BRUTALES BATALLAS EN DESVENTAJA, las más épicas en la historia de la humanidad

Relatos Históricos
20 seguidores
12 ene 2026
Únete a nuestro contenido exclusivo: / @historiaincomprendida
Encuéntranos en:
Instagram ► / historiaincomprendida
Facebook ► / historiaincomprendida
Web: https://www.historiaincomprendida.com
Newsletter: http://historiaincomprendida.info/
Hay momentos en la historia donde los hombres deciden que hay algo más valioso que la vida: el honor, la patria, la familia. Hoy te contaré sobre 13 de esos momentos.
Generado por IA·Puede contener errores
13 batallas con desventaja más épicas en la historia de la humanidad.
Hay momentos en la historia donde los hombres deciden que hay algo más valioso que la vida,
el honor, la patria, la familia.
Hoy te contaré sobre 13 de esos momentos.
Última defensa es un enfrentamiento militar en la que un cuerpo de tropa se encuentra
ante desventajas numéricas abrumadoras.
Aún así, esta unidad militar con desventaja numérica opta por enviar a un pequeño cuerpo de la tropa
a tomar una posición defensiva para enfrentar a una tropa numéricamente superior,
todo con el fin de cubrir la retirada del resto de las tropas.
De manera que este pequeño grupo de defensores perecerá por sacrificio.
Muestra de esto se enmarca en la guerra que tuvieron por el control del Mediterráneo,
el Imperio Otomano y el Español, especialmente en el sitio de Castelnuovo, ocurrido en 1539.
Pero también esta estrategia se usaba para que el resto de quienes conforman ese ejército
lograran la victoria final después de liberar una campaña militar o una batalla,
tal y como sucedió en medio de la Segunda Guerra Médica,
con la última defensa en la Batalla de las Termópilas.
Aquí el recurso de última defensa se usa como parte de una estrategia militar más amplia.
También se ha usado como último recurso cuando, ante una inminente derrota,
todos toman una posición defensiva, sabiendas de que no sobrevivirá nadie
y no habrá alguna otra tropa de la unidad que pueda tener esperanza de una victoria.
Esto sucede porque prefieren morir en posición defensiva que ser capturados
y luego ejecutados o hechos prisioneros.
Y otro uso está vinculado con el aspecto moral.
Aun cuando saben que numérica y estratégicamente llevan la desventaja,
prefieren seguir luchando que rendirse.
Este recurso y estrategia militar se ha puesto en práctica en el caso del Teniente Coronel Koster
cuando llegaba a su final la Batalla de Little Bighorn.
Conozcamos cómo este recurso militar fue puesto en práctica
en las 13 batallas con desventaja numérica más épicas en la historia de la humanidad.
Antes de meternos a fondo, no te olvides de suscribirte a nuestro canal
y activar las notificaciones para mantenerte al día con nuestras actualizaciones.
1. La Casa de Pavlov, 1942
La Casa de Pavlov, un edificio ubicado frente a la plaza el 9 de enero,
fue heroicamente defendida durante 59 días por el suboficial Jacob Pavlov
y los pocos hombres que tenía a su cargo entre septiembre y noviembre del año 1942.
La edificación había sido rodeada por el contingente alemán,
que constantemente atacaba y bombardeaba,
además de que buscaba someter a sus adversarios a una escasez de provisiones.
Pero a pesar de esto, el pelotón logró resistir gracias a que cavaron trincheras
y a que demolieron tabiques internos,
todo para poder desplazarse y colocar alrededor del edificio minas y alambres de púas.
Las trincheras, que comenzaban desde la parte trasera de la edificación hasta la orilla del río Volga,
las usaron para establecer comunicación
y para el abastecimiento que obtenían de aquellos buques
que lograban librarse de los ataques de la artillería alemana.
Los soviéticos salieron victoriosos desde su posición de defensa
gracias al gran apoyo del refuerzo soviético,
que trajo suministros de morteros, ametralladoras y demás.
