido
sobrante, quedando un agujero en el centro, llamado coronita.
Este orificio servirá de punto de arranque para formar el pirulo.
Con una aguja especial, Maricarmen cierra el agujero y teje una cadeneta de lana que
se convertirá en el rabo o pirulo de la boina.
Para cerrar los puntos del tejido y darle la consistencia del paño, Agustín procede
al acieltrado de las piezas en el batán.
En esta máquina, compuesta por un cajón y dos grandes mazos, el artesano introduce
el género confeccionado.
Luego añade quince litros de agua templada, en la que ha disuelto un detergente especial
que haga de lubricante para no dañar el tejido.
El giro de la biela mueve alternativamente los mazos que golpean el conjunto de boinas.
La parte de los batanes que pega en el tejido tiene una forma de punta curvada, lo que produce
un movimiento de rotación en la masa testil.
Este cambio continuo de posición de las boinas facilita que éstas reciban los golpes por
igual en todas las partes y que poco a poco se vayan cerrando los puntos encogiéndose
el tejido hasta conseguir la textura del fieltro.
Según la calidad de la lana, este proceso puede tardar entre tres y siete horas.
Transcurrido el tiempo de abatanado en esta máquina de tratamiento húmedo, el artesano
extrae las boinas para pasar al proceso del tintado.
El teñido se realiza en una máquina llamada de barca abierta, bajo un proceso ácido en
el que se disuelve el colorante deseado, generalmente negro, y el ácido acético.
Con un aumento lento de la temperatura, el artesano consigue que el colorante se vaya
extendiendo a todas las piezas por igual.
Tras un periodo de ebullición entre cuarenta y cinco y sesenta minutos, se reduce la temperatura
y ya se pueden extraer las piezas.
Después del tintado, las boinas pasan a la máquina centrifugadora.
Allí la gran velocidad de giro del bombo hace que el agua salga despedida del tejido,
conservando un rebajado grado de humedad necesario para los siguientes procesos.
Para que las boinas se sequen y se encojan tomando la forma definitiva, Agustín introduce
en ellas las dos piezas semicirculares de la horma, según el tamaño deseado.
A la vez que monta las hormas, el artesano pliega en las boinas el dobladillo interior.
Después, una a una, las coloca de pie en los tendederos de madera, dejando un hueco
entre ellas para facilitar el paso del aire y el secado del tejido.
Dependiendo de la estación del año en que se realice el trabajo, de la humedad del ambiente
y de la calidad de la lana, las boinas necesitarán un día o día y medio para quedar totalmente
secas.
Una vez que las boinas se han secado y ya no corren el riesgo de encogerse ni arrugarse,
Agustín las baja del tendedor.
Después de desmontar las hormas que les han dado la forma definitiva, las boinas pasarán
al proceso de la carda o perchado.
Pues mira, esta es la máquina de perchar las boinas, porque al haber estado en el batán
y tendidas ahí, pues se han quedado apelmazadas y con las cardas, que son de carga natural,
que nos las mandan de Navarra, pues conseguimos levantar el pelo para que luego puedan ser
las tendidas, o sea, cortar el pelo después en las siguientes máquinas.
Primero metemos la boina en esta horma, cada una tiene que ser de su medida, la colocamos
aquí y así perchamos o cardamos la parte que nosotros llamamos campo y después la
cambiamos aquí y así se carga la parte que nosotros llamamos collar.
Y así poco a poco se van pasando las boinas en este tambor que va a mucha velocidad y
que con las cardas consigue levantar el pelo.
Las boinas tienen que estar el tiempo justo en la carga, porque si no se llegarían a romper.
En una máquina de tundir apropiada, que dispone de unas cuchillas helicoidales que van a gran
velocidad sobre una plancha de acero, se realiza el corte del pelo de la lana en dos fases.
Primero se tunde la parte superior o campo, poniendo un cuidado especial para evitar el
corte del rabo.
En una segunda operación se corta el pelo de la parte del collar.
En ambos casos hay que regular bien la distancia de las cuchillas para que rocen suavemente
en el pelo y no dañen el tejido.
La confección final de las boinas se inicia introduciéndoles una horma de un centímetro
más que el diámetro que se hormó anteriormente.
Para que el tejido quede más terso y liso, Agustín lo encoge planchando con vapor la
parte del campo de las boinas.
Después las coloca en unas bandejas aireadas para que se sequen a la misma temperatura
que tiene el local.
Las boinas quedarán preparadas para coser el forro y la badana.
El cosido del forro, previamente grabado a fuego con la marca de esta fábrica textil
de Pradoluengo, se realiza a cadeneta en una máquina de puntada invisible y elástica.
La otra, la chica, me da la entrada, o sea, me las estira en una plancha, porque unas
tienen muy poca entrada, entonces la tiene que estirar en una plancha con calor, y luego
yo ya, o la tengo que estirar o encoger, depende de cómo me la deje.
Una operaria da la entrada o medida de la cabeza cosiendo una tira de badana, cortada
a la longitud deseada según la talla.
Una vez revisados los posibles defectos de cada pieza, las boinas quedan dispuestas
para su envío a los compradores.
El paleto, personaje de nuestra literatura popular, ha terminado identificándose con
el hombre sencillo del pueblo que lleva boina, y la boina como una prenda que define peyorativamente
a quien la lleva.
Pero por el contrario, la boina siempre fue un símbolo de intelectualidad, de rebeldía
y de bondad.
Soy Eugenio Monesma, director y productor del documental que acabas de ver.
Si te ha gustado, te animo a que te suscribas, activando las notificaciones desde la campanita,
y así podrás disfrutar de los cientos de documentales que ya tengo en el canal y de
los que semanalmente voy a ir subiendo.