ASÍ ERA LA ESCALOFRIANTE VIDA de un Verdugo ¿Que los papas supervisaban su trabajo? ¿Y qué tan cierto es que un verdugo batió un récord cortando 12 cabezas en apenas 13 minutos con la guillotina?
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This video explores the paradoxical lives of professional executioners in Europe, who were essential to the judicial system yet treated as social pariahs. It examines the hereditary nature of the trade, the evolution of execution methods, and the profound social stigma and psychological toll associated with the profession across France, Italy, Germany, and Britain.
Así era la escalofriante vida de un verdugo.
Lo necesitaban para matar, pero nadie quería tocarlo.
El verdugo era el hombre que ejecutaba a los condenados a muerte, ante multitudes, y al
mismo tiempo un marginado al que la gente temía y maldecía, junto con toda su familia.
Era un oficio que se heredaba de padre a hijo, generación tras generación.
Y había una paradoja aún mayor, de tanto abrir cuerpos, muchos llegaron a conocer la
Pero, ¿cuál era el peso real de cargar con este oficio?
¿Es verdad que una sola familia lo heredó durante 159 años, que muchos empezaban a
decapitar entre los 15 y los 17 años, que los papas supervisaban su trabajo, y qué
tan cierto es que un verdugo batió un récord cortando 12 cabezas, en apenas 13 minutos
con la guillotina?
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La Dinastía Sansón, 159 años ejecutando para Francia, de padre a hijo.
Los verdugos de la familia Sansón fueron parte de una dinastía que, desde 1688 hasta
1847, de padres a hijos, trabajó en París.
En la historia de esta ciudad, la familia Sansón ocupó un sitial destacado en cuanto
a las ejecuciones que realizaron como verdugos.
Esa labor en esta familia se inició con Charles Sanson, a quien el rey de Francia nombró
ayudante de Pierre Joannier, verdugo de Rhone.
Este verdugo era el padre de Marguerite Joanne, su esposa.
En 1688, Charles pasó a ser formalmente verdugo de París.
Charles Sanson vivió hasta el año 1695 y durante 159 años.
Sus descendientes continuaron ejerciendo ese cargo.
La lista de las seis generaciones que durante ciclo y medio ejercieron como verdugos de
París es la siguiente.
Carlos Sansón II, su hijo, quien vivió desde 1681 hasta 1726.
Juan Bautista Sansón, quien vivió desde 1719 hasta 1778, fue verdugo hasta 1754, año
en el que quedó semiparalítico después de un ataque.
A Juan Bautista lo sucedió su hijo Carlos Henry Sansón, quien vivió desde 1739 hasta
1806.
Fue Carlos Sansón, más conocido como Gran Sansón, quien por primera vez usó la guillotina,
y fue él quien decapitó a gente tan reconocida como Luis XVI.
Carlos Sansón vivió entre 1739 y 1806.
Enrique Sansón es el siguiente en la lista, vivió entre 1767 y 1840.
Fue verdugo de Foquiera, timbile, acusador público del Tribunal Revolucionario, y de
Luis Pierre Louvel, asesino del Duque de Berry.
Henry Clemens Sansón vivió entre 1799 y 1889.
Es el último en esta lista.
Fue verdugo entre 1840 y 1847, ejecutó a 18 personas, pero rápidamente se aburrió
de su faena, y comenzó a frecuentar los casinos al punto de empeñar la guillotina para saldar
sus deudas.
Mastro Tita empezó a decapitar a los 17 años, y trabajó 68 años para Seis Papas.
Desde 1796 hasta 1865, Giovanni Battista Bugatti, fungió como verdugo oficial de los estados
pontificios.
En ese lapso y bajo el gobierno francés, y el mandato de Seis Papas, realizó unas
516 ejecuciones.
Asesinos y ladrones figuraban entre las personas que ejecutó, a quienes les aplicó palizas,
la horca y la decapitación.
Fue conocido como Mastro Tita, que es una deformación de latín cuyo significado es
Vale decir que durante la ocupación francesa de los estados pontificios, Battista Bugatti
llevó a cabo ejecuciones, además, a quienes estaban a punto de ser ejecutados, llegó
a ofrecer rapé.
