🛑 Elimina los 5 mayores errores de comunicación en el trabajo (te están saliendo muy caros) https://sebastianlora.com/5eyt ✅ Acceso especial a mi programa online Conecta y Véndete Mejor ► https://sebastianlora.com/f/ La capacidad de oratoria y el lenguaje corporal van de la mano. Saber cómo moverse en el escenario al hablar en público es clave para que tu mensaje sea efectivo.
¿Alguna vez te has visto en peligro?
No sé, ¿ante un incendio?
¿Ante un perro rabioso?
¿Ante un suegro cabreado?
Si eres como yo y la gran mayoría de las personas,
tu cuerpo seguramente te ha dicho
¡Sal corriendo!
Y es normal, estas reacciones involuntarias
lo que buscan es
mantener nuestra integridad física
cuando estamos en peligro.
¿Pero por qué tenemos que reaccionar de la misma manera
cuando hablamos en público?
Hola, mi nombre es Sebastián Lora
y si hablar en público te produce
al menos un poquito de ansiedad,
sigue viendo esto.
Los pies son la parte del cuerpo
que más lejos está de nuestro cerebro.
No hay que ser un gurú para saber esto.
Basta con mirarse en el espejo.
¿Qué implicaciones tiene esto?
Bueno, Alan Pease dice que
dada la lejanía entre pies y cerebro,
los pies a veces van por libre
y en muchas ocasiones el cerebro
no se da cuenta de esto.
Si eres como la gran mayoría de las personas,
hablar en público te produce ansiedad
y eso hace que se despierte en ti
el instinto de salir corriendo,
aunque no lo hagas a posta.
Claro, si te ves en un vídeo
hablando en público, notarás
la bailarina de ballet o el conejo de Duracell
o de Energizer
en función del mercado en el que estés.
La primera no para de mover los pies
sin ton ni son de un lado a otro
manteniendo el cuerpo en el mismo lugar,
mientras que el segundo no para de moverse
de un lado a otro del escenario
hasta que se le acabe la pila.
Ambas situaciones tienen
dos consecuencias negativas
a la hora de transmitir tu mensaje.
Primero, muestran inseguridad
por tus ganas incontrolables
de salir corriendo.
Y segundo, distraen a la gente
porque ese movimiento en tus pies
hace que la mirada de las personas
baje y deje de estar donde tiene que estar
que es aquí desde donde sale tu mensaje.
Ya lo sé,
yo también pienso mejor cuando camino,
pero cuando hablas en público
el proceso de pensar tiene que haber pasado ya
hace mucho tiempo.
Ahora estás hablando en público y tienes que concentrarte
en transmitir tu mensaje cuidadosamente.
¿Qué tienes que hacer entonces
para evitar que tus pies
te jueguen una mala pasada y así asegurarte
de que la gente preste atención
donde tiene que prestarla?
Quedarte en un sitio fijo
para asegurarte de que la atención
de la gente se mantiene en tu cara
y en tus gestos.
¿Cómo hacerlo?
Dejando los pies inmóviles
a la altura de tus hombros,
procurando no moverte en aquellos momentos
donde tienes que decir frases potentes,
donde no puedes darte el lujo de que la gente
no te preste atención.
Ya lo sé, tampoco te vas a quedar inmóvil
durante todo el discurso. Por eso,
muévete hacia un lado, muévete hacia otro
para acercarte a la gente y para moverte
en una línea temporal cuando cuentes historias.
Lo importante es
moverse con propósito
en puntos de transición de tu discurso
y no porque te lo dicta
tu inseguridad. Da mayor potencia
a tu discurso manteniendo tus pies
inmóviles y solo desplazándote de un lado a otro
con un fin determinado.
Tu mensaje saldrá con mayor impacto
y alcanzarás más fácilmente
tu objetivo. ¿Quieres descubrir
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