Roma Imperial Italia en 4K

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Feb 1, 2026

Roma se formó en el siglo VIII a. C con la agrupación de pueblos y dominó el mundo mediterráneo y la Europa Occidental desde el siglo I hasta el V. Sus huellas arqueológicas dan forma a la civilización occidental que pasó de una monarquía a una república y finalmente a un imperio.
Comenzamos la visita a la Roma Imperial en la Piazza del Campidoglio, situada en el monte Capitolino, el lugar más sagrado de la Antigua Roma. El Papa Pablo III, en el año 1536, encargó a Miguel Ángel su transformación por el estado de abandono que presentaba, diseñando también la “Cordonata”, escalera de acceso a la plaza, con una solemne balaustrada y estatuas de mármol.
Detrás de los museos, en la plaza de Venecia, está el Monumento a Víctor Manuel II construido a finales del s. XIX, un gigantesco monumento de mármol blanco, con fuentes, esculturas, escaleras y columnas corintias.
El Teatro de Marcello en un principio fue un teatro de tres pisos con capacidad para veinte mil personas que empezó Julio César y termino Augusto en el s. I a.C., sirviendo como modelo para el Coliseo.
El Foro Romano era la zona en la que se desarrollaba la vida pública y religiosa en la antigua Roma, pero con los siglos quedó en olvido y enterrado hasta que en el siglo XX se realizaron las excavaciones.
El Foro fue una zona pantanosa que en el siglo VI a.C. se drenó mediante la Cloaca Máxima, uno de los primeros sistemas de alcantarillado del mundo. La Vía Sacra, era la calle principal que comunicaba la Plaza del Campidoglio con el Coliseo.
Existieron foros en otras zonas de la ciudad, pero los más importantes fueron los Foros Imperiales, plazas monumentales edificadas entre el 46 a.C. y el 113 d. C. enriquecidas con estructuras y edificios, que fueron el centro de la actividad política. Primero el Foro de Cesar, después el de Augusto, luego el de Nerva y finalmente el de Trajano, que conserva actualmente la Columna de Trajano.
El Coliseo es el símbolo de la Ciudad Eterna. Empezó a construirse bajo el emperador Vespasiano, en el año 71 d.C., tras el incendio de un anfiteatro anterior. En su inauguración como anfiteatro Flavio, en el año 80 bajo el reinado de su hijo, los festejos se prolongaron durante cien días. El emperador Domiciano culminó las obras en el 82, añadiendo un último piso, siendo el más grande del imperio y obra cumbre de la ingeniería romana de la época. Dos mil años después, sus dimensiones y complejo entramado de túneles subterráneos, rampas y ascensores sorprenden al mundo. Esta declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y es una de las siete maravillas del mundo.
Terremotos, abandono, pillaje y en la Edad Media su uso como templo pagano, almacén, fortaleza o cantera, destruyeron gran parte de su estructura, pero sus restos permiten imaginar cómo fue en su máximo esplendor, acogiendo a más de 50.000 espectadores para presenciar luchas de animales y gladiadores, representaciones teatrales y batallas navales, conocidas como naumaquias.
Entre el Coliseo y la Colina Palatino está el Arco de Constantino del año 315, conmemorando una de las victorias de Constantino I el Grande. Compuesto por tres arcos, es el más moderno de la antigua Roma, con 21 metros de altura y de 25 de anchura.
En esta enorme explanada, sin apenas restos, estaba el Circo Máximo. Un recinto alargado de 600 metros de largo por 225 metros de ancho con espacio para 300.000 espectadores, que era el más grande de Roma, y se realizaban carreras de carros, exhibiciones ecuestres, y carreras largas pedestres.
Siguiendo por la vía Appia llegamos a las Catacumbas de San Sebastián, un cementerio cristiano desde el siglo I° d.C., que ha tenido diversos usos.
La Basílica de San Sebastián Extramuros se alza, según la tradición, sobre donde se llevaron los restos de San Pedro y Pablo durante la persecución cristiana. Llamada primero Basílica Apostolorum, se dedicó posteriormente a San Sebastián, enterrado en las catacumbas que hay debajo, a finales del siglo III.
En el año 826 d.C. los restos del santo se llevaron a la Basílica de San Pedro por el ataque de los Sarracenos. La Basílica fue reedificada por el Papa Nicolás I, aunque el edificio actual, de una sola nave, fue construido en el siglo XVII y los restos devueltos a la basílica.
La entrada a la catacumba tiene una gran sala museo con sarcófagos, esculturas y elementos decorativos antiguos, mosaicos y grafitos con motivos religiosos cristianos. Y se pueden observar los trabajos de restauración que se realizan a la vista de los visitantes.
Las galerías arenarias fueron utilizadas para abrir nichos paganos y cristianos; construyendo columbarios. Se observan distintos sarcófagos, algunos completos, la mayor parte del siglo IV.
Además de la religión cristiana, la Antigua Roma desarrolló el derecho, las instituciones y leyes, la guerra, el arte y la literatura, la arquitectura y la tecnología, y los idiomas en el mundo occidental.