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En esta ocasión visitaremos una isla que por sí misma podría ser un pueblo mágico.
Se trata de un lugar lleno de tradición, misterio y magia,
visitado por muchos turistas extranjeros cada año.
¿Pero para qué viajan miles de kilómetros hasta aquí?
Para descubrirlo, la recorrimos y se las mostramos a detalle.
Acompáñenos a explorar esta mítica isla.
Bienvenidos a Explorando el Mundo.
¿Cómo están? Les habla su amigo Leoncillo. Bienvenidos a un capítulo más de este canal.
En esta ocasión vamos a recorrer la isla de Janitzio.
Aquí van los datos curiosos de la isla de Janitzio.
El nombre Janitzio tiene varias interpretaciones del tarasco al castellano.
Por ejemplo, lugar de unos cuantos, flor de maíz, lugar donde llueve y otras.
Total, no se ponen bien de acuerdo qué significa exactamente, pero cualquiera es correcta.
Sus primeros habitantes datan del año 1300, pero su historia moderna es por ahí del año 1532.
Janitzio tiene una superficie aproximada de 200 kilómetros cuadrados.
Su población actual ronda los 2,400 habitantes.
Como otro dato curioso, es que en Janitzio no hay ningún semáforo.
Y es que no hay tampoco ni un solo carro en toda la isla.
Así que si quieres llegar de un punto a otro, tendrá que ser caminando, subiendo y bajando escaleras.
En la cima podemos ver la escultura de José María Morelos, un libertador en la independencia de México.
La escultura tiene 47.7 metros de altura.
Fue inaugurada en 1936 y costó un aproximado de 40 mil pesos de esa época.
O sea, unos 40 millones de pesos de hoy.
La isla es visitada por unos 216 mil turistas al año, por algo ha de ser.
¿Verdad súper bien esas gorditas, ah?
¡Muy sabrosas, pásenle!
Gracias.
¿Quieres una?
Sí.
Mira, acá venden más.
Aquí es, mira.
Ahí está, gente.
Estos son los boletos para subirse a una de estas embarcaciones, que es la que nos va a llevar a la isla de Janitzio.
Ojo, estamos pagando 100 pesos por persona saliendo desde Pátzcuaro.
Este boleto es ida y vuelta, de regreso te puedes subir en la que sea.
La última embarcación sale a las 7.
Lleno.
Ah, pues ya no hay espacio, ¿verdad?
Ay, perdón, perdón.
¿Esas son de allá?
Tú, mira.
Ah, nomás una que no tenga sandía.
No, tiene surtido, pero sin sandía.
No, con sandía.
Pues entonces un pepino, pepino.
¿Quieres un pepino?
Este, dame sal y limón, porfa.
Muy bien.
¿Cuánto le debo, señora?
35 pesos.
Todo esto que vemos aquí son cosas que la gente que vive en la isla trae.
O sea, más bien las compró acá, en Pátzcuaro, y ya las llevan para Janitzio.
De regreso, pues para comerciar.
Llevan fruta, llevan teleras, llevan desechables.
Ahí están naranjas, chiles, unas sopas maruchán, café o no sé qué es eso.
Porque sí, pues básicamente el abastecimiento de insumos y de todo lo tienen que conseguir
acá en Pátzcuaro y ya trasladarlo en estos botes que son como, pues el símil serían
un autobús, ¿no?
Es un transporte público, colectivo, que los lleva hasta allá.
Nada más que pues tan accesible no es, ¿verdad?
Imagínate estar pagando todos los días 100 pesos para ir y venir.
Está difícil.
Después de 40 minutos hemos llegado.
Las quiero mostrar así como es, tal cual.
Nos vamos bajando.
Se las quiero mostrar así tal cual como es.
Considerando que estamos grabando un 31 de octubre a las 7 de la tarde.
Mañana comienzan las festividades.
Ahí tenemos una Helen.
La gente bajándose del bote en el que llegamos.
Y se mueve, se mueve la plataforma.
Se mueve.
Pues vamos a darle, ¿o qué?
Ahorita al regreso, al regreso.
Pues vamos.
Esta es una de las cinco islas que existen en el lago de Pátzcuaro.
Es la más famosa, pero también hay otras más grandes.
Por ejemplo, la de Pacanda.
Lo que sí estamos viendo es que ya hay muchísimo movimiento.
Ya hay mucha gente llegando para quedarse a dormir aquí.
Ya hay mucho vendedor.
Ya también hay mucha decoración.
Todavía al parecer no está completamente terminada la decoración.
El día bueno, el día más llenísimo es el primero de noviembre.
Para amanecerse aquí en los panteones, los restaurantes y todo eso.
Hasta el día 2 de noviembre.
Pues miren, pues ahí está todo.
Churros, empazuchis.
¿No se te antoja un churro?
Pues un churro entonces.
¿Dame un churrito?
¿De a cómo, señor?
A 30.
¿Es todo ese?
Sí, ese.
¡Ay, hijos!
Pues está largón, ¿verdad?