Una de las cosas que llama la atención es que comenzó en 1796, a los 17 años, su labor
como verdugo oficial de los estados pontificios.
Pío VI, Pío VII, León XII, Pío VIII, Gregorio XVI y Pío IX, fueron los papas que supervisaron
su labor durante 68 años.
Battista sirvió como verdugo hasta 1864.
Fue sucedido por Vicenzo Balducci, su asistente.
El papa Pío IX le concedió al Mastro Tita una pensión mensual de 30 escudos.
La última guillotina de los estados pontificios cayó solo dos meses antes de que los italianos
tomaran Roma.
Los estados pontificios eran una entidad territorial política.
El papa ejercía en ellos una autoridad secular.
Ahora bien, Italia se encontraba a la vanguardia del movimiento abolicionista que se daba contra
la pena capital.
Esto justamente ocurría en la época de Mastro Tita, verdugo de los estados pontificios.
John L. Allen Jr. redactó un ensayo que fue publicado en el National Catholic Reporter
y en el que manifestó lo siguiente.
La guillotina estuvo en funcionamiento hasta el último minuto del régimen del papa rey.
Su último uso tuvo lugar el 9 de julio de 1870, apenas dos meses antes de que los revolucionarios
italianos tomaran Roma.
La guillotina francesa sobrevivió 189 años a la Revolución.
La última cabeza cayó en 1977.
La guillotina se diseñó con un propósito, realizar efectivamente ejecuciones por decapitación.
Este aparato fue especialmente conocido por el uso que se hizo de él en Francia desde
1792, muy especialmente durante la Revolución Francesa.
La guillotina tenía un diseño que la hacía más fiable y que generaba menos dolor a los
ejecutados.
Y es que en Francia se usó el método manual, lo que provocaba muchas veces menos precisión
y destreza en su manejo, porque se hacían con hachas y espadas.
Así se causaban cortes incompletos e imprecisos, por lo que había que intentarlo hasta completar
la decapitación.
Después de que se empezara a usar, la guillotina continuó siendo el método estándar de ejecución
judicial en Francia.
La última persona que se ejecutó en Francia por medio de la guillotina fue un asesino
tunecino cuyo nombre era Hamida Yanadobi, el 10 de septiembre de 1977.
Para 1981 se abolió en Francia la pena capital.
Así, la guillotina sobrevivió en Francia por un total de 189 años.
En Alemania, los verdugos eran legalmente gente deshonrosa, una casta de intocables
hereditaria.
En líneas generales, los verdugos eran los ejecutores de la justicia, pero esa labor
que debían ejercer para evitar que la ley se derrumbara no era bien vista por todos
porque, justamente, al ser quienes llevaban a cabo la ejecución, estaban en una posición
incómoda en la sociedad.
La gente les temía y los rechazaban, esto de alguna forma los obligaba a vivir al margen
de la sociedad.
A principios de la edad moderna, la sociedad alemana calificaba de personas deshonrosas,
tanto a los verdugos como a sus familiares, y esa deshonra era heredada por varias generaciones.
Las personas honorables no acostumbraban a perseguir, capturar, azotar, torturar y ejecutar
a asesinos y demás criminales.
Pero además, si una persona honorable no tenía vínculo sanguíneo con un verdugo, al ser
avisto con uno de ellos, perdía esa honorabilidad, pues el contacto significaba un deshonor.
A Mastro Tita le prohibían cruzar el Tiber, salvo para matar a alguien.
Mastro Tita tenía una prohibición, no podía cruzar el río Tiber a través del puente San
Angelo para acceder a la parte principal de la ciudad, pero había una excepción,
se les permitía cruzar el río si iban a llevar a cabo una ejecución.
De acuerdo con la tradición, cuando Giovanni Battista Bugatti cruzaba el puente portando
su capa roja tan característica, enseguida los romanos iban a sus casas para refugiarse.
