En este vídeo vamos a adentrarnos en el maravilloso mundo del electromagnetismo. Si te hablo de electricidad, de resistencias, tensiones y corrientes… probablemente te resulten bastante cercanas. Ahora bien, ¿ves igual de familiares los conceptos de flujo o reluctancia? Vamos a a entenderlos en este vídeo. Para esto y mucho más, Sígueme la Corriente.
Hola protones, hoy vamos a adentrarnos en el maravilloso mundo del electromagnetismo.
Si te hablo de electricidad, de resistencias, tensiones y corrientes, probablemente te resuelten
bastante cercanos estos conceptos. Ahora bien, ¿ves igual de familiares los conceptos de
fuerza magnetomotriz o reluctancia? Vamos a entenderlos en este vídeo. Para esto y
mucho más, sígueme la corriente.
Normalmente, los conceptos asociados a los fenómenos magnéticos resultan un poco más
difíciles de comprender, probablemente porque no estamos tan acostumbrados a tratar con
cuestiones tan intangibles. Al final, los circuitos eléctricos y electrónicos estamos
acostumbrados a verlos en dispositivos con los que trabajamos día a día. Son elementos
que vemos, que podemos imaginar, que podemos intuir, que podemos tocar. El electromagnetismo...
magia.
Así que vamos a aprovechar lo que ya sabemos de circuitos eléctricos para poder hacer
paralelismos y comprender mejor a ese amigo invisible que es el magnetismo. ¿Recuerdas
la ley de Ohm? La vimos en el canal hace unos meses, y si no la recuerdas no te preocupes
porque te resumo a continuación de qué va. Los circuitos eléctricos se componen de una
serie de elementos en los que se dan ciertos fenómenos. Estos elementos pueden ser dispositivos
físicos o hacer referencia a comportamientos de los propios materiales por los que fluye
la corriente. Me explico. Si pensamos en una resistencia, físicamente la resistencia tiene
este aspecto en los circuitos electrónicos. Se mide en ohmios y es un dispositivo que
va a presentar una oposición al paso de la corriente, y dicha oposición se reflejará
en una disipación de energía en forma de calor. Pero el mismo concepto podemos encontrarlo
en las propiedades del mismo material por el que circula la corriente. Los cables de
alta tensión tienen una resistencia intrínseca en el material, que presentará cierta oposición
al paso de la corriente y también disipará energía en forma de calor por efecto Joule.
Esto ocurre también en las bombillas, donde el filamento se vuelve incandescente precisamente
por esa resistencia al paso de la corriente y esa disipación del calor, que hace aumentar
la temperatura del material hasta llegar a la incandescencia.
Así que con esto tenemos claro que los circuitos podemos construirlos con elementos físicos
como resistencias, bobinas o condensadores. Pero también esos elementos nos sirven para
modelar matemáticamente los fenómenos que ocurren en grandes circuitos eléctricos,
sin que necesariamente veamos una resistencia gigante en una línea de alta tensión.
Vamos a centrarnos concretamente en la resistencia. Allá donde haya electricidad fluyendo va
a haber un medio, y siempre el medio va a oponer una resistencia al paso de la corriente,
por pequeña que sea. Puede ser mayor, puede ser menor según la conductividad del material,
pero siempre va a haber una resistencia. Incluso en los materiales superconductores, que esa
resistencia es muy muy muy chiquitita, sigue habiendo resistencia.
Este fenómeno de oposición al paso de la corriente ocurre siempre y en todos lados.
En algunos casos es una desventaja, y en otros puede ser una ventaja, como en los calefactores
por ejemplo, que funcionan por el calentamiento de una resistencia mediante el paso de la
corriente, o también en las cocinas vitrocerámicas. En ese caso, claro, es un efecto que buscamos,
es un efecto intencionado. La ley de Ohm es la expresión que describe
este fenómeno de oposición al paso de la corriente, y precisamente nos cuenta lo siguiente.
