La libertad es la facultad natural de navegar la vida sin ningún tipo de atadura,
sin ningún tipo de supresión y sin ningún tipo de miedo. La libertad es el flujo natural de la experiencia humana.
Y eso significa que hemos venido a vivir una experiencia también única y a la vez colectiva, pero es única.
Es una experiencia íntima entre tú y la vida. Aprender a vivir en libertad en un mundo que está
diseñado para quitarnos la libertad, y no solamente para quitarnos la libertad, sino para convencernos
de que nuestro poder y nuestra libertad no son nuestros, sino que otros tienen que administrarlo.
Entonces, ahí viene la espiritualidad bien bonita con su llave mágica a decirnos:
"Tú eres dueño de tu propia realidad. Tú eres dueño de tu propio destino.
Tú eres la vida, tú eres el territorio. Tú eres la oscuridad y tú eres la luz.
Tú eres la maestra y el maestro. Tú eres la medicina y tú eres el veneno que te enferma.
Y tú eres la medicina que te puede curar". Entonces, en esa danza, en esa dualidad profunda,
la libertad viene a ser el flujo natural con un diseño tan perfecto y armónico con todo lo creado
que nos permite surfear ante todo peligro, ante todo viento y tempestad para poder
experimentar lo que es la vida. Hay una canción que dice:
"La libertad de sentir está dentro de ti, solo hace falta vivir para poder descubrir.
Todo comienza aquí, es el principio y el fin.
Solo hace falta sentir la libertad de vivir."
Siéntelo, vívelo, gózalo, camínalo. No va a ser fácil, esta libertad implica también caerse,
esta libertad implica golpes, accidentes, desventuras, y del otro lado implica también goce,
el misterio, la cosecha de los frutos, implica la gestación y el nacimiento
de todo lo nuevo, de todo lo que está por venir. Aprender a dejar de tener miedo de vivir esa libertad.
Hemos sido educados tan sigilosamente el aprender a tener miedo de la libertad.
Hemos aprendido a tener miedo de la gente que es libre, a tal punto que, hace unos siglos atrás,
la libertad podía comprarse o podía venderse. Este sistema económico transformó la libertad
en un bien de consumo, el cual puedo privarte de ella o tú puedes pagar para obtenerla.
Entonces, yo siempre le digo a la gente: "¿Qué es para ti la libertad?
¿Qué haces con tu tiempo libre? ¿A dónde estás poniendo la fuerza de tu energía cuando tienes
tiempo libre, libertad, tiempos de ocio?" Porque, en la vida, en general trabajamos
de ocho a ocho, intercambiamos nuestra libertad a cambio de de un montón de dinero determinado.
Es decir, nosotros somos quien estamos vendiendo y comercializando nuestra libertad a cambio de
dinero para poder pagar la renta, la comida, las cuentas... Entonces, si hacemos la conversión
en que la libertad es el bien más preciado del ser humano y de la vida misma, nosotros estamos negociando
con esta libertad cuando tenemos empleos que capturan la mayor cantidad de nuestro tiempo libre.
Para nosotros, la gente de Sudamérica, la libertad es el altar mayor de la vida donde
nuestros antiguos ancestros originarios, el pueblo de la tierra Mapuche se determinó
a sostener el altar de la libertad como uno de los altares sagrados más importantes.
Entonces, yo creo que gran parte de nuestra misión en la vida es venir a liberarnos de cualquier atadura,
de cualquier religión, de cualquier ideología, de cualquier sistema económico, político, social,
implantado, impuesto o sistema de creencia, que no nos permitan expandirnos a tal punto
de ser seres humanos completa y totalmente libres.
—¿Somos realmente libres? —Depende.
Depende de cuál sea tu percepción de la libertad. Hay gente que se siente libre comprando muchas cosas,
hay gente que se siente libre estando desnudo en la playa, por ejemplo.
Esto siempre va a implicar una poesía misteriosa subjetiva que la cual no podamos revelar el total.