2. Don Alejo, el héroe de México
Este es uno de los casos más particulares,
pues se trata de cómo Alejo Garza Támez,
un anciano conocido como Don Alejo,
se convirtió en todo un héroe en México.
Y es que una banda de mafiosos pretendía apropiarse de su rancho,
por lo que Don Alejo decidió enfrentar solo a la banda,
pero el acto de valentía le costó la vida.
Aún así, hay que destacar el hecho de que el hombre de 77 años de edad
defendió por varios meses su propiedad de la amenaza que representaban los grupos criminales.
Esto reclamaba la entrega de la propiedad localizada en Ciudad Victoria, en Tamaulipas,
mientras que Garza Támez, que era un experto cazador,
manifestaba que estaría listo para defender en todo momento su rancho,
en el que vivió atrincherado.
El enfrentamiento en el que perdió la vida Don Alejo ocurrió en 2010.
Él, sin ayuda, se enfrentó a una banda de 30 hombres
y logró asesinar a cuatro de ellos,
pero a pesar de su tenacidad, lo asesinaron estando dentro de su propiedad.
La hija de Don Alejo, Sandra Garza,
declaró lo siguiente a un canal de televisión.
Pensaban que había un comando allá adentro,
y no había ningún comando, era mi señor padre.
La imagen del cazador, y también empresario,
ha sido ensalzada no solo en videos,
también en libros y hasta en canciones.
La Guardia Suiza es la guardia de honor que protege al Santo Padre,
incluso en sus viajes,
por lo que también resguarda los cuatro puntos de acceso al Vaticano,
la Basílica de San Pedro y el Palacio Apostólico.
En ocasiones es denominada como la guardia más pequeña del mundo,
y es fácil de identificar por su uniforme de gala renacentista,
que incluye una túnica y un casco alto emplumado.
Con 519 años de fundada,
es una de las más antiguas unidades militares que continúa en completo funcionamiento
y que usa armas de fuego totalmente modernas.
Esta unidad llegó a recibir en su momento,
Está conformada únicamente por guardias suizos católicos,
practicantes que deben mantenerse célibes,
mientras presten servicios en esta unidad.
Los guardias suizos eran, a comienzos del siglo XVI,
los mejores soldados de Europa,
y esto quedaría demostrado solo dos décadas después
de que fuese establecida por Julio II, en 1506,
como la Guardia Suiza Pontificia.
Las tropas del emperador Carlos V,
que estaban bajo el liderazgo de Carlos de Borbón,
concretaron un ataque mientras ocurría el saqueo de Roma,
el 6 de mayo de 1527.
En ese momento,
189 guardias suizos ofrecían protección al Papa Clemente VII,
quien había establecido alianzas con los franceses,
enemigos acérrimos de Carlos.
Ese ataque se prolongó hasta el 14 de mayo.
La Guardia Suiza Pontificia era superada en número
y en armas por las fuerzas atacantes.
De esos 189 soldados, 147 perdieron la vida.
Hasta la fecha, esta es la mayor cifra de pérdidas humanas
que haya tenido esta unidad suiza pontificia.
El pontífice pudo escapar gracias a esa defensa,
ya que accedió por un pasaje secreto
por el que se va del Vaticano al Castillo de San Ángelo.
Hoy todavía se conmemora, cada 6 de mayo,
esta defensa dada al pontífice.
De hecho, ese día, también en honor a aquellos guardias,
los nuevos guardias suizos hacen el juramento a su cargo.
4. Saigo Takamori
En el extremo sur de Japón, cerca de Kagoshima,
se libró la última Batalla de los Samuráis
el 24 de septiembre de 1877,
la sangrienta y extensa Batalla de Shiroyama.
Con ella se puso coto al intenso conflicto
que tuvieron los guerreros samuráis,
tradicionales con el modernizado ejército imperial.
Esta batalla la libró con la ayuda de un pequeño contingente seguidor
y terminó por convertirlo en un símbolo
del moribundo estilo de vida samurái
que había ostentado el poder en Japón durante varios siglos,
lo que los hizo disfrutar de grandes privilegios.
