Pepe rescata a vendedora de la calle de cliente deshonesta lloramos

Kindness
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58 Visualizaciones de video·3 may 2026
Señito, me regala un vasito con agua, una naranjita o algo, porfa. Echeme la mano.
Si, ahorita, permítame tantito.
¿Me regala una naranjita?
Si.
Echeme la mano, porfavor. Es que tengo mucha sed.
Echeme tantita agüita aquí, porfavor.
Oiga, usted me regala un vasito con agua.
Si, ahorita, permítame tantito, porfavor.
Echeme la mano, porfavor.
Dos cuazos de jugo, porfavor.
Echeme la mano.
Mire, o me regala una naranjita.
¿Te gusta mi vaso, chaparro?
Si.
Está bonito, ¿verdad?
Aquí tienes.
¿Cuánto cuesta?
¿Cuánto cuesta el vasito?
A 20.
¿20?
Si, gratis.
¿No me regala un vasito con agua, oiga?
Espéreme tantito, porfavor.
Echeme la mano.
¿Por qué le pone eso, oiga?
Ay, es que las bacterias están a la orden del día y no podemos, este, tener microbios.
Microbios, pero...
Oiga, ¿me da un vasito, entonces?
Ay, porfavor, le dijo que le espere, no sea así.
Pero, pues, es que tengo mucha sed.
Echeme la mano.
¿Usted no me lo regala?
No, no, no.
Permiso.
Que lo vea bien.
Señorita, discúlpeme que le interrumpa, ¿verdad?
Pero es que tengo mucha sed.
¿No me regalaría tantita agua?
Si, es necesario.
Tantito nomás, para que se me quite la sed.
¿Cómo se llama usted, señora?
Marta.
Señora Marta.
¿Y tú, chaparro, cómo te llamas?
Gustavo.
¿Gustavo?
¿Cuánto llevan vendiendo aquí?
Ya algo.
¿Algo? ¿Ya acabó de jugo, verdad?
Si, ya.
Bueno, lo bueno es que tiene su...
¿De veras?
Si.
Muchas gracias, señora.
Oye, es que le estoy quitando la venta.
¿Por qué me lo está regalando?
No, no se preocupe.
Se alcanza para uno.
Se alcanza para todos.
¿De veras?
Si.
Ay, señora Marta, qué amable es usted.
Mire, la verdad es que yo vengo caminando desde unas cuantas cuadras atrás.
Y la vi ahorita que pasé por la calle.
Dije, mira, la señora está vendiendo ahí juguitos.
A ver si me regala tantito.
¿Por qué me está regalando?
Diga, cuénteme.
Pues, no hay que negarle nada a nadie.
Un juguito, un poquito no le hace daño a nadie.
Bueno, eso sí.
¿Y es pura naranjita natural, verdad?
Si.
Qué rico.
A ver, déjeme lo pruebo.
Está bien bueno, es natural.
¿Y de dónde traen las naranjitas o qué, oiga?
Pues las compramos.
¿Las compran?
Si.
Oiga, ¿y usted se ve que no es de acá o si es de acá de la ciudad?
No, no es de la ciudad.
¿De dónde es?
Soy de San Luis.
¿De San Luis?
Si.
Qué bonito San Luis.
Tiene unas cascadas muy bonitas allá, ¿verdad?
Si, está bien bonito.
Es que a veces hay que salir a la ciudad para buscarle.
¿Para buscarle?
Si.
¿En serio?
¿Y nomás tiene a Gustavo?
Si.
¿En serio?
¿Y a ti te gusta el jugo de naranja, Gustavo?
Si.
¿Si?
Qué rico.
Oigan, pues miren, la verdad es que yo quisiera agradecerles por este vasito que me regalaron.
Decirles muchas gracias y que les vaya muy bien en su venta.
¿Ya me lo acaban o se tienen que acabar las naranjas?
Ya en un ratito más acabamos.
¿En serio?
Si.
Qué rico.
La verdad es que a mí me encanta el jugo de naranja más porque pues es natural.
Si, está bueno.
¿Dice que es su único hijo?
Si.
Qué bueno.
Bueno, pues muchísimas gracias señora.
Le agradezco muchísimo el vasito.
Que Dios la bendiga.
Muchas gracias.
¿Qué tal?
¿Me vendes otro, por favor?
Si.
¿En el mismo vaso?
Si, en el mismo vaso.
