23 Santísimo Cristo de Burgos VIII Centenario de la Catedral de Burgos

23 Santísimo Cristo de Burgos VIII Centenario de la Catedral de Burgos

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Jan 30, 2026

En la zona de culto de la catedral de Burgos hay dos capillas destinadas a la oración y a las celebraciones litúrgicas. Una de ellas posee la imagen del Santísimo Cristo de Burgos, que la da el nombre, con una devoción que se extiende por varias regiones de España y numerosas naciones de Hispanoamérica, donde es conocido como “El Señor de Burgos”.
La capilla es una obra de estilo gótico, del siglo XIV, edificada sobre el antiguo claustro románico.
La imagen actual pertenece al grupo iconográfico de los crucifijos articulados, realizada en madera policromada, con articulaciones que permiten mover brazos y piernas, pelo natural y revestida de piel curtida de bóvido, que sustituyó a otra en lienzo que estaba anteriormente.
El Santísimo Cristo de Burgos, antes de llegar a la capilla de la Catedral, estuvo en el Monasterio de San Agustín. Se cree que es una talla del siglo XIV, pero su leyenda se remonta a siglos antes, cuando un mercader muy devoto de los Agustinos de San Andrés pidió las oraciones de los monjes para su viaje a Flandes, prometiendo traer algún un adorno para su pobre iglesia. Olvidándose de su promesa, a su regreso se topó con una gran tempestad. Al sosegarse las aguas apareció en ellas un cajón a modo de ataúd. Tras recogerlo y abrirlo, había dentro de una urna de cristal un Cristo, con las manos en pecho, la llaga en el costado y las manos y pies con rotura de clavos.
El mercader impactado por la imagen, recordó lo ingrato que había sido con los monjes y decidió entregar el tesoro a los ermitaños. Una comitiva acompaño al mercader desde el puerto de Santander hasta el monasterio. Los ermitaños colocaron la caja de cristal con el Cristo en el altar mayor de la capilla del convento.
Pronto surgió fama milagrosa en torno a la imagen. Su realismo y modo en que se presentaba a los creyentes, contribuyo a que surgieran leyendas sobre su naturaleza física. Relatos legendarios cuentan que le crecía el pelo y las uñas, sudaba, sangraba y era una momia.
En la edad Media se utilizó en los autos sacramentales de las representaciones de la pasión. En su interior había una calabaza que presuntamente se llenaba de sangre para hacerla salir por el costado. Nunca salió en procesión, haciéndolo únicamente para ser trasladarlo a la catedral en 1808.
Al terminar la guerra regresó a San Agustín, aunque años después con la desamortización de Mendizábal, volvió a llevarse definitivamente a la catedral, colocándolo en la capilla de los remedios que pasó a llamarse del Santísimo Cristo. A sus pies, como exvotos, se colocaron unos huevos de avestruz traídos de África por un comerciante local.
La primera copia autorizada del Cristo se elaboró para los agustinos de Sevilla a finales del siglo XVI. Un siglo más tarde, aprovechando el espacio entre la muerte de su abad hasta el nombramiento del nuevo, se llevó a Lima (Perú), donde permanece actualmente.
El Cristo de Burgos original ennegreció con el paso de los siglos y el cabildo vio necesaria su restauración.
Los restauradores estudiaron la pieza original, analizando sus materiales mediante radiografías y análisis clínicos de la policromía.
Posteriormente con la ayuda de las nuevas tecnologías, y respetado la naturaleza de los elementos utilizados en el original, se ha creado una réplica para ser contemplada y utilizada de manera más popular, acercando la figura del Santisimo Cristo de Burgos a los ciudadanos.
La pieza, de madera de cedro, se talló por partes: cabeza, torso, brazos y piernas, que posteriormente se ensamblaron, dejando movilidad en las articulaciones.
Su relleno es ahora de fibra sintética forrada en cuero para dar sensación de realismo. La talla tiene detalles como las gotas de sangre elaboradas con yeso, las uñas de pergamino o el pelo natural.
Con ello se ha recuperado la tradición del Descendimiento, con un acto que se celebra en la plaza de Santa María, el Viernes Santo.
También se procesiona durante el Santo Entierro, llevando el paso a hombros por miembros de la Cofradía de las Siete Palabras y del Santísimo Cristo de Burgos, siendo protagonista igualmente en la Exaltación de la Santa Cruz, el 14 de septiembre.
Una de las devociones más arraigadas entre los burgaleses cuenta ahora con una imagen a la que poder acercarse para venerar fuera de la capilla.

Guión y comentarios: Agustín Lázaro López
Adaptación del guión, filmación, montaje y materialización: Juan Carlos Llorente
Producción: PROYOU DIGITAL
Colabora: Cabildo de la catedral de Burgos.