
¿Descubrirás tú los secretos de Dios? (Job 11:7)

"No se puede descubrir a Dios por medio de la sabiduría humana; se puede descubrir que hay un Dios indagando en el libro de la naturaleza (criaturas, creación: proclaman causa primera, su Creador, Dios); pero allí no se puede descubrir lo que es Dios (su naturaleza, ser, perfecciones)… Los más sabios del mundo pagano, no conocían a Dios, y aunque sabían que había Uno, no sabían quién y qué era; y por eso en algunos lugares se erigían altares al Dios no conocido (Hc 17:23). Aunque algunas de las perfecciones de Dios pueden verse en las obras de la naturaleza, como Su poder, Deidad, sabiduría y bondad (Rm 1:19-20); otras de sus perfecciones no (gracia, misericordia, mente infinita). Nadie sino el Espíritu de Dios escudriña, conoce y revela... Estas cosas no pueden ser descubiertas por la búsqueda humana, sino por la revelación de Dios. También se puede referir a las razones del proceder de Dios en Su Providencia, fuera del alcance del hombre, oscuras, intrincadas, misteriosas, inescrutable, más allá del entendimiento. Nadie puede llegar a la perfección del Todopoderoso, a lo profundo de su naturaleza, perfecciones y atributos. Dios es perfecto y completo, no le falta nada, posee todas las perfecciones, pues no sería Dios; pero su esencia y atributos (infinitos), no pueden ser trazados y comprendidos por las mentes finitas. Hay algunas perfecciones de Dios de las que no tenemos idea, sino que se pierden en la confusión y asombro tan pronto como pensamos y razonamos en ellas. Su eternidad e inmensidad: cuando meditamos en ellas, estamos tan lejos de la eternidad como cuando empezamos; y cuando hemos profundizado, no hemos llegado más lejos en la inmensidad que al principio... Por la revelación divina (Cristo, evangelio), que da la visión más clara y amplia de él, sólo vemos sus espaldas, no su rostro. Vemos a través de un espejo, oscuramente; pero en el otro mundo, lo veremos cara a cara, tal como es. Sólo en Cristo se encuentra a Dios; en él está la más gloriosa muestra de él, siendo el resplandor de su gloria y la imagen misma de su sustancia; y no sólo todas sus perfecciones están en él, como Persona divina, sino que son glorificadas por él como Mediador; cada paso en la salvación se da en Cristo, y cada bendición de gracia viene a través de él; la Presencia divina y la comunión con Dios se disfruta por él; Él será el medio del disfrute de Dios y de toda la gloria y felicidad de los santos en el mundo venidero" (John Gill).