En la historia de Japón, Saigo Takamori
fue un samurái que luego de ser partidario del gobierno Meiji,
a quien ayudó a impulsar distintos cambios,
se terminó revelando ante éstos.
El gobierno Meiji en Shiroyama, después de su victoria,
enfocó todos sus esfuerzos en lograr la centralización del poder
y en erradicar por completo a la clase samurái antigua,
por lo que desmantelarla era una prioridad
para lograr la conformación de un ejército centralizado.
Esta afectación a los samuráis era el aspecto que no apoyó Saigo
y que los llevó a rebelarse a principios de 1877,
en lo que se conoce como la Rebelión de Satsuma.
Dos rebeldes fueron empujados al extremo sur,
Shiroyama, una colina adyacente a Kagoshima,
fue el lugar en el que se refugiaron
luego de ser reducidos solo a 500 hombres.
En ese lugar, estratégicamente favorable por su altitud
y pese a tener una abrumadora desventaja numérica,
se prepararon para dar la última batalla,
aun cuando carecían de armamento moderno y de alimentos.
Y es que con la intención de aplastar a los rebeldes,
esa zona fue rodeada por unos 30.000 soldados del ejército imperial
que estaban bien armados.
No obstante, el pequeño contingente dirigido por Saigo
no se amilanó a sabiendas de que solo disponían de espadas y lanzas,
a ellos los impulsaba el código de honor samurái.
Así, el ejército imperial inició un bombardeo
la noche del 27 de septiembre de 1877.
Ametralladoras Gatling y cañones modernos
eran parte del arsenal imperial.
El bombardeo pronto debilitó la posición defensiva de los rebeldes,
el ataque se mantuvo durante toda la noche
y las filas de los samuráis se iban reduciendo.
Al amanecer y en un intento desesperado
por cambiar el rumbo de los acontecimientos,
varios samuráis se lanzaron al contraataque directo,
eran conscientes de que esta sería su última batalla,
pues las espadas y lanzas sucumbían
ante el poderío armamentístico de los adversarios.
Y así, al final, el ejército imperial
logró aplastar la defensiva rebelde luego de que Saigo resultara herido.
Tanto como el ímpetu de los pocos hombres que lo ayudaban,
Saigo terminó muriendo en circunstancias que aún no están del todo claras.
5. La caída de Masada en el año 72-73
Durante el periodo final de la Primera Guerra Judeo-Romana,
entre el 72 y 73 d.C.,
tuvo lugar el asedio de Masada,
el cual fue en su momento únicamente documentado por Flavio Josefo
Fue en ese asedio donde unos rebeldes derrotaron a las fuerzas del Imperio Romano
en la cima de una colina y sus alrededores,
en lo que hoy es Israel.
Las fuerzas del imperio capturaron a Josefo,
un líder judío que se convirtió en historiador
gracias al servicio que prestó a los romanos.
La Masada tenía una gran fortaleza que se levantó por órdenes de Herodes
para que resistiera grandes asedios,
además de que tenían provisiones de alimentos.
Los rebeldes, grupo extremo del judaísmo celote,
habían huido a este lugar después de que los romanos conquistaran Jerusalén
en el año 70 d.C.
Tres años después de que se refugiaron en Masada,
los romanos dieron con su ubicación,
chitearon la fortaleza
y levantaron ocho campamentos en el área que todavía eran visibles.
También comenzaron a levantar, en extremo occidental de la meseta,
una rampa de madera y barro
de una longitud aproximada de 200 metros para aseder a sus adversarios.
Los judíos no querían convertirse en esclavos.
Antes que eso, preferían la muerte
y como se sabían en desventaja numérica,
optaron por morir antes de que los romanos llegaran.
Solo unos pocos se escondieron en una cisterna
y luego relataron que las familias decidieron morir a manos de sus integrantes.
Por esa razón, cuando los romanos llegaron al lugar,
encontraron un gran número de cadáveres.