También existe la versión de que, al barro cruzar el puente, los romanos se reunían
porque eso significaba que habría una ejecución.
Esto deja expuesto cómo inspiraba, de forma generalizada, temor y admiración.
Los Sansón cobraban un impuesto en los mercados de París, pero nadie quería tocarles las
monedas.
Técnicamente hablando, la familia Sansón pertenecía a la pequeña nobleza, incluso
tenían derecho a la décima parte de los productos del mercado local.
Sin embargo, no podían recibir este impuesto en mano, la razón, se buscaba evitar que
la contaminación se propagara.
En la iglesia se les asignaba un banco propio y era común que la gente escupiera el paso
del verdugo, aunque quizá más por superstición que por repugnancia.
Aunque formaban parte vital del orden social en el que vivían, los Sansón y otros como
ellos eran parias que, en cierto modo, parecían pertenecer a un mundo aparte.
Esta era la realidad en la que nació Charles Henry Sansón, sin embargo, no era el mundo
en el que moriría.
Franz Schmidt de Nuremberg, verdugo deshonroso, que atendió a 15.000 pacientes como médico
clandestino.
Desde el 1 de mayo de 1578 hasta finales de 1617, Franz Schmidt fue un verdugo de Nuremberg,
aunque ya era algo que hacía desde 1573, cuando tenía 18 años.
Schmidt, también conocido como Maestro Franz, fue verdugo durante casi medio siglo, lapso
en el que ejecutó, según la fuente que se consulte, a entre 361 y 392 personas.
Habría que sumar a otras cientos a las que azotó, torturó y desfiguró, los castigos
corporales que realizó lo registró en su diario.
Franz heredó de Heinrich, su padre, el oficio de verdugo, pero eso fue algo fortuito en
la vida del progenitor de Franz, pues Heinrich fue escogido de entre una multitud para que
ejecutara tres hombres y, al no tener otra opción, aceptó, marcando para siempre a
su familia.
Aunque es reconocido por su labor como verdugo, Franz Schmidt realizó un trabajo secundario
como sanador o médico clandestino.
Posiblemente su labor como verdugo le permitió tener conocimiento sobre el cuerpo humano,
pero mientras ejerció como verdugo, no ejerció legalmente como médico.
El historiador Joel Harrington escribió un relato sobre la vida de Schmidt y dijo que
éste calculó que unos 15.000 pacientes buscaban consejo médico.
Después de que dejó su labor como verdugo, se dedicó a ser médico.
No solo obtuvo la ciudadanía de Nuremberg, sino que además libró a su familia de la
mancha social que implicaba ser verdugo luego de recuperar oficialmente su honor cívico.
Franz dejó un diario en el que detalló las 361 ejecuciones que realizó durante 45 años
de carrera.
El diario de Franz, como la fuente más primaria, es el que registra que este verdugo realizó
durante 45 años, un total de 361 ejecuciones.
Franz comenzó a escribir este diario en 1578, luego de que fue nombrado verdugo de Nuremberg.
La cifra de 392 ejecutados proviene de una primera versión del diario, un manuscrito
al que Joel Harrington, considerado el máximo especialista académico sobre Franz Schmidt,
cataloga de más fiel.
En esa versión más antigua conocida del diario, Franz hizo una reconstrucción de
su memoria sobre las ejecuciones que llevó a cabo entre 1573 y 1578.
Johann Reinhardt heredó el cargo de verdugo de ocho generaciones de su familia.
El alemán Johann Reinhardt fungió como verdugo judicial desde 1924 hasta 1946, luego de haber
sido designado por el Estado de Baviera.
Durante el movimiento político ideológico impulsado en Alemania desde los años 30 hasta
1945, Reinhardt ejecutó a muchísimas personas que fueron condenadas a muerte por mostrar
resistencia al gobierno alemán.
Johann Reinhardt sirvió en la Primera Guerra Mundial y nació en el seno de una familia
bávara en la que ya Franz Javier Reinhardt, su tío, y Michael, su hermano, ejercían
como verdugos, una tradición familiar que se remontaba a ocho generaciones, hasta mediados
del siglo XVIII.
