Una brisa de aire fresco sopla desde el mar. El primer aerogenerador marino de España ha sido instalado en la costa este de la isla de Gran Canaria y su nombre es Elisa. Es, además, el primer aerogenerador de cimentación fija del sur de Europa y se ha construido con una tecnología innovadora que lo hace único en el mundo entero. Para descubrir todo esto, Sígueme la Corriente.
Hoy les voy a hablar del primer aerogenerador marino de España y del sur de Europa.
Se llama ELISA y además no es un prototipo cualquiera,
sino que viene de un proyecto de innovación con financiación europea
que utiliza una tecnología de vanguardia en el mundo.
Para descubrir todos los detalles, sígueme la corriente.
ELISA ha sido construido como parte del proyecto ELICAN,
que es un proyecto de financiación europea como comentábamos al principio,
y se ha instalado en la zona noreste de la isla de Gran Canaria.
Yo precisamente soy de allí, de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria,
y es muy impresionante pasear por la avenida marítima,
mirar al horizonte y ver ese bicho gigante dando vueltas ahí en el mar.
Vamos a conocer un poco la tecnología en la que se basa
y para eso primero nos tenemos que fijar en los costes.
Un elevado porcentaje de los costes de los parques eólicos marinos
está en la instalación del aerogenerador
en el emplazamiento definitivo en el que se va a ubicar.
Se llevan todos los componentes en buques especializados
y allí parte por parte se va montando, en alta mar, donde sea.
Esto supone una gran fuente de costes
y es precisamente este problema el que Steico,
la empresa responsable del proyecto, se ha propuesto atajar.
El aerogenerador que se instala junto a la torre
es una turbina Siemens Gamesa de 5 megavatios,
una de las mayores del mercado offshore.
Ya apenas hace unos años se instaló una turbina de este tipo
en el puerto de Arinaga, también en Gran Canaria,
para evaluar su correcto funcionamiento.
Y en esta foto quizá no parezca tan grande,
pero quiero que se haga una idea de la magnitud real de este bicharraco.
Cada una de las aspas de este aerogenerador
mide más que la envergadura de un Boeing 747.
La torre del aerogenerador junto con la altura de la pala
hacen un total de 160 metros,
es decir, 45 metros más que las torres KIO de Madrid,
un auténtico titán de los vientos.
¿Se imaginan lo que supondría instalar semejante estructura
directamente en el mar?
Pues eso, una tarea titánica y muy, muy cara.
Para abaratar costes, este proyecto propone como solución
la construcción y ensamblaje de toda la estructura en el puerto.
De esta forma se puede reaprovechar la maquinaria
que ya se utiliza en la eólica terrestre,
que ya tiene muchísimos años de trayectoria.
Y además, después, una vez se llega a construir toda la estructura
y se monta encima del aerogenerador,
pues tienen una solución para poder llevarlo a su emplazamiento definitivo.
Ahora bien, para que esto sea posible,
para poder transportarlo y poder instalarlo allí
con las garantías que hace falta en este tipo de grandes proyectos,
cuenta con dos aspectos claves.
Por un lado, la torre telescópica permite
el ensamblaje del aerogenerador en tierra
con los medios ya tradicionales disponibles
de la industria eólica onshore, de la industria eólica terrestre.
Se rescatan esos medios, digamos, se reutilizan
y no hay que diseñar maquinaria específica para este tipo de aerogeneradores,
con lo que abaratamos costes.
Al final se reduce todo esto.
Una vez tenemos el aerogenerador construido,
otra de las grandes ventajas de la torre telescópica
es que podemos llevarlo con el centro de gravedad más bajo
al tener la torre recogida
y eso permite que la plataforma en sí
requiera de un menor tamaño para ser estable.
Lo transportamos así hasta el emplazamiento definitivo
y ahí izamos la torre.
Y precisamente en el telescopaje tenemos la otra gran ventaja,
que es que izamos la torre hasta su altura definitiva
y no se requieren de grandes buques grúa
para poder colocarlo en esa altura.
Por otra parte, el segundo elemento diferenciador de este proyecto
es la plataforma flotante en sí misma.
Junto con el flotador auxiliar,
permiten que el conjunto, que toda la estructura,
sea remolcada hasta su emplazamiento definitivo
y esto se puede hacer con remolcadores tradicionales
que están disponibles en cada puerto,
con lo cual tampoco hay que diseñar nuevos barcos especiales
para el transporte de este tipo de aerogeneradores,
como sí ocurría en el caso de los aerogeneradores marinos
que se vienen instalando,
que hay que diseñar barcos especiales para transportar las palas y demás.
Con esto ya ahorramos cosas.
De esta manera, cuando el aerogenerador se encuentra en su emplazamiento final,
el flotador permite que la estructura se deslice hacia abajo suavemente
de tal forma que puede después apoyarse en el fondo marino.
No olvidemos que esto no es un aerogenerador flotante,
sino que va apoyado en el fondo del mar
y precisamente el hecho de que el flotador se quede en la superficie
permite que el deslizamiento hacia abajo se haga de manera controlada,
cumpliendo los criterios de estabilidad
que se requieren para las plataformas offshore, para las plataformas marinas.
Este aerogenerador ya ha pasado por todas estas etapas.
Ha sido construido en puertos,
con la torre baja se ha transportado hasta el emplazamiento definitivo,
allí se ha bajado hasta apoyarlo en el lecho marino,
se quitan los flotadores y la torre telescópica sube
hasta estar a la altura estipulada.