Número 6 La Batalla de Rocksdrift
La Batalla de Rocksdrift es uno de los episodios más fascinantes de la historia colonial británica
y que ocurrió en horas de la tarde del 22 de enero del año 1879.
Todo en medio de la expansión que el Imperio Británico llevaba a cabo en el sur de África.
El lugar en el que se desarrolló se ubicaba en la frontera entre Natal y Zululandia.
Se trata de un pequeño puesto avanzado que fue el testigo geográfico
de una épica y desesperada resistencia británica
que se enfrentaba a guerreros zulúes y a su feroz ataque.
En su afán de consolidar el dominio que tenían en el extremo sur africano,
el Imperio Británico inició un conflicto con el Reino de Zulu,
cuyo gobernante y líder, Chechguayo, no estaba dispuesto a ceder la independencia de su gente.
Las fuerzas británicas se dividieron en tres columnas.
La columna central estuvo bajo el liderazgo del Teniente General, Lord Chelmsford,
quien para buscar al ejército zulú del Rey Chechguayo,
cruzó el río Búfalo en la estación misionera de Rocksdrift.
Sin embargo, el ejército británico desestimó la rapidez que tenían los zulúes
para desplazarse y también su habilidad para combatir.
Así, ese 22 de enero, el campamento base de Chelmsford, en Iswalwana,
fue sorprendido por el feroz ataque de 20.000 guerreros zulúes,
quienes terminaron por arrebatarles la vida a buena parte de los soldados británicos,
pues éstos estaban peligrosamente dispersos.
Así, los zulúes no tardaron en avanzar hacia Rocksdrift,
el sitio en el que los británicos establecieron un depósito y un hospital.
Pero esta vez los británicos no serían tomados por sorpresa,
pues los que sobrevivieron al ataque en Isandwana llegaron antes a Rocksdrift
para notificar al pequeño ejército que quedaba allí sobre la llegada de los zulúes.
Los líderes de esa fuerza colonial terminaron por decidir quedarse en el sitio y luchar,
ya que la pequeña fuerza atendía a pacientes hospitalizados
y los zulúes no tardarían en alcanzarlos,
entonces construyeron barricadas improvisadas.
Eran las 4.30 de la tarde cuando las fuerzas zulúes llegaron a Rocksdrift
y durante 12 horas atacaban a los británicos,
cuya defensa dependía principalmente de los soldados del 24º Regimiento,
segundo de Warwickshire.
Al principio y ante un intento infructuoso de derribar las barricadas,
varios zulúes perdieron la vida,
pero también había bastantes soldados heridos del lado británico.
Muchos zulúes tenían armas de fuego que habían arrebatado a los británicos
que atacaron Isandwana,
pero no tenían el entrenamiento para usarlas.
Aún así llegaron al hospital y con sus lanzas atacaron a varios pacientes,
sin embargo, las bayonetas británicas terminaron por repelerlos
y los pacientes que sobrevivieron fueron rescatados.
Los británicos se dirigieron al centro de la estación en cuanto cayó la noche.
Allí habían levantado apresuradamente su última defensa.
Al final, terminaron por repeler a los zulúes.
Esto es sorprendente si se tiene en cuenta que la defensa de Rocksdrift
estuvo a cargo de poco más de 150 soldados británicos y coloniales,
quienes se enfrentaron a entre 3.000 y 4.000 guerreros zulúes.
En el contexto de la segunda intervención francesa en México,
ocurrida entre 1861 y 1867,
la Legión Extranjera Francesa y el Ejército de México
liberaron un fuerte enfrentamiento el 30 de abril de 1863,
la Batalla de Camarón.
Resulta que unos 2.000 soldados mexicanos rodearon,
muy cerca del pueblo de Camarón de Tejada, Veracruz,
a un pequeño destacamento francés compuesto por 65 hombres,
62 legionarios y 3 oficiales,
quienes estaban escoltando un convoy de suministros.
La posición defensiva de los franceses tuvo lugar en la hacienda Camarón.
Desde allí recesaron los constantes llamados
que las fuerzas mexicanas les hacían para que se rindieran.
