
𝐂𝐚𝐬𝐭𝐢𝐥𝐥𝐨 𝐝𝐞 𝐉𝐚𝐯𝐢𝐞𝐫 (Navarra)
En el siglo XI, Esabierre, empezó siendo una torre defensiva y de vigilancia. Fue después, ampliándose con diversos recintos y murallas.
En los últimos 120 años ha registrado tres procesos de restauración.
El puente levadizo da acceso a la puerta principal, protegida por un matacán y coronada por los escudos familiares.
Al descender al sótano vemos 12 esculturas que resumen los momentos más significativos de la vida de S. Francisco.
Las antiguas caballerizas del Castillo distribuidas en tres pisos contienen objetos de arte, esquemas, planos y documentos, junto con cálices, cuadros y grabados.
Pasando al cuerpo central del castillo se accede a la Sala Grande.
Encima de la sala grande hay actualmente un Oratorio reflejando la construcción antigua, que ofrece al visitante acceso visual a la Capilla del Cristo.
Bajando por la escalera del cojo, se entra en el recinto más antiguo del castillo formado por la base de la Torre del Homenaje, la Capilla de San Miguel, patrono del Castillo.
Capilla del Cristo. Las paredes están decoradas por unos importantes frescos del Siglo XV, que representan la Danza de la Muerte.
Preside la estancia un Cristo sonriente, tallado en madera de nogal, probablemente del Siglo XV.
LA BASÍLICA
A finales del siglo XIX el castillo se encontraba prácticamente en ruinas. La duquesa de Villahermosa comenzó su reconstrucción que incluyó una basílica levantada donde estuvo el palacio nuevo.
La Portada de estilo neo-románico, contiene en el tímpano los nombres de los distintos lugares de Europa, África y Asia que recorrió Francisco. En los capiteles se han tallado diversas escenas que ilustran la vida del santo.
En el Altar mayor Resalta la gran imagen de San Francisco Javier, flanqueada por doce santos jesuitas.
Se ha colocado una placa recordando el lugar del nacimiento de Francisco