A ver.
Señora, le agradezco mucho.
Si.
Está rico, ¿verdad, amigo?
Si, más que ahorita vi a aquella señora medio mal encachada, ¿no?
¿Qué le echó a las monedas?
Ah, le puso antibacterial que porque el niño tenía microbios en las naranjas.
Ah, no pues.
O sea, hay gente exagerada.
Si, si hay mucha gente exagerada.
Oye, ¿y te vas a tomar el jugo aquí?
Yo diría que si.
¿Si?
¿Vives por acá?
Si, si, si.
Vivo por aquí en unas calles más allá.
Oye, ¿puedo platicar contigo unos dos, tres minutos?
Si, ¿cómo no?
¿Si?
¿Cómo te llamas?
Joaquín.
Si.
Mucho gusto, Joaquín.
Mucho gusto.
Mi nombre es Pepe.
Mira, si quieres te espero de este lado.
Si, claro, claro.
Si.
Gracias.
Listo.
Oye, ¿y tienes mucho viniendo aquí al parque este?
Si, si.
Vengo pues relativamente seguido.
Es que aquí la señora hace buenos jugos.
Hombre, está buenísimo.
Son naturales.
Ahorita que está nubladito, pues se antoja.
Se antoja.
¿Haces ejercicio tú o nomás vienes aquí a pasar?
No, si.
Si, hago ejercicio de vez en cuando.
Qué bueno, ¿se te nota?
No tanto como quisiera.
Oye, pues qué bueno, qué bueno.
Pero si yo también noté a la señora como que con una actitud media rara, ¿no?
Si, medio nefastita, pero pues.
Si, si, traía ahí que...
Mira, dos meses no me quiso comprar un jugo.
Y está bien, es válido.
Pues digo, la señora muy amablemente me lo regaló la señora Marta.
¿Ya la conoces de tiempo atrás o no?
Pues si, de vez en cuando aquí me la cruzo, pero no hablo mucho con ella porque...
No, yo decía con la señora de los jugos, la otra señora, digo.
Ah, ya, ya, ya.
No, si, a la señora de aquí si, claro que la conozco.
Es muy buena, ¿verdad?
Ya tenemos aquí un tiempillo, pues vemos que está batallando.
En muchos vecinos le compramos.
Claro.
Y aparte pues nos vamos con muy buen sabor de boca.
Con muy buen sabor de boca y mucha vitamina C, hermanito.
Exactamente.
Porque no te enfermes, ¿verdad?
La verdad que está siendo fresquito.
Sí, sí, sí, sí.
Oye, mira, la verdad es que pues...
Digo, sé que tú, yo no te pedí a ti el jugo, pero...
Si yo te hubiera preguntado a ti que si me regalabas uno, ¿lo harías?
Pues sí, yo diría que sí, ¿por qué no?
Eso, esas son muy buenas personas.
Este, no, pero pues te agradezco la plática, hermanito, la verdad.
Gracias a usted.
Te agradezco mucho la plática.
Corochito.
Ay, mira, viene la señora otra vez.
Oye, ¿cómo es posible que los jugos cada vez están peores?
¿Cómo así?
Sí, sabe horrible el jugo.
A mi hija no le gustó, a mí tampoco.
Y aparte, más caros que antes.
¿Cómo es posible?
Claro que sí.
Están carísimos.
Están horribles.
Mi hija casi se vomita.
No es posible.
Señora, no sea grosera.
¿Por qué hizo eso?
Es que el jugo está horrible.
Nada que ver con lo que servían antes.
Está horrible.
Pero aquí hay gente que nos gusta mucho.
No, no, no.
Si los hubieran probado antes, me darían la razón.
Están horribles los jugos.
No es cierto.
Hay gente que sí le gusta.
No, estos jugos son el peor jugo que he probado en mucho tiempo.
¿Y para qué lo compra entonces, señora?
Porque antes estaban muy buenos estos jugos.
Le ha bajado mucho la calidad.
Pero no es culpa de la señora Marta, es culpa de la naranja.
Pues que compre mejores naranjas entonces.
Porque esas naranjas...
Ah, bueno, señora Marta, entonces usted sube el precio de las naranjas
para que compre una mejor calidad, ¿no cree?
Sí, de hecho ya está caro.
No, no, señora, no llore.
Al contrario, señora.
No es para llorar, es para mejorar.
No, no llores, señora.