Los soldados mexicanos estaban bajo las órdenes
del coronel Francisco de Paula Milán.
Jean Danjou estuvo a cargo de la Legión Francesa
hasta que murió en este enfrentamiento,
no sin antes hacerles jurar a sus hombres no dejar de luchar.
Entonces, el subteniente Villain tomó el mando
hasta que también perdió la vida
y fue sucedido por el teniente Maudet.
Al final, los mexicanos, con una mayoría abrumadora de soldados
y después de hacer varios llamados
para que los pocos franceses que quedaban se rindieran,
derrotaron a los invasores.
Sin embargo, y pese a que los mexicanos solo defendían su territorio,
en Francia este episodio es recordado como un acto de resistencia,
porque durante casi 11 horas,
una minoría de sus soldados mantuvo su defensa antes de perder la vida,
quedar heridos o ser capturados.
Por ese acto, cada año es conmemorado.
En La Joya fueron encerrados 17 legionarios,
la mayor parte de ellos como resultado de un intercambio de prisioneros.
Fueron liberados el 14 de julio de 1863.
Del capitán Danjou fue recuperada una mano de madera
que hoy se halla en el Museo de la Memoria de la Legión.
Entre el 20 y 27 de diciembre de 1944,
en medio de la Batalla de las Ardenas,
en plena Segunda Guerra Mundial,
se llevó a cabo el asedio de Bastoña,
un enfrentamiento entre soldados estadounidenses y alemanes.
La ofensiva estuvo a cargo de los alemanes,
quien tenían como objetivo el puerto de Amberes,
lugar al que necesitaban llegar antes de que los aliados pudieran reagruparse,
y usar su muy superior poder aéreo.
Para lograr su objetivo,
era indispensable para los alemanes tomar las carreteras del este de Bélgica,
carreteras que convergían en un lugar, Bastoña.
Para los alemanes era una prioridad
tomar el cruce de las principales carreteras de las Ardenas,
para desde allí realizar su ataque y luego,
ya teniendo el control de la zona,
lograr que las fuerzas aliadas se dividieran,
y así eliminar sus líneas de suministros.
El 16 de diciembre, los alemanes dieron inicio a su ofensiva,
pero el avance alemán hacia Bastoña fue retrasado
por los regimientos de la XXVIII División de Infantería,
aun cuando eran numéricamente inferiores.
Este retraso hizo posible que las fuerzas estadounidenses
llegaran a Bastoña antes de que la ciudad fuese rodeada
y aislada por los alemanes desde los extremos norte y sur,
el 20 de diciembre.
Y solo tres días después, la aviación de los aliados,
debido a las condiciones meteorológicas,
no pudo ni reabastecer Bastoña,
ni llevar misiones de ataque contra el ejército de Alemania.
Sin embargo, para el 26 de diciembre se había levantado el asedio,
luego de que se abriera un corredor hacia Bastoña
gracias a una punta de lanza de la IV División Blindada,
en trabajo conjunto con otros elementos del Tercer Ejército
comandados por el general estadounidense, George Patton.
Así se rompió con el cerco alemán.
¿Has visto la película 300, protagonizada por Gerard Butler?
Pues justamente ese filme habla de la Batalla de las Termópilas.
En agosto del año 480 a.C.,
las Termópilas fue el escenario de un nuevo enfrentamiento,
el más famoso de los que tuvieron ese lugar como escenario.
En esta contienda se enfrentaron persas y griegos.
Estos últimos defendieron por tres días el estrecho paso de las Termópilas,
aun cuando numéricamente tenían la desventaja.
El gran Leónidas libró una batalla con una pequeña fuerza de espartanos,
además de otros hoplitas griegos.
Todos buscaban detener los anhelos de Jarjes I
de hacerse del control del territorio griego.
El enfrentamiento fue feroz.
Leónidas reunió a los supervivientes de los 300 espartanos
y formó una retaguardia con la colaboración de 700 tespios y 400 tebanos,
todo con dos propósitos.