Y yo creo que la sabiduría también implica volver a lo simple, volver a lo natural, que lo pequeño es lo más grande,
ya que, lo más grande está dentro y no fuera. Somos seres extremadamente poderosos
y con el poder de este libre albedrío bien administrado y bien empoderado
podemos escribir nuestra nueva historia. Para mí eso es lo más importante,
que nada es fijo, que nada es para siempre, que todo puede cambiar y que somos
creadores de esta realidad. Entonces, esa es el mejor regalo, aprender a gestionar en libertad
el libre albedrío con todo lo que significa. Estar en paz y en armonía con todos los puntos
más importantes o con todas las áreas más importantes de nuestro ser,
y esa paz genera calma, y esa calma genera estar en nuestro centro, y cuando estamos
en nuestro centro podemos tomar mejores decisiones y dirigirnos con nuestra brújula
muchísima más afinada hacia los territorios donde necesitamos expandirnos
y explorar o aprender. Para mí esa es la libertad.
Y la posibilidad realmente de decir: "Si quiero hacerlo, lo voy a hacer. No me importa nada".
Eso es realmente lo que siento que a mí me inspira de los seres libertarios,
que contra viento y tempestad, contra todo pronóstico,
van y cumplen su misión. Esa es la libertad.
—¿Qué relación ves entre la libertad y el arte? —El arte, fundamentalmente es una herramienta
de liberación del alma, del espíritu y del intelecto.
El arte es una de las herramientas más preciosas que tiene el ser humano para una liberación personal
eventualmente, generar revoluciones sociales y liberaciones sociales.
Creo que todos los que estamos aquí, nuestra vida ha sido cambiada por una canción.
O sea, todos tenemos una canción favorita, una canción que nos mueve todo y nos hace llorar
y decir: "¡Sí, esta canción me cambió la vida!" Entonces, el poder del arte es un poder removedor,
es un poder revolucionario, es un poder evolutivo, porque además implica que no solamente
te impacta, sino que además te inspira. Y a veces dices: "¡Espera, yo también quiero!
¡Yo también puedo rimar! ¡Yo también puedo bailar! ¡Yo también puedo tocar el tambor!"
Para mí es una de las herramientas más revolucionarias y poderosas de esta época,
y es una gran herramienta de transformación social. Entonces, definitivamente el arte, la cultura
y la belleza que transita en todo este vórtice son herramientas libertarias,
son herramientas evolutivas y son herramientas de transformación social que van a ayudar a cambiar
el mundo con ternura con inteligencia, y sobre todo con belleza. No hablo de la belleza estética,
hablo de la belleza del espíritu, del alma, la belleza intrínseca, la belleza que no tiene maquillaje,
la belleza que no necesita luces ni efectos especiales, la belleza que abarca la ternura,
que abarca la integridad, que abarca la impecabilidad. Por eso nos gusta tanto los pueblos originarios,
por eso hay una revolución espiritual en el mundo que quiere volver a los conocimientos ancestrales
porque están rodeados de absoluta belleza. Porque todo es canto, todo es pintura,
todo son textiles, todo son colores y ahí está Dios. En esos colores está Dios.
En esos cantos tan bonitos frente al fuego que se repitieron durante miles
y miles de años está Gran Espíritu. La belleza misma es una belleza sanadora,
es una belleza transformadora, es una belleza que nunca pasa de moda, es una belleza eterna.
Y esa es la belleza del corazón. La belleza del alma.
—¿Cuál es el compromiso de volverse "pachamamístico" como me estabas diciendo antes? Háblame de eso.
—Actualmente estamos buscando desesperadamente, rascando por todas partes como humanidad
en los conocimientos ancestrales de los pueblos originarios.
Ellos, amorosamente han resguardado todos estos conocimientos durante siglos
y que generosamente cuando vas a la selva, te la regalan, te la ofrecen, "Tome mijito, tómeselo".
Y ahí estamos todos nosotros, los mestizos, los blancos, los occidentales, tomando y bebiendo del néctar.
Entonces, veo que estamos sin querer devastando esta misma medicina que nos está llegando.
Y país a donde voy, Groenlandia, Alemania, Suiza, Bélgica... En todas partes hay rapé, hay kambó,
hay plantas de la selva, plantas sagradas y digo: "¡Espérate! Si estamos todos tomando todas estas plantas,
si estamos todos absorbiendo todo este néctar de la Amazonía, todos estos conocimientos ancestrales,
ya somos todos pachamamísticos". Ya de un día para otro, me alegro.