Su padre había sido dueño de una pequeña granja y trabajaba como maestro de espiece.
Falleció en 1902.
Después de la guerra, el gobierno militar de los Estados Unidos en Alemania empleó
a Reinhardt como verdugo.
La cantidad de personas que ejecutó alcanzó la cifra de 3.165 personas, entre ellas las
ejecuciones de los hermanos Scholl de la Rosa Blanca, a quienes la Gestapo detuvo.
El pan del verdugo, panaderos franceses lo ponían boca abajo para identificarlo, y la
gente lo asoció con la mala suerte.
El pan del verdugo, también llamado pan del ejecutor, es parte de una tradición oral
francesa.
En la Edad Media, las ejecuciones programadas se volvían un espectáculo para una multitud.
Los verdugos tenían que dedicar la mayor parte de su tiempo a cumplir con sus obligaciones,
por lo que ir por una pieza de pan era un asunto complicado.
Los panaderos franceses fueron obligados por un edicto real a guardar un pan para el verdugo,
y lo colocaban boca abajo solo para identificarlo.
Cuando se difundió entre la gente que esa forma de poner el pan era para saber que le
pertenecía un verdugo, se comenzó a asociar esa posición boca abajo del pan con la mala
suerte.
Ese pan no debía tocarse ni mucho menos comerse, porque ese era el pan del verdugo.
Charles Henry Sansón decapitó casi 3.000 personas y batió un récord, 12 cabezas en
13 minutos.
Charles Henry era mayor de un total de 10 hermanos, de los cuales 7 eran varones y todos
fueron verdugos.
Su padre, Charles Jean-Baptiste Sanson, también fue verdugo, una labor que Charles Henry tuvo
que hacer obligatoriamente, pese a ser un hombre culto y con talento para la música.
Fue verdugo real durante el reinado de Luis XVI, mientras que en el transcurso de la Primera
República Francesa, se desempeñó como alto verdugo.
Ejecutó a casi 3.000 personas a lo largo de sus más de 40 años como verdugo, y lo
más sorprendente es que el propio rey, Luis XVI, fue uno de sus ejecutados.
Con el uso de la nueva guillotina, podía ejecutar con eficiencia a 12 personas en tan
sólo 13 minutos, lo que subaba a cientos de personas al día.
El hijo de Sansón murió al resbalar en el patíbulo, mientras mostraba una cabeza cortada.
Después de casarse en 1765, Charles Henry Sansón y su esposa concibieron dos hijos,
Henry y Gabriel, quienes no tuvieron otra opción que dedicarse a lo mismo que hizo
su padre.
Entre las fuentes hay un debate sobre quién de los dos es mayor.
Lo cierto es que lo que hubo que saber sobre las ejecuciones, lo aprendieron con su padre,
a quien ayudaron en el cadalso.
Gabriel empezó a ser asistente de su padre en 1790, pero en 1792, un infortunio le quitó
la vida.
Este se hallaba en el cadalso Guandamio, donde sostenía una cabeza cortada.
De repente resbaló.
La causa probable de la caída fue la sangre derramada en la plataforma.
Gabriel falleció porque se rompió el cuello.
Este infortunado suceso dejó desconsolado a Charles Henry, e hizo que a los cadalsos
de Francia le pusieran laterales.
El último Sansón empeñó la guillotina nacional de Francia.
Clement Henry Sansón fue hijo de Henry, el hermano de Gabriel, por tanto, nieto de Charles
Henry.
Clement Henry Sansón fue un verdugo que se caracterizó por cualidades negativas, derrochador,
decadente y desenfrenado, que no tuvo tacto y terminó deshonrando el apellido Sansón.
Y es que en su propia casa estableció un museo de horrores.
El acceso a ese lugar tenía un precio de 5 francos, una cantidad que pagaba el público
que deseaba ver cómo una oveja era decapitada por la guillotina familiar, a la cual empeñó
por 3.000 francos.
Además de esto, se presentó a una ejecución armado con una de las hachas de sus antepasados.