Retrasar el avance de los persas
y hacer posible que las fuerzas gregas se retiraran
o, en todo caso, dar tiempo para que llegaran refuerzos griegos.
Leónidas terminó perdiendo la vida.
Y al final, la flota grega se retiró a Salamina
al enterarse de que Leónidas había sido derrotado.
Así, el paso terminó quedando bajo el control de los persas.
Sin embargo, a menos de un año,
los persas fueron repelidos tras los enfrentamientos
dados en la Batalla de Salamina y la Batalla Platea.
Aún con la derrota en la Batalla de las Termópilas del año 480,
para los griegos Leónidas fue derrotado heroicamente,
siempre en posición de defensa,
una contienda en la que 7.000 espartanos se enfrentaron a 300.000 persas.
Esta es considerada históricamente la mayor contienda aérea naval.
Sus protagonistas fueron Japón y Estados Unidos.
Fue un conflicto enmarcado en la Segunda Guerra Mundial
y una de las cuatro batallas que implicó la del Golfo de Leite.
El Mar de Filipinas fue el escenario de este enfrentamiento
que ocurrió el 25 de octubre de 1944
frente a la isla de Samar y que se extendió por varias horas.
En distintas áreas del Pacífico,
el imperio japonés tenía desplegados varios contingentes
con el fin de proteger las vías que permitían
el aprovisionamiento de este imperio asiático.
Uno de estos contingentes era la Primera Fuerza de Ataque o Fuerza Central,
la cual estuvo bajo la dirección del vicealmirante Takeo Kurita.
Enfrente se hallaba la Fuerza Estadounidense,
el Grupo Operativo 77.4 de la Marina de los Estados Unidos,
cuyo liderazgo recayó sobre el también vicealmirante Thomas Sprague.
El 25 de octubre por la madrugada,
las fuerzas japonesas tomaron por sorpresa a los estadounidenses.
Los nipones contaban con cuatro acorazados,
ocho cruceros y once destructores.
Los estadounidenses tomaron una heroica posición defensiva
para proteger su ubicación y sus portaaviones,
de los cuales cuatro terminaron hundidos.
Con su defensa, los estadounidenses terminaron por hacer
que los japoneses sufrieran daños y quedaran desorganizados.
Esto hizo que Takeo Kurita optara por la retirada.
Número 11 Batalla de Amjong-Jang
Esta batalla está incluida entre las gestas navales coreanas más grandes,
y es que en el estrecho de Amjong-Jang,
ubicado cerca de la isla de Hindo,
la Armada del Reino Joseon de Corea
luchó contra la Armada japonesa el 26 de octubre de 1597.
Este fue en el marco de las invasiones de Japón hacia Corea
entre 1592 y 1598,
que también se denominan las Guerras In-Jin,
por lo que la Batalla de Amjong-Jang
se produjo en el penúltimo año de esas guerras.
Esta batalla ocurrió a tan solo unas semanas
de que se produjera la segunda invasión japonesa.
Las fuerzas coreanas estaban en un sitio estratégicamente importante,
en Usae-Jong, al norte del canal Amjong-Jang,
llamado por algunos las Termópilas Coreanas.
Si los nipones se adueñaban de ese sitio,
las costas occidentales de Corea quedarían a su merced.
Parecía imposible que las fuerzas coreanas,
con una flota considerablemente inferior,
lograran salir victoriosas.
Japón tenía 333 barcos para su embestida.
Corea, en tanto, apenas tenía poco más de una docena de barcos
para defender su posición estratégica.
Sin embargo, las aguas del Amjong-Jang eran muy turbulentas.
Sus corrientes eran conocidas por el almirante coreano Yi Sun-Shin,
quien usó su conocimiento sobre las corrientes de ese mar,
junto con sus cañones,
para derribar a las embarcaciones japonesas.
Así acabaron con más de 100 embarcaciones enemigas.
Esto es lo que ha vuelto a esta contienda toda una leyenda,
al igual que la figura de Yi Sun-Shin.