Sí.
Está largo el churro.
¿De a metros son, verdad?
Sí.
Gracias, señora.
Pues ahí está Helen ya dándose grasa con el churro.
Ah, ¿rosita?
¿Churro?
Es rosa.
¿De guayaba?
Miren, esto es más o menos lo que se vende.
Buenas tardes.
Están los jarrones, los vasos, sombreritos, juguetes, los imanes para el refri.
Monederitos.
Trajes típicos de niño, de adulto también.
Vamos dándole.
Buen día, señora.
Gracias.
Miren cómo están los jarritos por allí.
A ver, Vandal, lo que estoy viendo es que esto es un laberinto, ¿eh?
O sea, me asomo para allá y veo calles que entran, y calles, y calles.
Miren, y así, y así se ve.
Y así se ve todo.
Ya preguntamos y nos mandaron por estas escaleras hasta la esquina,
luego la izquierda, y luego una subidita, y que de ahí ya se alcanza a ver el templo.
Ahí vamos, muchas escaleras.
Todavía sube, todavía falta subir.
Oh, miren.
Y todavía falta subir la escultura esta gigantesca de Morelos con sus 200 escalones.
Ahí vamos.
Aquí está.
Miren cómo se ve para allá.
De ahí venimos.
Por allá siguen las escaleras.
Miren, subida principal.
Pero, por lo que entendí, es para allá.
Así que vamos.
Mira, aquí tenemos ya unos altares con su fruta, con su sempasuchi, papel picado.
Miren, ahí dice Pascuaro.
Y ahí dice Pascuaro con pétalos de sempasuchi.
Chayotes, sus veladoras, todos los elementos.
Ya de aquí ya se alcanza a ver el templo.
Mírenlo.
La torre.
Miren estos portales por aquí.
Y enseguida, al parecer, está el panteón.
Vamos a ver si es cierto.
Antes...
Ay, huele como a copal.
Miren.
Antes quiero que veamos esta calle por acá arriba para que hacen una idea.
Miren.
Eso sí, muchísimo, muchísimo negocio.
Miren todo lo que hay por aquí.
Y bueno, pues aquí está el templo.
Y al parecer, allá al fondo está el panteón.
Así que vamos dándole.
Miren los adornos.
Mucho chayote.
Tan rico que es el chayote, ¿verdad?
Con queso.
Mírenlo.
El chayote.
Miren, también hay maíz morado.
Una calabaza.
Vamos a aprovechar para entrar al templo.
Buenas tardes.
Órale.
Oh, lo tienen ya súper arreglado para esta visita.
Yo creo que Janitzio, así solo, sí pasa por Pueblo Mágico, eh.
Solo.
Además tiene 2,300 habitantes, 2,600.
Entonces sí pasa.
Pues miren qué bonito tiene un adornado, eh.
Muy, muy bonito.
Y luego estos frescos están como muy nuevos, ¿no?
Parece una foto así cualquiera, ¿no?
De, de ¿sabe quién?
Qué curioso.
Yo creo.
Pues sí, porque el espacio no ha estado utilizado.
Órale, interesante.
Y pues claro, el altar, miren.
Está lleno de zanpasuchi.
Lleno, completito.
Y ahí dice, prohibido subir al altar.
Mira.
Estas lucecitas, ¿no?
Como de Navidad siento.
Ahí está.
Muy bonito, eh.
Muy bonito.
Además con estas telas que están por así acomodadas, colgando.
Están muy bonito.
Y luego estos, nunca los había visto así.
Ay, pensé que eran como de cantera, pero no.
Sí, es madera.
Una madera medio extraña.
Miren, parecen de cantera.
Pero no son.
Son de madera.
Son como las aguas frescas del Chavo del Ocho.
Es de fresa, parece de mango y sabe a limón.
Para los de ustedes que vengan.
Ahí está el templo.
Y ya le seguimos derechito por la misma calle.
Y en lugar de ir para abajo, le van para arriba.
Y ahí está el panteón.
Ya están tronando los cohetes.
Hay mucha musiquita, a ver si no sale aquí el copyright.
Mírenla, cómo están de empinadas estas escaleras.
Dos cajas.
Seguimos, seguimos.
Aquí hay mucha música.
Parece todo menos panteón.
A ver si no nos sale el copyright.
Suena demasiada música.
A ver, pues ya miren, ya aquí se vislumbra la entrada al panteón.
Tal vez uno de los panteones más famosos y más visitados de todo México.
Huele mucho a copal.
Miren, esta es la entrada.
Al panteón de la isla de Janitzio.
Que podemos ver, ya está decorado.
La gente ya vino a traer los detalles para sus difuntos.
Ya están volando un dron, por ahí ya me ganaron.
Híjole, está difícil pasar.
¡Wow!
Entonces vamos a ponernos de aquel lado y a ver si tenemos más suerte.
Miren, así es como se ve.
¿Qué les parece?
Ya de noche para el día primero en la noche, la madrugada del 2.
Pues ya se llena, pero súper se llena de turistas.
