Jardines de Piquio - Un balcón sobre el mar - Cantabria en 4K

Jardines de Piquio - Un balcón sobre el mar - Cantabria en 4K

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1 Visualizaciones de video·28 ago 2024

El pequeño parque de Piquio sobresale en mitad del paseo marítimo del Sardinero, en Santander. Antiguamente era un acantilado virgen que se asomaba a la mar, ahora es una plaza con zona ajardinada, obra del arquitecto Ramiro Saiz Martínez, con un mirador bajo una pérgola y unas increíbles vistas desde cada uno de sus bancos. Bien conservado y mantenido, es utilizado para pequeños eventos artísticos, siendo un lugar apacible para pasear, y donde se celebran los tradicionales Baños de Ola.
Con marea alta, desde su atalaya uno se siente en la proa de un gran barco que se adentra en la mar surcando sus aguas entre el estruendo de las olas.
El primer ajardinamiento en Piquío, de una pradera de 11.690 metros cuadrados, se produjo en el año 1897, y en 1925 el arquitecto Ramiro Saiz Martínez reordenó y construyó los Jardines como los conocemos en la actualidad.
Durante la Guerra Civil Española se construyó allí un nido de ametralladoras que todavía podemos observar. Luego sufrió sucesivas transformaciones, y la definitiva se culminó con la construcción de rampas, escalinatas, plataformas y miradores, junto con las pérgolas ornamentales, pintándose el suelo con un característico color azul para complementar el conjunto de elementos del actual espacio, armónico con el paisaje visual del entorno marítimo.
Se tiene previsto una nueva remodelación, que lleva ya un año de retraso en el comienzo de las obras, con una inversión de 1,7 millones de euros, y un plazo de ejecución de 9 meses, para renovar los elementos constructivos y recuperar las especies vegetales que componían su diseño original.
El parque se compone de parterres que se alternan con pérgolas que sujetan tarays y diez palmeras canarias. En la parte exterior al paseo hay una hilera de tarays entre los cuales se yergue un viejo eucalipto. En la zona interior, frente a los numerosos bancos hay un olmo de 2,5 m de diámetro, una joven sofora pendula o acacia del Japón y especies arbustivas como aligustre.
Cerca del mirador, en el vértice este de los jardines esta la Bola del mundo, un potente instrumento astronómico llamado TIERRA PARALELA y reloj de sol esférico, con una esfera de piedra caliza de 65 centímetros de diámetro, que tiene esculpido el mapa tridimensional del mundo.
El diseño fue de Eugenio Cortiguera, aviador y diseñador, realizándola el escultor y cantero Saturnino Merodio. Se hicieron otras dos copias de esta bola en Santander, que ya no se conservan y una última copia se envió a St. Louis, Missouri, EEUU.
Está perfectamente orientada, con la Península Ibérica en la parte superior de la esfera, para que su eje polar sea paralelo al de la Tierra. Es una "pequeña Tierra", unida a la Tierra real, guardando una misma orientación en el espacio.
Tiene gran valor histórico y artístico, además que astronómico.
A la vez funciona como reloj de sol esférico, en la frontera entre la luz y la sombra con las marcas horarias grabadas en el Ecuador, pudiéndose leer la hora solar indistintamente en la línea del Este y del Oeste, al existir dos series de numeración de las horas. Según esto ahora serían las 10:30 hora solar en Santander.
El mosaico del suelo representando una rosa de los vientos, señala dieciséis direcciones, pero su orientación no responde a la del Norte verdadero del eje de la bola del mundo, sino al Norte magnético.
Hacia la parte del mirador que se orienta al mar existe una Mesa de piedra Zodiacal circular protegida por un pretil, realizada en 1958 por el ceramista Víctor González, con alegorías de los vientos y varias flechas que apuntan a la situación de emblemáticas ciudades del mundo, y en el costado circular tiene labrados los doce signos del Zodiaco: Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis.
El zodiaco, la base de la astrología y el horóscopo occidental, tiene origen babilónico, pues antes del año 2000 a. C. dividieron la esfera celeste en doce partes iguales, bautizándolas con el nombre de constelaciones, y utilizándose como calendario. Pero el zodiaco occidental, tal como hoy lo conocemos no está compuesto por las constelaciones, sino por los signos astrológicos que forman el horóscopo.
En el plano superior están las pérgolas que sostienen tarays comunicadas con el mirador por escaleras. Los numerosos bancos miran a las playas del Sardinero, la Isla de Mouro, la península de La Magdalena, el Parque de Mataleñas o el faro de Cabo Mayor.
De día o de noche, Piquío es un lugar muy romántico para ir en pareja, con su atalaya que domina la majestuosidad del océano, partiendo las playas del Sardinero. La brisa del atardecer contrasta con la iluminación nocturna a ras de suelo que hace más atractiva su visita, con bancos para sentarse y relajarse o para hacer fotos con los amigos o la pareja.
En un nuevo video, una vez terminadas las obras de acondicionamiento en estos jardines, comprobaremos los cambios realizados con este futuro proyecto que ya tarda en realizarse.

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