La intensidad de corriente que circula por un conductor, medida en amperios, es directamente
proporcional a la diferencia de potencial existente entre sus dos bornas, medida en
voltios, e inversamente proporcional a la resistencia que presenta ese conductor al
paso de dicha corriente, medida en ohmios. Todo esto es I igual V entre R. La intensidad
es la tensión entre la resistencia. Para que veas lo conciso que es el lenguaje
de las matemáticas. La corriente que circula será la tensión
a la que está el conductor dividida entre la resistencia del material que lo compone.
Y si lo expresamos en función de la tensión, tenemos que V es igual a I por R.
El concepto detrás de la ley de Ohm hace referencia a que en un circuito cerrado, en
el que, entre dos puntos, hay una diferencia de potencial, una tensión, va a haber circulación
de corriente eléctrica, y esa circulación de corriente eléctrica se va a ver afectada
por la resistencia que haya en el circuito, bien un elemento de resistencia o bien la
resistencia que oponga el propio conductor. Gracias a esta sencilla explicación podemos
comprender algunos fenómenos que ocurren en dos casos extremos.
El primer caso se da cuando tenemos un circuito abierto, es decir, un circuito a cuyos extremos
no hay conectado nada. En este caso estamos ante el equivalente de que haya conectada
una resistencia muy elevada, casi infinita. El aire que hay entre las bornas desconectadas
sería esa resistencia. Cuando nos encontramos en esta situación,
vemos que una resistencia que tienda a ser infinita dará lugar a una corriente que tienda
a ser cero, porque son inversamente proporcionales. Esto es, en circuitos abiertos no circulará
la electricidad. El segundo caso que podemos tener es el de
los cortocircuitos. Imagina que en lugar de tener estas bornas al aire, las conectamos
por un cable ideal que no oponga ningún tipo de resistencia. En este caso veremos cómo,
ante una resistencia que tiende a ser nula, la corriente eléctrica que va a circular
será la máxima posible entre esos dos puntos. Y esto puede llegar a suponer un problema
cuando no es intencional, sino en caso de accidentes.
Estos son conceptos de mucha utilidad. Por ejemplo, el caso del circuito abierto se emplea
en el uso de los voltímetros. Conectamos las bornas de un voltímetro a un circuito
abierto, o digamos que lo conectamos en paralelo a un circuito, y podemos medir la diferencia
de potencial que existe entre esos dos puntos. Por otra parte, el caso del cortocircuito
nos sirve para entender la base de funcionamiento de los amperímetros, que son los dispositivos
que miden la corriente eléctrica que circula por una zona del circuito concreta.
Bien, ya hemos entendido la ley de Ohm para circuitos eléctricos. ¿Pero qué pasa con
los campos magnéticos y con los circuitos magnéticos? Pues la ecuación equivalente,
digamos, el paralelismo a la ley de Ohm para el caso de los circuitos magnéticos es la
ley de Hopkinson, o ley general del circuito magnético. Pero primero, vamos a entender
la naturaleza de estos campos magnéticos.
Imaginemos un cable. Por ese cable va a circular corriente, y esa corriente generará un campo
magnético alrededor del cable que se distribuirá con la forma de círculos concéntricos en
torno a él. Si a ese cable le doy una vuelta en forma de espira, el giro del campo magnético
tendrá el sentido que marque el sentido de la corriente eléctrica. Vemos que en la parte
inicial la corriente baja y produce un campo magnético en este sentido. Luego, al formarse
la espira, el campo magnético tendrá este sentido de aquí, y esto se debe a que la
corriente está subiendo por el cable en este tramo.
Si nos damos cuenta, entre una espira y otra se está generando un corredor en el que se
suman los sentidos de los dos campos magnéticos. El campo magnético en el interior de estas
espiras va a tender a intensificarse siempre. Ahora imaginemos que el cable lo enrollamos
siguiendo la forma de un toroide. Espira, tras espira, tras espira, formando esta especie
de donut, que dará una estructura como la que vemos en pantalla. Si hacemos circular
la corriente por ese cable enrollado, se va a crear un campo magnético alrededor de todo
el cable, y tendrá lugar el fenómeno que veíamos antes. Entre espira y espira se generará
una especie de corredor en el que se intensifica el campo magnético, dando lugar a una distribución
más intensa en el interior y más suave en el exterior. Además, si en el interior
del cable enrollado, en lugar de haber aire, hubiese un material muy conductor, este fenómeno
se intensificaría aún más. Tendríamos mucho más campo magnético en el interior
del toroide, y se dispersaría mucho más el campo magnético del exterior.
