🛑 Elimina los 5 mayores errores de comunicación en el trabajo (te están saliendo muy caros) https://sebastianlora.com/5eyt ✅ Acceso especial a mi programa online Conecta y Véndete Mejor ► https://sebastianlora.com/f/ Extracto de charla en la conferencia anual de BNI CNM en Madrid, 23 octubre 2015.
¿Cuál es la tercera parte más importante de una presentación? El minuto 3… Y luego el minuto 4, y el minuto 5, y el minuto 6, y así sucesivamente. Porque la atención del público es volátil y hay que trabajar en mantenerla en todo momento.
¿Cuál es la tercera parte más importante de una presentación?
¿Si la primera ha sido el minuto 1?
¿Si la segunda ha sido el minuto 2?
¿La tercera es el minuto?
¡Correcto!
La tercera es el minuto 3 porque la atención es volátil
y tenemos que trabajar en mantenerla todo el tiempo de nuestra presentación.
Imagina un depósito de combustible donde aquí está lleno
y a medida que haces kilómetros se va gastando,
lo llenas de nuevo, haces kilómetros, se va gastando
y así sucesivamente.
Pues lo mismo pasa con la atención de la gente cuando hablamos en público.
Tenemos que ser capaces de regenerarla a medida que vamos presentando.
Pero volvamos un poquito atrás.
En el primer minuto has soltado ese bombazo que ha captado la atención de la gente.
¡Bien!
En el segundo minuto le has dejado muy claro
cuál es el beneficio que va a obtener con la presentación
y por tanto aseguras ese segundo o tercer minuto de atención.
¡Bien!
Pero hay un problema.
El móvil seguirá vibrando.
Levanta la mano si te ha vibrado el móvil en los últimos 20 minutos.
Escuché uno que en realidad no vibró,
pero habrá vibrado algún otro en el último rato.
Independientemente del móvil,
el aire estará muy frío
o la calefacción muy caliente,
te darán ganas de ir al baño,
te dará sed, habrá murmullo en el ambiente
y un montón de distracciones adicionales
que lo que hará será complicar
el mantener la atención de la gente
durante toda nuestra presentación.
A eso le sumamos que,
aunque te llame muchísimo la atención un mensaje,
te interese muchísimo el tema,
eres incapaz de prestar atención
durante más de 15 minutos de manera indivisible
si no ha habido algún tipo de cambio.
Por eso en TED.com,
la plataforma en la que se publican charlas,
conferencias que se hacen en todo el mundo,
las conferencias no suelen durar más de 18 minutos
porque a partir de cierto tiempo
la atención cae en picado.
Incluso en públicos entregados,
como este público, por supuesto.
Marta Romo, en su libro
Entrena tu cerebro,
dice que al cerebro le gusta
aquello que cambia,
le gusta el movimiento,
no le interesa lo monótono.
De hecho, si hay un ruido constante
y lo escuchamos durante un largo periodo de tiempo,
no, varios segundos, no hace falta mucho más,
terminamos acostumbrándonos.
Y algo similar pasa con los malos olores leves.
Porque si tienes alrededor a alguien
que lleva cuatro días sin ducharse,
a eso no te vas a acostumbrar.
Pero los malos olores leves
de los que hablaba nuestro amigo Tobías.
Terminas acostumbrando.
Pero el cerebro lo que no es capaz
es de mantener la atención de manera indivisible,
atenta,
cuando algo es completamente lineal.
Y aún así, las presentaciones de trabajo
no dejan de ser de esta manera
durante treinta, cuarenta y cinco minutos.
El ponente habla en el mismo tono, en el mismo ritmo
y pasa diapositiva tras diapositiva,
con texto, con imágenes, con muchísima información
y pim, pam, pim, pam,
hasta que explota la cabeza.
Típica presentación de trabajo.
¿Qué podemos hacer entonces
para mantener la atención de la gente
durante el resto de nuestra presentación,
sabiendo que en la gran mayoría de los casos
vamos a hablar durante más de quince minutos?
Servirles un menú degustación.
Levanta la mano si has comido alguna vez
un menú degustación.
¿En qué consiste un menú degustación?
Correcto.
Te sirven un primer plato con un bocado pequeño,
te lo comes, mmm, qué rico,
y te quedas con ganas de más.
Te retiran el plato, te traen un segundo plato
con algo también pequeño, te lo comes, qué rico,
te quedas con ganas de más.
¿De ese? Y de la anterior.
Te retiran el plato, te traen un tercer plato
con algo también pequeño, te lo comes,
y os habéis quedado con la copla.
Y así siete, quince, veinte platos,
según el restaurante al que vayas.
Claro, en un buffet libre,
donde nos ponemos hasta arriba de cualquier cosa,
y donde es muy fácil aburrirse
porque hay mucho de todo, no ocurre esto.
En cambio, en un menú degustación,
el restaurador lo que busca es
jugar con la expectación de la gente,
del comensal,
y mantenerlo en una montaña rusa de sabores.
Y eso exactamente es lo que queremos lograr nosotros
cuando hacemos una presentación frente a la gente.