Esta contienda fue la última batalla de resistencia
que ocurrió antes de que se produjera la campaña de Tirak
y que tuvo como protagonistas a 21 Sikhs
que lucharon contra miles de afganos.
La pequeña aldea de Saragarhi
se ubicaba en el distrito fonterizo de Kohat,
en la cordillera de Samaná, en lo que hoy es Pakistán.
Bajo el mando del coronel J. Cook,
se creó el 36º Regimiento Sikh
del Ejército Británico de la India el 20 de abril de 1894.
Este regimiento lo integraban únicamente Sikhs Khat.
Poco más de tres años después, en agosto de 1897,
cinco compañías de ese regimiento
se trasladaron a la frontera noroeste de la India Británica,
en lo que hoy es Kiber, Patunkhuwa,
y se estacionaron en las colinas de Samaná,
Kurakh, Sanghar, Sangthob Darg y Saragarhi.
Esas cinco compañías estaban bajo las órdenes
del teniente coronel John Houghton.
De acuerdo con estimaciones,
fueron vistos cerca de Gogra, en Samaná Cook,
y en las inmediaciones de Saragarhi,
entre 12.000 y 24.000 integrantes
de las tribus Oraxai y Afridi.
Estaban allí el 12 de septiembre de 1897,
separando el fuerte Gulistan del fuerte Lockhart.
Entonces, el puesto avanzado de Saragarhi
fue atacado por los afganos.
El fuerte fue rodeado e invadido por miles de ellos,
quienes se alistaban para el asalto.
Ante la negativa de rendirse que mostraron los 21 Sikhs,
que eran soldados del fuerte,
terminaron siendo aniquilados.
Sin embargo, un contingente británico de la India
llegó al lugar y éste fue recapturado.
Apenas habían pasado dos días de la formidable
y honorífica resistencia mostrada por los 21 Sikhs,
una resistencia que aún es recordada.
En su momento, esos 21 muertos recibieron
póstumamente la mayor condecoración al valor
que en ese entonces podía recibir un soldado indio.
Y cada 12 de septiembre, el día de Saragarhi,
esa batalla es conmemorada por el cuarto batallón
del regimiento Sikh del ejército indio.
Era el 6 de agosto de 1915,
en pleno contexto de la Primera Guerra Mundial,
cuando en la fortaleza de Osowiec,
que actualmente queda al noreste de Polonia,
tuvo lugar el Ataque de los Muertos,
un asedio que también es conocido como
la Batalla de la Fortaleza de Osowiec.
Allí se enfrentaron dos imperios,
dos enemigos formidables, Alemania y Rusia.
Por el lado alemán estuvo la undécima división Landwehr,
por el ruso, el 226º Regimiento de Infantería,
Semiljansky.
Ese 6 de agosto, las fuerzas alemanas
dieron inicio a un bombardeo de artillería masivo,
cuando ni siquiera amanecía.
Eran aproximadamente las 4 de la madrugada.
Inmediatamente liberaron gases de cloro y bromo.
Así, las posiciones defensivas rusas
fueron invadidas por una densa nube tóxica
y provocó muchas bajas,
sin contar con los daños que sufrieron los árboles,
que murieron por el nivel de toxicidad.
Finalmente, las fuerzas rusas
terminaron atacando a los alemanes,
quienes se vieron forzados a una retirada.
Los rusos ganaron esta contienda,
pese a haber perdido 800 vidas por el gas tóxico.
Esperamos que este video te haya sido útil.
Si tienes algo que agregar, por favor,
compártelo con nosotros en la sección de comentarios.
Dale me gusta a este video
y envíale el enlace a tus familiares
y a tus mejores amigos,
para que también sepan más
sobre las 13 batallas con desventajas más épicas
en la historia de la humanidad.
Si eres nuevo en nuestro canal,
no olvides suscribirte.
No se te olvide seguirnos
en todas nuestras redes sociales,
que van a estar aquí abajo en la descripción.
Recuerda, un pueblo que no conoce su historia
está condenado a repetirla.