Una vez visualizado cómo se comportan los campos magnéticos, vamos a volver al punto
en el que nos encontrábamos. La ley general del circuito magnético, o ley de Hopkinson,
nos cuenta cómo el flujo de estos campos magnéticos va a ser directamente proporcional
a la fuerza magnetomotriz e inversamente proporcional a la reluctancia. ¿Cómo? Ahora te lo explico.
¿Te acuerdas de que la oposición al paso de la corriente eléctrica se llamaba resistencia?
Muy bien, pues para los campos magnéticos también hay una oposición que presenta el
medio, y a esa oposición la llamaremos reluctancia magnética. Cuanto más impermeable sea el
medio al flujo del campo magnético, más reluctancia habrá, porque el campo magnético
tendrá más oposición para seguir fluyendo. También, cuanta mayor longitud tenga que
recorrer ese campo magnético, más reluctancia habrá, porque se va a tener que enfrentar
a la permeabilidad que tenga el medio durante una longitud mucho más larga. Por tanto,
va a tener la oposición de todo este espacio, no solamente de este. ¿Ves por dónde voy?
Así podemos entender que cuanta menos reluctancia tenga un medio, más flujo de campo magnético
habrá. Y en último lugar tenemos esta F chunga de aquí, que es la fuerza magnetomotriz.
De forma similar a la tensión, o fuerza electromotriz, que nos representaba la diferencia de potencial
eléctrico entre dos puntos, en función de la que habría más o menos corriente, la
fuerza magnetomotriz nos va a representar la capacidad de producir un flujo magnético
entre dos puntos de un circuito magnético. Recordemos el dibujito de antes. Habrá más
campo magnético cuanto mayor sea el número de espiras que tengamos, y también cuanta
más corriente eléctrica circule por dichas espiras. Así que la fuerza magnetomotriz
será la multiplicación entre el número de espiras y la corriente eléctrica.
Entendiendo este concepto ya podemos entender claramente que cuanta más fuerza magnetomotriz
tengamos, más flujo magnético tendremos. Como ves, hemos comprendido a la perfección
los conceptos de flujo magnético, fuerza magnetomotriz y también de reluctancia gracias
al paralelismo con los circuitos eléctricos, al paralelismo con la ley de Ohm. Esta analogía
nos permite establecer definiciones formales similares entre los conceptos eléctricos
y magnéticos, y también hace más intuitivo y sencillo trabajar con estos conceptos y
con estas expresiones. Así, como ves en la siguiente tabla, la fuerza
magnetomotriz es equivalente a la diferencia de potencial eléctrico, el flujo magnético
será equivalente a la corriente eléctrica, la reluctancia será equivalente a la resistencia,
la densidad de flujo magnético será como la densidad de corriente eléctrica, la permeabilidad
magnética de un medio equivaldrá a la conductividad eléctrica de un medio, y la excitación magnética
vendrá a ser el concepto equivalente al campo eléctrico. Mantén estas comparaciones en
mente y conceptualmente te resultará más sencillo e intuitivo adentrarte en el mundo
del electromagnetismo. Y por supuesto, siempre ten en cuenta que no estamos hablando de igualdades,
sino de analogías comparativas. Espero que te haya resultado interesante este
vídeo. Comenta por aquí abajo si te ha ayudado a comprender mejor las similitudes, digamos,
los puntos en común entre los conceptos eléctricos y los conceptos magnéticos. Y también ten en
cuenta que en las próximas semanas vamos a continuar viendo más aspectos del electromagnetismo,
para poder atar mucho mejor las bases a partir de las cuales se ha desarrollado
posteriormente toda la ingeniería eléctrica. Para más energía y para más electricidad no
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Sígueme la corriente.