No, esta señora es siendo muy grosera.
No, no, no estoy siendo grosera.
Solamente quiero lo justo.
Mira, pruébalo, hijo.
Pruébalo para que veas que no está mal.
No, Chaparro, no, déjalo, déjalo.
No te preocupes, ahí pónlo.
No, no, no, no.
No puede ser posible esto, señora.
Que usted le haga esto.
Es una grosería lo que está haciendo.
No, no, no.
Simplemente estoy buscando que el consumidor tenga lo que paga.
Y esas naranjas saben horribles.
Bueno, señora, vaya a comprar a otra parte.
No pasa nada.
No, pero es que como.
Me voy ya.
Vaya y consiga naranjas a otra parte, señora.
Familia, ¿cómo están?
Soy Pepe Millonario.
Y hoy quiero hablarte del problema tan grande que hemos estado erradicando poco a poquito.
¿Quién?
Los estafadores.
Hay muchísimas cuentas.
No me voy a cansar de decirlo.
Hay muchísimas cuentas que se hacen pasar por mí.
Que publican perfiles falsos.
Que utilizan mis fotografías.
Y después les envían mensajes a través de la red social.
A través de la cual ves mi contenido.
Y les dicen que ganaron un premio jugoso.
Un premio grande.
Un premio gordo.
Y la verdad es que no es cierto.
La verdad es que yo nunca voy a enviar dinero a través de internet.
Lo único que voy a hacer es ayudarte en persona.
Como lo hemos estado viendo durante todos los capítulos que hemos estado publicando.
Aquí en este canal de Pepe Millonario.
La verdad es que estoy feliz porque ya hemos tumbado varias cuentas.
Lo que sí te voy a pedir de todo corazón es que me apoyes a reportar a todas esas cuentas que tienen mi rostro.
A excepción de esta, obviamente.
Recuerda y fíjate muy bien lo que te voy a decir.
Escucha muy bien lo que te voy a decir.
Las cuentas más grandes.
Las cuentas con más seguidores son las originales.
Tengo millones de personas que apoyan el contenido de Pepe Millonario.
Y tú que estás viendo esto.
Actualmente formas parte de esta gran comunidad.
Soy Pepe Millonario.
Nos vemos en la próxima.
Y gracias a todos y cada uno de los que ven mi contenido.
No señora.
Si ella quiere un jugo de mejor calidad, que vaya y lo consiga a otra parte.
Usted vende la calidad que usted puede darle a los clientes.
No esté triste, créame.
Usted va a dar el jugo que usted quiera.
De verdad, no se ponga triste.
De verdad.
Y no por una persona usted va a dejar de vender tampoco, ¿verdad?
Entonces, vamos a hacer lo siguiente.
Yo le puedo ayudar a vender los jugos.
Porque usted me ayudó, ¿cómo ve?
¿En serio?
Sí, en serio.
Haría eso por nosotros.
¿Mande?
¿En serio haría eso por nosotros?
Sí, claro que haría eso por ustedes.
Porque usted me regaló un jugo.
Sería como una batalla para conseguir el dinero.
No, yo lo sé.
Yo también ando ahorita.
Ahí le pedí regalado, señora.
Oiga, ¿y si es cierto que le subió el precio a la naranja?
O sea, a usted, a sus jugos.
Sí, pues es que ya no me sale.
Que está bien, es muy caro.
Pero pagar 20 pesos por un juguito no es nada de dinero.
Está muy barato.
Sí, pues no todos están de acuerdo en el precio.
No, pues entonces que vayan y compren naranjas a no sé dónde.
¿No cree?
No.
Sí, a veces buscan, todavía quieran.
Mire, afortunadamente todavía queda gente buena.
Como este joven que acaba de llegar.
¿Verdad?
Sí, claro.
Que a usted ya lo conoce, dice, ¿verdad?
Sí, sí, ya.
Aquí le compré seguido más o menos.
Yo vi todo, ¿eh?
Yo vi todo y estamos con usted.
Qué lástima que haya personas así.
De verdad, señora, qué lástima que...
¿Sí o no?
¿Me dijiste que te llamas?
Joaquín.
Joaquín, ¿verdad que...?
O sea, si no quiere gastar aquí sus 20 pesos que vaya a otra parte.
Pues sí, pues puede ir a LOX o ya.
O que vaya a otra parte, que se compre algo que no sea natural.
