
Villa de Huérmeces Pueblos con encanto en 4K
La villa de Huérmeces al noroeste de Burgos, declarada Bien de Interés Cultural en 2021 dentro de la categoría de Conjunto Histórico, se encuentra en la salida del desfiladero del río Urbel, en las estribaciones de la Cordillera Cantábrica.
Data de la Alta Edad Media y controlaba el paso del río Urbel, entre las comarcas de Tozo y Valdelucio con el nombre Gormeces, transformándose en el actual Huérmeces con el paso del tiempo. El desfiladero, desde época prehistórica con huellas del hombre desde hace más de 100.000 años, tenía abundancia de caza y pesca, y abrigo en sus numerosas cuevas, como la de Valdegova, con vestigios del hombre del Neanderthal. Recientemente se ha descubrimiento la planta de una villa romana de grandes dimensiones, el yacimiento de Vegas Negras.
En el siglo XII pertenecía al alfoz de Mansilla y obtuvo su mayor apogeo en el siglo XVI adquiriendo el título de Villa, estableciéndose en ella poderosas familias, comerciantes y regidores de la capital burgalesa, con construcciones de arquitectura popular del páramo y magníficas casonas señoriales con escudos.
La más destacada, a unos 500 m del pueblo, es el Palacio de los Arriaga-Salamanca, o de los Alonso de Maluenda, edificado en el siglo XV o XVI, que ha sido restaurado hace pocos años manteniendo la esencia de la construcción medieval. Su gran mirador en la esquina del ala oeste permite ver el valle y al parecer fue realizado en pleno siglo XX.
En esta morada de nobles, hoy en día llamada “Palacio de Huérmeces”, se ha desarrollado un proyecto mixto con la ocupación de parte del espacio por la empresa “Fénix Restauración”, dedicada a la rehabilitación de bienes artísticos, y del resto para la realización de reuniones y eventos empresariales, gastronómicos, bodas o aniversarios.
Posee un amplio jardín amurallado con cipreses centenarios y una bella fuente, y otros jardines exteriores con estanques y manantiales.
Al rededor del jardín amurallado está dispuesto un salón principal que puede acoger hasta 180 comensales y otras salas más pequeñas.
La otra gran muestra arquitectónica señorial es el Palacio de los Fernández Zorrilla, en el centro de la Villa, una edificación barroca realizada entre finales del siglo XVI y comienzos del XVII por D. Juan y su hermano, D. Pedro Fernández Zorrilla, quien fue Capellán del Rey Felipe III y Obispo de Jaca, Mondoñedo, Badajoz y Pamplona.
Posee una sobria fachada rematada con dos torres gemelas de tres pisos, con balconadas en cuerpo central y un gran escudo de armas en cuya orla se lee «Velar se debe la vida de tal suerte, que viva quede en la muerte». El cuerpo principal tiene una estudiada simetría, y anexadas una capilla, una gran finca y jardines.
A su lado está la llamada fuente romana o fuente de San Román, con influencias de esa época pero construida en época medieval.
Cerca también se encuentra la Torre de los Padilla o Torreón de los Amigos, erigida como elemento defensivo y poder del linaje, que durante de la Edad Media perteneció a los Pacheco y luego al ducado de Abrante. Solo se conservan dos lienzos enteros, y una parte y el arranque de otros dos, perforados con saeteras y por un vano adintelado.
La iglesia de San Juan Bautista, se reedificó en el s. XVIII por el arquitecto Fernández González de Lara, sobre una anterior de estilo tardogótico del siglo XVI, al que pertenecen las bóvedas de crucería estrellada de los pies, y una pequeña estancia rectangular con dos bóvedas de crucería, adosada a la nave del Evangelio.
La torre es barroca y la iglesia de estilo neoclásico, con planta de cruz griega y cúpula semiesférica sobre el crucero. Su retablo mayor lo realizó Juan de Sobremazas.
La ermita de Nuestra Señora de Cuesta Castillo, está en un pequeño otero cerca del pueblo que pudo albergar un castillo. Es de una sola nave, con contrafuertes en el exterior y rematada con una espadaña.
La villa conserva además un interesante conjunto de casonas, algunas de ellas blasonadas, de una o dos plantas y escasos vanos, con excelente piedra caliza del páramo y cubiertas de teja curva a varias aguas, muchas veces con espacios anexos semiabiertos para los corrales, articulandose en manzanas cerradas rectangulares o cuadradas. El núcleo urbano presenta una trama reticular formada por el eje principal de la carretera o Calle Mayor que se ensancha al noroeste con la Plaza Mayor. El buen estado de conservación de sus edificaciones dan testimonio de la cultura del pueblo.
La casa consistorial está en la parte alta de la villa, y a su lado el Hotel Rural Los Faroles, que hasta mediados del verano fue regentado por una familia de emprendedores. Ahora se busca un nuevo hostelero para el único bar-restaurante que posee.
La villa ofrece también varias rutas naturales, como la de las Cuevas de Valdegoba o la estrecha garganta del Cañón del Río Úrbel.
Huérmeces es un privilegiado pueblo, acogedor y hospitalario, con una larga y rica historia e impresionante belleza en cada uno de sus rincones.