También ha sido conectada ya al sistema eléctrico,
así que únicamente falta que comience a girar la turbina
y comience a verter su corriente eléctrica,
la potencia que genere en el sistema eléctrico de la isla de Gran Canaria.
Todas estas propuestas tienen un objetivo muy claro,
que es reducir costes aprovechando todo lo aprendido
con la industria eólica terrestre,
lo aprendido y lo desarrollado.
Si conseguimos bajar costes en la industria eólica offshore,
la haremos más competitiva
y estarán de acuerdo ustedes conmigo en que no hace falta reinventar la rueda,
si se puede reutilizar maquinaria, mejor.
Al final todo acaba reduciéndose al dinero, viabilidad económica
y depende mucho en este tipo de proyectos
de la ubicación seleccionada y exactamente los componentes que uno elija,
pero los principales grupos de costes son
la plataforma en sí o la subestructura,
el aerogenerador que vayamos a colocar encima,
el cableado eléctrico submarino
y en caso de parques eólicos muy grandes,
subestaciones eléctricas offshore,
que se suelen poner en una plataforma arriba de la subestación eléctrica.
Una como esa ha sido construida muy recientemente en Cádiz precisamente
para llevarla a uno de los mayores parques eólicos marinos de todo el mundo.
Un proyecto español que lo ha construido Navantia,
concretamente la subestación,
y ha sido llevada al parque eólico que es propiedad de Iberdrola.
Y si a todo esto añadimos los elevados costes de instalación
con buques especializados, la cuenta se dispara.
Los materiales utilizados en la solución de este ICO
también consiguen hacerlo más económico,
ya que el hormigón es un material bastante más barato que el acero necesario
para construir jackets, monopilotes o piezas de transición,
que son las soluciones que dominan el mercado en la actualidad.
Hablando en términos generales,
de consolidarse esta nueva tecnología podría conseguirse un ahorro del 30%.
Para verlo un poco más claro,
de un contrato de 500 millones de euros
para los paquetes de construcción e instalación de una subestructura y aerogenerador,
estamos hablando de una reducción de 150 millones de euros.
En esta ambiciosa apuesta por la innovación
se han invertido 20 millones de euros
procedentes de los fondos que la Unión Europea destina,
a través de la iniciativa Horizonte 2020,
al desarrollo de tecnologías innovadoras en áreas clave para la comunidad.
Y en esta titánica tarea,
la empresa STEICO se ha unido a otros tres socios punteros,
Ahora bien, ante una noticia de este calibre,
no falta que uno se pregunte
¿Para qué queremos poner aerogeneradores en el mar?
¿Qué es lo que los hace diferentes a los aerogeneradores en tierra?
Pues precisamente que en eólica el tamaño sí importa.
Cuanto más grandes sean las turbinas y más altas estén,
más energía podremos captar.
Y precisamente esta es la tendencia que vemos en la industria eólica terrestre
desde que comenzara hace ya unas cuatro décadas más o menos.
Y es la que continuamos viendo con una nueva dimensión
con el salto a la industria eólica marina.
Fundamentalmente, la mayor ventaja de instalar aerogeneradores
más allá de la costa es la intensidad y calidad del recurso eólico.
El viento en zonas marinas sopla con mayor velocidad
y de manera más constante.
Esto nos permite fabricar unas turbinas de mayor tamaño
y captar mucha más energía que en tierra,
lo que hace este tipo de aerogeneradores considerablemente más eficientes.
Por otra parte, la ocupación del espacio en tierra
por parte de los parques eólicos
y la incipiente escasez de ubicaciones adecuadas
hace que estas soluciones tengan un destacable valor añadido,
y sobre todo en regiones insulares en las que hay aún menos terreno disponible.
En cualquier caso, ya sea en tierra o en mar,
estas instalaciones deben venir acompañadas de estudios de impacto ambiental
que validen en cada caso cómo van a afectar a su entorno.
La turbina ELISA ha sido instalada en el banco de ensayo
de la Plataforma Oceánica de Canarias,
una infraestructura científico-técnica singular
cuyo objetivo se centra en la movilización de ciencia y tecnología
de ámbito marino y marítimo.
Dentro de sus objetivos está precisamente
el desarrollo de las energías renovables de origen marino,
como demuestra esta iniciativa.
Con la instalación de este aerogenerador
se consigue demostrar esta tecnología
y probar la eficacia de sus elementos innovadores,
pero ahora mismo la vista de los responsables de este proyecto
está enfocada en los siguientes pasos.
Para continuar la consolidación de este prototipo
y llegar a comercializarlo a escala industrial,
es necesario que la empresa responsable del proyecto
logre hacer alianzas estratégicas con empresas constructoras
que proporcionen el músculo financiero necesario
para poder llevar a cabo estos grandes proyectos
de parques eólicos marinos.
Y otra opción alternativa es
no lanzarse directamente a construir
un gigantesco parque eólico
que necesite la producción en serie
de estos aerogeneradores,
sino hacer una pequeña preserie inicial.
Un pequeño parque eólico de 5 o 10 aerogeneradores
que sirva como etapa intermedia
antes de dar ese grandísimo salto.
Veamos qué da este proyecto de sí
y cómo opera el primer prototipo ya instalado.
Sea como sea, este proyecto supone
un soplo de aire fresco para la industria eólica
offshore de España.
Espero que te haya gustado este vídeo.
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innovador de este estilo en energías renovables.
No tiene por qué ser aquí en España, sino en cualquier otro sitio.
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