¿O aquí usted le está ofreciendo todas las vitaminas?
Pues sí, son naturales.
Pero no esté triste, señora.
Aquí yo le puedo echar la mano.
De verdad.
¿Verdad, Joaquín?
Claro, claro.
Todos estamos con usted.
Gracias.
Y contigo también, chaparrito, ¿eh?
No te agüites.
No, no pasa absolutamente nada.
No pasa absolutamente nada.
Es más, ¿sabe qué?
Yo le puedo ayudar a partir naranjas de una vez.
¿Cómo ve?
Gracias.
¿Le ayudamos?
Bueno, yo le ayudo si tú quieres.
Sí, sí, claro que sí.
Yo me apunto.
Bueno.
¿Verdad?
Aquí, mire.
Déjame, aquí nos podemos partir naranjitas y todo para que no batallen.
¿Cómo las parte, a la mitad?
Sí, a la mitad.
Ay, mire, trae un cuchillo de muy buena calidad, oiga.
Mire nomás.
Esto se hace así, ¿verdad?
Sí.
¿Y aquí le exprime?
Sí.
A ver.
¡Nambre, qué chulada!
Mire nomás.
Está saliendo bastante jugo.
Y del bueno.
Oiga, si sabe usted que vende naranjas, ¿cómo se llama esto?
Es la pulpa.
Pulpa.
Pero tiene un nombre, según yo.
Esto de dentro, como gabás o algo así.
Sí, ¿verdad?
Sí.
¿No sabías tú, Joaquín?
No.
Así se llama, ¿verdad?
Sí.
Y eso que yo no vendo jugos.
Todos los días se aprende algo.
Exacto.
Entonces, esto está muy artesanal, muy artesanal, porque si no sabían, ya venden la maquinita
Es muy cara, evidentemente.
Sí, sí.
Es muy cara.
Cualquiera la tiene.
Ojo, lo digo nomás para que sepan.
Pero esto ya existe.
Mire nomás.
Salió bastante jugo.
Están buenísimas las naranjas.
Yo acostumbro a comerme prácticamente también lo de...
¡Cuidado, señora!
No se les vaya a cortar.
Se me cayó ya el cuchillo.
Cuidado, no, no, no, no, no.
¿A qué más le puedo ayudar?
Dígame.
Este...
No, ya le avanzo yo solita aquí.
¿De veras?
El niño me ayuda muy bien.
¿Sí?
Sí.
Oye, ¿y tú dices que te llamas?
Gustavo.
Oye, Gustavo, ¿y cuánto llevas también venido con tu mamá?
Cuéntame.
Pues no hace mucho empezamos a vender jugos.
Ok.
Oye, ¿y vas a la escuela?
Sí.
¿Sí vas a la escuela?
Sí.
¿Cuánto tiempo?
¿En qué año?
¿Cuánto tiempo no?
¿En qué año vas, mejor dicho?
En cuarto.
¿En cuarto?
Ah, volteé a ver a su mamá así como de aprobación, ¿no?
Está bien, está bien.
Y ¿te gusta venir a vender jugos o no?
Sí.
¿Cuánto?
O sea, ¿cuánto te gusta vender?
Ah, mucho.
¿Mucho?
Sí.
Eso, muy bien.
¿Y si te gusta la naranja o no?
Sí, mucho.
¿En serio?
Ok, perfecto.
Oigan, mi vasito.
¿Ya les enseñé el vasito o no?
Sí.
Miren nomás.
Este es el vasito que traigo.
¿Ya lo habían visto?
Está bonito, ¿no?
Está muy bueno.
Está bonito, lo tuve que bajar acá.
No, nosotros no nos va a alcanzar uno de esos.
Está muy caro.
¿Es tú para llenarlo?
Pues sí, yo creo que sí se anda gastando, no sé, unos 300 pesos.
Sí.
Oigan, señora, ¿y sí le va bien entonces vendiendo jugos o no?
Más o menos, no tanto, pero sí nos saca de la p...
¿Cuánto es lo que uno gana?
Digo, pá, si venimos hasta yo vendo jugos, ¿no, Joaquín?
Pues es buen negocio si se le hace con cariño, ¿verdad?
Exactamente.
Pues muy bien, le agradezco mucho, señorito, el vasito que me regaló.
¿Ok?
Ya yo paso a retirarme.
Muchísimas gracias, ¿eh?
