Puentedey Pueblos con encanto

Puentedey Pueblos con encanto

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Feb 1, 2026

La villa de Puentedey está rodeada por montañas y barrancos, asentándose en una gran roca donde el río Nela, durante millones de años, en su camino al Ebro ha erosionado una cavidad kárstica de calizas del Cretácico superior.
Sobre esta enorme peña horadada por las aguas hay casas blasonadas y solariegas, con balcones corridos. Desde el mirador de San Andrés, contemplamos bonitas vistas del pueblo con su iglesia de San Pelayo y el Palacio de Brizuela.
A finales del siglo IX pertenecía al alfoz de Arreba, para formar parte más tarde de la Merindad de Aguilar de Campoo. Luego con los municipios de Brizuela y Quintanabaldo se formó la Junta de Puente Dei, dentro del señorío de los Porres hasta el siglo XIX, y tras abolirse los señoríos, desde el siglo XX, es una Pedanía perteneciente a la Merindad de Valdeporres., adscrita al partido judicial de Villarcayo.
Sus pobladores atribuyeron esta obra al mismo Dios, llamándola Puente Dei, o Puente de Dios. Con más de 15 metros de alto, 35 de ancho y unos 80 metros de largo, pensaron que esta estructura natural solo podía ser obra de la creación divina. La luz que incide en las oquedades de las rocas de su interior genera una llamativa gama coloristica, dependiendo de la hora y la estación del año.
La iglesia románica de San Pelayo conserva parte de su estructura primitiva con bóveda de cañón apuntado. En su muro sur se abre una pequeña ventana con arco de medio punto apoyado sobre dos columnas con capiteles. Se accede por una sencilla portada románica con un porche con banquetas, sobre el tímpano de la entrada hay un relieve de un guerrero con armadura y espada luchando contra una serpiente, representando la lucha entre el bien y el mal. Las fiestas patronales San Pelayo en Puentedey son el 26 de junio.
Cerca del templo está la puerta del viento, llamada el Ventero, una puerta que da al vacío y se utilizaba para ventear el cereal, separando el grano de la paja con las corrientes de aire.
También hay una antigua casa-palacio construida entre los siglos XV y XVI, el Palacio de la familia Fernández Brizuela, que tuvo cargos en la monarquía castellana, así como una alcaldía en la ciudad de Madrid, siendo uno sus miembros más famosos San Martín de Porres, “el Santo de la Escoba”. Tiene dos torres defensivas conservando su estructura original, con tallas de piedra labrada en la fachada.
Cerca hay una antigua herrería, con su potro de herrar restaurado, que ahora es un almacén-museo de juegos populares como los bolos.
A su lado, otro habitáculo donde se amasaba el pan, con su horno, que ahora se encuentra en restauración.
La Cueva del Santo, en la zona occidental del puente, fue el lugar de reuniones de la Junta de Puentedey
“La cucaña”, de tradición centenaria, se celebra el último fin de semana de agosto, colocando un banderín al final de un largo poste en pasarela sobre el río, bajo el arco de piedra. Gana el que consigue el banderín sin caerse al agua.
Paralelo al arco natural, la villa posee un túnel artificial de 85 metros de largo perteneciente a la antigua línea de ferrocarril Santander-Mediterráneo. Desde 2003, tras el desmantelamiento de las vias, se ha convertido en un tramo de vía verde, que recorre el trazado del río Nela dos kilómetros hasta la extinta estación de Brizuela.
Cerca de Puentedey está la cascada de la Mea, que se forma en épocas de lluvia y deshielo.
Esta pequeña y tranquila pedanía sobre un puente natural de roca que atraviesa el río Nela es un espectacular icono de las Merindades.