Clement Henry Sansón terminó siendo depuesto como verdugo.
El diario secreto de Mastro Tita, 516 ejecuciones, algunas de ellas las presenciaron Dickens
y Lord Byron.
El 19 de mayo de 1817, Mastro Tita llevó a cabo una ejecución en Roma.
En esa fecha, Lord Byron se encontraba en esa ciudad y presenció cuando tres hombres
fueron decapitados en la Piazza del Popolo.
Aquellas ejecuciones dejaron tan impresionado a Lord Byron que describió su experiencia
a John Murray.
Mucho tiempo después, específicamente el 8 de marzo de 1845, Mastro Tita llevó a cabo
la decapitación de Giovanni Bagnarelli, la cual presenció Charles Dickens.
Aquella escena la plasmó en su obra Imágenes de Italia, en la que minuciosamente describió
a la multitud, la calle, los soldados y al Mastro Tita.
Albert Pierpoint colgó a 13 nazis de Bergen-Belsen en un solo día.
Con una carrera como verdugo de 25 años, el inglés Albert Pierpoint ejecutó entre
435 y 600 personas.
Antes que él, en su familia fueron verdugos oficiales su padre Henry y su tío Thomas.
Pero uno de los sucesos más llamativos relacionados con Pierpoint es que el 13 de diciembre de
1945, once guardias del campo de concentración de Bergen-Belsen y otros dos nazis fueron
ejecutados por él en la ciudad ocupada de Hamelin.
Entre los ejecutados de ese día está Irma Grese, Elisabeth Volkerath, Juana Bormann
y el médico nazi Fritz Klein.
Vale decir que las mujeres fueron ahorcadas por separado, mientras que los hombres fueron
ejecutados de dos en dos.
El verdugo que ahorcó a un cliente de su propio bar con el que cantaba a dúo.
Albert Pierpoint fue un británico que hizo carrera como verdugo en las décadas de 1940
a 1950.
En ese lapso ejecutó a asesinos en serie y criminales de guerra del movimiento ideológico,
que predominó en Alemania durante los años 30 y 40 del siglo XX.
Ahora bien, la carrera de Albert Pierpoint en la década de 1950 dio un giro oscuro como
verdugo y dueño de un pub.
Este negocio tenía un cliente habitual, James Corbett, que en un ataque de celos asesinó
brutalmente a su novia y fue condenado a muerte.
Justo en el pub de Pierpoint, Corbett se había emborrachado antes de que asesinara a su novia.
De hecho, Pierpoint y Corbett cantaron una canción antes de que este último regresara
a casa para cometer el crimen.
Después que Corbett fuese condenado a muerte, su ejecución se la encargó a Albert Pierpoint.
Este cumplió con su deber, sin embargo, luego declaró que sólo en ese momento llegó a
sentirse arrepentido de llevar a cabo esa ejecución.
William Garcraft estrangulaba lentamente a sus víctimas para entretener a multitudes
de 30.000 personas.
Uno de los verdugos británicos más prolíficos fue William Garcraft, quien realizó unas 450
ejecuciones a lo largo de 45 años de carrera, la cual no fue una herencia familiar.
Entonces, ¿cómo se hizo verdugo?
Resulta que Garcraft era zapatero y en un inicio fue reclutado para que flagelara a
delincuentes juveniles que estaban en la prisión de Newgate.
Allí conoció a John Foxton, un verdugo de Londres.
Cuando Foxton muere en 1829, Garcraft fue nombrado por el Gobierno Verdugo Oficial de
Londres y Middle Texas.
Así fue ganando fama hasta que en toda Inglaterra comenzaran a solicitar sus servicios como
verdugo.
A pesar de esto, el haber usado métodos como el ahorcamiento por caída corta, que no les
rompía el cuello a los condenados, sino que los hacía morir estrangulados lentamente,
hizo que algunos catalogaran de incompetente a Garcraft.
Sus métodos no procuraban una muerte rápida a los condenados.
Así que, para acelerar el proceso, en ocasiones Garcraft tiraba forma dramática de las piernas
o se subía a los hombros del condenado para lograr romperles el cuello.
