Las Tres Marías solo se alinean desde la Tierra | Cinturón de Orión

Mysteries of the Universe
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Resumen del video
Generado por IAThe video debunks common misconceptions about Orion's Belt (the \"Three Marys\"), revealing that it is not a group of three stars, but a collection of ten stars at vastly different distances. This alignment is a perspective-based illusion called an asterism, visible only from Earth, though the stars share a common origin in the Orion OB1 stellar association.
Las vas a encontrar prácticamente en unos segundos porque son las estrellas más reconocidas
de todo el cielo nocturno. Se les conoce como las Tres Marías o el Cinturón de Orión,
y probablemente las hayas visto toda tu vida, te las hayas enseñado tu abuela, tu padre,
tu amigo, quien sea, pero las has visto seguro. Pues siento decirlo, pero ahora te voy a fastidiar
con unos pequeños datos. Realmente no son tres estrellas, son 10. Y tampoco están juntas,
una de ellas aparenta estar al doble de distancia. Y ese cinturón tan perfecto
únicamente existe desde aquí. Un traguito y os explico cómo va el tema porque tiene
un poquito de trampa. Empecemos por presentarlas como es debido, porque tienen nombre propio,
no se llaman las Tres Marías. Se llaman Alnitak, Alnilam y Mintaka. Los tres nombres son de origen
árabe y las tres son supergigantes azules, de las estrellas más luminosas que puedes ver a
vista desde tu ventana. El cielo nocturno que vemos desde nuestra ventana parece no tener
profundidad, parece que es como una especie de pantalla plana. Terraplanistas, quieto,
paraos ahí todo el mundo, que ahora me explico. Tú en el cielo ves esos tres puntitos, prácticamente
igual de separados, a la misma distancia y del mismo tamaño. Y tu cerebro lo único que hace
es rellenar el hueco. Están juntas, son como hermanas. Pero no. Alnitak y Mintaka sí están
en el mismo orden de distancia, en torno a los 700-800 años luz. Pero Alnilam, la del centro,
la que parece estar justo en medio, está muchísimo más atrás. Pero muchísimo es muchísimo.
Paremos un segundo a reflexionar sobre esto. Si Alnilam está al doble de distancia que sus otras
dos compañeras y tienen el mismo brillo y aparentemente el mismo tamaño, eso sólo puede
de una forma. Y es que Alnilam es realmente un verdadero monstruo. Brutalmente más luminosa que
las otras dos estrellas. Lo que pasa es que la distancia hace que quede un poquito más disimulada,
queda más discreta. Aunque esas cifras que he comentado están un poquito en discusión. Y es
que medir distancias en el espacio se utiliza mediante el paralaje, una técnica obviamente
bastante compleja. Os lo explico. Mides la posición de una estrella desde dos puntos
opuestos de la órbita de la Tierra y calculas cuánto se mueve. La sonda Gaia lo hace de
maravilla. Pero estas tres se le están complicando un poco, ya que flojea al calcularlo con estrellas
monstruosamente luminosas, que son sistemas de varias estrellas y que están muy lejos.
Por lo que el resultado aún está por definir. Hay quien pone a Alnilam en 1200 años luz y
hay quien la pone a 2000. Así que no te voy a vender un número exacto como si fuera dogma,
y es que en este caso lo sólido no es el número. Lo sólido es el orden. Una de las tres estrellas
está muchísimo más atrás que las otras dos. Y eso que vemos que cuadre perfectamente es una
casualidad. Pero es que no paramos a hablar de las tres estrellas, de las tres marías,
del cinturón de Orión, que se componen de tres estrellas. Pero ¿y si os dijera que realmente
no son tres estrellas? ¿Y si dijera que tampoco son cuatro ni cinco, sino son diez estrellas?
Alnilam, la del centro, es la única honesta del grupo. Es una estrella sola, una y nada más.