Nos vemos.
¿Qué pasó?
Disculpa, necesito que me regreses el dinero de los jugos.
Ya me fui a otro lado, saben mucho mejor que el jugo que tú me vendiste.
Oye, oye.
Ya, ya, párale tantito.
¿Tú qué?
¿Tú quién eres?
Oye, no, oye, qué grosera.
¿Por qué hiciste eso?
Pues, no, mira, pues estás maltratando a aquella señora.
No, yo no estoy maltratando a nadie.
Yo quiero que me regrese mi dinero.
Ya vámonos.
No, no, no, ¿cómo?
¿Pero cómo me voy a ir?
Qué grosera, señora.
No puede ser posible.
¿Qué le hizo esa persona?
¿Por qué lo manchó?
Él solamente venía a comprar un jugo.
¿Por qué hizo eso?
No, no, no.
Que no se meta en lo que no le importa al joven.
¿Por qué hizo eso?
¿Esa es la educación que le da a su hija?
Sí, y a ella le importa un comino, la educación que yo le doy a ella.
¿Sabe qué, señora?
Le voy a hablar a la policía si no se va.
Háblele, no me importa.
Yo aquí me quedo de que esto es un lugar público.
No puede ser posible.
No, no, no, no.
Mira nomás.
Esto, esto no se va a quedar así, señora.
Usted es una persona muy grosera.
No puede ser.
No puede ser posible.
Esta señora tan grosera y respetuosa.
Mira cómo me dejó todo empapado.
Lo bueno es que se seca rápido.
Yo también tengo que hacer valer tus derechos como consumidora.
¿Cómo le vamos a hacer?
No, ¿cuáles derechos?
Ni que nada.
¿Cómo te sientes?
Disculpa.
Préstale un trapito.
Mucho coraje, que haya gente así.
Hombre.
Lo bueno es que vive cerca, ¿no?
Sí, sí, sí, ahorita me cambio.
Ah, pero no.
Hay que dar la cara, pues, cuando estás viendo la justicia.
¿No estás molesto por esto que te acaban de hacer?
Pues, pues sí, pues ¿qué te digo?
No estoy acostumbrado a que me bañen, ¿verdad?
Pero pues no me arrepiento de haber ayudado en lo que se pueda.
Pues es que estas personas se multiplican.
No puede ser posible.
Cada vez hay más.
Hay que ponerles un alto.
No, no, no, es una persona tremendamente irrespetuosa.
Muy, muy, muy grosera y altanera.
Ay, disculpa.
La verdad es que no esperaba que esto sucediera.
Ya hasta perdí mi vasito, hombre.
¿Dónde quedó mi vaso?
Mi vaso, mi vaso, mi vaso.
¿Dónde quedó mi vaso?
Mi vaso, ¿dónde quedó mi vaso?
Acá está, acá está, acá está, acá está atrás.
Este es mi vaso.
Tranquilo.
No, por favor, ya no nos hagas nada.
Ya, ya, ya.
No, no, muchas gracias.
Disculpen la actitud de mi mamá.
O sea, fue muy grosera.
Lo lamento.
O sea, ella es así.
Solo discúlpenme.
Mamá, no te vuelvas como ella, mija.
Porque esas personas, perdóname, pero sufren mucho en la vida.
Algo está tramando tu mamá, amiga.
La verdad, no sé cómo te llames, pero no está bien lo que hizo tu mamá.
Créeme que no está nada bien.
Sí, discúlpenme, por favor.
O sea, ella...
Pero sé que estás apenada por lo que hizo tu mamá.
Pero ellos, ¿qué culpa tienen?
Ellos solamente vienen a vender sus cosas.
Vente, vente, vente para acá.
No tienes nada que hacer con ese tipo de gente.
Vente para acá, por favor.
Qué vergüenza, la verdad.
Chaparro, que te quede de ejemplo, ¿eh?
¿Te dio miedo?
Tranquilo, yo sé que...
Ay, no puede ser.
Mira, yo sé que esta señora algo tiene, bien dice Joaquín.
Son traumas de la infancia, ¿no crees?
Sí, egos hiperinflados y cosas así.
Dios de mi vida.
Señora, mire, la verdad es que yo me dedico a hacer experimentos sociales.
Yo me llamo Pepe, mucho gusto.
Igual, hermano, una disculpa por lo que te acaba de suceder.