Este tipo de métodos, según algunas afirmaciones no confirmadas, los empleaba con el propósito
de entretener a una multitud de espectadores, que a veces alcanzaba la cantidad de 30.000
personas.
Los mártires de Manchester
Un sacerdote sostuvo la mano de un condenado mientras agonizaba 45 minutos.
Tres republicanos irlandeses se convirtieron en los mártires de Manchester.
Se trató de William Philip Allen, Michael Larkin y Michael O'Brien.
En 1867, los tres fueron condenados por el asesinato de un agente policial, que murió
luego de recibir un disparo accidentalmente, pero los implicados negaron hacerlo con intención.
El oficial iba en una furgoneta policial de Manchester, la cual fue atacada por varios
hombres, entre ellos los mártires de Manchester.
Todos eran parte de la hermandad republicana irlandesa, que buscaba poner fin al dominio
británico en Irlanda.
Los tres hombres fueron condenados a ejecución, la cual se llevó a cabo el 23 de noviembre
de 1867.
Una multitud, que se calcula entre 8.000 y 10.000 personas, se congregó desde la noche
anterior.
Estaban bien abastecidos por los vendedores ambulantes y los bares de Dean Geist.
Cualquier intento de rescate fue desalentado por las autoridades británicas.
Los condenados fueron atendidos por tres sacerdotes, uno de ellos fue el padre Gad, Calcraft fue
el verdugo, y le fracturó el cuello a William Philip Allen, quien falleció primero.
El padre Gad se negó a que O'Brien muriera así.
El sacerdote se arrodilló durante 45 minutos y, mientras oraba, sostuvo las manos del moribundo
entre las suyas hasta que O'Brien expiró.
Anatole Daibler murió de un infarto en el metro de París, camino de su ejecución número
300.
Desde 1899 hasta su muerte en 1939, el verdugo de origen francés Anatole François Joseph
Daibler se desempeñó como el cuarto messie de París.
Sumó un total de 54 años de carrera, en los que tuvo participación en la ejecución
de 395 criminales.
Muchas de sus ejecuciones ganaron el interés mediático de la época.
Su muerte fue inesperadamente inusual.
Daibler estaba a menos de un día de realizar su ejecución número 300, en la prisión
departamental de Jacques-Cartier, en Rennes.
Cuando falleció, se encontraba en la estación de metro Port de Saint-Claude, en el distrito
16 de París, para dirigirse a la prisión.
Un ataque al corazón hizo que se desplomara, y falleció poco después de que fuera ingresado
a un hospital.
Aunque la ejecución fue pospuesta, se realizó solo dos días después.
El encargado fue su sobrino político Jules-Henri Desfournau, quien además fue uno de sus estudiantes.
Fernand Meissner, uno de los últimos verdugos franceses, empezó a los 16 años y abrió
un museo de la guillotina.
El francés Fernand Meissner fue un verdugo de ascendencia piedneur, que desde los 16
años, y sujetando la cabeza de los prisioneros para la cuchilla, sirvió en la Argelia colonial.
Llevó a cabo más de 200 decapitaciones aplicadas a convictos argelinos, los cuales fueron condenados
durante los conflictos de independencia.
En 1961, poco antes de que Argelia alcanzara su independencia, abandonó ese país y se
trasladó a Tahití.
En 1992 se fue a Francia, concretamente a Fontaine-de-Bacluse, donde fundó un museo
de justicia y castigo.
Entre los objetos que se encontraban allí estaba su antigua guillotina.
En 2002 fue coautor de las Memorias, Palabras de un Verdugo, un testimonio único de un
verdugo criminal.
Allí plasmó su visión acerca del trabajo de verdugo, una labor que describió como
una aplicación obediente de la justicia, en la que no hay remordimientos por los condenados.
En el escuartizamiento de Damiens, en 1757, ni seis caballos pudieron arrancarle las extremidades.
El francés Robert François Damiens fue un sirviente doméstico que, en 1757, intentó
asesinar al rey Louis XV.