Alnitak, la de un extremo, no es una estrella. Es un sistema triple, tres estrellas girando,
unas alrededor de otras. Y Mintaka, la del otro extremo, se lleva el premio. Es un sistema
quíntuple, cinco estrellas enredadas en el mismo punto de luz, unas dando vueltas alrededor de
otras, algunas tan pegadas que se tapan entre ellas en algún momento. Una más tres más cinco,
diez estrellas en los tres puntitos que llevas viendo toda la vida. Cuando de pequeños señalabas
en el cielo el cinturón de Orión y decías, mirad, tres estrellas, realmente no estabas señalando tres
estrellas, estabas señalando un baile. Varios soles enormes girando unos alrededor del otro,
lo que pasa es que están tan absurdamente lejos que tu ojo solo ve un punto. Es como
mirar a una ciudad de noche desde un avión. Ese puntito que das por hecho que es una farola,
es una plaza entera con diez farolas encendidas. La distancia no te quita brillo, te quita detalle,
y lo que está haciendo tu cerebro con lo que falta es inventárselo. Aunque lo que ya está
inventado es el botón de suscribirse, o si te apetece darle, o el de unirse. Un besito a todos
los miembros. Voy a darle otro traguito para ver si me animo un poco porque lo que viene ahora en
el vídeo es increíble, y es que realmente el cinturón de Orión no existe. Primero empezaré
explicando qué es un astertismo. Un astertismo es cuando juntamos esas estrellitas para hacer
una especie de dibujo o figurita en el cielo. Y en este caso, para hacer ese dibujo uniendo
estrellas, el observador tiene que estar en un punto concreto. Coge el observador,
en este caso nosotros. Muevelo unos cientos de años luz en la dirección adecuada y la fila se
deshace. Ojo, no se tuerce ni se deforma un poco. Desaparece. Desde otro lugar de la galaxia,
el cinturón de Orión sencillamente no está. No hay tres estrellas alineadas. Hay tres estrellas
sueltas repartidas por ahí sin ninguna relación aparente. Aunque ahora debo añadir un matiz para
no pasarnos desde nada. Y es hablar del origen de las estrellas del cinturón de Orión, porque esas
tres estrellas no salieron de la nada. Pertenecen a la gran región de formación estelar de Orión,
la Asociación Orión OB1. Es como una especie de fábrica de estrellas supermasivas enormes,
y es por eso por lo que si observas esa parte del cielo nocturno te encontrarás estrellas enormes,
azules y muy jóvenes. Es decir que en este caso el cinturón de Orión sí comparte barrio,
pero no comparte fila. Básicamente, el cinturón de Orión es un dibujo hecho con el dedo en un
cristal empañado. Es bonito, es perfectamente real para quien lo mida desde este lado del
cristal. Ese dibujo, que solo se ve desde este planeta, está en la mitología de culturas de
todo el mundo que jamás se hablaron entre sí. Los egipcios lo ataron a Osiris y al más allá.
Los griegos hicieron de él el cinturón de un cazador. Los tupí guaraníes vieron tres hermanas
que anunciaban la llegada de las lluvias. Los mapuches, un calendario para saber cuándo
sembrar. Gente separada por océanos, por siglos y por idiomas, viendo el cielo y observando
exactamente lo mismo. Montando gracias a ello su religión, su calendario y sus cosechas.
Y todo ello sin ponerse de acuerdo, únicamente porque cada uno desde su punto de vista veía
exactamente lo mismo, esos tres puntitos brillantes en el cielo. Así que recapitulando,
ni son tres estrellas, ni están juntas y además solo tienen sentido si las vemos desde aquí.
Y puede ser que suene como un final un poco triste, pero realmente lo es. Que el cinturón
de Orión sea pura casualidad que esté ahí no lo hace menos nuestro, quizás al contrario,
lo hace más nuestro. Es el único sitio de todo el universo que tiene sentido únicamente desde
nuestro punto de vista. Esta noche, cuando salgas y lo veas otra vez, ya no vas a poder desverlo.
No estás mirando tres estrellas en fila, estás mirando diez soles enormes colocados a profundidades
distintas que, por casualidad pura, se ven alineados desde el único planeta donde alguien
iba a inventarles un nombre. ¿Qué hablando de nombres? He leído que a estos tres puntitos en
cada sitio se le llama de una forma, a lo que os pregunto y me gustaría que me respondierais
en comentarios si habéis llegado hasta este punto del vídeo. ¿Cómo se les llama en vuestro país a
estas tres estrellas? Y quédenme que os leo en comentarios. Mientras tanto me voy a ir a
por otro cafelito para ir haciendo tiempo y nos vemos en el próximo vídeo.
