Jamás en la historia de Occidente el ser humano ha sido sometido a este nivel de censura y tortura intelectual,
convirtiendo al criminal en víctima y a la víctima en criminal.
Publicar un tuit preguntando cuál es la nacionalidad del último asesino o violador en Barcelona no es un crimen.
No es un crimen denunciar que las mujeres han perdido 900 medallas en competiciones deportivas
porque hombres que dicen ser mujeres les han arrebatado los triunfos injustamente.
No es un crimen publicar que tu novia se siente insegura desde que el presidente de turno de tu región
decidió abrir un centro de inmigrantes ilegales en tu barrio.
No es un crimen denunciar los asesinatos masivos de inocentes por parte de comunistas en Paracuellos o en Catín.
No es un crimen publicar la foto de un feto triturado en una clínica abortista.
No es un crimen contar que España civilizó a América, acabó con el canibalismo y construyó hospitales, templos y universidades.
Pero sí es un crimen introducir algoritmos para dirigir al usuario hacia los mensajes que los millonarios quieren que veas en Telegram o en Facebook.
Bloquear y suspender la cuenta de Donald Trump.
Ofrecer a Elon Musk, como hizo la Comisión Europea, un acuerdo secreto e ilegal para censurar el discurso político a cambio de no ser multado.
Detener a decenas de británicos por convocar en redes sociales manifestaciones contra la inseguridad y la inmigración ilegal.
O utilizar el centro para contrarrestar el odio digital del Reino Unido para matar la red social de Elon Musk, como está haciendo Kamala Harris.
Pagar a falsos verificadores de noticias para desinformar y cancelar.
Así que, jóvenes, seguid haciéndolo, contad lo que vivís, denunciad a los responsables y sentiros libres para expresar lo que os dé la puñetera gana.
La libertad de expresión es la libertad de los patriotas.
¿Qué te parece? Mucho de lo que está resumido es lo que estabas diciendo tú también.
En un minuto 52, imposible mejor.
Tal cual, mira, si el profesor Schellenberger, volviendo también y conectándolo con lo que dice Bouchard,
es que dice que otra parte clave de la desinformación que entregó la misma Unión Europea
es que ellos dicen que los investigadores deben tener acceso a los datos internos de X.
Y eso fue lo que cortó Elon Musk cuando compró Twitter.
Entonces, por eso empezó esta guerra tan fuerte de desprestigio a su figura o a su persona.
Y además, este profesor dice que, efectivamente, esos no son investigadores, sino que son simplemente activistas de la censura.
Y muchos, además, que tienen profundas relaciones con gobiernos y con agencias de inteligencia,
que al final lo que buscan es controlar el discurso.
Y eso también se refleja muy bien en la discusión que se dio en la última sesión del World Economic Forum,
donde dijeron que el mayor riesgo hoy para la democracia es la desinformación
y, por lo tanto, hay que implementar agendas de alcance global y particular en los estados para moderar los discursos.
Cuando hablan de ello es financiar a través de ONGs, activistas informáticos y también expertos en data science
para censurar los comentarios, para censurar las palabras, los videos,
de todo lo que sea contrario al discurso oficial que quieren instalar estas élites en la actualidad.
Increíble, claro, lo que y sin ir más allá, por ejemplo, lo que en referencia a eso,
porque hay mucho, pero lo que decía Kamala Harris el otro día,
ella decía ex es una plataforma que les permite a las personas conversar entre ellos sin ningún tipo de supervisión.
O sea, ¿dónde cabe? ¿Qué tipo de concepto de Estado tiene esta gente?
¿Por qué tienen que estar metidos? ¿Por qué? ¿Por qué les aterroriza que la gente hable sin ningún tipo de supervisión?
Eso se vio en las recientes protestas, no en el Reino Unido, que alegaban lo mismo.
Pero es gravísimo lo que ella dice, refleja el alma, el alma, la médula de esta discusión.
Es que la gente no se pueda comunicar entre ellos sin supervisión del Estado.
No se supone que el Estado trabaja para nosotros.
Aquí ha cambiado completamente la definición de Estado con esto.
El nuevo contrato social, no sé cómo llamarlo, porque tú hablaste de eso en otros programas.
Exacto.
Pero es brutal, es brutal esto.
En 1984 llevaba hoy a la práctica y con prácticas que podrían ser catalogadas como que la hubiese hecho la Stasi o la KGB,
que ponía micrófonos en los hoteles de los visitantes de extranjeros, etc.
Eso lo estamos viendo hoy, pero ahora en nuestras mismas casas, con nuestros equipos móviles,
cuando están presionando a las distintas Big Tech de que les abran las puertas para la revisión y el monitoreo de la privacidad
y romper la privacidad de los usuarios.
Y esto también lo vemos y se confirma aún más cuando surge esta polémica y este combate que hace Elon Musk
y toda la gente que se está dando cuenta de esta materia.
Algunos políticos también lo están haciendo y combatiendo en la Unión Europea.
Bueno, lo que acabas de escuchar es un extracto del programa completo de Contracultura.
Si quieres escuchar el programa completo, busca ahora en la descripción de este mismo video
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Nos vemos en un próximo video. Esto ha sido Contracultura. Chao, chao.