El corredor Rubén Darío, en el Centro Histórico de San Salvador, estará listo a final del año Las obras en el centro histórico de la capital comprenden la construcción de acera peatonal, la iluminación, la colocación de mobiliario, la ciclovía y la arborización. El corredor urbano de la calle Rubén Da río estará listo a finales de este año como parte de los trabajos de recuperación y revitalización del Centro Histórico de San Salvador que impulsa la comuna de San Salvador Centro junto con la Dirección de Obras Municipales (DOM).
Manuel Rodríguez Joachín, director de la Autoridad del Centro Histórico (Aplan), dijo que los trabajos que se desarrollan a lo largo y ancho de esta importante vía de comunicación capitalina que va de la avenida Cuscatlán y el parque Cuscatlán están por concluir. «Esperamos que antes de que finalice el año estén completados los trabajos», dijo Joachín.
Las obras incluyen la construcción de una ciclovía, la ampliación de las aceras en ambos costa dos de la calle, la colocación de bolardos, la iluminación, la instalación del mobiliario, la arborización, la señalización, entre otras acciones que transformarán la arteria.
«Buscamos potenciar el Centro Histórico como una zona de desarrollo tanto económico como des tino turístico y cultural y con beneficios para el ciudadano», dijo Joachín, quien también es gerente de Cooperación y Relaciones Internacionales de la alcaldía de San Salvador Centro.
La calle Rubén Darío es una arteria de cuatro carriles, pero los trabajos harán que las aceras sean ampliadas a dos metros en ambos costados de la vía. También se habilitará una ciclorruta en uno de sus costados.
La municipalidad podría permitir a los propietarios de negocios de comida colocar mobiliario para sus clientes en las aceras; sin embargo, de con ceder el permiso, este será regulado estrictamente.
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Y lo mismo ha sucedido con la recuperación del Centro Histórico.
Cuando iniciamos, mucha gente dijo,
¡Ah, pero sólo es una cuadra!
Y cuando hicimos la otra cuadra, dijeron,
¡Ah, sólo son dos cuadras!
Y cuando hicimos la plaza, dijeron,
¡Sólo son tres cuadras!
Y la otra plaza,
¡Sólo son cuatro cuadras!
Y cuando hicimos la otra plaza,
¡Sólo son cinco cuadras!
Cuando hicimos la Vinae,
¡Sólo son seis cuadras!
Cuando remodelamos el Palacio Nacional,
¡Sólo son siete cuadras!
Cuando construimos el Jardín de Centroamérica,
¡Ocho cuadras!
Cuando...
Ahora que estamos arreglando la Rubén de Río,
¡Pues ya van a ser un montón de cuadras!
Pero van a decir,
¡Bueno, sólo son veinticinco o treinta cuadras!
Y van a decir,
¡Pero el Centro Histórico no sólo es una calle!
Ahora que estamos con el proyecto del Cine Libertad,
¡Eso no es ni media cuadra!
La Plaza Universitaria,
¡Otra media cuadra!
Pero así es todo.
Ladrillo por ladrillo.
Cuadra por cuadra.
Cuando llegamos al gobierno,
el Centro Histórico no sólo era
uno de los lugares más peligrosos de todo el mundo,
porque era uno de los lugares más peligrosos
en el país más peligroso del mundo,
sino que parecía una zona de guerra.
Todavía, la mayoría del Centro Histórico
parece una zona de guerra.
Con edificios literalmente cayéndose a pedazos,
abandonados a su suerte.
Y el que tenga dudas,
vaya a ver toda la zona que no hemos recuperado.
Parece una zona de guerra.
Sólo que la guerra que pasó por el Centro Histórico
no fue la guerra de los ochentas,
sino que fue ARENA y el FMLN.
Y lo vamos a reconstruir,
cuadra por cuadra,
ladrillo por ladrillo,
proyecto por proyecto,
públicos y privados.
Y cuando terminemos el Centro Histórico,
primero Dios,
estoy seguro que muchos van a decir,
ah, pero sólo es el Centro Histórico de San Salvador.
¿Qué hay del resto del país?
Bueno, ya estamos terminando el Centro Histórico de Ataco,
pero algunos pueden decir,
bueno, pero falta el de Apaneca.
Y ya estamos
terminando el Centro Histórico de Apaneca,
pero alguien puede decir,
pero falta el de San Vicente.
Y ya estamos terminando el de San Vicente,
pero siempre va a hacer falta algo.
Porque nunca será suficiente
para los que no aprecian,
para los que ignoran el progreso
que se da paso a paso,
y que toda la vida es así.
Son los que ven que estamos construyendo
una calle de 10 kilómetros y dicen,
qué pequeña, qué poquito.
¿Qué pasó con lo que sigue después?
¿Qué pasó con la calle que nosotros no hicimos nunca?
¿Por qué no la han hecho ya?
Tenemos a todas las instituciones,
Salmó, Puvial, Adom,
trabajando incansablemente miles de kilómetros
al mismo tiempo,
pero estoy seguro que no hemos reparado todas las calles.
Por supuesto que no, pero estamos avanzando,
mejorando poco a poco en todos los aspectos.
No vivimos todo esto tan bien
con el tema de la seguridad,
que ha sido nuestro logro más importante
y más palpable hasta ahora.
Yo le he dicho muchas veces,
nadie, nadie,
ni adentro ni fuera de El Salvador,
ningún analista, ningún experto,
hubiera creído que El Salvador
en cinco años iba a llegar a ser
más seguro que Costa Rica,
que es nuestro vecino más seguro.
Nadie pensó que El Salvador
iba a ser más seguro que Costa Rica.
Pero jamás, ni en chiste,
se hubieran imaginado que El Salvador
iba a ser más seguro que Chile.
Y por supuesto a nadie
se le hubiera pasado por la mente
que El Salvador iba a ser más seguro que Canadá.
Y ahí estamos ahora,
el trabajo poco a poco,
cuando todos,
el resultado de cuando todos
hacemos una acción colectiva,
despojándonos de los individualismos.
Con la ayuda de Dios
y el trabajo de miles de salvadoreños,
en cinco años
convertimos
al país
más peligroso del mundo,
a la capital mundial de los homicidios,
en el país más seguro
de todo el hemisferio occidental.
Y un par de meses después
ya habían algunos que decían
pero solo han arreglado la seguridad.
¿Y la economía?
Espérense.
Vamos ladrío por ladrío,
cuadra por cuadra, rubro por rubro.
Estamos construyendo
una casa nueva
sobre los escombros
que aquellos dejaron.
Nos estamos esforzando mucho
por tenerla lista,
pero toma tiempo
y necesita que todos
pongamos de nuestra parte
y que todos entendamos
y tengamos paciencia del paso a paso.