Sí, no, tú no tuviste la culpa de nada.
No, yo sé, pero quizá no hubiera pasado si no hubiera llegado yo también.
A lo mejor se enojó conmigo por haberle pegué un jugo, ¿no?
Y como le digo, yo me dedico a hacer experimentos sociales,
ayudar a las personas que están vulnerables o que tienen algún negocio pequeño.
Y en esta ocasión, pues le toca a ellos, Joaquín, ¿cómo ves?
Claro, claro que sí, pero ¿cómo es eso?
Mira, te explico.
Si has visto los retos en internet de personas que llegan pidiendo algo
y cuando les regalan algo a la persona que está pidiendo ayuda, reciben una recompensa grande.
Sí, sí, sí, me ha tocado verlos. ¿Ustedes son de esos?
Sí, bueno, yo y mi equipo, los chavos que vienen llegando, ¿ya los viste?
Ah, vaya.
Mira.
Mira, pues.
Mira, fíjate, esto que traigo aquí, señora, tranquila, no llore.
Es un collar. Gracias, amigo.
Esto que traigo aquí es un collarcito, ¿es ese que lo ves?
Que siempre va grabando.
Señora, no llore, por favor.
Yo le siento bien mal por lo que hizo.
Gracias, papá.
Sí, por favor, cuídeme el vasito.
Ese vasito, pues me lo regalaron producción, porque está...
Ese vasito trae una gran sorpresa, señora.
Sí.
¿Cómo ve? ¿Le gustaría saber qué es?
Sí.
¿Sí le gustaría saber?
Sí.
Mira, pero antes, déjeme ver si la señora grosera quiere platicar conmigo para bajarle los humos poquito, porque...
¿Me acompañas o vas solo?
Sí, vamos.
¿Vamos?
¿Sí? Para bajarle los humos.
No puedo estar más mojado de lo que ya estoy.
Sí, no, hablando de naranjas, no, bajarle los humos de la naranja.
Vamos a ver si quiere platicar conmigo.
Señora, una cuestión que sí le voy a decir.
No vengo a amenazarla, ni mucho menos.
Todo lo que hizo está grabado.
Va a quedar expuesta para que los vecinos la vean aquí.
La verdad, a mí no me importa si me graban, me suben, me queman.
La verdad no me importa, a mí me sobra amigos, me sobra gente que me quiera, así que a mí no me importa.
Perfecto, perfecto, que yo sé que sí le sobra lo que usted quiera, pero quien le da pena es a su hija.
¿Verdad que sí?
Bueno, a mí no me importa que le dé pena a mi hija, la verdad.
Te verías, le estás poniendo muy mal ejemplo.
Muy mal ejemplo a mi hija.
A mí me dejó todo empapado en la manga.
La verdad no me importa si lo dejé manchado a usted empapado.
Estás dando muy malos ejemplos.
No me importa, no me importa. Pueden subir lo que quieran a redes sociales, me pueden quemar, no me importa.
Le voy a mostrar algo, denme mi vasito, por favor.
Usted, si hubiera ganado lo que está aquí dentro, ¿quieres ver lo que hay aquí dentro?
A ver.
Esto, te voy a revelar algo, Joaquín.
Se lo ganó la señora por haberme regalado el jugo.
Y a las personas que no son groseras, si hubiera llevado este, mire.
No me importa, a mí me sobra el dinero, no me importa.
Que se lo quede la persona que más lo necesite y para ver, para mi vista, son ellos.
¿Ah, sí?
No me importa.
Mire, mire, mire lo que había.
Gracias, Chaparrita.
Producción, ayúdenme, por favor.
Vámonos, déjenla ahí sola.
Vámonos, vámonos.
Chaparrita, una disculpa de verdad, pero gracias.
Vámonos.
Vámonos, acompáñame a darle la sorpresa a la señora.
No cortes el pelo.
Ay, esa vieja bruja.
No, mira, no, no, hay que faltar el respeto, por algo está así.
Señora, mire, le quiero entregar esto, que yo sé que a usted le hace mucha falta,
para que ponga un negocio más grande de naranjas, ¿cómo ve?
¿Le parece?
Sí.
¿Quiere saber qué hay aquí adentro? ¿Quiere saber, Chaparro?
Ábranlo, ábranlo, por favor.
¿Qué hay ahí?
¡Híjole!
Mira nomás.
Mira nomás, qué buen regalo.
