Joe Biden says that when he met Jill, she "put them back together as a family, gave us a home again," as the Democratic presidential hopeful had lost his wife and daughter years earlier in a car accident. Biden says that when he met her, he fell in love, and his children got along very well with her. "She knows how to win people's hearts," the former vice president explains.
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Resumen del video
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This video is a heartfelt tribute to Dr. Jill Biden, detailing her strength, her role as a unifying force in Joe Biden's family, and her lifelong dedication to education. It explores her personal history, her resilience in the face of adversity, and her capacity to connect with people from all walks of life, positioning her as a compassionate figure capable of leading as First Lady.
Tengo una regla. Cuando salgo a correr no voy a pensar en nada negativo. Cuando yo me decido
hacer algo, busco la manera de lograr hacerlo. Es que ella es tan fiel y es tan, tan dura
Yo cuando conocí a Jill, lo supe enseguida. Mi hermano me comentó de ella. Me dijo, tienes que hablar con ella, te encantaría conocerla.
Pero ella tenía una cita esa noche. Sí, le dijiste, ¿te importaría romper la cita? Y te hiciste.
Pues yo le dije a ese tipo que había llegado un amigo a visitarme y salí esa noche con yo.
Yo tenía 30 años de edad, era senador. Varios años antes, mi esposa y mi hija fallecieron luego de un accidente de auto.
No me gustaba salir con gente, pero cuando conocí a Jill, me enamoré.
Me dijo, me encantaría estar contigo de nuevo. Y está mirando su agenda. A ver, jueves, no, no, no, es que estoy muy ocupado.
El viernes estoy muy ocupado. Y mejor mañana, ¿qué tal mañana? Y le digo, ay, ay, ay, ya me di cuenta lo que estás intentando hacer.
Y a los chicos le encantaba Jill también. Un día me estaba lavando los dientes y vinieron y me dijeron, papá, es hora de que te cases con Jill.
Eso lo juro por Dios que así me dijeron. Cinco veces le pedí.
No solamente era mi corazón lo que estaba en juego, yo quería tanto a los hijos de Joe que quería estar segura que nuestro matrimonio duraría para siempre.
Ella siempre así decía, bueno, está bien.
Ella nos volvió a reunir, a componer como familia. Nos dio una familia, un hogar de vuelta.
Crecimos con los mismos valores.
Yo crecí en Willowbrook, Pennsylvania, en las afueras de Philadelphia. Mi madre era de familia inglesa, escocesa, y mi padre era de familia italiana.
Así que mi abuela hacía ese tipo de pasta a mano y se secaba en casa. Una familia muy unida.
Ella es como, digamos, la madrina de todas nosotras. Ella sabe luchar bastante.
En la escuela, de hecho, había un chico que abusaba de los demás. Era muy abusón. Entonces ella fue, sí, y le pegué un puñetazo justo en la cara.
Mi padre luchó en la Segunda Guerra Mundial. Formó parte del escuadrón de señales en la Marina.
Era muy patriota. Ébamos a ver todas las exhibiciones. Estaba tan orgulloso.
Ella adoraba a mi madre. A mi madre le encantaba leer, además. Y eso me influyó bastante.
Yo estudié en la Universidad de Delaware y después fui docente en secundaria. Cada día me hacía tanta ilusión ser maestra.
Cuando me casé con Joe, yo tuve un tiempo libre para crear una familia con estos chicos, con los niños.
No queríamos usar la palabra madrastra.
Dijimos, bueno, tú eres tu nueva mamá y tu mamá original murió. Pero tenemos a las dos mamás.
Y luego nació Ashley.
Cuando yo era pequeña, pues mi madre era siempre divertida. Pero fui una adolescente rebelde.
La verdad es que ella estaba tan estresada que empezó a correr para quitarse el estrés y hasta empezó a correr en maratones.
Nunca dudé en nada de lo que dijo, que lo iba a lograr. Le pude dar su doctorado en pedagogía en la Universidad de Delaware.
Bueno, vas a probar, ya verás.
Ella no es la abuela promedio, común y corriente. Es la abuelita que te despierta a las cinco de la mañana porque tienes que ir a hacer ejercicio, tienes que hacer una clase de algo.
Sí, las cosas que podríamos contar. También ella es muy traviesa, le gusta gastar muchas bromas.
Ella a veces encuentra, por ejemplo, una serpiente muerta cuando sale a correr y luego la trae a casa para asustar a alguien. Eso es clásico de ella.
Ella nunca fue una persona típica de Washington o del mundo de la política. Creo que nunca se imaginó que acabaría así.
Cuando yo llego a la vicepresidencia pensé, bueno, ahora sí tengo que trabajar en serio porque hay muchas cosas importantes para mí.
Mi padre había estado en las Fuerzas Armadas, mi hijo fue destinado a Irak. Sentí la necesidad de apoyar a las familias militares.
La doctora Gaiden puede hablar con cualquier persona y siempre piensan que la han conocido desde hace muchísimo tiempo.
Hace poco yo, en ese tiempo, perdón, yo dijo que quería seguir siendo docente en la universidad y le dije, pues eso es imposible.
Y yo le dije, yo sé que puedo hacer ambas cosas. Yo nunca la veía a ella sin que llevara una montaña de papeles que eran las tareas de sus estudiantes.
Como ciudadana siguió siendo docente. Los chicos querían estar en el aula con ella y yo vi como ella siempre trabajaba para cuidar de estos niños.
Llevaba el 100% de todo su entusiasmo con los estudiantes. Es una maravillosa maestra.
Jill es alguien que le importa a la gente, le importa a otra gente.
Cuando no tuvo su diagnóstico de cáncer cerebral, nadie sabía por lo que estábamos atravesando.
El servicio secreto, saben ustedes que ellos no pueden inmiscuirse en tu vida, no pueden reaccionar, pero me murmuraban, estoy rezando por usted.
Que nos dé la fuerza para mantener junto a esta familia, señor. Yo sé que usted, que tú nos harás uno de nuevo.
El duelo nunca, nunca lo terminas, pero tienes que buscar un cometido en tu vida.
La candidatura a la presidencia es demasiado difícil para no hacerlo juntos.
Vas a ser la primera dama de los Estados Unidos y la doctora Biden es nuestra primera dama.
Creo que este país tendrá a una de las mejores personas que jamás hemos tenido en ese camino.
Ella ha atravesado por momentos muy duros en su vida y sabe, sabe lo que cuesta salir adelante.
Ella sabe ganarse el corazón de la gente.
Necesitamos conectar los unos con los otros para ser fuertes. Todos en este país nos necesitamos los unos a los otros.