¡Qué bueno que se ponga de moda ser chidos, ser bacanes, qué bueno!
Mi propuesta es que en vez de ser solo consumidores, meros consumidores que siguen comprando
lo que necesitan para sentirse bien, podemos también hacernos parte
de esta lucha de estos pueblos originarios para defender los territorios, en los cuales crecen
estas tan sagradas medicinas que tanto bien le están haciendo a la humanidad.
Tenemos que ser capaces y formar parte también de la conciencia colectiva que apoya a estos pueblos
para que sigan pudiendo sostener estos conocimientos sagrados que son muy antiguos.
Mi propuesta es que si estamos tomando medicinas de la selva amazónica, familia,
si estamos cantando estos cantos tan antiguos, tan sagrados, hagámonos parte también
de la lucha para la defensa de la Tierra, de los territorios. Ayudemos a compartir
noticias que impliquen que estos defensores de la Tierra están siendo asesinados y encarcelados,
y no podemos dejarles solos, no podemos ser simples consumidores,
tenemos que hacernos partes también de la conciencia matrística, que a su vez está
solicitando la conciencia, la atención de nosotros para decir: "Oye, esto hay que cuidarlo".
MI propuesta es que asumamos compromisos profundos, porque el camino espiritual es un camino de compromisos,
es un camino donde nosotros creamos relaciones sagradas y nos comprometemos, en algunos casos,
por la eternidad a servir a ciertas plantas o a servir a ciertos propósitos de la naturaleza y la vida.
Entonces, es muy importante que si estamos ya en el camino de experimentar estos profundos pasajes,
estos profundos senderos de la vida, pues también asumamos la responsabilidad de cuidar
esta relación y dar algo a cambio. Hoy, el día de hoy podemos recordar por qué
estamos aquí y cuál es la verdadera misión a la cual hemos venido.
—¿Qué es lo que más te emociona de la vida? —Lo que más me emociona de la vida es ser libre.
Me encanta ser una mujer libre. Tuve que romper las cadenas y salir corriendo
sin saber a dónde iba. No sabes qué va a pasar, pero lo que sí sabes es que nunca más va a volver a pasar
el estar preso, el estar oprimido, el estar enjaulado en algo que no te gusta.
Y yo, agradezco muchísimo el día de hoy ser una persona libre. Amo lo que vivo, vivo lo que creo.
—¿Qué querrías transmitir en este vídeo además de lo que ya has dicho, para quien lo escuche?
—Entre más la gente ama, el amor más fuerte brota.
Entre más la gente ama, el amor más fuerte brota.
Amor, amor, medicina que no se agota. Amor, amor, medicina que no se agota.
Se vienen tiempos complejos, familia querida. Está todo anunciándose ya.
Las cartas están un poco sobre la mesa mostrándonos de qué va la locura
de este sistema económico que solo va por la máxima ganancia. Pero lo inagotable, lo eterno, lo profundo,
lo divino, es el amor y está dentro de cada uno de nosotros, humanos, animales, plantas, estrellas, rocas,
minerales, dentro del bueno y dentro del malo. Y el amor es lo único que nos va a permitir equilibrar
la balanza para no sufrir estos grandes cambios, sino navegarlos en esta gran ola universal
donde podamos sentirnos orgullosos de haber amado la vida tanto como ella nos ha amado a nosotros,
en un nivel de reciprocidad íntegro, donde por la eternidad quede marcada esta huella de flores
y cantos para inspirar a los que vienen después y los que vienen adelante, a que nunca olviden que
esta medicina jamás se agota. No a la violencia, sí a la belleza. No a la imposición, y sí a la expansión.
Sí a la inspiración, sí al equilibrio. Viva el arte, viva la medicina de la Tierra,
viva nuestros pueblos originarios, vivan las mujeres y hombres de este tiempo. ¡Ánimo, fuerza y corazón, familia!
¡Chaltumay!
Es un reto y un regalo al mismo tiempo, vivir. Vivir implica un proceso de valentía muy grande.