Este es mucho dinero.
Felicidades.
No, no lo podemos aceptar.
¿Por qué?
Pues es muchísimo.
¿Es muchísimo dinero?
Sí.
Mire, bueno, ok, vamos a hacer lo siguiente, si no lo quiere aceptar, se lo cambio.
Se lo agradecemos mucho.
Se lo cambio, este dinero se lo cambio, ¿cómo ve?
Por toda la garra de jugo, por todas las naranjas y por un puesto más grande, ¿cómo ve?
Y una pequeña charla con usted.
¿Le parece?
Sí.
Mire, venga tantito conmigo.
Venga, yo sé que este se lo va a ganar, usted ya se lo ganó.
Joaquín, te agradezco muchísimo que te hayas quedado conmigo.
No, gracias a ustedes, qué bueno.
Y una disculpota por la señora.
No, qué bueno que la estén ayudando, se lo merece.
Claro, muchas gracias.
Venga señora, venga conmigo.
Siéntese acá, por favor.
Venga, venga, venga, venga, venga.
Siéntate aquí.
¿Quieres un jugo, amigo? ¿Estás bien?
Sí.
Siéntense, por favor.
Miren, yo sé que ustedes son nobles y de buen corazón.
Usted es señora Marta, ¿verdad?
Sí.
Y también acá el buen Gustavo.
Cuéntenme, por favor, ¿cuál ha sido esa necesidad más grande que tienen actualmente para salir ustedes a buscar el dinero?
Pues, mire, te lo cuento.
Es que yo soy madre soltera.
Este, el papá de mi niño no se quiso hacer cargo de él.
¿No se quiso hacer cargo de él?
Cuando estaba mera sana me dejó y tuve que salir a trabajar, buscarlo.
¿En serio?
Sí.
No me diga eso.
Pues ahorita es complicado.
¿Y él nació en San Luis también?
Sí, allá en San Luis.
¿En San Luis?
Tuve que traerlo.
¿Y de dónde mero es usted de San Luis? Cuéntenme.
Es un lugar muy bonito.
¿Cómo se llama?
San Antonio.
San Antonio se llama.
Sí.
¡Órale! Yo conozco para allá, para aquel rumbo, un lugar que se llama Aquismón.
¿Sí se llama así?
Sí, queda cerca.
¿Queda cerca? Está muy bonito.
Y hay un lugar también en la sierra que acabo de visitar hace poco.
No sé si lo ubique. Se llama Tanzosó.
¿Tanzosó?
¿Ubica?
No conozco mucho, no me dieron el tiempo de salir.
De salir.
Me junté luego con mi pareja.
Claro.
Miren, lo importante es no lloren, lo importante es que están acá, están haciendo poquito dinero.
Y ahora sí, ¿me vende todo el puesto o qué?
¿Cómo ve?
Véndame todo el puesto para que usted pueda salir adelante,
para que usted pueda tener una vida mejor.
¿Cómo ve?
Muchas gracias, pero no es mucha molestia.
No es molestia, señora.
¿Cuál molestia? Al contrario.
Al contrario, lo que yo me dedico es esto.
Hago retos con la gente en la calle, les pregunto cosas, les hago retos.
Si me contestan bien, se llevan premios monetarios.
Únicamente en persona.
¿Cómo ve?
No, pues está muy bien, le hace muy bien ayudar a las personas,
porque hay muchos que realmente sí les hacen mucha falta un poco de ayuda.
¿Cómo ve? Entonces, ¿le gustaría llevarse este botecito lleno de dinero?
Usted fue muy buena, usted me regaló el vasito de naranja.
Es mucho dinero, no lo voy a aceptar.
Mire, para empezar, no es ni un préstamo, al contrario.
Espera, espera. La señora Rosales otra vez en el puesto.
No sé qué está haciendo ahí, señora.
A ver, vamos, vamos.
¿Qué está haciendo? ¿Qué está ahí? ¿Está loquita o qué?
Señora, por el amor de Dios, deje ahí, ese puesto no es de usted.
No, yo sé que no es mío y mi hija me hizo entrar en razón.
No, señora, no esté jugando con los sentimientos de la señora.
Sé que estuve mal con la señora, sé que estuve muy mal con ella y le pido una disculpa.
Y le estoy ayudando.
No, no, no, no le crea, no le sirva, es cierto.
Sí, es verdad. Una disculpa por lo que te hice pasar.
