
Villamediana Iglesia de Santa Columba Arquitectura religiosa en 4K
Villamediana pertenece al Cerrato Palentino, con un entramado urbano medieval. La antigua puerta de la muralla, construida en sillería y sillarejo, posee un arco de medio punto al exterior, y tenía los portones cubiertos por una estructura de madera. Sobre ella, actualmente existe una pequeña ermita dedicada a la Virgen de los esclavos, conocida como “la Esclavina”, a la que se accede por una escalera situada en el lateral. Sobre esta última fachada hay una espadaña.
Sus calles con casas de adobe, rejería o sillar, y galerías soportaladas de los siglos XVII al XIX, son excelentes muestras de arquitectura popular. Destacan sus casas blasonadas como la casona de los Condes de Villamediana, y en la zona alta, la Iglesia de Santa Columba, con perfil y dimensiones catedralicias, erigida en el siglo XIII sobre los restos de una fortaleza de templarios, siendo transformada entre los siglos XV y XVI, en estilo gótico y renacentista.
Poblada en el siglo VII antes de Cristo por los celtas, fue reconquistada a los musulmanes por Alfonso II El Magno en el último tercio del siglo IX.
Villamediana se levantó y repobló con castillo y amurallamiento. En la Edad Media los vasallos elegían por señor a una persona de su agrado, siendo un lugar de hombres libres.
En el siglo XVII, por mandado de Felipe III, se instauró el Condado de Villamediana con Juan de Tassis a la cabeza, siendo villa de señorío del Cerrato, y teniendo alcalde ordinario que nominaba al marqués de Monte Alegre. Sufrió varios ataques en la Guerra de Independencia y en el siglo XX se erigió como municipio.
La agricultura de secano fue la principal actividad de la villa, así como la ganadería lanar. En el siglo XIX tuvo una fábrica de medias y tintes. También tiene viñedos, un monte de encina y roble y una empresa de extracción de yeso y fabricación de cal. En la loma de la montaña observamos las diferentes excavaciones a cielo abierto de donde se extrae el yeso.
La Iglesia dedicada a Santa Columba, virgen y mártir, declarada Bien de Interés Cultural con la categoría de monumento en 1982, se levanta sobre un cerro al noroeste de la población. Su sillería de piedra caliza de diversa coloración, delata sus fases constructivas románicas y protogóticas de finales del XII y comienzos del XIII, la gótica de finales del XIII y principios del XIV y tardogótica del siglo XVI.
El atrio tiene dos entradas, una al oeste y la principal al este con grandes escalinatas. Tras rebasarlo, cercado por un pretil llegamos a un pórtico de inspiración románica con vano de ingreso, seis ventanas apuntadas protogóticas, techado en madera, y dentro de él, una portada sencilla, orientada al sur, con arco apuntado y tres arquivoltas del siglo XIII, la exterior termina a media altura con ménsulas de cabezas humanas, y está guarnecida por una puerta de madera de encina con alguazas o bisagras y herrajes románicos.
El interior tiene planta de cruz griega inscrita en un cuadrado, con prolongaciones de la capilla mayor y la torre. Sus tres naves están divididas por gruesos pilares cilíndricos que sustentan arcos apuntados que soportan las bóvedas de crucería gótica. A los pies de la nave central se conservan tramos con bóvedas apuntadas protogóticas.
Los tres ábsides poligonales tienen contrafuertes en ángulo al exterior. El central y sur están ocultos por la sacristía rectangular del siglo XVI.
Se comenzó a construir por el cuerpo de la nave. A esta nave se añadió un amplio crucero y la triple cabecera de ábsides poligonales, el central precedido de un tramo presbiterial poligonal.
Los arcos son apuntados, los triunfales son doblados sobre soportes románicos de triple columnas adosadas y capiteles de hojas, y los formeros descansan en ménsulas similares a las de la nave. Las cubiertas de esta zona son de crucería, con dos nervios que se cruzan en el centro, en una clave. Pero la bóveda de la capilla mayor se rehízo en la primera mitad del siglo XV, con cubierta estrellada y nervios más sutiles, con ventanas apuntadas y tracerías flamígeras.
En otra gran reforma de primera mitad del XVI, se amplió el interior con dos tramos cuadrados en los lados del Evangelio y de la Epístola. Las cubiertas de estos tramos son de compleja crucería y múltiples claves con nervios cruceros, terceletes y combados.
También se construiría la sacristía accediéndose, a través de una portadilla plateresca, a un espacio irregular cubierto por dos tramos de bóvedas de crucería y claves de ornamentación plateresca con bustos humanos.
También el coro alto y la prolongación de la tribuna del órgano, a los pies del templo sobre un gran arco escarzano, con pilares poligonales de ornamentación plateresca y bóveda de crucería con múltiples claves. Por último, sobre el baptisterio, que posee una gran pila bautismal románica del siglo XIII, se remató la torre de planta cuadrada y tres cuerpos, coronándola con balaustrada y flameros.
Las últimas obras fueron la espadaña sobre la torre y la sala capitular en el siglo XVIII.