Damiens se convirtió en la última persona ejecutada en Francia por desmembramiento,
que entonces era la forma tradicional de pena de muerte, que estaba reservada para los requisidas.
Su ejecución fue todo un proceso.
En el primer intento se usaron unos dispositivos llamados botas, con los cuales sus piernas
fueron comprimidas.
Después fue torturado con tenazas, le quemaron con azufre la mano con la que sostuvo el cuchillo
cuando intentó asesinar al rey.
En sus heridas le echaron cera fundida, plomo fundido y aceite hirviendo.
Luego de esto fue entregado al verdugo Charles Henry Sanson, que lo castró.
Posteriormente unció caballos a sus brazos y piernas con la intención de desmembrarlo.
Increíblemente, no se separaron con facilidad de las extremidades de Damiens.
A Sanson le dieron la orden de que le cortara los tendones.
Sólo después de esto fue que los caballos pudieron desmembrar al sentenciado a muerte.
Margaret Paul, 11 hachazos de un joven inexperto, para decapitar a una condesa de 67 años.
Margaret Plantagenet nació el 14 de agosto de 1473.
Fue la condesa de Salisbury, incluso fue la única hija sobreviviente de Isabel Neville
y de George Plantagenet, duque de Clarence, que fue hermano de los reyes Eduardo IV y
Ricardo III.
Esta condesa también fue conocida como Margaret Paul debido a que era la esposa de Richard
Paul.
Aunque vale aclarar que ella fue una de las dos mujeres que durante el siglo XVI ostentó
en Inglaterra y por derecho propio un título nobiliario, es decir, no obtuvo ese título
por estar casada con un miembro de la Cámara de los Flores.
En 1541, con 67 años, fue ejecutada por orden del rey Enrique VIII, pese a que ella aseguraba
que no se le había atribuido ningún delito.
La ejecución estuvo a cargo de un joven miserable e inepto, que necesitó de 11 hachazos para
poder decapitarla.
En su primer intento, el joven verdugo también le hizo un corte en uno de los hombros.
La ejecución de Bousfield, el condenado volvió a subirse al patíbulo cuatro veces.
Era el 31 de marzo de 1856, el día en el que William Bousfield sería ejecutado por
Calcroft.
Sin embargo, el verdugo se puso nervioso ante la amenaza de que podría ser fusilado en
el cadalso.
Calcroft culló del sitio luego de que abriera el cerrojo que aseguraba la trampilla sobre
la que el condenado se hallaba.
Bousfield quedó colgado, pero en cuanto pudo, levantó una pierna con el propósito de apoyarse
en la plataforma, y logró mantenerse de pie en repetidas ocasiones, a pesar de que lo
había empujado el ayudante de Calcroft.
Calcroft regresó al cadalso después de que lo obligara al capellán que oficiaba la ejecución.
Entonces el verdugo se abalanzó sobre las piernas de Bousfield.
Sólo con la fuerza de su peso, Calcroft logró estrangular al condenado.
El mercado clandestino de sangre y grasa humana, el verdugo como farmacéutico macabro
de Europa.
En Europa se consumió carne y sangre humana durante siglos, y no era una práctica exclusiva
de los pobres, pues también lo hacían los aristócratas y algunos integrantes de la
realeza de Gran Bretaña.
Esta práctica tenía un propósito, la curación.
La sangre en polvo ayudaba a detener las hemorragias, la grasa humana aliviaba los hematomas, los
cráneos aliviaban las migrañas o los mareos, así lo informa el sitio web Lamphal Squatterly.
De esta forma surgió todo un comercio de carne, sangre y grasa.
En las farmacias de París era habitual que en 1694 se encontrara este tipo de cosas,
que también podía suministrarlas un verdugo.
Se ha afirmado que hasta mediados del siglo XVIII, los boticarios de Munich acudían a
los verdugos para que éstos les suministraran grasa, a cambio de libras.
Los verdugos obtenían carne, grasa y sangre humana de los cuerpos de los criminales, recién
ejecutados.
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Recuerda, un pueblo que no conoce su historia, está condenado a repetirla.