Vamos a ver a gente aquí con sus difuntos.
Sus veladoras, sus velas encendidas, lucecitas y todo eso.
Pero así es como se ve a hoy 30 de octubre.
Ya se ve listo, ¿no?
Esta morada no sé cómo se llama, pero miren lo bonita que es.
¡Wow! Están los cohetes, los cohetazos.
¡Wow! Miren gente, desde acá se alcanza a ver más impresionante.
Porque se ve todo el panteón con todo el zempazuchi.
Vean, para allá va, todo hasta allá.
Hay turismo de todo.
Encontré con turismo europeo, asiático, de todo el mundo.
Vienen a ver esto.
Estas festividades son famosas a nivel internacional.
Hasta el fondo está esta especie de capillita.
Y miren gente, pues esto es lo que nos vamos a encontrar.
¿Qué dice ahí?
Cooperación para el mantenimiento del templo.
Ahí está.
Miren, este es el altar.
Antiguas, una escobita por allí.
¿Qué tal?
Vean todos los retoques, todos los detalles que tienen los muros.
Todo esto.
Y bueno, salimos y ya nos encontramos con todo esto, miren.
Wow.
Pues desde aquí se alcanza a ver, como en un plano más general, todo el panteón.
Y pues las familias que están arreglando con sus flores y todo para los difuntos.
Ahí vemos, miren a la gente trabajando.
Limpiando, limpiando las cruces, acomodando las flores.
Miren, acá están poniendo como una lanchita.
Están amarrando ahí unos empazuchis, unas florecitas.
Salimos del panteón al fondo.
La campana, el lago, una gelén.
Y miren, subimos por aquí.
Y más escaleras.
Aunque dice ahí, miren, subida al mirador, 90% rampa.
Al parecer había dos opciones.
La opción corta, muchas escaleras.
Y la opción larga, sin escaleras.
Es la que estamos haciendo.
No te pases, eh.
Sí está pesadón, eh.
Yo siento que lo estamos sintiendo más pesado.
Porque vamos un poco, porque vamos un poco a contrarreloj.
Y es que son las 5.50.
Y la última lancha se va a las 7 en punto.
Ya se llegó.
Hay que pagar.
¿Qué onda, jefe?
¿De a cómo?
¿Diez pesos?
No traigo nada a cambio.
Ese truco de no traer cambio.
¿Dos?
Sí.
¿No traes?
Ahí está.
Ya está, jefe. Gracias.
Ahí están.
Los de diez pesos.
Que supuestamente son 200 escalones.
Pues yo creo que en total, ¿no?
Más estos.
¿O por adentro habrá?
Vamos a ver.
¡Ah, caray!
Estos no.
Subimos así por una de esas orillitas.
Porque no encontramos las escaleras, pero parece que ahí están.
Miren, esta placita está muy bonita.
Desafortunadamente, estoy muy agitado.
Estoy muy, muy bofiado.
Pero es porque tuvimos que hacerlo así súper rápido.
Capaz que nos deja la lancha, ¿eh?
Pero miren, esta es la subida oficial.
Nos alocamos.
Miren, ahí está la subida.
Esa es la oficial con escaleras y todo.
Y ahí está la entrada ahora sí para pasar por adentro de este gran, gran, gran...
Gran Morelos.
Nos están pidiendo los boletos que compramos ahí hace ratito.
Es como una especie de museo.
Buenas, buenas.
Miren, Huelas en Pazuchi.
Miren la entrada.
El pintor que hizo todos estos murales tardó cinco años para hacerlo.
Así que vamos a subir de bolón ping-pong.
Mientras, aquí tenemos el cañón del famoso niño artillero, ¿eh?
Miren, el niño artillero.
Es una historia que vale la pena que se las platique.
Más escaleras.
Ahora sí, empiezan las doscientas.
Uno, dos, tres, cuatro, cinco.
Caray, esas son las últimas diez escaleras.
Aquí no caen más de cinco, ¿eh?
Estamos bien, bien apretados.
Y de aquí alcanzamos a ver el atardecer.
Ahí está, más o menos.
¿Libre, amor?
¡Libre!
Echale, bonita.
Ahí viene.
¡Oh!
¿Estás bien?
¡Ay, me morí!
Desventajas diferentes, vamos a ver.
Yunwen Pakanda, y de aquí, transmitiendo desde el cráneo de Morelos.
¡Oh, vean nomás esto!
¡Oh, si les da vertigo!
¡No, no lo hagan!
¡No lo hagan!
Subir a la cabeza de Morelos, misión cumplida.
El siguiente reto, alcanzar a llegar a la lancha.
¡Ah, miren!
Ya se comienzan a ver las lucecitas, un poquito.
Poquito, poquito.
Y bueno, banda, parecer sí alcanzamos a llegar al embarcadero.
Todavía nos quedan 27 minutotes.
Soy su amigo Loncillo, revisan el demás material que tenemos para ustedes.
A Nombre Explorando el Mundo les deseamos buena suerte y buenos viajes.