¿Es verdad lo que está diciendo tu mamá?
Sí, y la verdad, discúlpame, discúlpame.
Yo te ayudo el día de hoy en este puesto para que sigas ejerciendo y vendiendo tus jugos.
O sea, usted está haciendo el jugo.
Sí, le estoy ayudando al jugo a hacerlos para que ella salga adelante.
Y la verdad, estuvo muy mal de mi parte lo que hice el día de hoy.
Espero que esté...
Espero que esté entrando en razón real, señora, porque en verdad me asustó al niño bastante.
Perdóname, perdóname.
De verdad que se asustaron muchísimo con su actitud, señora.
El otro joven ya se fue, ¿verdad?
Sí.
Ay, Dios mío.
Le pido una disculpa.
Voy a ayudar a tu mamá a vender sus jugos para que ustedes salgan adelante.
Señora, bueno, todos merecemos una segunda oportunidad en la vida
y créame que está bien redimirse, está bien.
Una disculpa también, señora, por hablarle mal, fuerte.
No te preocupes, me lo tenía muy merecido.
Bueno.
Señora, quédese con el botecito, yo se lo voy a regalar.
Quédeselo, señor, se lo merece.
Muchas gracias.
De verdad, quédese con el botecito y...
No, gracias, que Diosito se lo pague.
No, y va a ser muy grande la ayuda para ustedes también.
Les agradezco mucho, señora, de verdad, no esperaba que esto fuera a suceder.
Qué bueno que tomó la decisión de redimirse y pedirle disculpas a la señora Marta y a Gustavo.
Porque ellos salen día con día a partirse el lomo, a vender,
a tratar de hacer poquito dinero para poder hacer su vida.
Hay gente que tiene la posibilidad de nada más levantarse,
levantarse, meterse a bañar y volverse a acostar.
Ellos no.
Ellos salen al calor, al frío, a vender jugos.
Café también vende de repente, señora, me decían.
Sí, a veces de todo un poco.
Hay gente que no tiene la misma posibilidad económica que uno,
por eso hay que apoyarlos y...
Y qué bueno, te felicito.
¿Cómo te llamas?
Renata.
Renata, te felicito por haber entrado en razón a tu señora madre.
Todos merecemos una segunda oportunidad
y esta es una buena lección que nos queda a las personas que están pasando por muchos problemas.
Créame que por peor problema que uno esté pasando,
la otra persona no merece ser tratada así, por mucho o poco que tenga.
Entonces, la felicito por haber tomado esa decisión.
Y pues ahora sí a vender jugos, no nos queda otra más que vender jugos.
Aquí somos uno, dos, tres, cuatro, somos cuatro, señora.
Véndanos.
Yo quiero, ¿cuántos?
Tres, tres, cuatro, cinco.
Cinco jugotes, por favor, para la producción, por favor.
Y recuerda, recuerda que por más dinero que tengas,
eso no te da absolutamente ningún derecho de hacer menos.
A las personas que casi no lo tienen y que día con día salen a batallar,
a conseguir una moneda para poder sostener a su familia.
Si tú tienes la posibilidad económica, de repente,
échate la mano ahí junto con tus vecinos, con amigos,
hagan ahí un guardadito y salgan a las calles a repartirlo.
No les cuesta absolutamente nada.
De repente traes ahí prácticamente dinero de sobra.
Sal, de corazón, hazlo.
Proporcionarles la ayuda, brindarles la ayuda a las personas que lo necesitan.
Gente, gente que en verdad está necesitando.
Pues, obviamente, cuando tú lo haces de corazón, se te regresa el triple.
Así como lo escuches.
Soy Pepe Millonario.
Y recuerden, otra cosa.
Recuerda, siempre, siempre, siempre,
cerciórate de quién te está hablando a través de internet.
Ningún Pepe Millonario tiene que estarte hablando.
Es más, con decirte que ni yo, el original, se la pasa hablándole a las personas.
Únicamente recibo mensajes, los leo y pues trato de contestarlo en su mayoría.
Soy Pepe Millonario.
No caigan en estafas.
Vénganse, vamos por un juguito.
¡Ah, mira, ya están listas de eso!
Muchas gracias, señora.
Amigos, nos vemos en la próxima.
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Gracias a todos por estar aquí en mi canal de YouTube, Pepe Millonario.
Nos vemos en la próxima.
